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Maldita reencarnación—Capítulo 3: Los Lionheart (1)

Los Lionheart (1)

 

En los retratos y leyendas de los cuentos de hadas, la imagen central siempre fue la de Vermouth sosteniendo ‘la Espada Sagrada’. Pero según los recuerdos de Eugene, la Espada Sagrada no era un arma tan impresionante como las historias la pintaban.

‘Aunque cuando alumbraba brillaba bastante.’

Proveía gran ayuda en el oscuro castillo del Rey Demonio, pero eso era todo realmente. En primer lugar, desde que la Espada Sagrada era más una espada ceremonial enfatizada más en la apariencia que en la función, Vermouth no la favorecía en gran medida. Era hasta el punto en que solo se usaba ocasionalmente para lidiar con demonios especialmente fuertes.

Vermouth ya era maestro de un montón de distintas armas, por lo que se había ganado los títulos de Dios de la Guerra y Maestro de Todo. Ese sujeto sacaría todo tipo de armas de su sub-espacio cada que necesitara usar algo en particular. (T/N: Sub-espacio, en este caso y la mayoría de casos, se refiere a un tipo de magia de almacenamiento de la que los magos pueden sacar cosas. Como un inventario de videojuegos.)

‘Y para ajustar, también era diestro en magia.’ Pensó Eugene.

A lo largo de su vida, Hamel nunca aprendió a usar magia.

‘Me gustaba pensar que, si dedicaba algo de mi tiempo a aprenderla, sería mejor que una persona ordinaria.’

Pero incluso siendo ese el caso, en ese entonces, nunca le prestó una pizca de atención a la magia. En el pasado, cuando era un niño y aun pensaba que era un genio… nunca se le cruzó por la cabeza la idea de aprender magia.

’Seguramente ese seguiría siendo el caso si nunca hubiese conocido a Vermouth.’

Hamel había pasado por muchos cambios después de conocer a Vermouth.

En este mundo existían genios que podrían sobresalir en cualquier cosa que hicieran. El joven Hamel creía que él mismo era tal cosa. Pero el encuentro con un verdadero genio destrozó su ilusión infantil.

Él entendió que no era un genio.

‘¿Pero y ahora?’

Chasqueando la lengua, Eugene inclinó su cabeza.

‘Tengo recuerdos de mi vida pasada. Si eso fuera todo, fácilmente podría volverme tan fuerte como en aquel entonces.’

Él estaba seguro de esto. Pero, Eugene no estaría satisfecho si solo alcanzaba ese nivel. Ya que había reencarnado… qué sentido tendría mantenerse al mismo nivel que alcanzó en su vida pasada. Después de todo, había reencarnado como un descendiente de Vermouth.

’Vermouth…’ Pensó Eugene mientras tocaba su fuerte brazo, ‘parece que de verdad pasa algo con tu sangre.’

Incluso si un niño hiciera ejercicio no sería físicamente capaz de hacer crecer sus músculos. Sin embargo, Eugene no tenía de otra que admitir que, aparte del tamaño de sus músculos, su nuevo cuerpo era perfecto.

Aunque podría no haberse hinchado, todo su cuerpo estaba marcado y era flexible. Era difícil imaginar una musculatura tan densa en el cuerpo de un niño. De igual manera, sus huesos eran bastante robustos. Incluso si forzara su cuerpo hasta el punto de romperse no quedarían secuelas, e incluso heridas graves sanarían rápidamente.

’Aunque mi cuerpo anterior era lo suficientemente para confundirlo con el de un genio, esto es… no hay punto de comparación. Es suficiente para hacerme entender cómo te volviste tan fuerte.’

Sus puntos de partida en términos corporales eran diferentes. Este hecho le dio a Eugene sentimientos tanto de felicidad como amargura. Si hubiese tenido un cuerpo como este en su vida pasada…

‘…No tiene sentido pensar en eso.’

Sacudiendo su cabeza, Eugene abandonó la idea. Su vida pasada pertenecía al pasado. Ya que había sido reencarnado de esta manera, ¿qué sentido tenía preocuparse con arrepentimientos de su vida pasada?

Con eso en mente, Eugene intentó dejar sus obsesiones en el pasado. Aun así, él no podía dejar sus arrepentimientos atrás tan fácilmente. Después de todo, ¿no era su único legado ese jodidamente denigrante apodo de ‘Hamel el Estúpido’?

¿Y qué pasa con los demás?

Luego de regresar a su tierra natal en el Imperio Kiehl, el Gran Vermouth sirvió como duque antes de, eventualmente, devolver su título. Se le aclamó como un héroe hasta el final. El Imperio Kiehl tuvo un funeral de estado por la muerte de Vermouth e, incluso ahora, el aniversario de la muerte de Vermouth era conmemorado por el imperio.

Para Sienna la Sabia, esa chica poco linda fue invitada al Reino Mágico de Aroth, donde se convirtió en la persona más joven de la historia en escalar hasta la posición de Maestro de la Torre Mágica. Aunque solo había cinco Torres Mágicas en Aroth, dos de ellas tenían a los discípulos directos de Sienna como sus Maestros.

Anise la Devota, esa mujer podrida fue canonizada como una Santa por el Santo Imperio de Yuras. Se respetaban tanto sus enseñanzas que se estaban transmitiendo como un libro a parte de las santas escrituras.

Y Eugene simplemente no podía creer lo que se decía que Molon el Valiente había hecho. Se afirmaba que Molon, ese cabeza hueca, ¡Había fundado un reino! ¿De verdad logró reunir a todos los refugiados de las tierras arrasadas por las fuerzas del Rey Demonio y estableció un reino bajo su nombre?

‘Y aquí está la parte que más me cuesta entender.’

Eugene frunció el ceño. Cada vez que sus pensamientos llegaban a este punto, siempre sentía el mismo tipo de ira.

’Aparentemente a todos les estaba yendo bien hasta el final así que, ¿por qué sigue habiendo demonios?’

En su vida pasada como Hamel, él y sus compañeros se habían aventurado al Reino Demoniaco de Helmuth. Mientras lideraban a las fuerzas de subyugación en viadas por cada país, lograron asesinas a tres de los cinco Reyes Demonio.

(T/N: Se refieren a Helmuth como “Devildom” en inglés, que es básicamente un juego de palabras entre ‘Kingdom’ y ‘Devil’. Déjenme saber si creen que se puede traducir mejor.)

Hamel el Estúpido murió entonces en el castillo del Cuarto Rey Demonio.

Él recordaba claramente que, en el momento de su muerte, había creído que Vermouth y sus otros compañeros definitivamente asesinarían a los Reyes Demonios que faltaban.

Sin embargo, ¿Cómo era en realidad? El mundo estaba en paz, claro. Los Reyes Demonio ya no tenían el objetivo de conquistar el mundo. Todo gracias al ‘Juramento’ que el Gran Vermouth había hecho con los Reyes Demonio.

‘¿Por qué hizo un juramento como ese? ¿No se suponía que nos deshiciéramos de todos?’

Él desconocía las razones. Pero, de cualquier forma, la guerra contras los Reyes Demonio había terminado y el mundo estaba en paz. Una paz que duró por trescientos años y aún continuaba existiendo hasta el día de hoy.

“…Podría ser que, ¿te sientes nervioso?”

Eugene levantó su cabeza al escuchar una voz hablándole. Él estaba dentro de un lujoso carruaje en este momento. Un hombre de mediana edad con cara tensa estaba sentado frente a él.

“…Es porque es mi primera vez en la capital.” Murmuró Eugene volteando a mirar por la ventana.

Él dejó la mansión en el campo y llegó a la ciudad más cercana luego de un día de viaje dentro de un carruaje tirado por caballos. Entonces, luego de pasar por varias puertas de teletransporte, por fin había puesto sus pies en la capital.

“Entiendo cómo te sientes.” El hombre simpatizó con Eugene.

El nombre de este hombre era Gordon. Era un caballero que había jurado lealtad a la casa principal de los Lionheart, y actualmente estaba tomando el papel de escoltar a Eugene.

“Maestro Eugene, ¿le importa si le doy un pequeño consejo?”

“No hay problema.”

“Si se está sintiendo nervioso tan pronto, entonces todos los días que pase en la casa principal se sentirán extremadamente tortuosos.”

No había una pizca de entretenimiento en la cara de Gordon. E incluso aunque había dicho esas palabras como un consejo sincero, no había un solo rastro de preocupación en su rostro. Notando esto, Eugene sonrió.

“Gracias por el consejo, Sir Gordon.” (T/N: ‘Sir’ es el título de un caballero.)

Eugene estaba al tanto de su situación actual. Ya que no eran parte del linaje principal, en realidad los descendientes colaterales estaban obligados a tratar incluso a los caballeros asignados a escoltarlos con un respeto cuidadoso. Más aun la familia de Eugene, que pasaban desapercibidos incluso para las demás ramas colaterales.

‘Aun así, sigo siendo un Lionheart. Solo enviaron un caballero para escoltarme… y mi padre no tuvo permitido acompañarme.’

Sin perder la sonrisa, Eugene volvió a mirar por la ventana.

‘Aunque intentan no ser muy obvios al respecto, de verdad intentan ponernos en nuestro lugar. ¿Supongo que consiguen algo de ventaja al destruir nuestros espíritus? Bastardos. Vermouth, todo esto es porque plantaste tus semillas por todas partes.”

Eugene imagino como se desarrollarían las cosas en el futuro cercano. Viendo como estaban intentando destruir su espíritu desde ya, probablemente no se molestarán ni en preparar una ceremonia de bienvenida para él.

“… ¿Cuántas personas están participando en la Ceremonia de Continuación de Linaje de este año?”

“Incluyendo al Maestro Eugene, hay seis personas de líneas colaterales. Además, tres herederos de la casa principal participarán también.”

“¿Tres de la casa principal?”

Aunque Eugene había agudizado su voz en un intento de fingir sorpresa, él ya sabía de antemano quienes participarían en la ceremonia de este año. Todo gracias a Gerhard tomando precauciones especiales.

De las tres personas de linaje directo, uno era el hijo de la primera esposa y los otros dos eran gemelos nacidos de la segunda esposa.

De los cinco de las otras líneas colaterales, los únicos a los que tenía que prestar atención eran a los dos de las familias que habían ganado algo de prestigio aun sin ser líneas directas.

‘Creo que el mayor solo tenía quince años, incluso había algunos más jóvenes que yo…’

Eugene tenía trece años. Al pensar en su edad actual, no podía evitar suspirar. Por culpa de esta tradición, ¿de verdad tenía que competir con niños y adolescentes?

~

-Eugene. No importa que, no intentes competir contra los hijos de la casa principal. Sin importar lo excelente que seas, no serás oponente para los niños del linaje directo. Por eso deberías….

~

Eugene recordó la expresión sombría que Gerhard tenía en ese momento. Su padre no podía ocultar el miedo de que su hijo podría caer en la desesperación al encontrarse con los hijos de la casa principal.

’…Aun así, no puedo evitar sentirme emocionado de ver que tan talentosos son los descendientes de Vermouth.’

Eugene arrancó sus ojos que habían estado pegados a la ventana. Ya habían dejado atrás el espléndido escenario que la capital tenía para ofrecer y el carruaje estaba dejando la ciudad atrás, entrando en un bosque.

“De aquí en adelante, ingresamos a el territorio de los Lionheart.”

El bosque estaba rodeado por altos muros.

“Ah, pero no hace falta apresurarse a preparar tus cosas. Aún falta un largo camino por recorrer desde aquí.”

Aunque Eugene no se había dispuesto a preparase, Gordon aun le dio este consejo en broma mientras sonreía.

‘Ya entendí, bastardo. Debe ser genial tener un terreno tan grande. Pero ni siquiera es tu propiedad, ¿por qué actúas tan presumido?’

“Wow, ¿entonces todo este bosque es propiedad privada de la casa principal?”

“Sep.” (T/N: En inglés ‘Yep’. Aun no sé si se puede traducir mejor.)

“Si es tan grande, ¿no sería inconveniente recorrerlo?”

“Hay puertas de teletransporte instaladas en todas partes.”

‘¿Es así? Entonces, ¿por qué estoy en un carruaje ahora mismo? Porque no nos podíamos tomar la molestia de darle permiso al Maestro Eugene de usar las puertas de teletransporte.’

Teniendo esta conversación en su cabeza, Eugene volvió sus ojos mirar por la ventana.

 

***

 

Justo como Gordon había dicho, el carruaje al fin se detuvo después de conducir por una cantidad considerable de tiempo. Después de abrir la puerta de su lado y bajarse, Gordon caminó al otro lado para abrir la puerta de Eugene.

“Bienvenido a la casa principal de los Lionheart.” Dijo Gordon Educadamente, inclinado su cabeza.

La mansión era visible a través de las puertas totalmente abiertas. Y, como se esperaba, nadie salió a darle una bienvenida.

‘Los Lionheart.’

Lentamente, Eugene elevó su mirada. Banderas blancas se erigían por el camino que llevaba a la entrada principal y un valiente león estaba bordado en el centro de cada bandera. Este era el símbolo personal de la casa principal.

‘Los Lionheart de Vermouth.’

Eugene bajó la mirada a su pecho. Sus prendas carecían de cualquier decoración. Solo a los descendientes directos de Vermouth Lionheart se les daba el derecho de tener el símbolo del león bordado a la izquierda de su pecho.

‘Si tan solo yo también hubiese dejado descendientes…’

En su vida pasada, Hamel no se casó con nadie ni tuvo hijos.

‘No. Es algo bueno que no haya dejado ninguno. Si ese fuera el caso, me hubiese ido con algún arrepentimiento sin sentido.’

Aun así, viendo las banderas de la familia alineadas de esta forma, no podía evitar sentir remordimiento por su vida pasada.

“¿Ya ha llegado alguno de mis parientes?”

“El primero en llegar es usted, Maestro Eugene.”

‘Hurra.’ Pensó Eugene asintiendo con su cabeza.

 

***

 

El lugar al que llegó Eugene era un edificio anexo, fuera del vestíbulo principal.

De camino allí, no se encontró con ningún pariente con el león bordado en su pecho indicando que pertenecieran a la familia principal. ¿Por qué estaban tan distanciados? ¿No deberían al menos sentir algo de curiosidad y acercarse a ver la llegada de su pariente de trece años?

Pero al menos tampoco se le recibió groseramente en su totalidad. Al entrar en el anexo, se dio cuenta de que un solo asistente personal se había puesto a su cargo.

La sirvienta se presentó, “Por favor llámeme Nina.”

Aunque por la apariencia era una chica joven no mucho mayor a Eugene, él no podía sentirse realmente molesto por esto.

“Si hay algo que necesite, por favor haga sonar esta campana.” Dijo Nina mientras se inclinaba y le entregaba una pequeña campana a Eugene.

Ella debía estar al final de su adolescencia como máximo.

“¿Te molesta si hablo cómodamente?”

“Claro que no, por favor hágalo.”

“¿Soy el único usando este anexo completo?” Preguntó Eugene mientras daba una mirada al espacioso anexo.

Solo estaba preguntando con el fin de confirmar. Eugene sabía que no había manera de que ese fuera el caso por un detalle. Nina era demasiado joven para encargarse de un anexo completo por sí misma.

“Me temo que ese no es el caso, pero no hay nada que deba causarle incomodidad durante su estancia.”

“Lo que significa que estaré viviendo con algunos de mis otros parientes.” Confirmó Eugene.

“Si.”

“¿Sabes en que momento llegarán?”

“Deberían llegar en el transcurso de cuatro días como muy tarde.”

Eugene resopló ante esta respuesta. Porque significaba que estaría atascado aquí durante cuatro días.

“¿Hay un gimnasio por la parte de atrás?”

“… ¿Uh? Hum, si…”

“¿Necesito permiso de la casa principal para practicar mi esgrima con una espada de madera?”

“Eso es… Hum…”

“Porque eso es justo lo que voy a hacer.” Declaró Eugene con una sonrisa mientras se dirigía al gimnasio.

Con una expresión de impotencia, Nina siguió a Eugene desde atrás.

 

 

Notas:

(T/N 1: Nina tartamudea mucho. Normalmente lo representaría con guiones cuando es un tartamudeo, pero hay una presencia absoluta que me respira en el cuello cuando hago eso. Solo consideren el contexto y se nota claramente.)

(T/N 2: Eugene también tiende a cortar en seco a la gente que está hablando, así que, si ven puntos suspensivos y Eugene interrumpiendo justo después, es básicamente por eso. También se representa con guiones normalmente pero pasa lo mismo que en la nota anterior, así que simplemente intentemos entendernos :D)

(T/N 3: Este cap tiene menos palabras que el cap anterior. No es que sea más fácil de traducir, siguen siendo larguísimos los caps.)

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