El rey no muerto del palacio de la oscuridad: Capítulo 1

Aquí tienen, el primero de esta semana de 4  que habrán, espero que disfruten xd


El muerto viviente

 

—End, sígueme.

 

El señor me da una orden cortante y salimos de la sala que parece un laboratorio de investigación. Le sigo sin mediar palabra.

 

Mi cuerpo se mueve bien. Mis extremidades se mueven como yo quiero. Me pregunto cuánto tiempo ha pasado desde que pude caminar correctamente….

 

Es extraño tener un cuerpo que no siente dolor. De alguna manera, todavía no lo he asimilado… como si estuviera viendo cómo se desarrolla un sueño.

 

Después de salir de la habitación, el señor deja de caminar, se da la vuelta y me mira. Sus ojos, de un brillo dorado, me miran como si pudiera ver a través de mí.

 

—Hmph… parece que las palabras sí te llegan. No valdrías nada si no pudieras comprender las órdenes verbales.

 

—…

 

Si no pudiera comprender… ¿órdenes verbales?

 

No entiendo muy bien lo que quiere decir con eso, pero recuerdo lo que pasó justo después de recuperar la conciencia, mi cuerpo parecía priorizar la orden del señor sobre mi propia voluntad.

 

Eso es… malo. No parece que haya lugar para la oposición, incluso sin todos los detalles, no tardo en darme cuenta, me llega una sensación de peligro.

 

He leído que un nigromante es capaz de manipular a los muertos vivientes. Para el señor, yo no soy diferente de una muñeca.

 

El señor asiente ante mi silencio con una mirada de satisfacción y reanuda la marcha, le sigo.

 

A decir verdad, no tengo ni idea de lo que está pasando.

 

Sobre por qué he resucitado, dónde estaba, qué se me iba a ordenar hacer, el motivo, los detalles o qué me deparara el futuro. No puede ser que la razón por la que fui resucitado fuera sólo para liberarme de mi agonía.

 

Pero hay una cosa que sí entiendo.

 

Que este no es el momento de bombardear al señor con preguntas o intentar escapar de este lugar. Tengo que averiguar todos los detalles.

 

Por suerte, pensar era mi fuerte. Antes, cuando estaba vivo, pensar era lo único que podía hacer mientras yacía en la cama, gimiendo de dolor y evadiendo la muerte.

 

Aunque no hay mucha diferencia entre entonces y ahora, esto es mucho mejor, ya que no me retuerzo en la agonía.

 

Después de acompañar al señor durante unos minutos, bajamos un tramo de escaleras de piedra y llegamos a lo que parece ser el sótano. El señor procede a abrir una enorme puerta de metal y entra allí.

 

Sorprendentemente, el sótano parecía muy espacioso.

 

Me trago las palabras que casi se me escapan inconscientemente. Allí, alineados en filas estaban… miles de cadáveres. Todos yacían sobre una losa de piedra, separados unos de otros. A diferencia de mí, no mostraban ningún signo de movimiento.

 

Nunca había visto un cadáver. Tal vez me hubiera asustado en un principio, pero por alguna razón, aunque me sorprendió, no sentí miedo.

 

—Permanece en esta habitación, hasta que te ordene lo contrario.

 

Su aliento salió en bocanadas blancas mientras me dirigía una mirada fría y daba esa orden cortante.

✧ ✧ ✧

 

El sonido de los pasos del señor comienza a hacerse más tenue. Le doy un poco de tiempo para que desaparezca por completo y comienzo a moverme de mi posición.

 

Primero quiero comprobar lo bien que se mueve mi cuerpo. Muevo los brazos y agito las piernas.

 

El dolor que me torturó durante años no aparece por ninguna parte. Me siento completamente bien aunque balancee los brazos, sacuda la cabeza, estire la espalda o dé un ligero salto. Parece un sueño.

 

Aunque casi quería reírme a carcajadas, me conformé con sonreír como un idiota. Esto es el sótano, me atrevo a decir que el señor no va a volver corriendo si hago un poco de ruido, pero la situación aún no está clara. Quiero pecar de precavido.

 

Parece que la habitación en la que se me ordenó permanecer, era una morgue. No, más que una morgue, supongo que llamarla almacén sería más apropiado.

 

Sobre la losa de piedra había verdaderos cadáveres humanos. Todos ellos estaban casi completamente ilesos, sus edades oscilaban entre la adolescencia y los treinta años, y la mayoría eran hombres. Todos estaban bien vestidos y parecían ilesos, pero no daban señales de vida.

 

Los cuerpos me tomaron por sorpresa cuando entré por primera vez en la sala, pero con el paso del tiempo ya me había adaptado a la situación. Antes, cuando estaba vivo, bueno, en ese momento, estaba prácticamente medio muerto de todos modos, y en realidad probablemente ya he muerto una vez.

 

¿Quién sabe? Tal vez algunos de ellos acaben convirtiéndose en mis colegas. Esos pensamientos tontos empiezan a aparecer en mi cabeza.

 

El depósito de cadáveres tenía un diseño sencillo, sólo había una entrada y, aparte de la losa de piedra sobre la que se colocaban los cadáveres, había una única mesa que sobresalía de la pared. Las paredes circundantes parecían ser de piedra y, al dar un ligero golpe, se producía un sonido sordo y pesado.

 

La habitación en la que me desperté parecía más habitable que ésta. Pensando en eso, voy a examinar la mesa.

 

Ahora mismo, necesito toda la información que pueda obtener, no importa lo pequeña que sea.

 

Saco un cajón con mucho cuidado. No estaba cerrado con llave.

 

Parece que el señor espera que todos los cuerpos aquí depositados sean funcionales.

 

—…

 

El primer cajón que saqué entusiasmado… estaba vacío. El segundo y el tercero también estaban vacíos. El cuarto cajón contenía unos extraños colmillos, pero eso no ayuda a explicar mucho esta situación.

 

El quinto cajón también estaba vacío. El sexto tenía una docena de botellas llenas de algún líquido extraño. Decepcionado al encontrar el séptimo cajón vacío, abrí el octavo. Mis ojos se abrieron de par en par al ver lo que encontré en su interior.

 

—Aquí hay comida.

 

Las palabras salen a borbotones a pesar de mí mismo. Mi voz ronca resuena en las paredes de la silenciosa habitación que contiene los cuerpos.

 

Ahora que lo pienso, hace bastante tiempo que no suelto un sonido y, por supuesto, hacerlo ya no me duele.

 

Es maravilloso no sentir ningún dolor. Con ganas de tararear una canción, saco lo que he encontrado en el cajón.

 

Era un espejo cuadrado. Limpio el espejo empañado con mi ropa y me echo un vistazo.

 

Tenía el mismo aspecto que recordaba.

 

Mirada frágil, mejillas ahuecadas y ojos hundidos, sólo que mi pelo parecía más en su sitio que el desastre desordenado que parecia antes. Supongo que tras mi muerte, mi cuerpo se preparó para el funeral, así que me vistieron adecuadamente por última vez.

 

Al mirar mi reflejo durante un rato, me invadieron muchas emociones. Volví a colocar con cuidado el espejo en el cajón.

 

Soy yo mismo. Aunque es una pena que no haya podido encontrar nada más útil, por ahora me conformo con esto.

 

Hago una rápida comprobación alrededor de la morgue y me dirijo a su única entrada.

 

El señor no ha cerrado la puerta tras de sí, estoy seguro de ello porque estaba agudizando el oido cuando se fue.

 

Me dirijo de puntillas hacia la puerta.

 

Todavía no conozco la distribución de la mansión, tampoco conozco bien la situación actual. Sin embargo, hay muy poca información en esta sala.

 

Yo… soy un ignorante. Quiero averiguar, sobre esta mansión, la nigromancia y sobre en qué me he convertido.

 

Porque a diferencia de mi vida anterior, ahora puedo moverme libremente.

 

Los nigromantes son seres malvados. Estoy seguro de que no se puede confiar en él. Si es así, tengo que hacer lo que hay que hacer.

 

Agarro el pomo de latón con mucho cuidado de no hacer ruido y lo giro lentamente.

 

Contrariamente a mis temores, el pomo gira con facilidad. Tenía razón, no estaba cerrada con llave.

 

Abro la puerta lentamente mientras mantengo mis oídos pegados a la puerta. No hay ni un solo sonido. La quietud es tan grande que no puedo oír los latidos de mi corazón ni el sonido de mi sangre corriendo por mis venas.

 

Una sensación de alivio me invade, empujo la puerta para comprobar la situación en el exterior.

 

—…?

 

La puerta se abre. Aunque, sólo por una pulgada, ya puedo ver que se está formando una brecha. Sin embargo, por mucho que empuje, no se abre más que eso.

 

¿Demasiado pesado…? ¿Cerrado? No, no es eso. Lo comprobaré de nuevo, pero no estaba bloqueado y no parecía que estuviera obstruido con nada.

 

Empujo con los brazos. Con todo mi cuerpo, intento empujar.

 

Fue entonces cuando….. me di cuenta de algo.

 

Me sentí como si me hubiera caído un rayo. Mis rodillas cedieron y me deslicé hasta el suelo.

 

La puerta era de metal. Seguro que es bastante pesada, pero, no se trataba de su peso. Ese no era el problema.

 

De nuevo, extiendo la mano hacia la puerta que está ligeramente entreabierta. Me tiemblan las manos, pero me armo de valor y empujo la puerta con todas mis fuerzas.

 

Empujé… o eso creí.

 

Mis brazos no se habían movido ni un centímetro. Por mucha fuerza que pusiera en ellos, no se movían más.

 

Las últimas palabras que me dijo el señor antes de salir de la habitación cruzan mi mente.

 

—Quédate en esta habitación, hasta que te ordene lo contrario.

 

Sí, me temo que no era que la puerta fuera demasiado “pesada” sino que “no se empujaba”.

 

Mi cuerpo está priorizando la orden del señor sobre mi propia voluntad. Al igual que mi cuerpo obedeció la orden y se arrodilló ante el señor nada más recuperar la conciencia.

 

Un escalofrío recorre mi columna vertebral. Mi mente está desordenada. Con los brazos temblorosos, intento empujar desesperadamente la puerta, sin embargo, al contrario de lo que siento, mi cuerpo no se mueve ni un milímetro.

 

Creía que lo había entendido. Sin embargo, no había sido más que una “creencia”.

 

Abro los ojos de par en par y me sacudo los hombros. La emoción que sentí que se apaciguaba en mi interior no era miedo ni sorpresa.

 

Era ira. La verdad es que hacía mucho tiempo que no sentía tanta rabia. Entendí entonces, por primera vez, cómo el rostro de una persona puede contorsionarse al enfadarse.

 

No gritaré, tampoco perderé la cabeza. Sin embargo, lo guardaré todo en mi corazón.

 

Tenía la impresión de haber alcanzado la libertad. No había dolor, estaba en las nubes por haber conseguido un cuerpo que funcionaba perfectamente. Pensé que era invencible con este cuerpo que era capaz de moverse normalmente.

 

Sin embargo, estaba equivocado. Nada había cambiado. ¿Esto es mejor que antes? Ni mucho menos.

 

Antes, mi cuerpo estaba atormentado por un dolor interminable y mis brazos y piernas eran casi inútiles. Lo único que podía hacer para olvidar el dolor era sumergirme en mis pensamientos. No, supongo que ni siquiera era capaz de concentrarme lo suficiente para conseguirlo.

 

Sin embargo, no había perdido el control de mi cuerpo. No había estado en manos de otra persona.

 

No me importaba seguir sus instrucciones, el señor era, en cierto modo, mi salvador. Aunque fuera un mago oscuro, no puedo ser reacio a ayudarle.

 

Sin embargo, no puedo perdonarlo por esto.

 

Todavía no conozco la intención de lord Horus detrás de mi resurgimiento, sin embargo, no puedo perdonarle que tenga el poder de la vida y la muerte sobre alguien.

 

La emoción me dominó tanto que incluso me tomó por sorpresa. Parece que a pesar de haberme resuelto a mi destino… no había querido morir realmente.

 

En este momento, no quiero perder esta “segunda vida” con la que tuve la suerte de ser bendecido.

 

Sí, me aseguraré de ello por cualquier medio necesario.

 

Intento respirar profundamente, y es entonces cuando me doy cuenta de que no estaba respirando, me pongo la mano en el pecho pero no siento ningún latido.

 

¿Qué idiota soy? Fue entonces cuando comprendí por fin en qué imperdonable existencia me había convertido.

 

El cuerpo es capaz de moverse, no hay dolor, pero eso no significa que esté vivo. Sólo puedo moverme, eso es todo.

 

Ahora que lo pienso, cuando llegamos a esta sala, me di cuenta de que el aliento del señor salía en bocanadas de niebla. Los cuerpos aquí no muestran signos de descomposición, sí, este lugar… es frío. No puedo sentir el frío. he perdido una parte de mis sentidos.

 

Para empezar, puedo ver todo claramente en esta habitación. Una habitación que no tiene ventanas ni fuentes de luz.

 

Mi cuerpo ha sufrido una metamorfosis. ¿Será por eso que no siento ningún miedo al encontrarme cara a cara con tantos cadáveres?

 

Lo pienso durante un minuto y luego sacudo la cabeza.

 

No importa, soy consciente, soy capaz de pensar. Existo, aquí y ahora. Puedo experimentar la vida que tanto anhelaba.

 

Antes estaba enfermo. Por si fuera poco, llevaba años postrado en la cama y abatido bajo la tortura del dolor inexplicable que asolaba todo mi cuerpo. Era un “vivo muriente”, por así decirlo, que ahora había cambiado a “muerto viviente”. Eso era todo.

 

Entonces… debo aceptar este destino mío. Aunque eso signifique que soy un ser de oscuridad, sigue siendo una alternativa mucho mejor a llevar una vida sin sentido.

 

Me levanté y fruncí el ceño ante la puerta ligeramente abierta y la cerré de un tirón. La puerta, que no se había movido ni un milímetro a pesar de mi esfuerzo, se cerró rápidamente.

 

En realidad no me tomó por sorpresa. La razón era la orden del señor, después de todo. Una orden absoluta que anula mi propia voluntad. Me pregunto si es un privilegio concedido a quien revive a los muertos.

 

Sin embargo, debe haber alguna laguna, estoy seguro de ello.

 

Recuerdo lo que me dijo el señor. “No valdrías nada si no pudieras comprender las órdenes verbales”, lo que significa que para los resucitados como yo, la incomprensión de las órdenes verbales es una posibilidad.

 

Sobreviviré… pase lo que pase. Recogeré información, el tipo de información que me permitirá escapar del control del señor.

 

Soy demasiado ignorante de muchas cosas. No sé nada sobre la nigromancia, esta mansión o incluso los cambios que ha sufrido mi propio cuerpo.

 

Ahora es el momento de reunir información, tengo que soportar esto con paciencia y esperar una oportunidad para atacar.

 

La paciencia era mi fuerte después de pensar. Viendo que ahora va a ser útil, quizás mi vida anterior no haya sido en vano.

 

Con renovados vigor, me dirigí al lugar donde me habían ordenado quedarme y miré fijamente al frente.

 

Me quedé allí quieto y empecé a contar números dentro de mi cabeza.

 

No siento hambre, cansancio ni necesidad de dormir. Mis ojos no se secan aunque no parpadee.

 

Con los ojos fijos al frente, indiferente, vacío de cualquier emoción me limito a contar, mientras pretendo ser igual que uno de los cadáveres que me rodean.

✧ ✧ ✧

 

El señor volvió a la sala cuando yo había contado hasta unos 2000 y algo.

 

El señor estaba envuelto en una larga túnica negra como el carbón. Después de comprobar si me había quedado bien quieto como me había ordenado, extendió su brazo para ofrecerme algo.

 

—Tómalo.

 

Era un machete de aproximadamente un metro de longitud. Su hoja era ancha, de color gris oscuro y aunque tenía sangre pegada a ella, extrañamente, era realmente brillante.

 

Hice lo que me había ordenado. Casi pierdo el equilibrio bajo el peso brutal del machete que tira de todo mi cuerpo.

 

No parece que el señor sospeche nada. Me mira enderezándose y necesitando mis dos brazos para sostener el machete y resopla con desaprobación.

 

—Sígueme, voy a ponerte a prueba.

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tp_shin
tp_shin
hace 4 meses

Vamos a ver como se desarrolla esto, por lo poco que llevamos el prota no me cae mal, esperemos que no cambie

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