El señor demonio regresado es amable: Capítulo 17

Pues..., estaré traduciendo los 3 siguentes capítulos por... cosas. Que disfruten del capítulo.

Presentaba la piel descompuesta, los globos oculares podridos, le faltaban la nariz y las orejas, y le sobresalían huesos sucios de todas las partes del cuerpo. Era un cadáver humano que se movía recibiendo energía oscura, y la apariencia de este zombi era un espectáculo realmente espantoso de ver.

 

—¡Ugh! —Hans tuvo una arcada.

 

Durante su viaje, había visto el cadáver de un monstruo y hasta había matado él mismo a un monstruo. Y como había servido a los Steelwall en lugar de a otras familias, Hans estaba más acostumbrado a la muerte y a los cadáveres que el resto de la gente. Sin embargo, la criatura que tenía delante estaba en un nivel diferente.

 

¡Grrr! ¡Grrr!

 

Bajo su piel desgarrada, podían ver su nuez de Adán moviéndose de arriba abajo.

 

¡Tum!

 

El zombi se acercó a los dos lenta y descaradamente, mientras Hans daba un paso atrás.

 

—¡Se-se-señor Zich! ¡E-eso es…!

 

—Cállate.

 

¡Shin!

 

Zich pasó por delante del tartamudo Hans y desenvainó su espada. La luz del sol tiñó la hoja de rojo, haciéndola parecer la espada de juicio que podría usar un ángel.

 

¡Tum! ¡Tum!

 

Zich siguió los pasos del zombi que se le acercaba. Detrás suyo, Hans apretaba la antorcha y tragaba saliva con fuerza.

 

¡Grrrrr!

 

A medida que Zich se acercaba, el zombi extendió las manos. En su boca abierta, unos dientes sucios colgaban de forma irregular, y las largas y negras uñas del zombi parecían lo suficientemente afiladas como para arrancar la piel de una persona en pedazos y sacarle los huesos. Su secreción era lo suficientemente tóxica como para pudrir un cuerpo entero.

 

Pero…

 

Sigue siendo solo un zombi.

 

—¡A la…!

 

El zombi se abalanzó salvajemente tropezándose con sus piernas, y Zich esquivó a un lado y movió su espada.

 

¡Lam!

 

La espada cortó limpiamente el cuello del zombi. Mientras la cabeza del zombi volaba hacia el cielo, rechinó los dientes contra Zich, pero eso solo fue por un instante.

 

¡Bam!

 

¡Dum!

 

Se escucharon dos tipos de impactos diferentes: el sonido de la cabeza del zombi cayendo contra el suelo y el sonido del cuerpo del zombi derrumbándose.

 

—¡Ack!

 

La cabeza del zombi rodó hasta la base de los pies de Hans, y este último retrocedió con un grito.

 

—¿Está muerto?

 

—Sí.

 

Con el ceño fruncido, Zich miró al cuerpo de su espada; estaba embadurnada con los fluidos del zombi.

 

—Agh, ¡maldita sea! ¡Por esto odio a los zombis! ¡Si me dieran la elección, preferiría a los esqueletos que son mucho más limpios!

 

Zich arrancó algunas hojas de árbol y limpió minuciosamente los fluidos del zombi en su espada antes de volver a colocarla dentro de su funda. Acto seguido, se dirigió al lado del zombi caído, con Hans escabulléndose a su espalda.

 

—¿Por qué eso está aquí, señor?

 

—Hm, yo tampoco lo sé. ¿Por qué estará aquí?

 

No era siquiera un pueblo pequeño; era poco común ver a un monstruo escondido dentro de una ciudad, por no hablar de un zombi que se alimentaba de carne humana.

 

—Bueno, por ahora informemos al magistrado. Podría haber llegado al amparo de la oscuridad, o podría se run tipo con mala suerte que se vio mezclado en un crimen y fue vendido al mercado negro de la ciudad.

 

—Entonces ¿podría ser una coincidencia, señor?

 

—Es probable, pero…

 

Zich miró la cabeza del zombi, que había dejado de moverse con la boca muy abierta.

 

No tengo un buen presentimiento.

 

En su experiencia, Zich tenía esa sensación cuando algo grande estaba a punto de suceder.

 

* * *

 

Zich y Hans entregaron el zombi al magistrado. Los agentes les hicieron un par de preguntas y pronto se ocuparon del cadáver.

 

Zich fruncía el ceño.

 

—Qué extraño.

 

—¿Señor?

 

Zich miraba fijamente el lugar donde los oficiales se habían llevado al zombi.

 

—Si fuera la primera vez que ocurre esto, nos habrían hecho muchas más preguntas para averiguar todos los detalles que pudieran. Un monstruo (un zombi, para ser más concretos) apareció en la ciudad. Pero los oficiales no nos hicieron tantas preguntas, casi como si esto fuera algo común.

 

—Entonces, ¿está diciendo que algo así ocurre con frecuencia en Porti, señor?

 

—No puedo asegurarlo, pero es probable.

 

Hans volvió a tragar saliva con fuerza. La sola idea de que esas repugnantes criaturas anduvieran por la ciudad le producía escalofríos.

 

—Pero probablemente sea algo bastante nuevo. Si esto llevara un tiempo, los rumores ya se habrían extendido y el ánimo de la población sería terrible. Sin embargo, en la ciudad aún no hemos visto algo por el estilo.

 

—¿Qu-qué deberíamos hacer, señor?

 

—No es necesario que hagamos nada; los superiores se encargarán del asunto por sí mismos. Y si nos encontramos con otro zombi, podemos volver a entregarlo a los oficiales. Solo tenemos que hacer lo que hemos estado haciendo.

 

Hans asintió.

 

* * *

 

—Expresemos nuestra gratitud.

 

«¡Gracias!».

 

Un elevado chapitel se alzaba tranquilamente sobre el suelo en un magnífico templo. El tiempo y los largos años hubieron marcado sus rincones con manchas de ceniza, pero no por ello se había perdido el valor del lugar. Al contrario, estas manchas aumentaban la profunda historia del templo y lo hacían más familiar para sus visitantes.

 

Frente al templo, una monja y unos quince niños inclinaban la cabeza. Las personas ante las que se inclinaban eran Zich y Hans.

 

—Muy bien. Hasta que vuelva, deben escuchar atentamente a la hermana y ser amables con los demás. ¿Me han entendido?

 

«¡Sí!».

 

Sus tonos y su tempo sonaron desalineados, pero el grito enérgico de los niños resonó fuertemente frente al templo. Zich y Hans se largaron del templo despidiéndose con un saludo, los niños devolvieron juntos el saludo desde el templo.

 

Cuando ya no podían ver más a la monja y a los niños, bajaron las manos.

 

—¡Bien! ¡La buena acción de hoy fue a la perfección!

 

En la voz de Zich se escuchaba orgullo entremezclado.

 

Hans le lanzaba miradas de reojo a Zich.

 

—¿Qué tanto vas a mirar?

 

—Ah… Perdón, señor. Solo pensaba que esta vez encontró con exactitud la respuesta.

 

Hans pensó que Zich había superado de nuevo el límite del sentido común, ya que antes había interpretado el consejo de ayudar a los necesitados como ayudar a los matones. Sin embargo, Zich sorpresivamente había decidido ayudar a un orfanato cercano.

 

Hans quería mantener la boca cerrada la mayoría de las veces, pero esta vez la curiosidad le empujó a hablar. También ayudó el hecho de que Zich no se lanzara a la violencia después de que empezaran a viajar, y parecía que Zich permitiría generosamente la mayoría de las preguntas a partir de ahora. Por lo tanto, Hans finalmente preguntó—: ¿Alguien más le dio otro consejo, señor?

 

—Para nada. ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en los débiles? En los niños. Especialmente los niños sin padres. ¿No es algo de sentido común?

 

Creía que el sentido común no le llegaba a la cabeza.

 

Por supuesto, Hans no dijo eso en voz alta.

 

—Pero dejando eso de lado, ¿qué te pareció el trabajo?

 

Como Zich fue de voluntario a un orfanato, el sirviente, Hans, no tuvo más remedio que seguir a Zich y ayudarlo. Hans asintió enérgicamente con la cabeza.

 

—¡Por supuesto, señor! Aunque no lo parezca, ¡aprendí a hacer todo tipo de cosas en la residencia Steelwall! Por mencionar algunas cosas, ¡aprendí a limpiar, a lavar la ropa e incluso a hacer trabajos administrativos! Por mucho trabajo que haya, no desfalleceré tan fácil.

 

La voz de Hans estaba llena de confianza.

 

Ahora que lo pienso, ¿no pareciera que este tipo tiene un gran talento?

 

Además de trabajos serviles como la limpieza, la lavandería y otras tareas domésticas, si Hans había aprendido el trabajo administrativo para gestionar la casa, significaba que era un sirviente en formación para ocupar el lugar de alguien superior.

 

—Pero ¿se encuentra bien, señor Zich? No debería estar muy acostumbrado a trabajar así, ¿verdad?

 

Parecía que Hans quería preguntarle si estaba acostumbrado a tareas serviles dado que Zich creció en una familia noble, pero sus verdaderos pensamientos eran otros:

 

‘¿Puede siquiera cuidar bien a los niños teniendo semejante carácter?

 

Pero al contrario de lo que Hans esperaba, Zich se estaba adaptando muy bien.

 

—¿Ya te olvidaste? ¿Quién ha preparado todo para que podamos acampar? Las tareas insignificantes no son nada para un genio como yo.

 

El trabajo duro era lo bastante fácil como para hacer bostezar a una persona, especialmente si esta sabía controlar su maná. Con la agudeza de Zich, podía captar las cosas inmediatamente. Después de todo, él era realmente un genio de los que nacen una vez en un siglo.

 

Y, sobre todo, había adquirido multitud de experiencias antes de su regresión.

 

—Además, aún si no pudiera hacer tareas menores, se me da jugar con los niños. ¿Viste cómo actuaron cuando nos despedimos? Estaban muy tristes de vernos partir.

 

Es cierto.

 

Hans no sabía qué fue lo que Zich hizo, pero los ojos de los niños estaban llenos de tristeza y pesar mientras ambos se marchaban.

 

—¿Hizo algo en específico?

 

—¿Qué crees que es lo que más les gusta hacer a los niños? ¿No es jugar a ser héroes? —Zich infló el pecho, jactándose—: Soy un astro actuando el señor de los demonios. Puedo hacer de malo y actuar también la parte de ser derrotado por un héroe.

 

Dado que había hecho todas estas cosas antes de la regresión, Zich era probablemente mejor que nadie para actuar como el señor de los demonios.

 

Mientras hablaban, Zich y Hans vieron a dos oficiales disfrazados pegando algo en la pared. Se apresuraron en pasar junto a Zich y comenzaron a alejarse con fajos de papel en las manos rápidamente después de haber terminado.

 

—Debe ser una lista de buscados.

 

Ya había un par de personas susurrando frente al aviso. Parecía un cartel de búsqueda de un criminal increíblemente malvado, ya que todos lo miraban con asombro.

 

Hans inclinó el cuello hacia delante para ver el cartel, Y Zich también se quedó mirando.

 

—¿Qué? —exclamaron al mismo tiempo.

 

—Se-señor Zich… ¡Esto es…!

 

Hans señaló el anuncio de búsqueda recién publicado. En el cartel, el dibujo de una mujer de increíble belleza les devolvía la mirada.

 

«SE BUSCA».

 

«LA BRUJA, AINE LUBELLA».

 

«PECADOS COMETIDOS: RESPONSABLE DEL ASESINATO DEL TENIENTE DEL ALCALDE. INTENTÓ LANZAR UNA “GRAN MALDICIÓN” SOBRE LA CIUDAD DE PORTI».

 

Después de que se separaran hace unos días, Lubella, que debería haber recibido el título de santa, fue titulada como “la bruja” y aparecía en un cartel de búsqueda con sus pecados anotados.

 

* * *

 

En el local, junto al distrito comercial de Porti, vendedores y obreros aliviaban sus penas con alcohol al terminar su trabajo. No era un bar de alta gama, pero el local era suficiente para complacer a los trabajadores que vivían al día.

 

—Oye, ¿has visto?

 

—¿Ver qué?

 

Dos hombres comenzaron a hablar con grandes vasos de cerveza entre ellos.

 

—Ya sabes, el anuncio de se busca de la bruja.

 

—Oh, te refieres a la bruja de Karuwiman.

 

Zich y Hans, que estaban bebiendo cerca de ellos, aguzaron el oído.

 

—Mi negocio es un desastre por eso. La gente no gastaba su dinero, y los funcionarios cerraron los muros del palacio para atrapar a la bruja. Investigaron tan a fondo que el volumen de carga bajó mucho.

 

—Ese no es el único problema. Dicen que, debido a la maldición de la bruja, los muertos vivientes andan por la ciudad. Los funcionarios dicen que tenemos que volver a casa antes de que se ponga el sol.

 

—He oído que en casa de Grotel, un niño ha desaparecido.

 

—Sí, sin dejar rastro.

 

—¡Maldita sea! ¡Todo esto por una estúpida bruja!

 

—Todavía no la han capturado, ¿verdad?

 

—Nos habrían avisado en cuanto hubieran capturado a la bruja. Esto no es un asunto cualquiera.

 

Los dos hombres insultaron a Lubella hasta que se les puso la cara roja. Todos los demás a su lado estaban igual: todos hablaban de Lubella. Como Porti era una ciudad de negocios, eran más sensibles a los asuntos económicos, y las noticias se difundían más rápidamente.

 

Después de beber un poco más, Zich y Hans salieron del bar. Como no habían bebido mucho, apenas se habían embriagado.

 

Hans preguntó abruptamente:

 

—Señor Zich, ¿lady Lubella era realmente una bruja?

 

Zich negó rotundamente con la cabeza.

 

—Entonces ¿son todos estos rumores falsos, señor?

 

—Es probable que el asesinato del teniente de alcalde y la maldición de Porti no sean mentira. Sin embargo, es habitual que la gente acuse falsamente a alguien para crear un chivo expiatorio.

 

—¿Cómo está tan seguro de que es una acusación falsa, señor?

 

La razón era que Zich sabía que Lubella había trabajado como santa antes de retroceder; por supuesto, Zich no tenía intenciones de mencionar eso.

 

—Lo sé incluso sin verlo.

 

—…

 

Hans trató de controlar sus músculos faciales para no mirar a Zich de forma absurda.

 

¿Sucedió algo similar antes de mi regresión?

 

La gran maldición de Porti y Lubella, acusada de bruja; Zich no recordaba ninguno de estos acontecimientos. Pero también podía ser que Zich simplemente no pudiera recordarlos. Sí, eso era lo más probable. El mundo anterior a su regresión era un mundo extremadamente caótico en el que diversos incidentes y problemas estallaban por doquier sin excepción.

 

Al ver que el cielo se oscurecía, Hans se dispuso a encender su antorcha ya preparada.

 

—Espera.

 

Zich se detuvo y miró fijamente a un lado del panorama que tenía delante.

 

—¿Eh? ¿Qué pasa, señor?

 

—Sígueme.

 

Hans encendió su antorcha y trotó detrás de Zich.

 

Zich se adentró en un callejón. Aunque estaba oscureciendo, aún quedaban rastros de luces en el cielo. No obstante, el callejón poseía un color oscuro sin igual, como si estuviera en medio de la noche. La oscuridad parecía sisear amenazas a la luz de la antorcha que portaba Hans.

 

Zich se adentró en el interior como si anduviera por un lugar que le resultaba familiar, y entonces algo ocurrió después de que doblaran otra esquina.

 

—¿Eh?

 

Hans advirtió algo. En el callejón sin salida, una cosa estaba agazapada en la esquina. Hans tragó saliva al ver la sombra en forma de figura humana. Por suerte, las luces revelaron que la sombra no era un zombi.

 

La figura miró a Zich y a Hans con una mirada de inquietud y miedo.

 

—Conque es aquí donde estaba, lady Lubella —dijo Zich mientras miraba a Lubella.


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Ats
Ats
hace 11 meses

En esta regresión el será el héroe? 0:

Kani
Kani
hace 11 meses

Eso como paso?
Gracias por el capítulo

Brian
Brian
hace 11 meses

Justo en la mejor parte. Gracias por el capitulo

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