Súper Gen Divino – Capítulo 872: Reliquia Legión de Sangre


Quinto Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

¡Dong! ¡Dong! ¡Dong!

El cuerpo del Hijo del Destino era increiblemente rápido. Sus manos atacaron a Han Sen desde todos y cada uno de los ángulos, y aunque fue capaz de bloquear cada golpe, era notable reconocer que Hijo del Destino sólo estaba usando sus puños. La fuerza que chocaba con la Ardiente Púa de Rex de Han Sen era mayor que la de una súper criatura ordinaria.

Han Sen utilizó su Aura Dongxuan para obtener una mejor lectura de la fuerza vital de su oponente. Lo que pudo ver fue un desastre. La energía no fluía con ninguna cohesión, y el poder que tenía parecía provenir de la sangre que había absorbido.

Incluso el Aura Dongxuan era incapaz de simular poderes como ese.

“¡No está mal! Eres capaz de bloquear todos mis ataques; eso sólo puede significar que tu sangre debe ser un dulce néctar. Estoy deseando dar mi primer sorbo, muchacho.” El rostro del Hijo del Destino estaba consumido por la codicia o la lujuria, mirando a Han Sen con los ojos brillantes de una serpiente. Y al igual que una, se deleitó en sus labios con su lengua bífida.

Los movimientos del Hijo del Destino eran increíblemente extraños. No parecía del todo humano, ya que tenía la capacidad de girar su cabeza ciento ochenta grados.

¡Pss!

Una uña araño un lado del cuello de Han Sen, produciendo sangre. El Hijo del Destino, en un extraño ángulo, se atiborró vorazmente de la sangre que goteaba de su dedo. Con una extraña sonrisa, dijo, “¡Es realmente delicioso!”

Han Sen no podía explicar esa sonrisa. Lo mejor que podía comparar era un lobo hambriento que se encuentra con un cadáver fresco.

¡Boom!

El Hijo del Destino hizo crujir el aire, extendiendo sus uñas hacia el corazón de Han Sen.

Con sus movimientos Dongxuan, Han Sen pudo esquivar. Entonces le hizo una pregunta a su enemigo, “¿Puedo preguntarte por qué crees que soy de la Legión de Sangre? Soy sincero cuando te digo que no lo soy.”

“¡Ja! Sincero, vamos, no puedes negarlo. Hueles como uno, simple y llanamente.” El Hijo del Destino era como un demonio pícaro, que retorcía y giraba su cuerpo y sus miembros de forma grotesca, una hazaña acrobática que ningún humano podría esperar realizar. Sus manos seguían tratando de alcanzar el cuello de Han Sen a medida que avanzaba.

Han Sen pudo esquivar cada intento de golpe, y al hacerlo, sacó su collar de gato de nueve vidas. Entonces preguntó, “¿Esto es lo que hueles?”

Cuando el Hijo del Destino vio el collar, se congeló. Sus ojos negros miraron fijamente el collar de gato de nueve vidas mientras empezaba a temblar.

“¡Reliquia… jajaja! El Rey de la Sangre me vigila, guiándome hasta su hallazgo.” Habló con un tono que era una mezcla de alegría y pena. Era espeluznante.

Han Sen le miró a la cara y comprendió lo que quería decir. La reliquia que necesitaba era el collar que Han Sen siempre había llevado.

“¿Por qué iba a poseer el bisabuelo una reliquia de la Legión de Sangre?” Han Sen sabía de dónde procedía el collar, pero en lugar de que eso le aportara claridad, sólo le confundía más.

Han Sen quería preguntar algo, pero el Hijo del Destino atacó como una serpiente enfurecida y tóxica en un intento de arrebatar el collar de gato de nueve vidas a Han Sen.

“¿Es una reliquia que pertenece a la Legión de Sangre? ¿Qué hace? ¿Y por qué estás tú aquí?” Han Sen seguía esquivando mientras disparaba sus preguntas, esperando que ese encuentro pudiera dilucidar ciertas cosas y proporcionar las respuestas que tanto había buscado.

Pero el Hijo del Destino ignoraba sus preguntas, y sus ojos daban a entender que estaba fijado en el collar y sólo en el collar. Todo su cuerpo estaba enrojeciendo de excitación, y estaba claro que su poder crecía junto a él.

Han Sen podía ver cómo su sangre empezaba a hervir y arder, aumentando su fuerza. Su deseo por el collar le estaba volviendo loco, como un demonio salido del infierno.

Las uñas se movieron con mayor vigor, y un golpe araño la cara de Han Sen. El Hijo del Destino lamió cada gota de sangre que había conseguido robar.

“¡Responde a mis preguntas!” Han Sen miró fríamente al Hijo del Destino, reconociendo lo poderoso que era su oponente.

Pero a Han Sen no le importaba. Ahora mismo, quería respuestas más que nada, y eso era lo que estaba decidido a conseguir. Nada lo detendría.

“Tu destino es ser un sacrificio para mí. No hay necesidad de que sepas nada más. Cálmate, muchacho.” Los ojos del Hijo del Destino seguían llenos de codicia, y su rostro se crispó con ansias de asesinato.

Han Sen dejó de esquivar sus ataques y, en su lugar, blandió su puño hacia él.

¡Pang!

Un gigantesco rayo se descargó entre ambos, con un ruido ensordecedor.

El Golpe Trueno Sónico fue incapaz de desordenar la fuerza vital de su oponente, debido a que su energía ya estaba desordenada.

Pero el poder del trueno fue efectivo para semiparalizar a su enemigo, ralentizándolo considerablemente.

¡Roar!

El cuerpo de Han Sen se expandió, creciendo hasta convertirse en un mono plateado de tres metros de altura. El fuerte brazo levantó al Hijo del Destino en el aire, agarrándolo por la cabeza.

¡Pang! ¡Pang!

Han Sen, todavía agarrando su cabeza, clavó su cuerpo en el suelo, una y otra vez.

Lo golpeó de esa manera innumerables veces, y cuando terminó, había un profundo agujero en la tierra con la forma del cuerpo de Hijo del Destino.

Han Sen lo lanzó de nuevo al pozo y le golpeó en la cabeza.

¡Boom!

El poder creó un agujero aún más profundo, con el Hijo del Destino dentro. Su cráneo se había abierto, y su cuerpo se retorcía de forma espeluznante.

Han Sen lo levantó una vez más y le dio un puñetazo en la cara. La nariz se pulverizó en gelatina, justo antes de que el cuerpo fuera lanzado al aire como una bala de cañón. Rompió muchos árboles en su descenso, antes de detenerse.

“¿Puedes responder a mis preguntas ahora, Hijo del Destino?” Han Sen se paró frente a su golpeado oponente, cuyo cuerpo estaba retorcido y aplastado en un estado espantoso. El Hijo del Destino ya no tenía el ímpetu salvaje y de ojos locos que lo impulsaba antes.

“¡Imposible! ¡Imposible! Los humanos de la segunda zona de El Santuario de Dios no deberían tener tal poder.” El rostro de Hijo de Dios estaba destrozado hasta quedar irreconocible, pero no había sido asesinado y aún podía reunir palabras para hablar. Aun así, su cuerpo estaba completamente destrozado y era incapaz de moverse. Con evidente conmoción, miró a Han Sen.

“Déjame preguntarte algo, en la Legión de Sangre, ¿hay un hombre llamado Han Jingzhi?” Han Sen miró al Hijo del Destino, que estaba aturdido.

Parecía dispuesto a decir algo, pero entonces, fue como si viera algo aterrador. Sus pupilas se encogieron.

“¡Imposible! ¡Imposible!” El Hijo del Destino parecía haber visto un fantasma, y su cuerpo comenzó a temblar y a convulsionarse. Luego, nada. Se quedó congelado en su sitio, desplomado en el suelo.

 

 


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