Súper Gen Divino – Capítulo 854: Robando los Cofres


Tercer Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

¡Roar!

Las criaturas se despertaron de su aturdimiento. Han Sen no sabía qué monstruo empezó a rugir primero, pero después de ese rugido, todos empezaron a correr hacia la cima.

Cada criatura corrió vorazmente hacia la luz dorada. Todas y cada una de las criaturas allí presentes tenían un apetito insaciable por el fruto dorado que daba el Árbol de Jade y Oro.

La energía que consumía la cima de la montaña era como una fuente, y parecía energizar a todas las criaturas que caminaban por sus laderas.

Apretando los dientes, el Rey Sangre de Demonio se apresuró a subir la montaña y entrar en el Refugio Shakra. Había tomado una decisión, y esa decisión era no renunciar al potencial tesoro que residía dentro.

A diferencia del resto, Han Sen seguía dudando. Tenía la sensación de que algo malo iba a suceder, por lo que no había avisado a Wang Yuhang para que viniera.

Han Sen convocó de nuevo a la Emperatriz Shakra y le pidió, “Observa la situación allí e informame.”

La Emperatriz Shakra hizo lo que se le ordenó y subió. En la cima, pudo ver la energía que consumía la zona. Le dijo a Han Sen, “Un estallido de energía como este sugiere que algo bueno está naciendo.”

“Hmm, quizás deberíamos ir a echar un vistazo.” Han Sen asintió, pero aún así decidió no dar la señal a Wang Yuhang. Acariciando la cabeza del zorro plateado, dejó que la Emperatriz Shakra les guiara hacia la luz dorada.

Viajó a través de la niebla hacia el Refugio Shakra, un lugar al que había llegado a tener cariño y con el que estaba familiarizado. No había cambios visibles, por lo que pudo ver inicialmente. Todo lo que pudo ver fue que el árbol había crecido hasta alcanzar unos treinta metros de altura. Estaba impregnado de una presencia sagrada, y los cofres brillaban con luz dorada.

Han Sen, al ver esos seis cofres, se sorprendió. Antes, parecían bastante ordinarios. Ahora, parecían diferentes. Los seis cofres dorados eran de distintos tamaños y tenían formas diferentes.

La luz combinada de los cofres era tan brillante que mirar hacia ellos era difícil. Pero aun así, cada cofre dorado emanaba una cierta energía aterradora.

La grulla que había visto antes gritó. Pasó volando por encima de la cabeza de Han Sen y recogió el cofre dorado que estaba más lejos del suelo, para luego salir volando con él.

El gran dragón y una bestia de cuatro alas se adelantaron rápidamente para detener la grulla y recuperar el cofre.

Las criaturas, al ver que la grulla se apoderaba de uno de los cofres sin repercusiones, empezaron a correr hacia el árbol con la esperanza de conseguir el resto.

El Rey Sangre de Demonio llevó consigo al simio plateado para coger un cofre dorado. Tras recuperar uno, buscaron coger otro.

En quince minutos, los seis cofres dorados habían encontrado nuevos dueños. Han Sen estaba demasiado lejos y, debido a sus dudas iniciales, no pudo hacerse con uno.

Pero esto era sólo el principio, ya que aunque consiguiera un cofre, escapar de la ira de las criaturas circundantes sería un reto mucho mayor.

El refugio era un caos total, ya que las criaturas luchaban por la posesión definitiva de los cofres. Los sonidos del combate, los chillidos y los rugidos, todo era ensordecedor.

Había fuego, nieblas tóxicas y truenos lanzados, todo en un peligroso crisol de anarquía. Era una suerte que el Refugio Shakra fuera resistente, porque de lo contrario, habría quedado reducido a nada más que a escombros.

“¿Deberíamos unirnos a la batalla e intentar conseguir un cofre para nosotros?” Preguntó la Emperatriz Shakra.

“Deberíamos esperar un poco más.” Han Sen aún no estaba preparado para atacar. Se quedó observando al Rey Sangre de Demonio, que había conseguido dos cofres y aún no estaba satisfecho. Guiando a sus mascotas, fue a intentar robar otro.

Han Sen había luchado contra él una vez, pero aún no había determinado cuál era su verdadera fuerza. En medio de esta encarnizada batalla, Han Sen creía que sería capaz de medir con precisión esa fuerza mediante la observación.

Después de un rato, Han Sen sonrió. Ahora podía saber exactamente cómo el Rey Sangre de Demonio era capaz de cerrar la brecha y eliminar la distancia que separaba a los dos como lo había hecho en su pelea anterior.

El Rey Sangre de Demonio desapareció de la vista, y cuando reapareció, apartó de un puñetazo a una súper criatura y le quitó el cofre.

Han Sen había visto eso muchas veces, y ahora estaba seguro de que el Rey Sangre Demonio no podía teletransportarse, viajaba a través de las sombras.

El Rey Sangre de Demonio tenía que estar en una sombra. Cuando estaba en una sombra, podía fundirse en ella y moverse libremente. Era como si viajara por otra dimensión. No podía ser golpeado, ni podía ser detectado.

“¡Ah, por eso!” Después de conseguir observar el poder del Rey Sangre de Demonio, Han Sen se sintió aliviado.

Aunque esa habilidad de sombra era efectiva, no era inquebrantable. Tenía que estar en una sombra oscura, no en una que fuera tenue. Y para moverse con eficacia, las sombras tenían que estar conectadas.

Lo único que tenía que hacer Han Sen era vigilar su sombra y no conectarla con nada más. Si lo hacía, el Rey Sangre de Demonio no podría urdir nada y tendría que acercarse a él como cualquier otro combatiente.

Pero este refugio tenía muchos palacios, por lo que se proyectaban muchas sombras amplias y fuertes. Eso le daba al Rey Sangre de Demonio una gran ventaja, y prácticamente podía viajar libremente con esa habilidad. Ya había cogido tres cofres.

Debido a que había tomado tres cofres de oro, otras criaturas centraron su atención en él ahora. Pero el simio plateado era un valiente defensor de su amo, y evitaba que cualquier otra cosa se acercara.

“No puedo permitir que se lleve todo.” Han Sen, al ver que el Rey Sangre de Demonio se volvía tan codicioso, se puso muy contento.

Han Sen no iba a centrarse en atacar al Rey Sangre Demonio. En su lugar, iba a centrarse en el gran simio.

El simio plateado era poderoso, eso estaba claro. Su cuerpo era duro, y era sorprendentemente rápido para su tamaño. No poseía poderes elementales, pero su fortaleza física estaba por las nubes. Sus uñas podían desgarrar el cuerpo de una súper criatura con facilidad.

Han Sen tenía claro que otras súper criaturas eran incapaces de tocarlo. Independientemente del elemento que lo golpeara, lo peor que le ocurría era una leve marca de quemadura en su pelaje. Nada lo dañaba realmente.

“Si mato a esa cosa primero, le quito el músculo al Rey Sangre de Demonio.” Se dijo Han Sen, mientras observaba al violento y asesino simio.

Había otra razón por la que Han Sen quería matarlo. El simio era una súper criatura de segunda generación, y obtendría una poderosa recompensa por matarlo.

Pero el simio plateado era demasiado poderoso para una lucha prolongada, así que Han Sen trató de pensar en una forma de matarlo de un solo golpe.

Después de pensar un poco, Han Sen se dio cuenta de algo extraño después de haber matado a un dragón de un solo golpe con sus garras. Su invencibilidad puede haber sido exagerada.

Han Sen se dio cuenta de que protegía extrañamente sus orejas. Cada vez que recibía un ataque fuerte, se aseguraba de proteger sus orejas por encima de todo.

Las orejas parecían caracoles plateados y tenían el tamaño de un huevo.

 

 


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