Súper Gen Divino – Capítulo 842: Árbol de Jade Dorado

Octavo Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

“¡Jajaja, eso es tan gracioso! ¿Por qué la familia Qi haría todo eso? Sus píldoras para mascotas eran realmente efectivas, y las cosas habrían resultado mucho mejor para ellos si en lugar de eso hubieran venido y te hubieran contratado para hacer algo promocional.” Huangfu Pingqing se reunió con Han Sen para recibir su parte de las píldoras para bestias que habían acordado. Sonrió y continuó diciendo, “Me temo que el precio de las píldoras para mascotas se reducirá considerablemente ahora.”

Han Sen se encogió de hombros y dijo, “Sí, y no hay nada que pueda hacer ahora. Soy una persona con la que es fácil hablar, así que me desconcierta que duden en consultarme.”

“¡Si la persona de Dong Lin te oyera hablar así, se pondría furiosa!” Dijo Huangfu Pingqing, con la misma sonrisa vibrante.

“Bueno, a mí no me importa. Tengo los premios, y eso es todo lo que quería. Provocarlos más sería innecesario.” Han Sen no podía molestarse en hacer algo que no le beneficiara directamente.

No se quedó mucho más tiempo después del evento, y tras despedirse de su suegra y su padre, regresó al campamento.

Aparte de las píldoras para bestias que le dio a Huangfu Pingqing, también recibió algunas medicinas exclusivas que no estaban a la venta. Después de llegar al campamento, entró en el santuario para poder dar algunas de las nuevas medicinas al zorro plateado y ver si le ayudaban.

Han Sen llevó la medicina al Refugio Shakra, pero se sorprendió al ver que todos estaban ausentes.

Llamó a las criaturas desaparecidas, pero no recibió respuesta. Creyendo que algo malo había ocurrido, utilizó su aura dongxuan para escanear la zona. Finalmente, los encontró a todos reunidos en la plaza.

“¿Qué están haciendo aquí?” Preguntó Han Sen, mientras corría hacia la plaza. Vio que la Emperatriz Shakra, el zorro plateado y el resto estaban en medio de la plaza observando algo.

“Hay un árbol que crece aquí.” Le respondió la Emperatriz Shakra a Han Sen con un tono extraño y cautivador.

“¿Qué tiene de especial que un árbol crezca? ¿Acaso su lento crecimiento lo convierte en un reloj fascinante?” Han Sen continuó acercándose y, mientras avanzaba, dijo, “Sois unas súper criaturas, ¿cómo podéis no saber nada de los árboles? Debéis ser más tontos que las tablas.”

Han Sen se acercó al zorro plateado y entonces vio lo que había llamado su atención. Un pequeño árbol había echado raíces entre los adoquines.

Cuando Han Sen lo vio, se quedó helado. Su cara tenía aún peor aspecto que la del zorro plateado y la de la Emperatriz Shakra.

“¿Cómo… cómo… cómo ha llegado a existir este árbol?” Han Sen se esforzó en preguntar, mientras su dedo tembloroso señalaba hacia el árbol.

El árbol sólo medía medio metro de altura, pero crecía saludablemente. Al ser tan pequeño, casi parecía un bonsái.

Todo el árbol era como un jade verde perfectamente esculpido. Todas y cada una de las hojas eran impresionantes.

Lo que más sorprendió a Han Sen fue la presencia de seis frutos creciendo entre sus hojas.

Que crecieran frutas en un árbol no era nada extraordinario, pero éstas no eran unas frutas normales. Tenían la forma de cofres del tesoro en miniatura. Eran dorados y estaban adornados con una serie de tallas distintas e indiscernibles.

El árbol era lujoso, y una fuerte fuerza vital crepitaba en él. Emitía algún tipo de aura sagrada, que se manifestaba en una niebla blanca que cubría el árbol. Era una visión curiosa.

Un árbol de jade verde con cofres dorados. Quien viera algo así tendría que pellizcarse.

Han Sen sabía que no era una obra de arte creada, sino algo natural y vivo.

Los minicofres dorados eran la fruta, y Han Sen pudo ver que estaban muy vivos.

La Emperatriz Shakra sacudió la cabeza y dijo, “No lo sabemos. Cuando vinimos aquí esta mañana, estaba justo aquí. No tenemos ni idea de cuándo empezó a crecer.”

“Cuando vimos el árbol, Blanquito estaba junto a él.” Añadió entonces la Emperatriz Shakra, como si acabara de recordar algo. Y al decir esto, señaló hacia el ciervo blanco.

Han Sen se alegró bastante al oír eso. Se acercó al ciervo, lo sostuvo y le besó la cabeza. Luego le dijo alegremente, “¡Blanquito, eres increíble! Realmente eres una bestia con suerte. Sólo llevas unos días aquí, pero ya me has legado un tesoro. Te quiero.”

El ciervo blanco se quedó parado sin demostrar ninguna reacción o emoción.

El zorro plateado, en cambio, parecía increíblemente enfadado. Saltó sobre la cabeza del ciervo y le erizó el pelo. El zorro plateado estaba consumido por la envidia, ya que detestaba las veces que Han Sen se mostraba cariñoso con otras criaturas.

Entonces, Han Sen recogió al zorro plateado en sus manos y volvió a observar el Árbol de Jade y Oro. La energía que poseía era como la de una súper criatura.

¿Quizás era como el cactus o el melocotonero? Cuando el árbol creciera, tal vez los seis cofres le reportarían mayores beneficios que los melocotones.

“¿Podré comer la fruta con forma de cofre dorado? ¿O son algo que puedo abrir? ¿Quizás haya criaturas dentro?” Han Sen pensó para sí mismo.

Tras un tiempo de observación, renunció a intentar adivinar la naturaleza del misterioso árbol. En su lugar, se dirigió a la Emperatriz Shakra. Le preguntó, “¿Puedes decirme algo sobre este árbol?”

“La verdad es que no. Lo único que sé con seguridad es que no es normal. Sin embargo, si estos cofres dorados maduran, deberían dar algo valioso.” Respondió la Emperatriz Shakra, con los ojos aún fijos en la fruta dorada.

“¡Hasta yo lo sé! Por supuesto que darán algo bueno.” Dijo Han Sen, pensando que la Emperatriz Shakra no le había aclarado nada.

Pero la Emperatriz Shakra sacudió la cabeza y dijo, “Quiero decir que un tesoro como éste es muy similar a la Vid Vacía. Además, atraerá la atención de muchas súper criaturas. No estoy segura de que podamos conservarlo. No podemos vencer al Rey Sangre Demoníaca, y si trae su ejército de súper criaturas para atacar, no creo que podamos resistir un asedio así.”

Han Sen se quedó helado. En medio de su alegría, no había considerado esa posibilidad.

Al escuchar a la Emperatriz Shakra decirle eso, creyó que la posibilidad que ella proponía era bastante realista.

“Eso sería un gran problema, ¿no? Pero si este árbol ha crecido en uno de mis refugios, entonces nada puede negar que pertenece a Han. No puedo permitir que otros se entrometan y roben lo que es mío por derecho.” Dijo Han Sen, con evidente avidez.

“Con el poder que tenemos a nuestra disposición, no lo creo. Yo diría que te equivocas.” La Emperatriz Shakra vació un cubo de agua fría sobre el fuego ardiente de las esperanzas alimentadas por la codicia de Han Sen.

“Bueno, no te preocupes por tu pequeña mente. Tengo una idea. Dime, ¿cuándo esperas que madure la fruta cofre dorado?” Preguntó Han Sen, mientras miraba los cofres una vez más.

“A juzgar por el ritmo y el patrón de su crecimiento actual, yo calcularía otros dos o tres meses.” Dijo la Emperatriz Shakra.

“De dos a tres meses, ¿eh?” Han Sen frunció el ceño. Incluso él sabía que reclamar el Árbol de Jade y Oro sería difícil.

Sin embargo, eso no calmó su entusiasmo por la fruta. Febrilmente, reflexionó sobre qué clase de tesoros podrían aguardar en su interior.

 

 


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lokijm
lokijm
hace 5 meses

Gracias por el capítulo.

CC Romero
CC Romero
hace 5 meses

Gracias maestro <3

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