Todos los demás son un retornado: Historia Paralela 23


Traductor: Expectro

Editor: Expectro


Caído (2)

Dios se sentía ferozmente molesto por el hecho de no ser el principio. También le disgustaba no haber elegido al maná, sino que el maná lo eligiera a él. Quería ser un verdadero Creador, un gobernante que no tuviera a nadie por encima suya.

Así, intentaba crear un nuevo mundo y una nueva fuente de energía. La negación del maná era una necesidad para realizarlo. La negación del mundo existente, eso era la destrucción.

Gabriel quería salvar al mayor número posible de personas con sus habilidades, creía que Dios lo haría, y se sorprendió al ver el futuro que Dios soñaba. Incluso se sintió desesperado cuando se dio cuenta de que a también le habían impedido vislumbrar ese futuro.

Si no hubiera sido por las alas grises de Lucifer; si no hubiera sido por la clara evidencia que tenía ante sus ojos, no habría visto el futuro definitivo hasta el final.

“¿Todo lo que me dio fue una mentira?”

“Lo aceptaste de buena manera”.

“Lucifer, tu…”

“¿No lo dije desde el principio? ¿Qué tal un gracias?”

En poco tiempo, la rutina diaria de Gabriel colapsó una vez que la grieta fue hecha. Ignoró la ansiedad que había sentido vagamente. Era una huida cobarde y, al mismo tiempo, un abandono de su objetivo.

Lucifer se rio de él como quiso, y no pudo refutarlo.

Pero estaba claro que Gabriel sabía que no podía dudar más.

“Tenemos que rebelarnos”.

“Me alegro de que no seas un idiota de mierda tratando de engañarte a ti mismo hasta el final. Vamos a acabar con el monstruo juntos”.

“No, pero no se puede evitar. Sí, tomaré el poder de Dios. Yo…”

“¿E-estás loco? Pero… Maldita sea. Si Miguel lo hace…”

“Gabriel… Sostén mi mano. No puedes soltarla”.

Usaron la previsión de Gabriel para seleccionar el mejor lugar y momento para cazar a Dios. También utilizaron su poder de sigilo para ocultar la apariencia de todos.

Y en el mismo momento en que los movimientos de Dios coincidieron con la trayectoria que vio Gabriel, Lucifer le hizo una buena obra a Dios.

“¡Kh-aaaaaah!”

“¡Ja, por fin te pateo la cara!”

Mientras estudiaba cómo liberar y arrojar los grilletes de Dios por su cuenta, encontró la manera de torcer el registro de Dios y hacerlo suyo.

Como resultado, la influencia de Dios en la zona se redujo de inmediato, y otros ángeles también pudieron escapar de su dominio temporalmente.

Dios y cinco ángeles quedaron atrapados en una zona gris en un rincón del Cielo. Nadie saldría de allí hasta que alguno de los dos lados fuera destruido.

“¿¡Luciel, chicos!?”

“Soy Lucifer, monstruo. ¡Soy la primera persona en traer luz a tu mundo oscuro! ¡Pero realmente quiero negarlo!”

La mitad de las alas de Lucifer se vieron volverse negras. Era la prueba de su éxito en transformar el registro de Dios en el suyo propio. Pero aún no era un trascendido en su totalidad. Para ello, Lucifer estaba dispuesto a tomar la garganta de Dios.

“¡En el futuro llámame Señor Satán!”

“¡Khaaaah!”

Llevando el artefacto de Lucifer, que formaba el campo de batalla, Miguel cargó. Una persona que podía quitarle el poder a Dios, si no hubiera sido por él, no se habrían atrevido a soñar con revertir el Cielo.

“¿¡También vas a luchar contra mi voluntad, Miguel!? ¿¡Cómo te atreves a rebelarte contra mí!?”

“¡Estás equivocado! ¡Yo lo arreglaré!”

“¿¡Cómo podría el hijo juzgar la voluntad de su padre!?”

Dios intentó reprimirlos con su poder, pero no funcionó. Al darse cuenta de que el lazo que lo unía a su casta se había roto temporalmente, Dios se enfadó muchísimo.

“¡Debes ser castigado!”

“Ugh”

Creó un cumulo de magia pura en un enorme rayo y golpeó a Miguel contra el suelo.

“¡Señor Miguel!”

Rafael lo sanó antes de que la sangre pudiera fluir de sus heridas.

“¡Rafaeeeel!”

“Aunque me llames así… ¡Ah, no! ¡Me engañaste!”

“¿No recuerdas cuando te acogí, Uriel? ¡Calmé las llamas que no podías controlar!”

“Lo único que te agradezco es que me hayas enseñado a salvar una vida. Como me dijiste, ¡ahora salvaré este mundo! No tienes ningún derecho sobre este mundo que querías destruir. ¡No puedo tolerarlo!”

La lanza de Miguel y la llama de Uriel destrozaron a Dios y lo quemaron. Lucifer y Gabriel lucharon contra el terrible torrente de fuerzas malignas que Dios ejercía. Rafael desplegó su poder al máximo. Sanó no sólo las heridas de los ángeles, sino también una gran cantidad de maná y exprimió su fuerza para contrarrestar a Dios.

El mítico enfrentamiento continuó durante días o más. Fue Gabriel quien dio el golpe final de forma inesperada. Él, ocultando su presencia al ejercer sus habilidades, atravesó las extremidades de Dios y las inmovilizó con un clavo de poder mágico que creó en un momento crucial.

“Gabri-el…”

Dios, que había quedado exhausto por las luchas de Miguel y Uriel, abrió los ojos y se encontró con los suyos.

“¡No podrás cambiar el futuro sin mí!”

“Te equivocas, Padre”, respondió Gabriel afligido.

“Lo estoy haciendo ahora. Estoy cambiando el futuro equivocado”.

“¿¡Ya has olvidado que te di un nombre y un significado!?”

“Entonces me nombraré a mí mismo en el futuro”, dijo en un tono sombrío y leyó el futuro. Se formó una escena explícita en la que Dios caía y la lanza de Miguel atravesaba su corazón.

“Si no puedo lograrlo solo, con seguridad cambiaré el futuro, aunque me tenga que apoyar en otros”.

“¡Al final no lograrás nada! Todos ustedes ya…”

“¡Ah!”

“¡Ejem!”

La lanza de Miguel atravesó el corazón del inmovilizado Dios. El futuro se desplegó como Gabriel lo leyó.

“Cómo, c-cómo…”

“¡Khaaaaaah!”

“¡Miguel, divide el registro!”

“¡Lucifer!”

“¡Toma mi mano, Miguel!”

“¡Khaaaaaah!”

El registro de Dios era tan enorme que Miguel no podía manejarlo solo y tuvo que distribuirlo entre los otros cuatro con urgencia. Incluso eso no fue suficiente y su poder fue ligeramente invertido a Dios.

“¿¡Ugh!?”

“H-huyó…”

“No, ahora nosotros…”

Gabriel no pudo mantener el equilibrio debido a los crecientes dolores causados por el registro turbulento. Dios, que se deshizo de todo por sí mismo, no podía dejar de escapar con un aspecto trivial y feo.

Pero Gabriel, que creció con nuevas posibilidades tras el sufrimiento, se dio cuenta de que también era un destino deliberado, y chasqueó la lengua.

‘No fuimos nosotros quienes acabamos con él’.

Más bien, empezó ahora, una dura lucha que empezaría a lastimarlo a él mismo y a los que le querían, y a veces incluso a los que quería proteger.

Su futuro lejano, sólo quedándose quieto, como espectador, y como mensajero.

Observando el futuro que nunca se puede alcanzar, se dio cuenta del camino que tenía que seguir.

[¡El título ‘Mensajero de Dios’ ha desaparecido! ¡Obtuviste ‘El Que Puede Predecir’!]

Gabriel se rio dolorosamente mientras sentía que el poder mágico que estaba lleno del registro de Dios aumentaba. Fue el día en que predijo por primera vez el destino de la Tierra.

***

“Maldito niño, te han engañado”.

“Las alas te sientan bien, Luciel”.

“Hah, ahora llámame Satán”.

Agitando cinco pares de alas de plumas completamente negras a su espalda, Satán chasqueó la lengua.

“Iré al mundo donde nací con aquellos que me siguen. No me busquen. Quizá la próxima vez seamos enemigos”.

“¿Quieres irte así? Miguel podría no entenderlo. Pensara que codiciaste el poder de Dios, nos agitaste a todos y tomaste el poder del Cielo para luego escapar”.

Miguel era un hombre que no podía estar satisfecho a menos que estuviera del lado de la perfecta justicia. Por otra parte, esa era la razón por la que siempre encontraba un mal que podía odiar con facilidad. También fue el motivo por el que pudieron castigar a Dios pidiéndole a Miguel que se uniera. Si Satán se iba de esta manera, sería el próximo “enemigo” de Miguel.

“Que no lo entienda. De todos modos, necesito algo para ser hostil en este momento”.

“Estás tan lleno de ti mismo”.

“Claro, por mucho que lo intente, ese niño no me agrada”.

Satán hizo una declaración y se enfrentó a Gabriel.

“¿Entonces has elegido tu nuevo nombre?”

“Todavía no, pero pronto”.

“Eras un buen conversador. Excepto por ser estúpido e ingenuo”.

“¿De verdad tenemos que luchar?”

“¿Ya lo estás leyendo? No seas tan obvio, Gabriel”.

Fue realmente desafortunado, pero era un amigo que lo conocía bien.

Gabriel asintió en silencio.

Satán se rio y batió cinco pares de alas a la vez.

“Sé fuerte hasta el día en que nos matemos”.

“…”

‘No nos vamos a matar’. Gabriel no se atrevió a decir eso. Ahora, el futuro que veía no era el que tenía que confiar a nadie más, sino el que tenía que preparar él mismo.

“Ah, y tampoco hagas llorar a Uriel”.

“¿Qué?”

“¡Hijo de puta! Por eso te lo dije. Te dije claramente que no la hicieras llorar”.

Sacudió la cabeza como si estuviera cansado y desapareció en el acto.

‘No hagas llorar a Uriel. Pero no vio un futuro en que hiciera llorar a Uriel’. (Ex: Maldito bastardo, eres de lejos peor que IlHan, incluso peor que el típico prota idiota de “harén” por tu maldita habilidad de ver el futuro, que desgraciado)

Gabriel inclinó la cabeza y se dio la vuelta. Miguel también le veía.

“Todos están aquí”.

Desde la ejecución de Dios, Miguel parecía poner demasiado peso en sí mismo. Los nuevos ángeles podrían haber creído que originalmente era una persona así y lo siguieron, pero no se veía muy bien.

“A partir de ahora, nosotros cuatro arcángeles lideraremos el Cielo. El ataque al traidor Luciel, no, quiero decir Satán, se llevará a cabo inmediatamente después de que el Cielo esté en orden”.

“Miguel”.

“Todos nos uniremos para representar a Dios. Dirigiremos todos los mundos que hemos protegido… Gabriel, espero tu amable cooperación”.

“Sí”.

Al encontrarse con los firmes y aún más peligrosos ojos de Miguel, Gabriel asintió lentamente.

“Gabriel…”

Uriel, que había tenido un miedo indefinido desde que echaron a Dios, agarró la mano de Gabriel con manos temblorosas, él vio que Miguel y Rafael se estremecieron un instante.

Sin embargo, estaban desesperados por ocultar su inferioridad interior, para no ser notados por Gabriel, quien pensaba de otra manera.

‘Miguel cometerá un error. Un error irreversible. ¡Un error que llevará a Dios a reaparecer! Como era de esperar, tengo que hacerlo’.

Al ver que Satán crear un nuevo grupo superior, la Legión de Alas Brillantes, también aprendió mucho. Aunque el registro que Dios dejó colgaba con plumas en su espalda, ahora estaba aprendiendo a “esconder” ese registro.

Había llegado el momento de utilizar sus habilidades para prepararse para el futuro. Había llegado el momento de crear un nuevo grupo superior.

* * *

Ha pasado mucho tiempo desde entonces.

La Legión de Alas Brillantes se llevó a muchos ángeles del Cielo, y los ángeles a los que no les gustaba Miguel siguieron uniéndose a ellos y reclamaron su poder.

Por otro lado, un grupo de seres superiores llamados Ejército Demonio de la Destrucción, que sólo buscaban la destrucción y el placer, apareció.

Crecieron rápidamente y amenazaron a los dos grupos superiores, pero su efecto en el campo de batalla era débil porque el jefe no aparecía fácilmente.

Finalmente, se encontraba un jardín de flores al atardecer. A primera vista, el grupo de seres superiores creado por Gabriel al ocultar su identidad no mostraba ninguna idea de lo que estaba haciendo o de lo que quería. Pero todo era un movimiento para diseñar el futuro que quería en base a la información que leía.

En el proceso innumerables cosas no se ajustaron a su voluntad y se produjeron sacrificios inesperados. Gabriel estaba a punto de darse por vencido.

“Gabriel, pareces muy cansado estos días. Así es. Ven a mi habitación. Prepararé el té. Tratar con fuego es mi especialidad”.

“Lo siento, Uriel. No creo que haya tiempo para eso. Creo que tendré que irme por ahora”.

“¿Otra vez? Pero Gabriel, un minuto antes de esto… Lo digo en serio. Gabriel”.

“Lo siento”.

Por muy tonto que fuera Gabriel, no podía evitar conocer el corazón de Uriel en este punto. Pero por el futuro que tenía que formar, debía hacerlo.

“No creo que pueda hacer tiempo. Creo que debo quedarme una temporada en un submundo que no ha evolucionado”.

“Gabriel…”

Volteando la mirada del corazón de una mujer hermosa y pura, giró la cabeza.

“Es la Tierra”.

“¿La Tierra?”

“Sí. Puede que tenga que pedirte que vengas una vez, Uriel”.

“Bien, entonces ya estoy lista”.

“Entonces te presentaré a mi hijo”.

“¿Qué? Espera… ¡Espera un minuto!”

Dejó a Uriel con un aspecto lloroso. Yu YongHan se dirigió a la Tierra.

‘La Tierra será más grande que el Cielo. La quinta y más brillante estrella reinara sobre la Tierra. Nacerá de un ángel como un humano, y lo hará de nuevo como dragón… y en el final, será El Único Dios’.

La quinta estrella.

Para hacer el nido para los verdaderos trascendidos.


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3 comentarios

  1. . Pero no vio un futuro en que hiciera llorar a Uriel’. ……..Facepalm bueno por lo menos se dio cuenta despues……..tarde…..pero mejor que nunca

    Siempre me gusto el apodo de lucifer , “”el que trajo la luz¨¨ en especial gracias a los shin megami tensei :v

    Le gusta a 1 persona

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