Súper Gen Divino – Capítulo 767: Rinoceronte Sagrado


Tercer Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

Incluso el fénix de la llama negra y la nube oscura se negaban a acercarse en ese momento. Era lo mismo para Han Sen, que eligió ver sólo los galones de sangre manchar la arena negra.

“¡Rugido!”

El rinoceronte blanco rugió a los cielos y su piel se agrietó como tierra carbonizada, mientras la sangre brotaba de sus grietas.

Han Sen estaba congelado. El rinoceronte era tan grande como una montaña, y era como si viera a una desmoronarse en el suelo.

“¡Rugido!”

La carne del rinoceronte blanco se desprendió, deshaciéndose incesantemente. Más allá de las luces cegadoras, podía ver la forma de su esqueleto en desintegración. Más y más borbotones de sangre comenzaron a aparecer, como el nacimiento de las cascadas de las montañas. Y mientras tanto, el rinoceronte inmóvil gritaba en agonía.

“Si esto iba a suceder, ¿por qué quería comer la fruta con tanta avidez? Es como si hubiera elegido autodestruirse.” Han Sen suspiró. Creía que la muerte era la única conclusión del actual sufrimiento del rinoceronte.

¡Boom!

La piel del rinoceronte blanco se hizo pedazos, y montones de su carne empapada y raída se desprendieron de su hueso y cayeron al suelo. La luz sagrada comenzó a atenuarse cuando un montón de carne blanda colapsó.

Los alrededores del desierto se habían teñido de rojo, y comenzaron a formarse ríos de sangre, el propio cuerpo actuaba como origen. El rinoceronte blanco vivía sus últimas respiraciones, agotado más rápido por sus tensos gritos de ayuda. Sus huesos estaban todos expuestos y desnudos, y temblaba en agonía. Tal dolor era difícil de comprender.

Viendo al rinoceronte blanco ahora incapaz de luchar, Han Sen volvió su mirada al fénix de fuego negro y a la criatura de las nubes para ver si se movían.

Parecían tan desesperados como siempre, pero aún así, no se atrevieron a descender.

Han Sen frunció el ceño, pero mientras lo hacía, escuchó una mezcla de ruidos. Sonaba como si un ejército se estuviera acercando.

Se dio la vuelta para echar un vistazo y saltó. A lo largo del suelo e incluso desde los cielos, incontables criaturas corrían hacia él.

Han Sen podía ver insectos, pájaros y animales de todas las variedades acercándose a él. Estaban por todas partes. Todos venían hacia el rinoceronte, ahora sin carne, como un tsunami.

Han Sen rápidamente convocó a su Ángel Santa y se preparó para la lucha. Iba a ser una batalla dura y sudorosa, con el número de oponentes que se dirigían hacia él.

Pero las criaturas lo ignoraron. Todos pasaron corriendo a su lado, con una insaciable lujuria por el rinoceronte blanco.

Han Sen había visto a la mayoría de esas criaturas antes, y no eran criaturas de clase alta ni nada parecido. Eran una mezcla de criaturas ordinarias, mutantes y de clase divinas.

Parecía como si hubieran sido convocados por algo. Sin tener en cuenta todo lo demás, todos se alinean directamente hacia el rinoceronte.

Mientras Han Sen los veía correr hacia allí, de repente escuchó el espantoso sonido de un pájaro gigantesco. Se dio la vuelta para ver una cortina de fuego negro del cielo que incineró a innumerables criaturas recién llegadas.

El fénix de fuego negro agitó sus alas, desatando concentradas tormentas de fuego para detener la aproximación del ejército de criaturas que acababa de llegar.

El trueno también sonó desde el interior de las nubes oscuras, y redes de relámpagos verdes se formaron para atrapar y carbonizar a los que estaban debajo.

Una criatura quimérica con pezuñas emergió de las nubes, y su piel era verde. Era algo aterrador, y parecía un cruce entre un dragón y un unicornio, como un kirin1.

¡Era una masacre!.

La sangre estaba por todas partes, mientras una montaña de huesos comenzaba a apilarse con cada criatura asada. Sin preocuparse por sí mismas, las criaturas que se acercaban parecían desperdiciar felizmente sus vidas por la oportunidad de llegar al rinoceronte.

Las dos aterradoras súper criaturas voladoras detenían a todos los que se atrevían a acercarse. Las crueles llamas negras y el salvaje relámpago verde impidieron la llegada de todos. Ni una sola de las criaturas de la estampida se acercó al rinoceronte.

Han Sen estaba asombrado por lo que estaba viendo. Las criaturas ignoraron la presencia de las dos súper criaturas voladoras y continuaron marchando hacia su perdición.

Incontables vidas estaban siendo desperdiciadas, todo en un corto período de tiempo. Las súper criaturas tenían que ser incluso más poderosas que las súper criaturas normales, además, para matar a tantas otras criaturas en tan poco tiempo era una tarea exhaustiva y difícil. Ambos estaban parados lado a lado, un baluarte a la marea de criaturas que buscaban incinerar.

Ahora Han Sen entendía cuál era el verdadero significado de ‘masacre’. Las batallas entre los humanos y las criaturas eran demasiado débiles, en comparación. Entre el trueno y el fuego, innumerables criaturas aún luchaban y se esforzaban por abrirse camino a través de la tierra quemada para acercarse lo más posible.

Han Sen, espectáculo aparte, pensó que todo el evento era un poco extraño. Se preguntó por qué, a pesar de que impedían que otros se comieran al rinoceronte blanco, no fueron y se comieron al rinoceronte ellos mismos.

Si era porque pensaban que el rinoceronte blanco no estaba muerto aún, podrían haber dejado ir primero a las pequeñas criaturas.

Pero no lo hicieron. Y en su lugar, impidieron que cada pequeña criatura se acercara al rinoceronte blanco moribundo. Como ellos mismos tampoco deseaban comerse al rinoceronte blanco, Han Sen estaba confundido.

“¡Rugido!”

El rinoceronte blanco, que sólo era piel raída en los huesos, rugió de nuevo. Estaba débil y tenso, y carecía de todo el poder que una vez tuvo. No infundía miedo en el corazón como antes, y en cambio hacía que los que lo escuchaban quisieran llorar.

Una lágrima dejó los ojos sin vida del rinoceronte blanco. Los ojos azotados por la sangre hacían que la lágrima pareciera tan pura. Era como una joya, brillando intensamente.

Han Sen vio la lágrima descender y caer en el charco de sangre, que rápidamente extinguió su belleza en el néctar del dolor y el sufrimiento. Con sus frágiles y temblorosos huesos, el rinoceronte hizo todo lo posible por levantarse.

Pero mientras luchaba por levantarse, más de su carne caía. Sólo quedaba el esqueleto de lo que una vez fue. Sin embargo, de alguna manera, una fuerza lo obligó a levantarse, contra todo pronóstico. El esqueleto del rinoceronte, en un charco de sangre, entre las arenas rojas y negras de un paisaje carbonizado ofrecía una imagen increíble.

Sin embargo, la luz sagrada ya lo había dejado completamente. Sólo quedaba su esqueleto aparentemente sin vida. Se sacudió en el viento y parecía listo para colapsar en un amasijo informe en cualquier momento.

“¡Rugido!”

El rinoceronte blanco de huesos rugió al cielo una vez más. Parecía doblemente triste, bajo el cielo nocturno y la luz de la luna.

Una pequeña luz apareció en los cuernos del rinoceronte, como una estrella del cielo.

Lentamente, la luz se hizo más y más brillante en el cuerno. Poco después, encendió todo el cuerno en llamas. El cuerno era como un candelabro de fuego sagrado.

Esto no era todavía el final. La luz sagrada se extendió al resto de los huesos del rinoceronte, y todo su esqueleto se encendió con ese mismo fuego sagrado.

“¡Rugido!”

El rinoceronte blanco rugió al cielo otra vez. Era como si estuviera declarando la guerra, desafiando un destino miserable. El fuego sagrado era como una erupción volcánica, e iluminó todo el desierto brillantemente.

 


Nota del Traductor:

1: Qilin o Kirin, es una mítica criatura quimérica con pezuñas, conocida en China y otras culturas de Asia Oriental, de la que se dice que aparece con la inminente llegada o muerte de un sabio o un ilustre gobernante. Es un tipo específico de la familia mitológica lin de bestias de un solo cuerno. Más información


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