Súper Gen Divino – Capítulo 737: Escapar o No Escapar


Primer Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

El zorro plateado siguió jugando con la Pequeña Naranja, consiguiendo que le persiguiera por todas partes.

Mientras eso ocurría, Han Sen se acostó en la hamaca de Zhou Yumei. Bebió otra de sus bebidas, y al mismo tiempo, le hizo preguntas que despertaron su amplia curiosidad.

El corazón de Zhou Yumei comenzó a sangrar cuando vio a Han Sen reanudar el consumo de sus bebidas. Las había estado guardando durante medio año. Pero tuvo que ceder y permitirlo y responder a cada pregunta que Han Sen le hacía.

Una lata tras otra, Han Sen bebía. Había estado atravesando el desierto durante bastante tiempo, y se había cansado del sabor repetitivo de las soluciones nutritivas. Habiendo ansiado por mucho tiempo el sabor de otra cosa, no pudo evitar tomar sus bebidas.

Había bebido tanto que su codiciado tesoro de bebidas se había agotado, y sólo quedaba una. Cuando sus manos diabólicas se extendieron para agarrarla, Zhou Yumei llegó a un punto de ruptura. Ella ya no pudo contenerse, así que se lanzó a agarrar la lata. Rápidamente la abrió y se la tragó de un solo trago.

Cuando terminó, fue como si le hubiera infundido una confianza renovada. Tiró la lata, miró a Han Sen, y le dijo, “Haz lo que quieras conmigo, ¡prefiero morir con dignidad!”

Han Sen se quitó las gafas de sol que llevaba puestas, que también pertenecían a Zhou Yumei, y miró su cara, que mostraba la voluntad de aceptar la muerte. Luego dijo, “¿Tu dignidad es equivalente al valor de una lata de refresco?”

La cara de Zhou Yumei se puso toda roja. La bebida y los bocadillos que había guardado eran una garantía y una reafirmación de su esperanza. Ahora, eso había sido arruinado por Han Sen. Por eso ya no podía contener su lengua y arremetió contra él, pero desafortunadamente para ella, Han Sen tenía una lengua rápida y bífida. Las palabras la hicieron arrepentirse de haber dicho algo.

Viendo a Zhou Yumei contener su propia lengua una vez más, Han Sen saltó del banco. Esto sorprendió a Zhou Yumei. Dio unos pasos hacia atrás y preguntó, “¿Qué estás haciendo?”

“¿Qué? ¿Debo reportarte mis idas y venidas o algo así?” Han Sen sonrió a Zhou Yumei.

“No… no estás… ¿qué?” La lengua de Zhou Yumei se enredó, haciendo tropezar sus palabras. Se veía feliz.

“Si realmente quieres morir, puedo ayudarte a cumplir ese deseo.” Dijo Han Sen.

“No, tú te comprometes con tus propios actos. Puedo encargarme de eso yo misma.” Zhou Yumei estaba empezando a decir tonterías.

Han Sen la ignoró, ya que era sólo una joven. Sólo quería burlarse de ella, no intimidarla abiertamente.

“Pervertido. Cachondo bastardo. Imbécil. Animal. Obsceno. Tacaño.” Viendo a Han Sen entrar a la ciudad, y alejarse a una buena distancia de ella, Zhou Yumei habló tantas blasfemias sobre él como pudo.

Zhou Yumei estaba un poco deprimida. El refugio era demasiado pequeño, y si ella tenía que quedarse allí con el malvado tipo cachondo, los problemas iban a ocurrir en algún momento.

“Soy tan joven y sexy. Tengo una gran figura. No hay manera de que ese malvado chico se abstenga de tocarme. ¿Debería escapar al desierto ahora? Pero, de nuevo, no tengo ni idea de dónde estoy o a dónde podría ir. Y hay tantas criaturas ahí fuera, que sería peligroso. Si no escapo, el templo sagrado de mi cuerpo será profanado por ese tipo malo.” Zhou Yumei luchó con la decisión.

El zorro plateado finalmente se cansó de correr, y terminó tomando un descanso en la puerta de la ciudad. Miró hacia abajo a la Pequeña Naranja, que todavía estaba abajo, maullándole.

Naranja Pequeña también se había cansado, y a pesar de sus maullidos, no se molestó en saltar. No sabía si estaba demasiado cansada o si simplemente entendía su incapacidad para atrapar al zorro plateado.

“La mascota es como el amo. Todo lo que hace es enfurecer a los demás, ambos son tan malos como el otro.” Pensó Zhou Yumei para sí misma, mientras miraba al zorro plateado que descansaba sobre la puerta. Ella estaba enojada.

Sin embargo, no quería provocarlo, ya que había visto y sentido de primera mano lo poderoso que era el zorro plateado.

Y así, todavía contemplaba si debía o no escapar. Era casi la puesta de sol, y no podía tomar una decisión.

Si Han Sen era un bastardo feo, Zhou Yumei ya se habría escapado hace mucho tiempo. Pero el tipo era bastante guapo, y bastante limpio. No se veía muy asustado o villano, y esa era la razón por la que se abstuvo de huir en el momento en que él la dejó.

“Extraño; ¿qué está haciendo en la ciudad, de todos modos? ¿Por qué ha estado allí tanto tiempo?” Zhou Yumei se dio cuenta de repente de que había estado allí toda la tarde y se preguntó por qué no había salido todavía.

Sabía todo sobre la ciudad y sabía que no había nada particularmente especial en ese lugar. Todo lo que había allí era un pozo que podía proporcionar agua.

Entonces creyó que Han Sen había ido en busca de agua y se sintió aliviada por su desaparición. Temía que si volvía, podría hacerle daño. El tiempo que había pasado contemplando su decisión de quedarse o no, también la había hecho ajena a la desaparición de Han Sen hasta ahora.

Pero ahora ella comenzó a preocuparse por él. Después de todo, él se había ido por una tarde entera.

“¡Oye! ¿Estás ahí?” Zhou Yumei llamó desde afuera.

“¿Qué está haciendo ahí dentro?” Zhou Yumei se mordió el labio y entró de puntillas en la ciudad. Ella se puso a buscarlo cuidadosamente, para poder ver lo que había hecho durante su ausencia.

Pero después de caminar por un tiempo, no pudo encontrarlo.

“Eso es extraño. ¿Adónde se fue? ¿Ha dejado este lugar?” Zhou Yumei murmuró esas palabras en voz baja, lo que la hizo sentir un poco extraña.

Mientras hacía eso, fue demasiado tarde para que se diera cuenta. Se tropezó con algo y terminó en el suelo.

“¡Ay!” Zhou Yumei gritó de dolor. Cuando levantó la cabeza, notó que Han Sen estaba parado justo frente a ella. En una mano, sostenía un pastel. En la otra, una bebida recién hecha.

También notó que se había cambiado de ropa, y que su cabello estaba húmedo. Su cuerpo emanaba una agradable fragancia de jabón corporal… ¡había estado en la ducha!.

En su espalda había una mochila, llena hasta el borde con más bocadillos y bebidas.

“¿De dónde sacaste todo eso?” Preguntó Zhou Yumei, con los ojos bien abiertos.

“Lo compré, por supuesto. ¿De qué otra forma lo conseguiría?” Han Sen la miró como si estuviera presenciando la pregunta febril de una mujer loca.

“No, eso no es lo que quise decir. ¿De dónde compraste todo esto?” Zhou Yumei preguntó rápidamente.

“Lo compré en una máquina expendedora. ¿Dónde más podría comprarlos?” Han Sen devolvió una pregunta.

Zhou Yumei creyó que se estaba volviendo loca. Sin importarle lo poderoso que era, tomó el brazo de Han Sen y le preguntó, “¿Puedes salir de este lugar?”

“Bueno, duh. ¿De qué otra forma podría haber comprado esas cosas?” Han Sen sonrió.

“¿Cómo saliste? ¿No hay un Espíritu cuidando el teletransportador?” Preguntó Zhou Yumei con una inusitada excitación.

“Sólo pasee.” Después de que Han Sen dijo eso, se libero de la mano de ella y llamó al zorro plateado. Lo alimentó con una píldora GenoCreación.

“Oye, guapo, ¿me puedes llevar a dar un paseo también?” Zhou Yumei se acercó a Han Sen, y le apoyó en su hombro, haciendo un lindo movimiento.

 

 


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