Shiki: Volumen 03: Capítulo dos: parte 4


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“Kazuko, ¿los guantes de trabajo?”

Cuando su esposo le preguntó eso, Ohkawa Kazuko miró debajo del mostrador detrás de él. “En esa caja.”

“No están.” Ohkawa dijo, a lo que Kazuko comentó, Oh mi. Se dio cuenta de que su marido estaba de mal humor. Su esposo siempre fue del tipo que se frustraba por pequeñas cosas, pero esto era peor que eso. Era como si todo a su alrededor molestara constantemente a su esposo.

“Me pregunto si nos hemos quedado sin ellos. Lo siento” dijo Kazuko con una sonrisa fingida, alineando una detallada excusa. “Supongo que, ya que han estado sucediendo tantas cosas, se me olvidó. Pero, qué extraño. Estaba segura de que quedaban algunos allí, pero. ¿Quizás Matsumura-san o Atsushi podrían haberlos tomado? Realmente no deberían”

La expresión de Ohkawa se contrajo con indignación. Sabiendo lo que eso significaba, Kazuko se dio la vuelta rápidamente. “Iré a comprarlos ahora. Realmente es extraño. Deberían haber quedado algunos. Me pregunto quién podría haberlos tomado. ¡Aunque el que tomó el último par realmente debería haberme dicho!”

Mientras decía eso, Kazuko rápidamente salió a la tienda. Con el crepúsculo, incluso las tiendas del distrito comercial estaban haciendo preparativos para cerrar por el día. Ya había varias tiendas con las contraventanas cerradas. Eran las tiendas de los que se habían mudado. Sin decir una palabra a nadie, desaparecieron como si huyeran. La cadena de anuncios de muerte, (la tienda de arroz Murasako también tuvo funerales sucesivos …) se mudan, y los misteriosos rumores. Si las cosas que debían ser como “esto” estaban un poco fuera de “esto”, ponía al marido de Kazuko de mal humor.

Kazuko se apresuró a recorrer la pequeña distancia hacia la tienda de ropa Gotouda. La tienda increíblemente pequeña solo tenía cosas como guantes de trabajo, completamente comunes debajo de la ropa alineada que nadie más que los ancianos estarían interesados.

“Disculpe. ¿Podría molestarlo con unos veinte pares de guantes de trabajo?”

Gotouda Kumi trabajaba en la oscuridad de la tienda. Kumi levantó su rostro inexpresivo, asintiendo laboriosamente. Detrás de Kumi, en la sala de estar, había una mujer que nunca había visto antes.

“Oh, ¿es un cliente?” Kazuko se asomó a la sala de estar. La mujer desconocida podría haber notado a Kazuko, volvió la mirada hacia ella, pero sin siquiera una sonrisa volvió su atención a la televisión. Es una especie de chica melancólica, pensó Kazuko. Probablemente tenía la misma edad que Kazuko.

“Prima” respondió Kumi. 

“Oh, ¿tuya, Kumi-san?”

“….. Correcto. Le voy a entregar la tienda.”

“¿Eh?” Kazuko miró a Kumi mientras sacaba los guantes de trabajo de un cajón del estante. “¿Qué estás diciendo?”

“Le entregué la tienda a mi prima. Desde que me voy del pueblo”

“Eso es … mi, pero ¿por qué?”

“Mi hija se va a casar. Así que yo también me voy”

Kazuko se quedó atónita. La hija de Kumi, Kyouko, era una viuda de 40 años. Por supuesto que la gente tenía segundas nupcias, pero le molestaba que la expresión de Kumi no fuera muy ligera y que hubiera un tono de formalidad en su voz.

“….. ¿Vas a ir con ella?”

“Correcto. Voy con mi hija.”

“Eso es, bueno, eso es una buena noticia, ¿no? Eso es bueno, ¿no?” Kazuko trató de obligarse a sonar alentadora, pero Kumi solo asintió con un rostro melancólico. “¿Y cuándo es eso?”

“Quién sabe. Quizás esta noche.”

“¿Esta noche?”

Cierto, murmuró Kumi, presentándole los guantes como si se viera obligada a darcelos.


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