Shiki: Volumen 03: Capítulo dos: parte 3


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Cuando Motoko regresó de Chigusa, su suegra Tomiko fue a recibirla a la entrada como si no pudiera esperar más. “Ah, Motoko-san. Solo me preguntaba si debería llamar a Chigusa.”

Cuando Tomiko dijo esas palabras, Motoko sintió que la sangre se le escapaba del rostro en un instante. “¿Paso algo?”

No podía ser, ni para Shigeki o Shiori. En un instante, lo peor que su imaginación pudo reunir inundó su mente, sus rodillas se debilitaron.

“Tokio-chan ha muerto, eso dicen.”

Eh, empezó Motoko. Le tomó unos segundos darse cuenta de quién era “Tokio” de nuevo, pero cuando finalmente se dio cuenta, Motoko instantáneamente sintió gratitud hacia alguien. Gracias a Dios, si tal ser existía, no era tan cruel, pensó Motoko, característicamente.

“¿Tokio-san, el bombero?”

Maeda Tokio, que vivía en el distrito de Sotoba, era el primo de su esposo. Era un poco mayor que Isami y trabajaba en la estación de bomberos de Mizobe. Al principio, Motoko pensó que probablemente hubo algún tipo de accidente en el trabajo, o algo por el estilo.

“¡Sí, ese Tokio-chan! Parece que estaba enfermo con algo. Bueno, después de todo, él era un bombero, así que, por supuesto que era un hombre fuerte, pero incluso él estaba postrado en la cama desde anteayer, por lo que parece.”

“Mi … ¿Le pasaba algo?”

Preguntó mientras se dirigían desde la entrada hacia la sala de estar, lo que provocó que Tomiko pusiera una cara hosca.

“Bueno sobre eso … Dicen que no saben. Tokio-chan era un hombre que podía aguantar mucho después de todo. Parece que no dijo nada. Aunque parece que sus padres estaban preocupados y llamaron el Doctor de los Ozaki”

Tomiko estaba diciendo eso, pero en el momento en que dijo “Doctor de los Ozaki”, fue con una expresión de abierto disgusto. Parecía que todavía no había olvidado la pelea de cuando su suegro Iwao había muerto.

“Lo llamaron, pero parece que no sirvió de mucho” dijo en tono espinoso, resoplando por la nariz. “Suena como si Tokio-chan sufriera en silencio, pero aparentemente había estado enfermo durante mucho tiempo. No sé si pudo haber estado viendo a un Doctor en Mizobe, porque nunca le filtró nada ni siquiera a Rika-san.”

Mientras hablaba, Tomiko se sentó en la sala de estar y vertió agua caliente de la pequeña tetera.

“Oh …” Rika era la esposa de Tokio. Si lo recordaba, tenía la edad de Motoko. “Rika-san debe estar muy deprimida por lo repentino que fue. Tendré que dar mis condolencias …”

“Hoy parece estar bien, incluso se obligó a ir a trabajar, parece. Desde que Tokio- chan siempre fue tan serio”

“Es porque había mucha responsabilidad con su trabajo”

“En realidad, parece que alguien ha tomado su puesto. Dijeron que aparentemente renunció en la estación de bomberos”

“Mi — ¿Por qué?”

“Dicen que no saben. Parece que había dicho que la estación de bomberos era dura para el cuerpo, por lo que debe haber estado enfermo durante algún tiempo. Desde que renunció, no pueden simplemente cambiar a alguien de inmediato. Así que, por el momento, dado que había muchas cosas que tenían que resolver y entrenar a un reemplazo, se vio obligado a seguir yendo”

¿Es así?, dijo Motoko mientras tomaba la taza de té que Tomiko le pasó y miró dentro. Tokio era la viva imagen de un bombero y parecía pensar en la vocación como su propósito en la vida. Para que abandonara algo en lo que pensaba tanto, su cuerpo debió haber estado en un terrible estado de sufrimiento. Seguramente Rika debió sentirse aliviada de que él hubiera renunciado. Tenía más miedo de que Tokio muriera en su puesto que cualquier otra cosa. Y, sin embargo, todavía murió —.

Da miedo, pensó. ¿Por qué muere la gente? La muerte atacó desde las sombras. ¿Por qué la gente no podía sentirlo y evitarlo? Motoko no creía en personas como Dios, pero a veces no podía luchar contra la sensación de que estaban en la palma de la mano de alguien. Ese alguien no era demasiado amable. En todo caso, era malicioso. Sus acciones eran amplias, venenosas en cierto modo.

(Déjame ser …)

Incluso si solo es la gente preciosa y cercana a ella. Motoko tomó la taza de té y la sostuvo con fuerza con ambas manos. 

(Te lo ruego, por favor no me hagas nada cruel)


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