evil lord

Lord malvado — Capítulo 2 | El Maestro de la espada


Traducción: Leizer5991

Edición: Absolute

EZ: Disculpen, se tardó mucho más de lo que creí en subir el nuevo cap [Absolute hace un excelente trabajo en convertir mi “traducción” XD del takataka al español en los cap que ustedes leen, pero no hay duda de que se tarda; no negaré su calidad, eso sí, pero bueno, es mejor algo bien hecho con tiempo que algo apresurado y deficiente]. Disfruten del cap de la semana. No sé si se pueda alistar otro para esta pero veré si lo logro bien para la próxima.


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El maestro de la espada

 

Han pasado dos años desde que Liam se hizo con el territorio.

Brian, el mayordomo de la familia Banfield, aún miraba a la mansión actual con lamento en su mente.

La mansión que el antiguo conde Banfield, el abuelo de Liam, renovó era bastante única y absurda, por así decirlo.

Si pudiera hablar sin reservas, diría que era de mal gusto.

Cuando los invitados entraban, fruncían el ceño o evitaban mencionar el tema de la mansión. Muchos invitados sonreían con leve amargura.

Los pasillos también eran serpenteantes y laberínticos. No era raro de ver que un nuevo sirviente se perdiera en este lugar.

Mientras Brian caminaba por el pasillo, miro a unos sirvientes charlando en las sombras: una pareja de jóvenes.

El muchacho era un jardinero encargado de cuidar del jardín, pero parece que se lo había de dejado a las máquinas para hacer otras cosas. Ahora estaba allí seduciendo a una sirvienta en minifalda.

—Está bien, ¿no?

—Pero se enfadarán si nos descubren.

—No pasará nada. ¿Hay habitaciones sin usar?

—Las hay, pero… No se lo digas a nadie, ¿ok?

El hombre pasa un brazo sobre los hombros de la sirvienta y se marchan, dejando tirado su trabajo. Cuando Brian llega, no se molesta y ni siquiera les levanta la voz.

En los días de su predecesor, Cliff, la apariencia era el factor más importante a la hora de contratar sirvientes, así que habilidades importantes —tales como la humildad— eran ignoradas en gran medida. Por lo tanto, se atrajo a un gran número de estos individuos sin capacidad e inconscientes.

Brian lo encontraba irritante.

—Qué desastre. Esto solo me hace sentir pesar por el maestro Alistair.

La situación no era así en el pasado.

Antaño, cuando Brian había empezado a servir a la familia Banfield, la casa se encontraba en orden y los sirvientes eran de primera. El bisabuelo de Liam, Alistair Sera Banfield, era un hombre conocido por ser un buen gobernante.

Brian estaba orgulloso de servirle a semejante maestro en aquellos días. Fue por el abuelo de Liam, quien lo sucedió, que la administración del territorio se deterioró completamente. Todo fue en picada desde ese momento.

Las deudas se dispararon y la reputación de la familia Banfield se desplomó al suelo.

Y fue ahí que comenzaron los días más oscuros de la familia Banfield.

Rápidamente derrocharon la fortuna del conde a través de la extravagancia, y luego impusieron pesados impuestos a sus súbditos y les exprimieron todo lo que pudieron.

Aun así, no pudo detener sus extravagancias, incluso llegando a endeudarse.

Cuando las deudas no parecían tener solución, como para escapar, le dejó todo a su hijo, Cliff, y huyó al planeta capital.

… Fue un estúpido gobernante macabro.

Lo mismo pasó con Cliff, que creció viendo a su padre hacer esto.

Se entristecía por la casa condal de la cual ya no quedaba ni su sombra original, pero apenas llegó frente a la oficina, Brian se ajusta la ropa y se endereza la espalda. Al encenderse el dispositivo electrónico junto a la puerta, una voz llega a la habitación.

—Lord Liam, soy Brian —dijo la voz de Liam desde el dispositivo electrónico.

—… Entra.

Brian se puso algo nervioso por aquella tranquila voz que no parecía la de un niño.

Cuando la puerta se hubo abierto y Brian entró en la habitación, Liam se hallaba en su oficina —con Amagi a su lado— comprobando la situación del territorio.

Amagi apoyaba a Liam como si fuera su secretaria.

Liam tenía un rostro que no parecía el de un niño pequeño, y estaba irritado; ni siquiera trataba de ocultarlo.

—Liam-sama, ¿qué puedo hacer por usted?

El escritorio del Despacho Oval estaba pensado para que adultos lo usaran, por lo que no era raro que hubiese una silla de niños para el nuevo lord. Liam se baja de esta silla y se lleva las manos por detrás de la cintura.

Empieza a caminar por la oficina, pareciendo ser un gran personaje. Pero Liam es en realidad un gran personaje; era un lord y un conde, aun al ser un niño.

En este planeta, era el único al que nadie se podía oponerse.

—… Brian, ¿sabes? Nunca había salido de la mansión.

—Así es. No fue hasta hace unos días que usted estaba en rehabilitación por la educación que recibió. Y claro, los ejercicios de rehabilitación y demás se llevaron a cabo dentro de la mansión.

Hasta hace poco, Liam dormía dentro de la capsula de aprendizaje.

Recibió el equivalente a año de estudio y fortalecimiento físico cuidadoso, que solía tomar unos 6 meses.

Y después de eso, al salir hay que comprobar los conocimientos que se instalaron como parte de la rehabilitación y chequear el cuerpo fortalecido. Aparte de eso, no había necesidad de obligarse a salir de la mansión debido a que había un patio.

Hasta el momento, Liam no tenía nada que hacer afuera. Por eso Liam no se había percatado.

… El mal gusto de la mansión en la que vivía, eso es.

—Tenía curiosidad, así que salí de la mansión para echar un ojo, pero… ¿no crees que esta mansión se ve demasiado mal?

«Cómo me gustaría mostrarme de acuerdo con usted —piensa Brian—, pero como mayordomo, no puedo socavar el gusto de la generación anterior».

—Creo que es muy original.

—¡No necesito ese tipo de adulación!

Liam estaba furioso, dando una patada al suelo con su pequeño cuerpo.

Luego le dio una mirada a Amagi, apareciendo así una proyección alrededor de Brian de las mansiones construidas por la generación de Cliff y la de su abuelo. Entre las proyecciones se hallaban mansiones, villas y numerosos edificios distintos.

Todo era irrefutablemente un espectáculo muy horrible.

Todas las mansiones no tenían sentido del gusto alguno e incluso había algo de malicia en ellas.

—¿Será que estaban dementes?  No, ¡debieron estar peor que eso! ¿Por qué insistieron en hacerlas de formas tan extrañas? ¡Solo lograron que sea más difícil de vivir en los edificios! Además, si llegaron a pensar que estas cosas no son para nada vergonzosas, ¡pues sepan que sí lo son para mí!

«Este Brian está aliviado de que el lord Liam tenga gustos normales».

Brian se sintió un poco contento de que el sentido del gusto de Liam fuese normal. Pero eso no cambiaba el hecho de que había un sinnúmero de mansiones terribles.

Algunas de ellas fueron entregadas a los parientes de la familia Banfield, pero como todos los que estaban al tanto la situación financiera huyeron al planeta capital, no quedaba nadie en el territorio. La razón principal por la que Liam pudo tomar la posición y territorio a la edad de cinco años sin problemas fue porque no quedaba familiar que se le opusiera.

En primer lugar, nadie querría un territorio en semejante estado. Y por si eso fuera poco, los vasallos del linaje familiar… y los caballeros también estaban ausentes.

Los caballeros son diferentes de los soldados que se entrenan de forma normal.

Eran más fuertes que simples soldados entrenados ya que hubieron adquirido habilidades sobrehumanas. Muchas de esas personas sirven a su país y a los lores del Imperio. Son excelentes guerreros y comandantes, todo en uno.

Seres competentes que podían hacer cualquier cosa… Pero no quedaba un solo caballero así en la familia Banfield.

Esto se debe a que al saber la situación financiera de la familia Banfield, los vasallos se fueron a servir a otras casas o siguieron a la generación anterior al planeta capital. Gracias a esto, Liam no tiene ningún caballero al que pudiera llamar vasallo.

Había un gran número —por no decir sinnúmero— de oficiales, soldados y sirvientes para ser usados. No obstante, los caballeros eran lo único que no tenían en ningún lado.

En el territorio actual no existía ni un solo vasallo competente.

«Qué lamentable. Aunque tal cosa era impensable en la época de Alistair-sama, imponer todo a un niño pequeño y huir a la capital».

Liam declara ante Brian:

—Que derriben todo; esta mansión tampoco necesito. Preparen una residencia adecuada para mí.

Al escuchar eso, Brian entra en pánico.

—E-entonces, ¿qué pasara con todos los que administran las otras mansiones y villas?

Liam se mostró disgustado.

—No me interesa. Despídelos.

Despedirlos sin más sería bastante brusco; Amagi trató de darle un poco de apoyo sobre el tema.

—Danna-sama, preparemos nuevos trabajos para los sirvientes. Después, lo mejor sería esperar por la construcción de una nueva mansión.

—¿Por qué?

—Estoy de acuerdo con las demoliciones, ya que así la carga de los costos de mantenimiento se reducirá. Pero tomará tiempo preparar una mansión adecuada para Danna-sama. Por lo tanto, antes de que esa mansión esté lista, ¿qué le parece si preparamos una residencia con las funciones y servicios mínimamente necesarios?

Mientras se construye una buena mansión, se debe tener lo mínimo necesario para subsistir.

Brian se sintió aliviado al saber que este era el caso.

«¿Esto es mejor que asumir otra nueva deuda? Aunque ¿no debería quedar todavía déficit por los costes del desmantelamiento? Pero es mejor que un espacio desperdiciado y esa extraña extravagancia».

Liam pareció pensarlo por un momento, para luego asentir y mostrarse de acuerdo con la sugerencia de Amagi.

—De acuerdo. Mi mansión deberá construirse con tiempo y cuidado. En cualquier caso, ¿disponemos del dinero para eso?

Al escuchar eso, Amagi rápidamente habla sobre los planes futuros:

—Entonces quizá deberíamos reorganizar el ejército condal.

—¿Reorganizar el ejército?

Los lores y nobles podían tener un ejército.

Era un derecho que les daba el Imperio para proteger sus territorios.

Liam acababa de empezar a comprobar la situación en el territorio y no parecía estar familiarizado con ello todavía. Cuando Amagi le mostró los datos, Liam quedó impresionado.

—¿Hay 30.000 naves espaciales de combate…? Pero qué gran número.

Amagi asintió, pero entonces mencionó la situación real:

—Sí. Pero la tasa de ocupación es inferior al 20%.

Había 30.000 naves, pero no más de 6.000 estaban operacionales.

Además, como eran viejas y anticuadas, eran 30.000 tigres de papel maché.

—El número es tan pequeño que es irrelevante en la actualidad. Por lo tanto, las reduciremos a un número que podamos manejar. Hay que reducir nuestro ejército al mínimo requerido de tres mil naves. Con esto los costes de mantenimiento serán mucho más asequibles.

Al escuchar el plan de Amagi, Brian se sorprendió mucho.

—T-tan solo 3.000…

Para Liam, ese número no representaba ningún peso o significado real.

—¿Son muchas? Siento que no lo son; es difícil de juzgar.

Brian trató de aconsejar a Liam, pensando que sería malo adoptar el plan de Amagi al pie de la letra.

—¡Un momento, por favor! Es costumbre que una casa de condes disponga de una fuerza de al menos 10.000 naves.; el Imperio también lo recomienda. ¡Estoy en contra de la idea de reducir tan bruscamente nuestras fuerzas a un décimo de lo que es ahora!

Liam ladeó la cabeza.

—¿En serio? Pero actualmente solo el 20% está en funcionamiento.

Es cierto que la tasa de operabilidad es bastante baja, pero un desarme tan repentino podría presentar muchos problemas.

—No es solo una cuestión de disponibilidad. Si reducimos nuestros números rápidamente, seremos aún más despreciados por los que nos rodean. ¡No solo tendremos problemas con los nobles, sino que los piratas vendrán a por nosotros!

Si reducen sus fuerzas a un décimo de su capacidad, los aristócratas despreciarán tal casa entendiéndolo como que no tienen dinero. Este es un mundoisekai en el que a veces incluso los mismos nobles imperiales iba a la guerra entre sí.

Ser despreciado es una gran desventaja. Y había algunas personas problemáticas en este mundoisekai.

Piratas… Había piratas espaciales en este mundoisekai.

A veces los piratas formaban grupos tan grandes que ni los lores podían hacerles frente.

Con solo un ejército falso y de fachada para enfrentarse a estos grupos de piratas, los números eran importantes. Si había treinta mil naves, ni siquiera los piratas se atreverían a atacarlos.

No obstante, Amagi refutó la opinión de Brian.

—Actualmente, necesitaríamos de mil naves para enfrentarnos a cien piratas. Así de anticuado es el equipo, y la capacidad del personal es de lo peor. En lugar de un ejército tan inútil, deberíamos buscar tener un ejército que nos sea de utilidad, aunque debamos reducirlo en tamaño.

La decisión de Liam fue rápida.

—Pues, manos a la obra con el desarme.

Aunque estaba en conflicto directo con la opinión de Brian, Liam aceptó instantáneamente la propuesta de Amagi.

—¡Lord Liaaaam!

A Brian se le llenaron los ojos de lágrimas, pero Liam no le prestó atención.

—No necesito súbditos inútiles.

Amagi elaboró despreocupadamente un plan de desarme.

—Prosigamos inmediatamente con el desarme. Con esto podremos asegurar el presupuesto necesario.

—Esto es el colmo. ¿En serio es normal competir por algo sin sentido como las apariencias y el prestigio…? 24.000 naves espaciales inmóviles, aunque sean de decoración, son solo un estorbo.

Brian se puso muy nervioso al escuchar eso.

Era un problema que Liam aceptara tan fácilmente las opiniones de una inteligencia artificial.

—¡Tiene mucha fe en las inteligencias artificiales, milord! ¡Es lord Liam es el que usa a la máquina, no quien es usado por ella! Además, las otras familias despreciarán y catalogarán a la familia Banfield como un fracaso.

Al escuchar eso, Liam se echó a reír.

—Lo haces sonar como si la familia Banfield no fuera ya un fracaso. Si no tienes en mente otra alternativa, solo cállate.

Brian se encoge ante tales palabras.

No hay forma de que tuviera en mente otras alternativas.

En primer lugar, el trabajo de Brian era el ser un mayordomo. No tenía palabra sobre temas como los asuntos domésticos y militares.

Liam vuelve la mirada hacia Amagi como para preguntarle sobre los asuntos posteriores:

—Pero también será un problema si tenemos muy pocos números; no me gustaría descuidar los asuntos militares. ¿Podremos volver a nuestros números originales eventualmente?

Tras escuchar la opinión de Liam, la imagen que Brian tenía sobre su nuevo lord hubo mejorado levemente.

«… Entonces sí lo pensó detenidamente».

Amagi estaba de acuerdo con los pensamientos de Liam.

Parece que reducir el ejército no será el final de todo.

—Con el tiempo tendremos un ejército digno de la familia de un conde. Después de eso, lo mejor será mejorar el ámbito de la situación financiera del territorio.

Amagi, por su parte, parecía querer revitalizar el territorio devolviendo el personal ahora desocupado a sus sectores particulares.

Liam se mostró de acuerdo al escuchar eso.

—No necesitamos tigres de papel maché. Lo que necesitamos es un ejército que pueda luchar. Amagi, procede con la reorganización. Eventualmente, tendremos una flota digna de la casa condal… No; tendré una flota digna de mi persona. —Tras decir esto, Liam se vuelve Brian—. ¿Tienes alguna queja con esto, Brian? Eventualmente reuniremos 30.000. Por ahora confórmate con 3.000 naves.

Al escuchar tal respuesta, Brian se limpió el sudor de la mejilla con un pañuelo.

—E-en lo más mínimo.

Quedando satisfecho con la respuesta de Brian, Liam se volvió hacia Amagi.

—Puedes empezar.

—Sí, Danna-sama.

… Aquí Brian pensó:

«Para que semejante determinación provenga de un niño… Me recuerda al lord Alistair».

Brian no pudo evitar superponer la imagen del antiguamente capaz Alistair con la de Liam. Pero…

—Muy bien. Con esto, un problema ha sido resuelto. Amagi, cárgame.

—Sí, Danna-sama.

… Si hubiese algo de lo que lamentarse, sería el hecho de que Liam busque ser mimado y cargado por la muñeca Amagi sin reparar sobre si estaban en presencia de otros.

«Liam-sama, por favor no frote los pechos de Amagi mientras lo carga delante de este Brian. ¡No sé qué tipo de cara debería poner!», sollozó Brian internamente. (EZ: En efecto es un gran personaje Liam XD)

◇ ◆ ◇ ◆ ◇

… Fue peor de lo que imaginé.

Después de que saliera de la cápsula de educación y terminara con mi rehabilitación, me encontré horrorizado por la situación en el territorio.

Gracias a los conocimientos que me hubieron instalado, ahora podía entender perfectamente la información que tenía al frente, aún si no me gustara el contenido. Es exactamente por lograr entenderlo muy bien que lo hacía aún peor.

—¡No queda lugar donde pueda explotarlos! ¡Ya los exprimieron hasta la última gota!

Se supone que el mundoisekai en el que reencarné era uno en el que la ciencia y la magia se habían desarrollado por igual…, o eso creí entender. La calidad de vida de mi pueblo es peor que la de Japón en mi vida pasada. Podría incluso ser peor que la edad moderna, llegando al nivel de la edad media.

Esta era una nación interestelar.

Era un mundoisekai en el que las naves espaciales se disparan rayos láser unas a otras en las guerras, y aun así mi territorio parece haber sido dejado atrás por los tiempos. Y, peor aún, no posee vigor alguno.

Incluso los impuestos estaban siendo explotados hasta el límite. Por mucho que quisiera, no podía oprimirlos más.

Pese a que ni siquiera había cometido algo malo todavía, este lugar parecía un territorio en el que un lord malvado ya hubo hecho de las suyas.

—¿¡Por qué no han tratado de desarrollar el territorio!?

Amagi respondió rápidamente a mis quejas:

—Es porque se desarrollará igualmente aún si no se hace nada. Es más fácil solo dejarlos estar y que se desarrollen por sí solos. Además, tratar de desarrollar el área por su cuenta es algo muy tedioso de hacer y manejar.

—¡Usen inteligencias artificiales!

—Las usamos actualmente; este territorio, no obstante, se ha mantenido lo más mínimamente dependiente posible en ellas como regla principal.

Exprimieron los impuestos hasta el límite, dejándoles apenas espacio suficiente para apenas poder desarrollarse.

Creyeron que aparecería más gente aún si no hacían nada, y en caso de que requirieran de un personal con el conocimiento necesario, simplemente podían arrojarlos en una cápsula para educarlos. Este pueblo no ha tenido ni un respiro; solo se les han dejado conocimientos inútiles que no tienen forma de poner en práctica.

… No quedaba lugar donde poder hacerles algo.

¡Como un lord malvado, es increíble lo rápido que me he topado con un problema tan grave!

—Um, ¿acaso mis padres me forzaron sobre semejante territorio en ruinas?

Ese Guía…, ¿me engañó?

Tal pensamiento cruzó mi mente, pero Amagi entonces, pareciendo diferir conmigo, dice:

—Danna-sama, si bien es cierto que el territorio de la familia Banfield está en una situación terrible, también se puede considerar que a partir de aquí no hay otro camino más que ascender. Si manejamos los impuestos correctamente, podremos obtener resultados razonables en unos diez o veinte años.

En este mundoisekai, las personas tienen vidas muy largas. La edad adulta se consideraba alrededor de los 50 años.

E incluso a la edad de 50, la apariencia de una persona sería alrededor de alguien con 13 años en mi vida pasada.

Debido a las guerras, la esperanza de vida media no era realmente fiable, pero se dice que oscila entre los 300 y 400 años. He oído que algunas personas han llegado hasta 600 años.

Pensándolo con eso en cuenta, veinte años parecen bastante cortos.

—¿En solo veinte años?

—Sí. Estoy segura que podremos desarrollar el territorio en 20 años.

Si es Amagi quien lo dice, entonces no cabe duda.

En primer lugar, por 20 años… Solo veamos cómo marcha todo.

No sería divertido oprimir a mi pueblo en la situación actual. Además, mi cuerpo todavía es joven.

Tengo mucho tiempo, así que me he decidido en invertir una parte en el territorio. Mientras podamos revitalizarlo más tarde, no habrá ningún problema.

—Asigna el mínimo de presupuesto para todo exceptuando los gastos para el mantenimiento del territorio. Lo recuperaremos todo más tarde. Y, Amagi…, quiero poder.

Ahora, en mi tiempo libre, me doy cuenta de que tengo muchas cosas que necesito asegurar para mí.

—¿Poder? Si es fuerza militar, entonces…

—No hablo de eso. Es poder personal; mi propio poder.

—¿Personal? ¿Quiere entrenar su cuerpo?

—Sí. Quiero ser fuerte en las artes marciales, o cualquier cosa; eso está bien.

En mi vida pasa, tenía miedo de la violencia pura y cruda.

Me aterraban esos cobradores, esos hombres fortachones que venían a cobrar mis deudas.

Pensé que la violencia no tenía sentido, pero he cambiado de opinión sobre la necesidad de la fuerza luego de pasar por esa situación. Quiero fuerza… para poder pisar sobre los demás

Quiero suficiente fuerza para no temerle a los demás. Quiero ejercer la violencia para poder pisotear a los demás. Para eso quiero ser fuerte.

—No creo que lo necesite, Danna-sama. Pienso que basta y sobra con lo mínimo necesario.

—No. Consígueme un instructor de primera clase. No escatimes en el dinero que requiera ser usado; este es un gasto necesario.

Todo es en aras de no ser el oprimido.

Para ser el que oprima a los demás, necesito la fuerza requerida.

◇ ◆ ◇ ◆ ◇

Era un lugar que podría llamarse el mundo entre los mundos. En los alrededores había pura oscuridad; nada que se pudiera distinguir.

Quien se hallaba en tal lugar era el Guía, sonriente.

Sentado sobre su maleta de viaje —que parecía haber sido dejada en el suelo— contemplaba felizmente ciertas imágenes. Lo que miraba era a la exesposa de Liam, la exesposa de su vida pasada, que se hubo demacrado después de unos años.

Se encontraba caminando por una calle, ostensiblemente exhausta.

—Qué demacrada te has vuelto, ¿eh? Tu cabello se ve peor que asqueroso; tu ropa es barata y andrajosa.

Gastando sus ahorros, ella de alguna forma seguía adelante con sus dos hijas. (EZ: Y al parecer era hijas)

Al observar a la exesposa de Liam, el Guía se mostró muy satisfecho.

El Guía era rodeado por imágenes de personas sufriendo desgracias sin igual. Estas eran las personas de las que el Guía se encargó de hacer sus vidas miserables.

Sus emociones negativas llenaban al Guía de satisfacción.

… Esto hacía fluir poder dentro del Guía.

—Uy, no puedo solo conformarme con un extra nada más. También debo comprobar la situación de Liam-san. Ah~, cuán ocupado estoy —dijo pese a mostrarse como si lo disfrutara de verdad.

Con un gesto de su mano, una imagen diferente apareció ante el Guía.

… Liam había ya cumplido siete años y estaba hablando con una especie de muñeca. El Guía se echó a reír al ver esto.

—Al no poder creer en una mujer de carne y hueso, eligió poner a su lado una muñeca creada muy detalladamente, lo cual es de por sí risible. Además, no se da cuenta de que está poniendo en peligro su posición social como aristócrata. Qué situación tan deleitable.

También era un punto para destacar que se encontrara en un ambiente desafortunado y aún no se diera cuenta de ello.

—A partir de aquí, vamos poco a poco a jugar con el… ¿Oh?

En la imagen, Liam declaró desear poder.

Las personas que tuvieron miedo de la violencia pura en sus vidas pasadas suelen añorar poder en sus siguientes vidas… Esto hizo que el Guía sintiera deleite a más no poder.

—Quiero el poder que me asegure no perder nada importante mío nunca más; sé que no hay nada especial en mí, pero ¡eso está bien!

El Guía toca la imagen con su mano.

Humo negro emanaba desde su cuerpo, y se filtró en la imagen.

—Te proporcionaré un gran talento. Es mi regla proveer también un buen servicio postventa.

Buscó al hombre que sería el maestro de Liam y lo obligó a vinculársele.

De esta manera, ese hombre se convertiría en el maestro de artes marciales de Liam sin importar el medio.

Normalmente, un buen maestro debería llegar ahí… Pero el individuo que el Guía le preparó no era un hombre que al se pudiera llamar un buen maestro.

—Diviértete lo más que puedas, Liam-san. Eventualmente iré a por ti cuando llegue tu ruina.

El Guía, del que solo se podía apreciar su boca, observaba a Liam con labios que parecían formar una media luna.

◇ ◆ ◇ ◆ ◇

En el puerto espacial de la familia Banfield. Un hombre hubo llegado a ese lugar.

Estaba vestido con un kimono un hakama de color púrpura, tenía el pelo despeinado y parecía un ronin con barba.

Llevaba una katana en su cintura.

—… Estos campos limitáneos sí que son remotos. (EZ: campo como término despectivo comparando al campo [zonas fronterizas o no tan desarrolladas] con las ciudades [La capital y sus zonas circundantes] como base) (AB: Luego de una investigación en la RAE, terminé añadiendo «limitáneo» a la palabra ya que facilita más el entendimiento de que se está refiriendo a un lugar cercano a una frontera)

El nombre del hombre es «Yasushi».

Tenía el pelo desaliñado y una barba mal arreglada.

Su apariencia era bastante descuidada, pero era el hombre que vino a enseñar a Liam artes marciales. Originalmente, no se suponía que Yasushi viniera, sino un verdadero maestro.

Pero cuando este maestro se enteró “accidentalmente” de la mala fama de la familia Banfield, el hombre quiso negarse. En primer lugar, dudaba de que la familia Banfield pudiera pagar por sus servicios.

Entonces, tal maestro presentó a Yasushi a la familia Banfield.

—Maldición… ¡Si tan solo no le debiese dinero a ese tipooo!

La figura de Yasushi con los hombros desplomados era de lo más miserable; no parecía un hombre diestro en las artes marciales. Yasushi aceptó el trabajo con la condición de que su deuda fuera saldada.

Pero, al ver puerto espacial desierto y sin vida, había empezado a lamentar su decisión.

Normalmente no querría venir a un territorio como este, ni siquiera para un trabajo simple.

… Este hombre, para ser francos, no era fuerte.

Había aprendido varias artes marciales, mas sin continuar ninguna de ellas por mucho antes de abandonarlas a medio camino, mareándose al practicarlas.

Era el tipo de persona que decía dominar las artes marciales y ganaba el dinero diario haciendo trucos de magia.

El cliente era por lo visto un mocoso, así que supuso que sería bastante fácil engañarlo.

«De todos modos, siento lastima por ese mocoso al tenerme como su maestro».

Como mínimo, pensaba a enseñarle lo básico.

Pero solo eso nada más.

No había técnicas secretas que enseñarle. En primer lugar, Yasushi no conocía ninguna. Y hasta ese «básico» estaba a un nivel cuestionable.

Aun así, la razón por la que aceptó esta petición fue simplemente porque no tenía dinero.

—Bueno, veamos qué es lo que puedo hacer.

Si era un mocoso malcriado, se cansará fácilmente y quedará satisfecho con elogios moderados y una orientación que lo haga sentir bien.

—De todos modos…, una katana, ¿eh? Me aseguré de que mi vestimenta hiciera juego con ella, pero… el cliente debe ser alguien raro.

En este mundoisekai existen las katanas*, pero su uso no era algo habitual. (EZ: Más adelante aclaran que en especial Liam buscó a un maestro en el uso de la katana)

Aunque es cierto que tenían su popularidad, la mayoría de la gente tiende a usar la espada occidental. Yasushi era igual, pues hacía tiempo que no tocaba una katana. (AB: Um… ¿Qué definen ellos con «Occidente» si están en una sociedad intergaláctica?) (EZ: Cosas de japoneses al hacer la obra, o más bien de su escritura y origen de sus palabras[cuando aun pensaban en palabras nuevas y no solo usaban préstamos/alias de palabras en inglés para todo lo que no fuera japones], o es cosa de su planeta de origen, en jap. es una diferencia entendible por sus caracteres al referirse a las espadas que no son katanas y de occidente, pero al traducirlo la cosa se pone rara, ya sabes…)

—Bueno, engañémoslo y exprimámosle dinero.

La verdadera profesión de este hombre era… Un farsante estafador.

Un hombre que ganaba dinero haciendo sus trucos de magia había sido elegido el maestro de Liam por la malicia del Guía. (EZ: Sin mucho spoiler, se pone cheto el prota) (AB: Primera vez que veo a Word recomendando cambiar «spoiler» por «destripe». Suena muy raro) (EZ: En efecto, y a mí me pone nispolero XD y créeme que no es tanto spoiler; es algo que ya se sabe con solo ver como está avanzando la novela y los cliches de siempre)


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