espada

Espada del Amanecer — Capítulo 222


Capítulo 222 – En este día especial

 

EZ: 2 Cap mas y entramos en pausa [Hasta nueva aparición de cap en ingles]

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Cuando se corrigieron las posiciones de las estrellas, este mundo que estaba envuelto por la magia y el poder de los dioses sufriría una serie de cambios ocultos.

 

No obstante, sólo la minoría sería capaz de detectar tales cambios y de observar el conocimiento y la verdad escondidos en las profundidades de este mundo durante las épocas normales.

 

En el Reino Anzu, en la sala de oración de alto rango de la Iglesia de la Luz Sagrada.

 

La ‘Princesa Santa’ Verónica estaba arrodillada silenciosamente frente a la estatua del Dios de la Luz Sagrada. Ambas manos estaban puestas en su pecho, mientras que sus ojos estaban cerrados y quietos. La nebulosa de la luz santa cubría su cuerpo e iluminaba toda la habitación con una luz cálida pero brillante. Cualquiera que viera esta escena sentiría una increíble sinceridad, pureza y santidad de ella.

 

Pero, Verónica no rezó por mucho tiempo. Abrió lentamente los ojos y se levantó sin prisa antes de girar hacia la dirección de la puerta. Después de esperar en silencio durante dos segundos, la puerta de la sala de oración se abrió en silencio.

 

Una sacerdotisa de alto rango con cabello corto y aspecto ordinario había entrado. Su cuerpo emitía una luz serena y suave que era similar al aura sincera y santa de Verónica. Después de ver la persistente luz santa en la sala de oración, la sacerdotisa asintió con la cabeza y dijo, “El Papa la está buscando”.

 

“Entendido”, respondió Verónica en voz baja. Antes de salir de la sala de oración, no pudo evitar detenerse para mirar profundamente a su buena amiga a la que conocía desde hacía muchos años.

 

Sandy se quedó ahí de pie en silencio y seguía siendo tan tranquila y gentil. Esta amable chica que había crecido junto con Verónica era ahora también una destacada y muy valorada sacerdotisa, pero la relación entre ambas nunca volvería a ser la misma que antes.

 

A los ojos de Verónica, Sandy estaba siendo envuelta por un paquete de resplandor, y el resplandor parecía penetrar a través de su piel y huesos, permitiendo que todo su cuerpo presentara una sensación metálica translúcida y dorada. Verónica miró el cuerpo de Sandy, ese cuerpo metálico dorado. El lugar que se suponía que era el corazón ahora latía con una iluminación como de cristal. Con sólo mirar atentamente la iluminación, Verónica sintió que la Luz Sagrada en su cuerpo se elevaba ligeramente.

 

“¿Hay alguna otra pregunta?” Sandy notó la pausa de Verónica y giró ligeramente la cabeza para preguntar.

 

Verónica meneó la cabeza. “No, gloria a la Luz Sagrada”.

 

Desde la sala de oración hasta el Salón de la Sabiduría, había un jardín exterior y dos largos pasillos en medio. Los sacerdotes de mayor rango de la Iglesia de la Luz Sagrada caminaban por los senderos de piedra sagrada, y estas personas piadosas y santas emitían una resonancia de la Luz Sagrada. Incluso si este santuario era de noche, estaría envuelto en un brillante resplandor. Verónica usó sus manos para recoger las mangas de las túnicas de la sacerdotisa y bajó ligeramente la cabeza mientras caminaba tranquilamente por el sendero. No habló con nadie, ni miró a su alrededor. Ella era como cualquiera de los devotos sacerdotes que estaban completamente inmersos en el aprecio de la Luz Sagrada.

 

Vio sacerdotes de alto rango caminando junto a ella uno tras otro. Sus lujosas túnicas de sacerdote estaban envueltas en un resplandor nebuloso, pero el resplandor sólo flotaba en la superficie de su carne y piel. Algunos de ellos ya habían reemplazado su naturaleza innata de un ‘humano’ — el resplandor dorado en el cuerpo era una prueba de ser devoto, y también era la protección energética más fuerte de la Iglesia de la Luz Sagrada

 

Verónica caminó por el pasillo mientras los asistentes le abrían la puerta del Salón del Sabio. Vio al representante humano del Dios de la Luz Sagrada, el gobernante supremo de la Iglesia de la Luz Sagrada, el líder religioso más prestigioso del Continente Loren, San Iván III, sentado tranquilamente en el asiento dorado del salón de la Sabiduría.

 

Este anciano que había vivido durante 150 años tenía un cuerpo marchito, con pelo y barba blanca. La piel descubierta revelaba manchas de vejez y arrugas acumuladas con el tiempo. Parecía que sólo le quedara una bocanada de vida; era viejo y débil, y parecía como si pudiera ser convocado por El Señor en cualquier momento. Pero, Verónica sabía claramente que ésta era sólo su apariencia, ya que la ilimitada Luz Sagrada le había otorgado un verdadero poder. Mientras la mente de este anciano siguiera operando y su cerebro no estuviera muerto, sería capaz de hacer uso del poder de la Luz Sagrada para destruir a todos los enemigos de la iglesia o para proteger a todos los creyentes devotos.

 

A los ojos de Verónica, San Iván III ya no poseía la forma de un humano; era sólo una antorcha que ardía con la Luz Sagrada. Estaba sentado de pie en ese lujoso asiento dorado, y en las brumosas e ilusorias sombras de la antorcha de Luz Sagrada, podía ver un rastro del Dios de la Luz Sagrada y vestigios del reino del dios.

 

“Verónica, hija devota del Señor, estás aquí”, habló San Iván III. En su profunda y lenta voz, contenía gentileza y confianza. “El Señor te está convocando”.

 

“He obtenido una revelación durante mis oraciones.” Verónica bajó la cabeza y habló respetuosamente: “Las estrellas están alcanzando sus posiciones correctas. El poder de la resonancia entre los cuerpos celestes abrirá un camino de verdad. Ha llegado el momento de recibir inspiración”.

 

“Ven, entonces, la mujer con mayor talento espiritual de los últimos siete siglos. Ya has recibido la más alta herencia de la Iglesia de la Luz Sagrada y también has recibido mi guía personal. Has contactado con el conocimiento más misterioso y el poder más puro. Has hecho amplios preparativos para este día…” La vieja voz de San Iván III resonaba en el Salón de la Sabiduría. Mientras continuo hablando, un cetro de platino apareció gradualmente en el aire y flotó frente a Verónica. “Hija mía, sostén este cetro y enfréntate a la iluminación que te ha dado el Señor. Este es tu destino”.

 

Verónica miró el cetro de platino en silencio. Su rostro no tenía ninguna expresión y tampoco hizo ningún movimiento.

 

La voz de San Iván III se sentía como si se hubiera desviado de un lugar remoto. “¿Hija mía? ¿Qué estás esperando?”

 

El poder de la luz en el Salón de la Sabiduría comenzaba a aumentar mientras Verónica extendía la mano y agarraba el cetro lenta pero decididamente.

 

“Estoy lista para conversar con el Señor.”

 

Un majestuoso y vasto pilar de luz se elevó desde el  Salón de la Sabiduría. El pilar de luz había penetrado en el grueso techo de la cúpula del Salón de la Sabiduría y atravesado las gruesas nubes mientras se dirigía directamente a la estrella más misteriosa en el remoto espacio exterior, ‘Ao’.

 

En ese momento, una solemne música sagrada apareció de la nada mientras todas las campanas de las iglesias resonaban al mismo tiempo. Los sacerdotes en sus iglesias y creyentes en la ciudad habían dejado de hacer lo que estaban haciendo mientras escuchaban cada nota de la música. Sus rostros aparecieron involuntariamente con una sonrisa tranquila e indiferente mientras dibujaban el símbolo del Dios de la Luz Sagrada en su pecho y empezaban a rezar sinceramente.

 

Verónica sintió que su espíritu estaba trascendiendo de su cuerpo, y pudo ‘ver’ su visión elevándose rápidamente. Muy pronto, ya había pasado por el techo de la cúpula del Salón de la Sabiduría, y toda la ciudad de St. Soniel ya estaba comprimida en un pequeño punto. Pasó por las nubes, por el oscuro cielo estrellado, por innumerables sombras y fenómenos desconocidos y extraños… Finalmente, su descabellado viaje se había detenido en un lugar de ilimitado resplandor.

 

Se encontraba en un lugar extremadamente espacioso: murallas de la ciudad, torres y crestas sagradas forjadas con luz se erigieron al final de su visión. Había estrellas que caían, haciendo que pareciera un río que se extendía por el horizonte mientras se vertía en la tierra en un ángulo inclinado.

 

Frente a su visión estaba “El Señor”.

 

El Señor era un objeto de cristal gigante que estaba lleno de luz. El Señor estaba flotando en el centro de esta poderosa luz con la sustancia cristalina que formaba el cuerpo de este. El cristal no tenía una forma fija ya que era como un núcleo de cristal flotando en el cielo que tenía muchas formas, variaciones, ángulos y caras. Aunque El Señor no hablaba, Verónica aun así pudo oír una voz que resonaba en su mente.

 

“Da un paso adelante. Toca y escucha al Señor…”

 

“El Señor es su protector y también el refugio que sus almas anhelan…”

 

“Sólo estarás a salvo con la protección del Señor…”

 

Verónica observó atentamente ese núcleo de cristal siempre cambiante y en constante transformación. Sus piernas ya empezaban a temblar, mientras que su cuerpo sentía que no era controlado por su mente al avanzar. El enorme poder también estaba destrozando su conciencia, permitiéndole transformarse de interior a exterior, siendo una extensión de ese siempre cambiante cristal…

 

El poder inagotable, el conocimiento, los misterios, la autoridad, la riqueza, e incluso la vida eterna de los dioses eran ahora fácilmente obtenibles.

 

Verónica respiró profundamente y sonrió. “Hemos esperado este día durante demasiado tiempo…”

 

……

 

En el segundo día de los “Días de las Estrellas”, la región sur todavía tenía un cielo nocturno claro: era otro gran día para observar las estrellas.

 

Después de la cena, Heidi regresó inmediatamente a su habitación para recuperar la placa de observación de estrellas que estaba hecha de plata mientras que Rebecca se paró en la ventana y miró fijamente al cielo nocturno. Miró esas estrellas parpadeantes y de repente arrugó su nariz revelando una expresión de enojo.

 

Pero nadie se dio cuenta del comportamiento de esta vizcondesa. Simplemente miró fijamente durante un momento antes de volver a su habitación.

 

El “Día de las Estrellas” puede ser una ocasión muy importante para los Magos, pero no tenía nada que ver con ella.

 

No era capaz de controlar la placa de observación de estrellas y naturalmente no podía comprender los cambios en la astrología o los misterios relacionados con la magia. Cuando era joven, siempre seguía a la tía Heidi y a sus maestros para pararse en el balcón y mirar el cielo nocturno, pero…

 

Fue realmente una cosa súper aburrida.

 

No le gustaban nada las estrellas.

 

Cuando Rebecca regresaba a su habitación, se esforzaba por llenar su mente de runas y círculos mágicos para no pensar en nada más. De repente, una figura alta y grande se paró en el pasillo, y no tuvo más remedio que detenerse.

 

“¿Lord Ancestro?” Miró a Gawain con sorpresa y preguntó, “¿Qué es?”

 

“Hoy es el día con las estrellas más brillantes. ¿No vas al balcón a observar las estrellas con Heidi?”

 

“No iré.” Rebecca meneó la cabeza con fuerza y reveló una expresión imperturbable. “No lo entiendo de todas formas. Cada vez que miro las estrellas, tengo ganas de dormir…”

 

Mientras miraba a esta joven que no era experta en fingir, Gawain no pudo evitar reírse. “Tengo un regalo para ti”.

 

“¿Regalo?” Los ojos de Rebecca se iluminaron ligeramente. “¿Qué regalo?”

 

Gawain sacó el artículo completado con éxito que había preocupado a los artesanos para producir. “Es un gran artículo que puede permitirte ver muchas estrellas sin necesidad de la placa de observación de estrellas.”

 

Rebecca miró ese artículo con curiosidad. Era un tubo largo hecho de metal, y tenía un grosor desigual. Los dos extremos estaban aparentemente equipados con lentes de cristal, y había una perilla de ajuste en el medio del tubo. También había un dispositivo de bloqueo que podía conectarse con un marco.

 

Su estilo era realmente excéntrico, y era diferente de los planos de máquinas que el antiguo ancestro había dibujado anteriormente. Pero, se desconocía por qué Rebecca se sintió instantánea y profundamente atraída por él cuando vio el objeto por primera vez.

 

“¿Qué es eso?”, preguntó con curiosidad.

 

“Un telescopio”. Gawain sonrió y dijo, “Como un hechizo de Visión de Águila que no necesita magia”.


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