Súper Gen Divino – Capítulo 644: Matando al T-Rex


Primer Capítulo Semana 12

¡Disfrútenlo!

¡Pang!

Han Sen disparó la saeta al ojo del T-Rex una vez más, pero de nuevo parpadeó y la saeta no pudo atravesarlo por completo.

Pero excediendo las expectativas de Han Sen, Wang Yuhang inmediatamente recogió más trozos de metal para lanzarlos al monstruo, mientras gritaba y chillaba. El T-Rex sólo miró a Han Sen durante un segundo antes de reanudar su persecución de Wang Yuhang.

“¡Tiito, eso es! Puedes hacerlo. ¡Tengo fe en ti!” Han Sen no podía entender los sórdidos actos que Wang Yuhang debió haber cometido en una vida pasada para tener tan mala suerte en esta. La atención que podía conseguir, con tan poco esfuerzo, era asombrosa.

Y ahora, con Wang Yuhang sujeto a la persecución del T-Rex una vez más, Han Sen volvió a buscar la oportunidad perfecta para disparar al ojo del T-Rex.

Aunque no era rápido con sus piernas, las reacciones de esa súper criatura no eran demasiado lentas. Incluso con Han Sen dando su mejor golpe, la criatura siempre atrapaba las saetas con su párpado.

Algunas saetas fueron esquivadas por el T-Rex, desviadas por sus escamas. Tratar de penetrar en cualquier otra parte de su cuerpo era un esfuerzo inútil, ya que todo lo que hacían las saetas era dejar una pequeña marca blanca antes de caer al suelo.

Wang Yuhang, en ese punto, apenas se las arreglaba para mantenerse en pie. Las llamas que se tragaron gran parte de su cuerpo, dejando atrás una multitud de desagradables quemaduras, estaban empezando a pasarle factura.

“¡Hermano Han, estoy llegando al final de mi paciencia! ¡Si vas a matar a este perrito de gran tamaño, te recomiendo que lo hagas pronto!” Wang Yuhang estaba llorando mientras corría.

“¡Tiito, por favor, aguanta un poco más!” Mientras Han Sen hablaba, tenía su ballesta levantada, preparándose para disparar otra vez al ojo del T-Rex.

Una docena de saetas ya estaban alojadas en sus párpados como una diana de bar. Ninguna había logrado atravesar y arañar el globo ocular.

¡Pang!

Otra saeta disparada, esta vez desde una distancia mucho más cercana. Esperaba que ese disparo golpeara su ojo, pero el párpado lo bloqueó una vez más.

Cuando Han Sen alcanzó su carcaj de nuevo, se sintió abrumado por el temor de notar que estaba vacío. Todas habían sido disparadas, sin que la bestia que los había atacado sufriera ningún daño.

“Los hombres valientes deben cargar con la mayor de las acciones. ¿Cobarde? Nada de eso. ¡Voy a entrar!” Han Sen sabía que las saetas estaban bien colocadas en los párpados del monstruo y pensó que esa sería su única oportunidad. Así que salió corriendo hacia el monstruo.

Matar al monstruo no era su prioridad en ese momento. No estaba haciendo eso por sí mismo. Sabía que si dejaba que el monstruo reclamara ese lugar para sí mismo, sería sólo cuestión de tiempo antes de que eligiera causar estragos en la Planicie Helada de abajo. Las casas y los refugios se convertirían en cenizas, y la gente sin duda sería comida cada vez que se le antojara un bocadillo.

Han Sen no quería arriesgarse a dejar a la bestia con vida. Ya había agotado una de sus mayores posibilidades de matarla, así que quería ir un poco más lejos. Y aunque no pudiera matarla, al menos le haría tanto daño como pudiera antes de retirarse.

Ejecutó Larga Vida y Fuerza Sol de Jade. Sus brazos estaban imbuidos de una gran cantidad de energía, y la energía generada dentro de su corazón potenciaba cada rincón de su cuerpo. El cuerpo de Han Sen hizo un chasquido, como si estuviera cambiando de marcha, entrando en sobrecarga.

Con Wang Yuhang todavía robando el foco de atención del T-Rex, Han Sen fue capaz de correr al lado de la criatura y saltar sobre ella sin esfuerzo. Rápidamente, saltó a la parte superior de la cabeza del T-Rex.

El T-Rex notó la presencia de Han Sen, y se retorció febrilmente en un intento de tirarlo y alcanzarlo con sus garras.

Han Sen usó el Sutra Dongxuan para simular a Aero. Huyó del T-Rex y esquivó su ataque como un pájaro extraño. Con una ventana de oportunidad abierta para él, se acercó e intentó patear el párpado cargado de saetas.

El T-Rex, sin embargo, se dio la vuelta y trató de evadir el ataque. Pero mientras eso sucedía, Han Sen tomó prestada la fuerza del aire para llevar su patada y se preparó para golpear el ojo con sus piernas siete veces.

El T-Rex, al no poder esquivar los ataques, simplemente cerró sus párpados, pensando que podría proteger sus ojos.

Pero esto era exactamente lo que Han Sen quería. Golpeó cada una de sus siete patadas con firmeza en las saetas plantadas en el párpado del monstruo.

Las piernas de Han Sen eran como mazos de acero. Después de siete golpes, las saetas se clavaron profundamente en el globo ocular del monstruo.

“¡Rugido!” El T-Rex lanzó un último grito al cielo mientras la sangre brotaba de su destrozado ojo.

Los saetas pluma de cuervo, tras los golpes de Han Sen, se habían introducido en lo profundo del ojo del monstruo.

El T-Rex se retorció de dolor al tratar de abrir el ojo. Pero cuando levantó el párpado, arrastró las saetas hacia arriba con él, destrozando aún más su ojo. Ahora, más sangre caía en cascada por las grietas adicionales que se habían cortado en el globo ocular.

Aprovechando otra ventana de oportunidad que se le había abierto, Han Sen pateó a la bestia otras siete veces. Estaba usando la habilidad Siete Muertes la cual, cuando se combinó con Aero, causó un daño devastador en el otro ojo del monstruo.

“¡Rugido!” El otro ojo del T-Rex ahora estaba sangrando a borbotones. Habiendo perdido su visión por completo, el monstruo se agitó en agonía.

Enfurecido, el T-Rex comenzó a disparar géiseres de fuego en todas las direcciones. Han Sen sólo podía volar lejos de él, para evitar ser incinerado por las llamas salvajes.

“¡Hermano Han! Ese fue un buen trabajo.” Wang Yuhang parecía encantado. Pero justo cuando dijo eso, accidentalmente caminó hacia el fuego que había sido arrojado por el T-Rex, que se había incendiado una vez más.

“¡Argh!” Wang Yuhang rodó por el suelo como un loco, tratando de apagar las llamas. Su trasero estaba tan negro como el carbón.

El T-Rex ya no tenía ninguna visión, y estaba en agonía. Cada vez que intentaba parpadear, se hacía un daño aún mayor.

Las garras del T-Rex eran tan largas y gruesas que tampoco podía sacar las saetas de su párpado.

Cuanto más tiempo pasaba, más se asustaba el T-Rex. Agitó sus cuatro alas envueltas en llamas en un intento de escapar. Han Sen usó este tiempo para recoger las saetas que estaban en el suelo. Luego convocó a sus alas para perseguir al T-Rex.

Esta era la primera vez que estaba tan cerca de matar a una súper criatura desde que llegó a la segundo zona de El Santuario de Dios. A diferencia de la última vez con el Pavo Real TiroFijo, que básicamente robo la muerte.

El T-Rex se agitaba frenéticamente en el cielo mientras continuaba disparando bolas de fuego por su boca. El cielo estaba oscuro, iluminado sólo por sus llamas. Era un espectáculo aterrador de contemplar.

La gente de la Planicie Helada podía ver el desarrollo de la escena, y asustaba a los que miraban hacia arriba.

Nadie había visto antes un monstruo tan aterrador en la Planicie Helada, así que ese tipo de visión era nueva para ellos.

“¡Miren! ¡Alguien está persiguiendo a esa horrible criatura!” Alguien gritó.

“¿Dónde? ¡¿Dónde?!”

“Está bastante lejos, por supuesto que no puedes verlo con tus ojos. ¡Usa un par de binoculares, viejo!”

En el refugio, los productos tecnológicos estaban prohibidos. Pero se permitían artículos de simple visualización como prismáticos o catalejos, ya que su función sólo se realizaba a través del cristal.

Mucha gente sacó sus propios prismáticos para ver la escena con mayor claridad. Vieron como un hombre perseguía un T-Rex volador que respiraba fuego en el cielo.

“¡Whoa! ¡Es el líder Han!”

“¡Santo cielo! El Líder Han es súper OP. ¿Cómo se las arregló para que una criatura tan grande y aterradora huyera de él con miedo?”

“Es demasiado poderoso. ¿El Líder Han también reclamó la propiedad del refugio de metal de allá arriba, él solo?”

“Es tan guapo. ¡Es tan bueno!”

La gente que vio a Han Sen ahuyentar el T-Rex se estremeció y admiró. Pensaron que Han Sen lo estaba cazando.

 

 


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