Maestro domador: Capítulo 87


Traductor: Electrozombie
Editor: Fixer-san


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Eclosionando al Grifo (2)

 

Parecía que la suerte estaba de su lado, ya que el Teranodón no apareció en el camino hacia el Altar del Cielo.

Tan solo monstruos en nivel 150, de los que podían ser derrotados fácilmente por los caballeros, aparecieron de a uno por vez.

Sin embargo, había otro problema aparte del Teranodón.

Una increíble tormenta de arena soplaba en todas las direcciones, hasta el punto en que se hacía imposible mantener los ojos abiertos.

“Dijeron que este era el lugar en el que el viento era más poderoso…”

Incluso mientras se quejaba, Ian mantenía la alerta máxima.

Ya que no podía centrar la vista en nada apropiadamente, había una alta probabilidad de ser emboscado.

Y un solo error provocaría el fracaso de la misión.

Justo en ese momento, un extraño grito se escuchó más adelante.

Kyaaaoooh-!

Era un rugido diferente, uno de un monstruo nunca antes visto hasta ahora.

“¿Será el tal Teranodón o como se llame?”

Y rápidamente se llevaron a cabo las órdenes de Hellaim.

-¡Prepárense para el combate! ¡Muévanse lo más cuidadosamente posible para evitar atraer la atención de otros oponentes!

Poco después, se reveló la identidad del enemigo.

No era el Teranodón.

“¿Pachyao?”

La cosa que atravesó la tormenta de arena y apareció frente a ellos era un monstruo llamado Pachyao.

Era un tigre gigante que tenía una apariencia y un sentimiento similar al Familiar de Ian, Halli, pero Halli era un tigre blanco, y el Pachyao era un tigre rojo con rayas amarillas.

Además, su nivel era 180.

Aunque no era una Teranodón, era un enemigo casi tan poderoso como este.

-Los Pachyaos nunca vagan solos. Definitivamente debe de haber otros 4 o 5 por ahí.

La atención de Hellaim se centró en Ian y siguió hablando.

-Ian, aléjate lo más que puedas, mientras nosotros acabaremos con ellos lo más rápido posible.

Hellaim desenvainó su espada y la levantó.

Y enfrentó directamente al Pachyao que corría en su dirección.

Kuoooh-

Mientras Hellaim corría hacia delante, un enorme vórtice empezó a formarse a su alrededor.

Y su espada comenzó a brillar con una luz roja resplandeciente.

“Qué demonios, luce súper genial”

Por un momento, Ian observó a Hellaim tan anonadado que olvidó la peligrosa situación en la que se encontraba.

Y.

Ba-Ba-Bang-!

Rayos rojos que explotaron desde la espada en múltiples direcciones atravesaron al Pachyao.

Roaar-!

El Pachyao fue noqueado con un solo golpe y rodó por el suelo.

Y, al parecer, su Vitalidad había sido reducida a la mitad, porque su nombre empezó a parpadear.

“Como esperaba… Hellaim es el verdadero monstruo…”

Ian sacudió la cabeza para volver en sí, y se colocó en posición de batalla.

Justo como Hellaim había predicho, varios Pachyaos rodearon al grupo en un instante.

Y empezó una batalla campal.

“Solo con verlo, se puede decir que el Pachyao es un monstruo basado en Agilidad. Sus movimientos serán mucho más veloces que los míos. Debo tener cuidado”

Intencionadamente no usó una habilidad de buff.

Sería difícil sobrevivir si era señalado como un objetivo por intentar usar una habilidad que al final ayudaría muy poco.

Se centró en defenderse y ocultar su existencia.

Poco después, Hellaim se le acercó, mientras mantenía un ojo avizor en el campo de batalla.

Parecía que había matado un Pachyao que se acercaba incluso antes de que Ian lo notara.

Levantó su espada y apuntó hacia algún lugar entre las dunas.

-Ian, ¿ves las escaleras que suben al altar por allá?

Ante la pregunta de Hellaim, Ian volteó su atención hacia el lugar que este señalaba.

Al hacerlo, pudo divisar que la entrada del altar era vagamente visible a través de la tormenta de arena.

-Sí, lo veo.

-Ahora que hemos sido descubiertos por los Pachyaos, no podremos durar mucho más. Los monstruos olerán la sangre y los intestinos en este lugar.

Ian dirigió una fugaz mirada a los caballeros que peleaban contra los Pachyaos.

Todavía parecían estar un poco relajados, pero si el número de enemigos aumentaba, el daño se acumularía.

Las palabras de Hellaim continuaron.

-Te cubriré, así que sube el altar tan rápido como puedas. Dejaremos este lugar de inmediato en cuanto hayas eclosionado al Grifo.

Ian asintió.

-Entendido.

-Sígueme.

Tras terminar de hablar, Hellaim tomó el liderazgo y empezó a moverse, Ian rápidamente le siguió por detrás.

Sin embargo, justo en ese momento, un gigantesco rugido se escuchó a través de la tormenta de arena.

Era diferente del sonido producido por los Pachyaos.

Kyaao!

Y Hellaim, al escuchar el sonido, alzó su espada a los cielos.

-¡Todos los caballeros por aquí!

Como era de esperarse de los caballeros bajo el control directo de Hellaim, toda la expedición se movió a la velocidad de un rayo.

Parecía que los Pachyaos con los que peleaban estaban bastante débiles ya, pero al ver que no mostraron dudas al abandonar la batalla y moverse, Ian quedó sorprendido.

“Son realmente organizados”

Y poco después, una enorme sombra atravesó la tormenta de arena y se mostró.

Era una espantosa silueta que le recordaba a Ian a un ancestral dinosaurio carnívoro.

“Es incluso más grande que Ddukdae”

Era una imagen que le hacía revivir las experiencias de dinosaurios vistos en libros de ciencias durante su infancia.

Sin embargo, no había tiempo para admirarlo.

-¡Ian, corre!

-¡Entendido!

Empezó a correr por su vida antes siquiera de que terminara la frase de Hellaim.

“¡Esto es una locura, mi vida terminaría con solo un barrido de su cola!”

El nivel del Teranodón que se presentaba ante ellos no era 190, sino 200.

Ian ahora estaba en nivel 102 gracias al apoyo de Hellaim, pero en comparación con el Teranodón, quien doblaba su nivel, ahora mismo su poder era menos que una broma.

Ta-Ta-Tat-

Ian incluso usó la habilidad de Asimilación en Ly y corrió con todas sus fuerzas tras aumentar su Agilidad hasta el máximo posible.

Afortunadamente, la atención de los monstruos estaba centrada en Hellaim, y ninguno de ellos cargó contra él.

A sus espaldas, parecía que empezaba la batalla con el Teranodón, pero Ian se concentró en correr.

Al llegar a la entrada del altar, subió las escaleras a toda velocidad.

-Huk… Huk…

El altar era tan alto como un edificio de cinco pisos.

Mientras subía por las largas escaleras que rodeaban el altar a máxima velocidad, sintió que se volvía más difícil respirar.

“¡Hoo, solo un poco más…!”

Y, tras correr como un loco, fue capaz de llegar a la cima en poco tiempo.

-¡Finalmente, estoy aquí!

Lo más sorprendente era que la tormenta de arena que arremetía con ímpetu abajo, arriba ni siquiera se sentía.

Completamente pacífico, el Altar del Cielo se sentía como el ojo del huracán.

Y tras recuperar el aliento por un momento, un mensaje del sistema apareció frente a él.

 

Eres el primer descubridor de la Fuente del Viento, el Altar del Cielo.

Tu Afinidad con los monstruos tipo viento se incrementará en un 5%.

Tu resistencia a ataques de tipo viento se incrementará en 10 puntos.

De ahora en adelante, tu Afinidad con monstruos de tipo viento nuca caerá por debajo de 30.

Tu Fama se ha incrementado en 15.000 puntos.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

Era un mensaje muy similar a uno que ya había visto anteriormente.

Más que la Fama obtenida, los otros mensajes llamaron más su atención.

“Esto, estos mensajes del sistema son semejantes a los que aparecieron cuando descubrí la Explosión Centellante o la Fuente de Lava”

No eran solamente parecidos, sino que eran casi iguales.

La única diferencia era el tipo de monstruo al que hacían referencia.

“Si ese es el caso, entonces puede que necesite ir a la Tierra Ardiente si tengo que hacer eclosionar un huevo Legendario de tipo fuego”

Era un aditamento inesperado.

No había información tan preciada como esa.

Sin embargo, a pesar de todo, lo más importante ahora era eclosionar el huevo del Grifo.

Si se demoraba y el daño causado a los caballeros aumentaba, podría terminar ganándose la furia del rey incluso si tenía éxito en la misión.

Si eso ocurría, todo se volvería increíblemente complicado.

-¿Es eso?

Su atención se centró en la plataforma en medio del altar a la altura de su cintura.

Se movió hacia ella.

“Intentemos poner el huevo de Grifo aquí”

Rápidamente, tras llegar a la plataforma, sacó el Huevo de Grifo con manos temblorosas.

Y lo colocó sobre la superficie cuidadosamente.

“¡De acuerdo, ahora eclosiona!”

Se podrá decir que alguien había escuchado su plegaria desesperada.

Rodeando la plataforma, varios rayos de luz amarilla empezaron a girar formando un tornado.

-¡Está funcionando, está funcionando!

Ian, que observaba atentamente el Huevo del grifo, dejó escapar un grito sin darse cuenta.

Y revisó la información del huevo.

 

Eclosionando… 11%

 

El porcentaje de eclosión, que antes había estado atascado en 0%, ahora subía lentamente.

Con suerte, el Grifo saldría del huevo sin problemas una vez que el contador llegara a 100.

Y una vez que rompiera el cascarón, tan solo necesitaba escapar lo más rápido posible.

Finalmente, parecía que podía vislumbrar el final de la Misión del Imperio.

“¡Rápido… Rápido…!”

Su mirada estaba fija en el porcentaje de eclosión del huevo, que aumentaba poco a poco.

Sin embargo, justo en ese momento, algo empezó a revolverse en su pecho.

Tan pronto como lo sintió, bajó la cabeza.

-¿Qué es esto?

Un objeto del tamaño de un puño vibraba poco a poco y brillaba con una luz amarilla.

Rápidamente lo sacó.

“¿Qué demonios? ¿Yo tenía algo como esto?”

Cuidadosamente revisó entre sus recuerdos.

Y poco después, fue capaz de recordar la identidad del objeto con forma de roca.

“¡Esto…esto es el paquete que dejó caer el Sacerdote Jefe al morir!”

Como siempre desprendía una energía cálida, Ian lo había mantenido en su pecho cada vez que cazaba en el continente norteño.

Era un objeto cuya identidad desconocía por completo, pero precisamente debido a eso no podía darse el lujo de desecharlo.

-¿Pero por qué justo ahora…?

Con una expresión perpleja, Ian observó anonadado la piedra.

Sin embargo, en ese momento, la roca empezó a flotar en el aire.

-¿Huh, uh?

Y antes de que pudiese atraparla, rayos de luz la envolvieron, y esta fue absorbida dentro del Huevo de Grifo.

Un inesperado mensaje del sistema apareció.

 

Has usado el objeto <Esencia del Viento>.

 

-¿Exactamente qué está pasando?

Ian se acercó al huevo con los ojos bien abiertos.

“¡Nunca diré que usé eso!”

Y en el momento en que abrió la ventana de información para revisar el porcentaje de eclosión del huevo, junto con un sonido de resquebrajamiento, una luz amarilla explotó en todas direcciones.

Y junto a ella, una poderosa energía se esparció por doquier, y era tan potente que Ian fue empujado hasta caer al suelo.

La energía desconocida continuó manando desde el centro del altar. Ian se agarró a una esquina del borde del altar y apenas soportó los embates.

“Hoo… eso estuvo cerca”

Si hubiera sido empujado tan solo un poco más, habría caído del altar.

“Si eso hubiera ocurrido, me habría convertido en la comida del Teranodón”

Y poco después.

Mientras Ian se calmaba un poco, un mensaje del sistema apareció frente a él.

 

Has eclosionado al místico <Grifo>.

Has eclosionado un Familiar de rango Legendario por primera vez.

Tu Liderazgo se ha incrementado en 100 puntos.

Tu Afinidad se ha incrementado en 50 puntos.

 

Tras revisar el mensaje del sistema, Ian sintió como si su sufrimiento desapareciese por un instante.

“¡Mi Liderazgo aumentó en 100 puntos!”

La estadística de Liderazgo era aquella que Ian más dificultades tenía para aumentar, pero una vez descubrió que había subido 100 puntos de una sola vez, su felicidad era inconmensurable.

Sin embargo, se sentía más feliz por el hecho de que la eclosión del Grifo hubiera resultado sin problemas.

Cuando los rayos de luz se apagaron y la fuerza que le empujaba menguó, rápidamente corrió hacia el centro del altar.

Y la forma de un grifo, que acababa de romper el cascarón, dejando caer piezas por todas partes, captó su atención.

-¡Es un éxito!

Sin embargo, en ese momento, su expresión te tornó confusa.

“¿Huh, qué demonios? ¿Son gemelos?”

Frente a Ian había dos Grifos cabizbajos, con los ojos aun cerrados.


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