Dragón Egg: Capítulo 320


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El fin del espadachín [1] (Lado de Tallmann)

 

 

—……… (Tallmann)

 

Dejé el área junto con la 4° división, estaba ansioso todo el tiempo.

 

¿Puede Azalea realmente someter a ese Ouroboros? Si el equipo de Azalea es derrotado, entonces seré un hazmerreír como un tonto que condujo a todo su ejército privado a la muerte.

 

La fuerza es justicia ‒ ‒ Siguiendo esa creencia, he invertido una cantidad considerable en la creación de los “Cazadores Hambrientos. Desperdicie una vasta cantidad de dinero para reclutar soldados fuertes, no solo de Ardezia, sino de los países vecinos también.

 

Estaba orgulloso de que el ejército que estaba levantado lentamente terminara rivalizando con los caballeros reales del rey.

 

Los “Cazadores Hambrientos” son muy importantes para mí, igual a mi vida. Es mi propiedad más valorada. Me jactaba de eso muchas veces durante las reuniones sociales de los nobles.

 

Y, esos mismos “Cazadores Hambrientos”, ahora están siendo jugados por un mero dragón, y están marchando derrotados sin siguiera exterminar completamente a unos bárbaros.

 

No pudimos completar nuestro objetivo. Seremos el hazmerreír del siglo.

 

Si la noticias de esto se esparce por el público mientras la selección real todavía está en marcha, mi familia estará deshonrada para siempre. Ahora todo está en manos de Azalea.

 

Si sale victorioso, entonces todo está bien. Eso es muy bueno. Pero, este es el mismo dragón que por sí solo derrotó a mi ejercito privado los “Cazadores Hambrientos” en una noche, ¿puede Azalea realmente manejarlo con solo unos pocos soldados?

 

Tenía miedo de ese dragón, así que escuché descaradamente las palabras de Azalea, pero… ¿Realmente fue la elección correcta? Azalea dijo seria como caminar por una cuerda floja. Mi futuro entero ahora está sobre esa delgada cuerda floja. Qué absurdo.

 

Ahora que me he tranquilizado, la ansiedad ha reaparecido repetidamente por mi mente.

 

Mientras pensaba en ese pensamiento preocupante, Grodell se acerca a mí con su caballo.

 

— ¿Qué pasa, Grodell? (Tallmann)

 

—…Tallmann-sama~a, después de todo, no podemos dejar todo en manos de Azalea. ¿No lo cree? (Grodell)

 

—Bueno… sí, lo hago… pero, en cualquier caso, con nuestras fuerzas actuales, no hay nada que podamos… (Tallmann)

 

— ¿Ya lo ha olvidado? Permítame recordarle a su excelencia que he extraído exitosamente la información sobre el Carbuncle de esos mocosos Lithuvar justo antes de que nos fuéramos. (Grodell)

 

—…Oh, entonces dilo. (Tallmann)

 

Estaba en tal estado de ansiedad que le respondí a Grodell con ese tono. Olvidé que Azalea le había interrumpido cuando estaba a punto de derramar los frijoles sobre el Carbuncle. Pero, honestamente, estoy comenzando a creer que la tasa de éxito no será muy alta. Incluso si todavía tengo a toda la 4° división respaldándome, Azalea tomó a la comandante del escuadrón, Norwell, junto con la mayoría de los otros peleadores fuertes con él. Incluso si nos involucramos en un combate con los bárbaros ahora, estaríamos en desventaja por sus números y el terreno.

 

—Usted ve, usted ve, aparentemente, la última vez que apareció su así llamada “Bestia Resplandeciente”, resultó que estaba enojada por un incendio forestal que ocurrió en el bosque. Entonces~s, si le prendemos fuego al bosque, seguramente vendrá y se mostrará a sí misma. Y, si logramos capturar con éxito al Carbuncle, entonces el logro en si seguramente será suficiente para compensar todas nuestras perdidas. (Grodell)

 

—Si se incendia el bosque, vendrá a nosotros, ¿dices? ¿Por qué es eso? (Tallmann)

 

— ¿A quién le importa…? Hay muy pocos avistamientos relacionados con el Carbuncle. Puede ser un comportamiento no identificado por lo que sabemos. ¿Qué hará? ¿Tallmann-sama? (Grodell)

 

—Hmm… no dolerá intentarlo. Si nada sucede, entonces simplemente dejaremos el bosque en llamas y nos vamos, sin perdidas. (Tallmann)

 

Cuando le di a Grodell esa respuesta, el hace una sonrisa sombría.

 

—Como esperaba del gran Tallmann. Heh heh, es demasiado aburrido para que esto termine con nosotros escapando. Así es como debería ser.

 

Le ordeno a los demás que se detengan, junté a todos los que pudieran usar magia de fuego disponibles, y les ordené que comiencen a quemar los árboles.

 

Hablo con Grodell sobre el procedimiento para escapar del fuego, y asegurar una ruta de escape, por lo que reunimos a los usuarios de magia de agua y detallamos el plan.

 

—Entonces, tendríamos que asignar una unidad separada en esa área. Qué es lo que piensas, Azale-… (Tallmann)

 

Me detuve después de decir eso, recordando que Azalea no está conmigo en este momento, y dejo escapar un suspiro vacío.

 

Siempre le pregunto su opinión durante estas comprobaciones finales porque generalmente mira la imagen más grande, y es molesto ahora que no está cerca. Él siempre toma mis pensamientos en consideración mientras me adula, y juntos, podríamos arreglar los pequeños detalles que otros perdieron, así como también hacer un seguro en caso que algo inesperado suceda…

 

Sin Azalea, estoy realmente preocupado por si esta es la opción correcta o no.

 

—Grodell, ¿qué es lo que piensas? (Tallmann)

 

— ¿Eh? Aah, esto uhh… se ve bien para mí. (Grodell)

 

—…… (Tallmann)

 

No se puede evitar si la persona correcta para esta tarea no está aquí.

 

Suspiro una vez más.

 

Cuando miré hacia arriba, brillaba una pequeña luz y ahí yace una criatura enana que nos mira desde una de las ramas de los árboles. No lleva ropa, y todo su cuerpo parece haber sido hecho con arcilla.

 

—Se ven inquietantes… ¿Qué son? (Tallmann)

 

— ¿Ralan, creo? Los vi en el camino aquí. (Grodell)

 

— ¿Qué es un Ralan? (Tallmann)

 

— ¿Eh? Ellos… no son particularmente peligrosos. Aunque, este bosque parece tener un numero ridículo de ellos. (Grodell)

 

Si Azalea estuviera aquí, me diría los detalles de lo que son en un instante… No tiene sentido ponerse de mal humor al respecto. Si no son dañinos, entonces está bien, pero el que estén observando constante es incómodo.

 

—Alguien, deshágase de esa cosa. Me desagrada. (Tallmann)

 

—De inmediato.

 

Pero, entonces, cuando el soldado desenvaino su espada y se acerca a él, desapareció y volvió a aparecer más lejos. Incluso cuando alguien intentó dispararle con magia, desapareció y volvió a reaparecer en un lugar diferente. Y por alguna razón, el número de Ralan parece estar incrementando.

Había diez de ellos solo hace un momento, pero ahora hay más de cincuenta mirándonos desde las ramas de los árboles.

 

— ¡¿Qué están haciendo?! ¡Apresúrense y desháganse de ellos! (Tallmann)

 

— ¡Nuestras más sinceras disculpas, Lord Tallmann! ¡Lo haremos inmediatamente!

 

—Por el amor de dios… (Tallmann)

 

Unos pocos minutos después, una flecha finalmente golpeó a un Ralan. Cayó del árbol mientras brota un líquido verde. Los otros Ralan desaparecieron uno tras otro.

 

Cuando pensé que finalmente había acabado, más Ralan volvieron a aparecer. Ahora hay cerca de 200 de ellos mirándonos desde las ramas con hostilidad.

 

— ¡Mátenlos! ¡Disparen sus flechas! ¡Con tantos de ellos, están obligados a golpear a alguno incluso con los ojos cerrados! (Tallmann)

 

 

Como siempre, seguimos fallando, pero eventualmente, también estábamos golpeando a algunos de ellos. Sin embargo, cuando matamos a unos diez Ralans, sus números aumentaron a casi 500.

 

— ¡¿Qué demonio…?! ¡¿Qué son ellos?! (Tallmann)

 

—Debería estar bien. Se supone que son inofensivos… (Grodell)

 

— ¡Es tan claro como el día que son muy hostiles a nosotros! (Tallmann)

 

[AuciferS: Por qué será -_- ]

 

—…Vayámonos a otra parte. Estoy un poco asustado de ellos ahora. (Grodell)

 

Entonces nos movimos a una parte diferente del bosque, pero… los Ralans continuaron apareciendo a nuestro alrededor, mientras aumentaban sus números.

 

No esperaba que hubiera tantos viviendo en este bosque. Se está volviendo problemático contarlos. Donde quiera que vayamos, los Ralans siempre nos seguirían vigilando desde la rama del árbol más cercano. Inclusos después de dispararle a 100 de ellos, sus números no parecen estar disminuyendo.

 

—M-Muy bien, golpeé a tres. Pero, sabes, no importa a cuantos matemos, no tiene sentido…

 

El arquero que los golpeó se quejó. Entonces, unos cien Ralans rodearon a ese arquero en un círculo.

 

— ¿Eh…? ¿Eh…?

 

Esos Ralans saltaron sobre el arquero uno por uno. Cuando el arquero gritó, los otros soldados a su alrededor comenzaron a entrar en pánico. Durante la confusión, todos apuntaron sus varitas y arcos hacia el arquero.

 

— ¡N-No disparen! ¡No disp.-…!

 

Todos dispararon sus magias y flechas hacia el arquero. Varios fueron alcanzados por los disparos, pero la mayoría de ellos ya había desaparecido o huyeron. El hombre que fue atacado por los Ralans yace muerto con las flechas clavadas en su cuerpo, pero parecía flaco y gravemente desnutrido.

 

Más Ralans rodean a otro soldado.

 

Cuando intentó correr en pánico, se tropieza en el acto cuando los Ralans saltaron sobre él desde todas las direcciones. Una vez más, todos le dispararon al soldado que fue atacado por los Ralans, y aunque muchos fueron golpeados, el soldado todavía termino como un cadáver flaco.

 

Me pregunto si yo podría ser el próximo.

 

— ¡¿Q-Q-Qué significa esto, Grodell?! ¡Pensé que habías dicho que eran inofensivos! (Tallmann)

 

—Y-Yo tampoco lo se… (Grodell)

 

— ¡Q-Quemen el bosque! ¡Comiencen ya! ¡Si el bosque se quema, deberían dejar de acercarse! (Tallmann)

 

— ¡C-Correcto!

 

— ¡Entendido!

 

Aunque todavía no hemos finalizado los equipos, los magos de fuego comenzaron a disparar sus ataques a los árboles. El resto sigue a los usuarios de agua, quienes crearon una ruta de escape. Yo también debería ir con ellos.

 

Mientras escapábamos, más y más Ralans aparecieron a nuestro alrededor. Justo cuando pensaba que se estaba volviendo demasiado espeluznante, los árboles circundantes repentinamente se marchitan y pierden su color, las hojas eventualmente se vuelven marrones y cayeron. No solo eso, sino que un árbol muerto sin hojas cae en frente de nosotros bloqueando el camino.

 

Los caballos se asustan y se detienen en el lugar.

 

— ¡No se detengan ahora! Salten sobre… ¿eso?

 

Fue entonces cuando lo vi… un gran número de Ralans se reunieron a los pies de los caballos.

 

— ¡U ooo orgh!

 

Rápidamente me bajo del caballo, me alejo, y preparo mi espada.

 

Los Ralans que estaban parados sobre las ramas de los árboles saltan hacia abajo, uno tras otros.

 

Las plantas y flores en el suelo, por donde caminaban los Ralans, morían, mientras que el brillo de los Ralans aumentaba.

 

Fue un espectáculo horrible de contemplar que me hizo dudar de cómo alguien pensaría que estos pequeños habitantes del bosque son inofensivos.


Rachidor: Tal vez sean pequeños, débiles e inofensivos, pero es mejor no hacerlos enojar, porque por mas débiles que sean, tener cientos de ellos a tu alrededor, es para morirse de miedo.

 

 

Trad. ~Rachidor

Ed. ~Aucifer Sakuya


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