Kusuriya no Hitorigoto – Volumen 07 – Capítulo 12


Capítulo 12 – Torneo de Go – Mañana del segundo día

 

Quiero volver.

 

Maomao pensó eso mientras mezclaba miel y sal en el agua.

 

El lugar era el mismo que ayer: la plaza donde se celebra el torneo de Go. Maomao estaba al borde del teatro, preparando seriamente las bebidas.

 

A pesar de que ayer debía trabajar y hoy tomarse el día libre. A pesar de que planeaba holgazanear en los alojamientos mientras leía un libro que pidió prestado al médico de la corte, Ryuu.

 

Volvió aquí de nuevo.

 

Yao y En’en le están haciendo compañía después de ser enviadas por el médico de la corte Ryuu, como Maomao lo fue ayer. A En’en le gustaba el Go, así que encontró el trabajo agradable.

 

Maomao estaba agradecida por su presencia, pero papá le había dicho, “Quédate aquí”, así que se quedó sola en el teatro.

 

La razón de eso no hace falta decirla.

 

No quería pensar en lo que pasó cuando la trajeron aquí ayer.

 

Digamos, como siempre, que ese viejo armó un alboroto, ese viejo gritó, y papá tuvo que tranquilizarlo.

 

Un gran número de tableros de Go fueron colocados dentro del gran teatro. Supuestamente, los concursantes competirán primero en el exterior por varios partidos, y aquellos con victorias consecutivas pasarán al escenario.

 

Sólo un puñado de personas llegaron tan lejos ayer, así que jugaron contra el extraño estratega uno por uno.

 

El número de vencedores ha aumentado hoy, así que el bicho raro está jugando contra tres personas simultáneamente.

 

¿No se confundiría, pensó? Pero ese aspecto de él, aunque podrido, era igual que el bicho raro. Luchaba con las tareas cotidianas, pero por supuesto, todos los aspirantes salían del tablero de Go con las cabezas inclinadas, uno tras otro. (EZ: perdían)

 

De vez en cuando, el miraba en su dirección y la saludaba, pero Maomao lo ignoraba.

 

“Maomao, ¿ya has terminado?” Yao vino con una tetera.

 

“Sí. Quiero algunos cítricos ya que se están acabando.” Maomao vertió cuidadosamente las bebidas con infusión de miel que acababa de hacer en la tetera.

 

“Entendido”, dijo Yao.

 

“También”.

 

“¿Qué?”

 

“¿Cambiamos?” Maomao era la única que estaba adentro. Se sentía mal porque Yao y En’en estaban corriendo afuera.

 

“Ahh, está bien. No hay problema.” Yao saco su abundante pecho como para decir que no se preocupe, puedes dejárnoslo a nosotras.

 

“Dejando eso de lado, ¿tenemos suficientes repuestos de bocadillos?”

 

Mientras se mantenían atentas a los participantes que podían haber sufrido un colapso, también repartieron bocadillos. Aparentemente, ya estaba incluido en la cuota de entrada.

 

“Puede que se nos acaben pronto”. Maomao echó un vistazo al estratega raro. Había una montaña de pasteles de luna y bollos al vapor junto a ese tipo.

 

Parece que le gustaba comer dulces cuando usaba su cerebro para jugar a juegos de mesa.

 

Supuestamente, esa era la razón detrás de la distribución de los bocadillos, pero probablemente fue idea de Rahan. Los bollos al vapor y los pasteles de luna estaban llenos de batatas.

 

El uso de la batata fue probablemente para fomentar su consumo, ya que aún no ha aparecido en el mercado.

 

Su dulzura innata debería reducir los costos de producción asociados con el azúcar añadido.

 

Por cierto, los bocadillos también estaban disponibles en los carritos de comida para que los no participantes los disfrutaran. Qué astuto.

 

“¿Cómo es afuera?” Preguntó Maomao.

 

“¿No hay mucho? Sólo peleas entre personas que siguen perdiendo y niños que se caen en la multitud y se lastiman.”

 

“¿Peleas ?”

 

“Termina con lesiones menores. Ya que los oficiales militares están merodeando por ahí y escapándose para estar aquí, se resuelven rápidamente. En este caso, ¿se considera que están trabajando, o no están trabajando?” Yao tomo la tetera llena con una mirada de sorpresa. “Entonces añadiré endulzantes y cítricos.”

 

“Sí, te lo dejo a ti.” Maomao despidió a Yao.

 

“Hermana, he ganado”.

 

Maomao estaba siendo llamada, así que fue a recibir al nuevo participante a la entrada del teatro.

 

(Emplea a otra persona para que sea la recepcionista al menos.)

 

Rahan asignó tareas a su gusto antes de desaparecer en algún lugar.

 

El viejo en la entrada le pasó las etiquetas con los nombres de los oponentes que derrotó.

 

Recibe la etiqueta del oponente al ganar. Una vez que has recogido tres etiquetas, se te dice que te muevas al lugar principal.

 

Pero, hay diferentes tipos de victorias. Algunos participantes eligen alcanzar sus tres victorias compitiendo sólo contra oponentes débiles. Cuando ella le preguntó si estaba permitido, Rahan sólo dijo “Mientras paguen la cuota de entrada, no hay problema”.

 

(De cualquier manera, los débiles son derrotados completamente).

 

Cuando pierdes una vez, debes volver a la plaza.

 

Maomao le pasó una nueva etiqueta, una bebida y un pastel de luna.

 

“La gente de la derecha está esperando para competir. Por favor, juega contra ellos de una vez.”

 

No puedes elegir a tu oponente. El anciano hizo una mirada de disgusto, pero de mala gana se sentó a la derecha.

 

Si hubiera expresado alguna palabra de desacuerdo, ella lo haría marcharse de inmediato.

 

Para asegurarse de que no intentara hacer nada, varios subordinados del bicho raro estaban a la espera junto a papá.

 

“Disculpe, ¿me puede dar un re-stock de pasteles de luna?” Un hombre de aspecto tímido le dijo eso a Maomao.

 

No es un participante. Era el hombre que recientemente se convirtió en el sustituto del subordinado del bicho raro, Rikuson. Un hombre de complexión media, no parecía un oficial militar.

 

Rikuson es un hombre gentil con una personalidad segura de sí mismo, pero éste tenía la atmósfera de alguien fácil de manejar.

 

“Entendido”, dijo Maomao.

 

¿Ya se los ha comido todos? Con una mirada de sorpresa, entregó laboriosamente la pequeña cantidad de bollos al vapor que quedaba. “Aquí tienes”.

 

“N-, no, um…” El subordinado parecía tener algo difícil de decir. “…¿puede llevárselo a Rakan-sama?”

 

“…”

 

“L-, lo siento. Parece estar ocupada, así que lo haré yo mismo”.

 

Tan pronto como vio la cara de Maomao, se retiró. Bien. Él entiende.

 

“Maomao ah…”

 

Ella escuchó una voz triste.

 

Era papá.

 

“No pongas esa cara”, dijo. (EZ: que cara puso xD)

 

“Una cara así, dices.” Maomao relajó su cara. Parece que su sien palpitaba y sus labios estaban terriblemente torcidos.

 

“Lo siento”. Disculpándose con el subordinado, papá miró al anciano en cuestión. “¿Rakan se ha sentido mal últimamente?”

 

“¿Se nota?” El subordinado miró a papá.

 

“Rakan-sama parecía estar deseando que llegara el torneo de hoy, al punto de que él, tan, tan inusualmente, de que fue realmente increíble, sí, mucho, trabajó extremadamente duro.”

 

“….”

 

¿Cuánto trabaja normalmente?

 

“Normalmente venía a trabajar al mediodía y se iba justo antes de que se pusiera el sol, pero estaba en la oficina como los demás, y además, no tomaba siestas.”

 

“Ese niño está trabajando duro, considerando. Normalmente dormiría la mitad del día.”

 

Así que finalmente se convirtió en una persona corriente.

 

Papá miró fijamente al estratega raro.

 

Maomao no estaba del todo segura, pero parece que esa cosa también se cansa.

 

Era difícil de decir ya que estaba extremadamente animado cuando jugaba al Go.

“Probablemente empezará a trabajar a partir de mañana, pero mis disculpas, ¿puede darle un poco de tiempo para dormir? Si no duerme lo suficiente, su capacidad de juicio caerá en picado de una vez.”

 

“Qué juicio. Me parece que está arrasando con los regulares”, murmuró Maomao, y papá bajó las cejas un poco desoladamente.

 

Papá es un poco blando con el bicho raro.

 

“Maomao, voy a caminar por ahí fuera.”

 

“Entendido. Llámame si surge algo.”

 

Probablemente podría dejar la aprehensión a un oficial militar cercano.

 

La intención de Rahan al llamar a Maomao y a papá era usarlos para amortiguar las payasadas del estratega raro. Se estaba comportando ahora mismo, y era más importante que papá comprobara si había personas enfermas afuera.

 

“Hay muchas personas, así que ten cuidado”, dijo.

 

“Estaré bien”.

 

Eso dijo, pero papá tenía una pierna discapacitada y caminaba con un bastón. Mientras ella se preocupaba de que fuera empujado por la multitud y cayera, recogió un pastel de luna.

 

“Deberían haber preparado también galletas de arroz”.

 

Era delicioso, pero ella quería algo salado—Como tenía pensamientos tan caprichosos, decidió hacer más bebidas con infusión de miel.


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