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Espada del Amanecer — Capítulo 128


Capítulo 128 – Heréticos/Herejes

 

EZ: 2/6


Todo el ruido y las ilusiones se desvanecieron al instante. Antes de que Gawain se diera cuenta de lo que pasaba, la vista ante sus ojos volvió a la normalidad.

 

El pasillo del castillo se extendía delante de él. Una alfombra roja oscura estaba puesta en el suelo, mientras que los retratos de los ancestros del vizconde Andrew colgaban de las paredes a ambos lados de la alfombra. Cristales mágicos cargados fueron montados entre los retratos. Estos cristales emitían un brillo constante, pero era como si algo interrumpiera la transmisión de los rayos de luz. Aunque parecían brillantes, los puntos ligeramente más lejanos eran inusualmente tenues.

 

Gawain se volteó instintivamente hacia atrás para echar un vistazo, pero vio a Sir Philip y a los otros que por casualidad estaban caminando a pasos largos y cruzando la puerta. Sus movimientos eran naturales y no eran en absoluto anormales. — Parece que él fue el único afectado. Además, esas ilusiones que vio antes sólo duraron un momento; nadie más lo había notado.

 

“¿Qué pasa?” Amber captó el cambio de expresión de Gawain y preguntó en voz baja.

 

Gawain mantuvo una aguda vigilancia de su entorno mientras respondía. “Parece que me encontré con una ilusión antes, pero sólo duró una fracción de segundo.”

 

“De hecho, hay magia disipándose aquí, muy probablemente el aura dejada por el creyente del culto hereje. Después de entrar en contacto con una potencia como usted — que está más allá de su grado — se rompió por sí misma”, analizó Pittman suavemente. “Debemos ser cuidadosos. Podría haber una trampa mágica aquí.”

 

Gawain frunció el ceño. “¿Eres capaz de sentir la posición general del creyente del culto hereje?”

 

“Es muy cauteloso. Eso o su poder es extraño.” Pittman meneó la cabeza. “Puedo sentir restos de magia druida retorcida por toda esta área, pero ninguna de las auras está ‘viva’…”

 

Sir Philip agarró con fuerza su longsword. Apoyó el mango de la espada contra su pecho y recitó brevemente el nombre de Kehr, el dios de los caballeros y los guerreros. Mostró una habilidad similar a la de la teurgia a través de tal método. Luego, miró hacia el final del pasillo. “Las auras se están reuniendo en ese lado.”

 

Esa era la dirección de la sala de reuniones del Lord Feudal.

 

Gawain intercambió miradas con Amber y los otros; luego, con Gawain tomando la delantera, el druida Pittman al fondo, Philip y Amber haciendo guardia a los lados, los cuatro cuidadosamente bordearon el corredor.

 

Los retratos que colgaban en las paredes de ambos lados irradiaban un pálido brillo en la luz emitida por los cristales mágicos alterados. Los ancestros del Clan Leslie colgaban de las paredes, observando con indiferencia la visita de invitados no invitados. Esos ojos blanqueados eran como peces muertos, haciendo que Amber sintiera involuntariamente un escalofrío por su columna vertebral.

 

Al contrario, Gawain simplemente echó una mirada a esos retratos. Eso fue sólo debido a la leve alteración creada por el ambiente mágico, absolutamente indigno de preocupación. Además, ¿quién no ha sido colgado en la pared antes?

 

La puerta de la sala de reuniones se dejó igualmente entreabierta; una tenue luzz se filtró desde el interior. Pero, cuando se acercaron, tanto Pittman como Philip no pudieron sentir un aura definida de un creyente de culto hereje. Gawain examinó la puerta de madera decorada con lujosos hilos metálicos y tallada con el blasón del Clan Leslie. Después de confirmar que no había ningún peligro potencial como trampas y demás con la propia puerta y detrás de ella, la abrió cuidadosamente.

 

La sala de reuniones del Lord Feudal estaba desierta. Los cristales mágicos de la bóveda y las columnas alrededor creaban un brillo turbio; las mesas y sillas en el centro del salón fueron retiradas, dejando sólo la silla de terciopelo de respaldo alto en la plataforma del frente del salón. Ese era el asiento del Lord Feudal.

 

El Lord Feudal de Ciudad Tanzan, el vizconde Andrew, estaba sentado en esa silla de respaldo alto. Detrás de él colgaban los retratos de las primeras generaciones de ancestros del Clan Leslie a los que se les confirió un título de nobleza, mientras él respiraba con dificultad bajo las miradas de esos ancestros. Este hombre, que originalmente era alto y flaco, se había vuelto demacrado hasta el punto de estar arrugado. Su sangre y carne parecían haberse marchitado, la piel estaba pegada a sus huesos, como un pálido y desecado no muerto. Se apoyaba en el respaldo de la silla; su cabeza se balanceaba sobre sus hombros, mientras que sus ojos se fijaban en el techo sin enfoque mientras luchaba por respirar murmurando algo en voz baja.

 

Los cristales mágicos situados a ambos lados de la silla emitían una luz blanca que proyectaba la larga y nebulosa sombra de Andrew en el suelo.

 

Este vizconde parecía haber perdido completamente su capacidad de moverse libremente.

 

Gawain tomo con fuerza la Espada de los Pioneros, llevando a Philip y a Pittman a entrar en la sala. El trío se protegió de lo que les rodeaba mientras se dirigían hacia el Vizconde Andrew. Pero, era como si el Vizconde no fuera consciente de la aproximación de las tres personas; simplemente miró fijamente a la bóveda, con sonidos confusos que salían de su boca.

 

“Su mente ha quedado atrapada”. Pittman decidió inmediatamente. “Pero no es grave. — Puedo liberar su maldición, pero es muy probable que el creyente del culto hereje lo note. Esté preparado.”

 

Gawain asintió ligeramente. “Hazlo”.

 

Pittman colocó su mano en la frente del Vizconde Andrew, mientras que su otra mano sacó una pequeña botella de su pecho. Usó su boca para morder el corcho de madera de la boca de la botella y luego goteó unas gotas del líquido en la parte superior de la cabeza del vizconde.

 

Una extraña pero fuerte fragancia floral se difundió de esas pocas gotas de líquido y creó un intenso efecto de exorcismo junto con el hechizo druida. La brujería que unía la mente del Vizconde Andrew se vio afectada y comenzó a aflojarse poco a poco.

 

De repente, los párpados del Vizconde Andrew se levantaron por un momento. Recuperó la sobriedad del caos y miró hacia Gawain que estaba de pie ante él. Sus ojos se abrieron bruscamente cuando una voz ronca y horrorosa se ahogó en su garganta. “¡Está en mis sombras!”

 

Y casi en el mismo momento en que cayeron las palabras del Vizconde, la sombra que proyectó en el suelo comenzó a retorcerse. Los cristales mágicos en el respaldo de la silla se rompieron de golpe. La sombra en el suelo creció de una sola vez, una figura negra saltó de ella y atacó justo en el rostro de Gawain.

 

Sin embargo, era como si Gawain hubiera esperado esto durante mucho tiempo; incluso antes de que el vizconde Andrew hiciera un sonido para advertirle, ya estaba en posición de saltar hacia atrás. Antes de que la sombra saliera corriendo, agarró a Pittman y se alejó de la plataforma. Sir Philip le siguió de cerca.

 

La sombra falló instantáneamente, y antes de que pudiera reformar su postura, una sombra en el suelo se deformó una vez más. Una pierna con botas de cuero hasta el tobillo salió volando y dio una patada en la espalda de esta figura. “¡Y yo estoy en tus sombras!”

 

La figura fue abruptamente expulsada del estado de sombras y cayó de la plataforma en un estado miserable, pero se desintegró con un estallido en cenizas a la deriva, luego fue envuelto por el viento, y se precipitó al otro extremo de la sala antes de volver a condensarse en una entidad con rasgos desconocidos envuelta en túnicas negras.

 

Mientras tanto, Amber saltó completamente de las sombras y se escabulló rápidamente detrás de Gawain.

 

Gawain miró a la figura vestida con túnicas negras con una vaga sonrisa. “Un mago insiste en salir corriendo para asesinar a un caballero con armadura completa en lugar de esconderse en rincones oscuros o lanzar bolas de rayos desde lejos. ¿Está la Asociación Oblivion llena de estilos innovadores como el tuyo?”

 

La persona de túnicas negras que falló en su ataque furtivo fue incapaz de controlar su sorpresa. “¡¿No te afectó el Sonido de la Verdad?!”

 

“¿El Sonido de la Verdad? ¿Te refieres a la magia que dejaste en la puerta? ¿La que causaría que la primera persona que abriera la puerta y entrara tuviera la cabeza llena de ruido?” Gawain preguntó con curiosidad. “Ah, sí que oí algo. — Lástima, justo cuando estaba a punto de charlar con él, el sonido se desvaneció. ¿Lo hice enloquecer con una sola frase?”

 

La figura pareció hundirse en una inmensa furia al escuchar a Gawain. Su capucha se balanceó y una maldición viciosa salió de las sombras. “¡Violar la ley de que todas las cosas finalmente morirán, hereje que regresó al mundo mortal desde el reino de los muertos, no deberías permanecer en este mundo!”

 

Y mientras sus palabras cayeron, todos los presentes escucharon una serie de densos sonidos de ruptura y destrozo que venían de fuera de la sala!

 

Las ventanas de la sala de reuniones se rompieron con un traqueteo; las puertas de aquí y de allá también fueron aplastadas o enviadas volando por una fuerza poderosa. Gruesas ramas y enredaderas atravesaron todas las ventanas y puertas y entraron en esta sala.

 

La vegetación que entró en la sala se lanzó y giró sobre el suelo, acompañada de crujidos; se distorsionaron y deformaron y luego se pusieron de pie como los humanos. — Eran treants[1] de más de dos metros de altura. Además, era completamente diferente de los treant que los druidas convocaban en circunstancias normales. — Sus ramas y hojas estaban deformadas y podridas, con innumerables cortes abiertos en sus superficies y la savia venenosa que fluía de los cortes emitía un olor penetrante.

 

Al igual que lo que se conocía en el mundo: Cuando los druidas de la Asociación Oblivion renunciaron a su fe en la vida y la naturaleza, el poder de la ‘vida’ desapareció de sus hechizos.

 

Estos treants comenzaron a lanzar un feroz ataque contra Gawain y compañía.

 

“¡Sus núcleos están en las bolas de hojas negras podridas!” Pittman arrojó rápidamente varias semillas mágicas mientras gritaba en voz alta, “¡No dejen que la savia venenosa salpique en sus ojos!”

 

Las semillas mágicas irradiaron un brillo verde al caer al suelo. Luego, bajo la aceleración de la magia druida, rápidamente echaron raíces y crecieron en resistentes parras o zarzas con espinas para contener a los treants que se arrastraban en todas direcciones.

 

Gawain no pudo evitar darle a Pittman una mirada profunda; luego retrajo su mirada y blandió su longsword para cortarle el brazo a un treant.

 

Amber y Philip también se dedicaron a luchar contra esos treants descompuestos.

 

En medio de esta caótica e intensa batalla, la atención de Gawain se centró en ese creyente del culto hereje de túnicas negras.

 

Aparte de liberar a los treants que probablemente preparó con mucha anticipación para el combate, esa figura negra nunca participó realmente en la batalla, ni siquiera hasta ahora. Sólo miraba desde lejos, aparentando ser silencioso y oscuro — sin embargo, estaba dispuesto a atacar.

 

Gawain Cecil comprendió instantáneamente cuál era el problema. — Este creyente del culto hereje sabía de Gawain Cecil.

 

Sabía quién era; sabía cuánta reputación tenía esta ‘leyenda resucitada’. Aunque habló muy arrogantemente al principio, era claramente tímido — y lento para atacar; quizás fue porque realmente no se atrevió a hacerlo.

 

Pero, ordenó a los treants luchar en lugar de huir a toda prisa. Esto demostró que probablemente había adivinado que ‘Gawain Cecil estaba en una fase de debilidad después de resucitar!’

 

Estaba observando, juzgando específicamente qué poder tenía esta ‘leyenda’ después de su resurrección. Sin duda, esto era asumir un riesgo — y debería haber algo que valiera la pena que tomara ese riesgo.

 

Los pensamientos fluyeron a través de la mente de Gawain. En una breve extensión de dos o tres golpes de espada, pensó en muchas cosas. Aunque todavía no sabía los canales exactos con los que este creyente del culto hereje obtuvo información sobre el mismo, y cuánto entendía o deducía; tampoco sabía qué era exactamente lo que el creyente del culto hereje buscaba obtener de este lugar. Esto no le impidió tender una trampa para acabar con él lo antes posible.

 

A los pocos segundos de considerarlo, clavó su espada en el núcleo mágico de un treant. Pero, cuando saco la espada, intencionalmente hizo temblar su mano por un momento, pareciendo como si su fuerza hubiera disminuido repentinamente.

 

Notas

[1]Treants – árboles humanoides.


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