Cerda Villana — Capítulo 32

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La aspiración de una doncella y el chisme

 

El silencio rigió sobre la habitación.

La sirvienta kuroko advirtió que un aire inquietante se asentaba en la habitación, y salió sigilosamente de ella.

Me duele el pecho por darle mis sinceras impresiones a una chiquilla de doce años, pero quiero evitar la ruta de la muerte.

«… Me haré la humilde por un momento».

—Si bien le he dado mis sinceras impresiones, quiero disculparme si he dañado el estado de ánimo. Puedo salir de la habitación, si así quiere…

—Un momento…, ¡por favor, espera! ¿Qué pasa con este vestido para que digas que no me queda bien? Este color rosa oscuro está de moda en la capital real, y tiene muchos adornos bonitos. Las sirvientas y los nobles que me encontré hoy me elogiaron… y ¡aun así…!

La cara de Angela se tornó roja mientras ella se inclinaba hacia adelante para protestarme.

«Esta chica… Es igual a la antigua Britney».

Se llenaba de felicidad fugaz al recibir palabras que al final no eran más que de carácter compulsorio; elogios fingidos sobre su «belleza».

Pero en algún punto cualquiera se daría cuenta de que no había honestidad.

«Sin embargo, ella no pareció segura en la fiesta y me llamó expresamente para que le diera mi opinión».

Si bien se decía que la fiesta en la capital real sería una reunión informal solo para jóvenes nobles, la situación real resultó ser un lugar rudo donde se evaluaba y calificaba.

—Pero, Su Alteza. Aún si no le hubiera compartido esto, usted ya sabía la verdad, ¿no es así?

—¿De qué estás hablando?

—No me gusta decir cosas tan horribles, pero no creo que sea bueno seguir valorándose con cumplidos de cortesía. Lo cierto… es que usted desea algo más. ¿Estoy en lo correcto?

Angela se quedó sin aliento, por lo que aparentemente di en el blanco.

Sin pasar por alto esa reacción, seguí hablando:

—¿Quiere volverse hermosa? ¿Dejar de recibir cumplidos llenos de farsa y, en su lugar, que su entorno la alabe de todo corazón? ¿Está usted satisfecha como están las cosas ahora?

Después de que la princesa se quedara en silencio, lentamente fui levantándome de mi asiento para salir de la habitación.

Quedarme solo haría que Angela se sintiera incómoda.

Sin embargo, en medio de eso ella alzó la voz para que me detuviera:

—¡Espera, por favor! ¡Todavía no he escuchado tu respuesta a mi pregunta anterior! ¡Por favor, enséñame la razón por la que este vestido no me queda bien!

Inquieta, Angela me fulminó con la mirada y su cuerpo temblándole.

No me dejaría salir hasta que respondiera a su pregunta.

«Necesito decir algo para poder escapar ya».

Obedientemente respondí a la pregunta de Angela:

—Su Alteza… Al igual que Nora, que tenemos aquí, usted no seleccionó un vestido que le quedara bien.

—¿Qué dices? Pero si este vestido fue hecho por un artesano en la capital real.

—Claro; no hay duda de que sea bueno. Es un vestido ligeramente ondeante como una flor, y lo admiro mucho. Entiendo sus sentimientos. No obstante, semejante vestido tristemente no encaja con gente como nosotras…

Tan pronto como dije eso, Angela y Nora quedaron sorprendidas simultáneamente.

—¡¿Q-qué…!?

—Pero… qué contundente…

«Entiendo bien sus sentimientos».

La anterior Britney también tuvo una etapa en la que anhelaba un precioso vestido rosa revoloteante.

Creo que hay muchas chicas que secretamente lo anhelaban.

Sin embargo, por triste que sea, ese tipo de vestido eligen a la persona que los lleva.

Cuando alguien que no se ajusta al vestido lo usa, este último curiosamente flota sin ser bien usado.

Las jóvenes sueñan con estar cubiertas de adornos, pero eso, a su vez, traía una crueldad flagrante.

—En primer lugar, Su Alteza, su vestido ahoga su naturaleza refinada y ordenada. En lugar de colores oscuros y profundos, creo que unos brillantes le irían mejor… Y si fuéramos a hablar de nuevo sobre este color rosa, a Nora seguro que le sentaría mejor.

Pese a ser la villana, Angela tenía un rostro que se adaptaba mejor a los colores pastel claros.

Aunque tenía una cara algo estrecha y sencilla, su forma estaba dispuesta de manera algo favorable. Si abrazase su ordenada y misteriosa figura, tenía la posibilidad de volverse bella en el futuro.

—A continuación: Nora. Siento decirlo, pero el vestido rosa con volante no se ajusta a tu digna presencia. Si en lugar de eso te pusieras un vestido elegante, creo que no solo los hombres sino también las mujeres quedarían cautivadas.

—Britney…

—Y, por último, dada mi figura, el pelo y color de los ojos…, el rosa no me sienta nada bien. Pero bueno, soy regordete, así que de todas formas está fuera de discusión.

Después de todo, somos el trío de la villanía; la aspiración de una doncella solo le conviene a una chica guapa con un aire gentil como la protagonista Merrill.

Parecía que esta es la primera vez que le dicen esto a la cara. Angela se mostró muy conmocionada.

—… Britney. Si fueras la encargada del vestuario de la princesa, ¿de qué color me harías vestir?

—Es solo el ojo de una aficionada, pero probablemente el mismo color violeta claro de sus ojos. Además, elegiría un color brillante para su lápiz labial, y la haría el pelo un poco más suelto.

En mi vida anterior, tuve una cara sencilla similar a la de Angela.

Por decirlo claramente, comparada con una Yamato Nadeshiko, yo era como una imitación en forma de muñeca kokeshi… Debido a eso, estudié todo lo que pude para ser consciente de la moda.

Los humanos son criaturas que juzgan a los demás por su apariencia externa.

Al hablar por primera vez con alguien, se dice que la apariencia representa más de la mitad de su primera impresión. La cantidad restante se decide por la forma de expresarse y la voz, y el contenido de la conversación lo afecta en menos de un diez por ciento.

Si la apariencia de uno era juzgada como «desagradable», sería una batalla perdida. Britney seguramente fracasaba en esa área, pero…

—… Ya veo. Es un argumento considerablemente interesante. Ya ha sido suficiente.

Angela soltó un suspiro, tomando su taza de té. Bien. Es hora de llevarse a Nora y largarse de esta habitación.

«Con esto, lo más seguro es que ahora Angela me odia. Quizás la posibilidad de convertirse en una seguidora ha desaparecido por completo».

Con eso en mente, hice los preparativos para regresar a mi habitación.

—Lo siento, Nora. Dije muchas cosas malas sobre tu vestido.

—No te preocupes; ya vagamente comprendía que no me sentaba bien. Como pensé, lo que me gusta y lo que me queda bien difieren…

»Mis sirvientas me dijeron: «Le queda bien», pero parece que solo trataban de engatusarme. Fue refrescante haber recibido las palabras honestas de Britney.

—Aun así, lo siento.

—Fufu… Entonces, la próxima vez, ¿podrías ayudarme a elegir mi vestido?

—… Si así te parece.

—Está decidido, entonces. Además de eso, me gustaría que me dijeras qué tipo de mujer le gusta a Ryuze-sama. (TI: ¡No, Nora!) (NT: ¡Sí, Nora!)

Como pensé, Nora parece sentir afecto por mi primo Ryuze.

—… En cuanto a esa persona, creo que sería mejor dejarlo pasar.

—¿Qué?, ¿estás celosa? Britney, ¿acaso también añoras a Ryuze-sama?

—No seas absurda. Ni siquiera pensaría en casarme con ese hombre. Aún puedes hablar así ya que no conoces la verdadera naturaleza de Ryuze-oniisama. Esa persona es…

Al llegar a la habitación de invitados, todavía en medio de una charla de chicas, la cara de Nora palideció gradualmente.

—¿Qué pasa, Nora?

Ella de alguna manera parecía estar viendo algo detrás de mí, pero…

«¿Habrá algo ahí?».

Con cierta inquietud, eché un ojo por encima de mi hombro. Parado ahí con una sonrisa refrescante se hallaba… ¡mi primo!


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