Bursters!! Capítulo 74


Gif: Ojala lo haya disfrutado, Feliz Navidad 😀

(Pack: 3/3)

Edición y Corrección: Gif

Tolerancia y Desahogo

 

La profesora se aproximó a Yashiro con una cara de muy pocos amigos, tanto así que se podía sentir incluso desprecio hacia el muchacho.

— ¿Esto es lo mejor que pudo engendrar esa mujer? — dijo Siyun.

— …

Si bien Yashiro demostraba una cara sorprendida ante la situación para no levantar sospechas, dentro de si mismo, dada su forma de ser, pensaba en esta señora como alguien fastidioso y muy poco respeto para variar.

— ¿Q-Quien es usted? — dijo Yashiro actuando nerviosamente.

— ¿Huh? ¿Acaso esa mujer jamás te hablo de mí? — respondió aun molesta y esta vez agarrando a Yashiro del cuello del uniforme.

— «Sora, ¿recuerdas algo acerca de esta tabla de planchar?» — pensó Yashiro.

— ¿De verdad me preguntas a mi…? — dijo Sora con un rostro como si dijera “¿en serio?”

— Lo-Lo lamento, mi madre jamás hablo de usted… — respondió Yashiro.

La mujer estaba con un temperamento algo fuerte, pero no inmutaba realmente al chico. Sin embargo, esa escena no era bien vista por el publico general, por lo que Shohei paso a disuadir a la guía de que soltara al muchacho.

— Hmmmm, no sé de dónde se conozcan, pero por favor baje al muchacho señora Fei.

— ¿Señora? — dijo Siyun mirando a Shohei con ira.

— ¡…! Di-Disculp-

Antes de siquiera llegar a disculparse, a Shohei literalmente le hundieron la cara de un puñetazo, dejandolo inconsciente en el suelo. Además de a todos los alumnos mirando la situación.

—¿Y? ¿Piensan venir o no? — dijo Siyun agitando la mano luego de golpear a Shohei.

— Hmmm… no es que me importe, pero ¿esta bien que dejemos a nuestro profesor así? — dijo Misora señalando a Shohei.

El profesor estaba tendido en el piso viendo estrellas de todos los colores.

— Se lo gano por llamarme así… — respondió Siyun mirándolo con asco.

Dejando completamente de lado al profesor planchado en el suelo. Los demás decidieron no discutir con la profesora. Puesto que no sabían de que era capaz. Pasado unos minutos, la mujer les fue mostrando las instalaciones, desde el gimnasio y la pista de atletismo, pasando por los salones de clases y reuniones y la cafetería.

— Bueno… Aquí son los dormitorios, los de mujeres están a unos 600 metros. ¿Alguna pregunta? — pregunto Siyun aun con su mal temperamento.

— De hecho, si… — dijo Misora.

— Escúpelo…

— ¿No le saldrán arrugas por fruncir el ceño tanto tiempo? — dijo Misora con una cara completamente inocente y curiosa.

Todos sintieron un frio sacudón bajando por la espalda ante esa pregunta. No obstante, la mujer esta vez se contuvo y le respondió a la chica.

— Gracias… pero tanto maquillaje a tan corta edad te resecara la piel…

— ¿EHHHH? ¡NOOOOO! ¡No quiero una piel seca y arrugada!

Misora comenzó a verse en un pequeño espejo que tenia guardado, con temor en su rostro. Una gyaru jamás quiere pensar en nada relacionado a la vejez, mucho menos respecto a la perdida de belleza.

— Me sorprende lo bien que se tomo el comentario de la zorra — murmuro Enju.

— Y que lo digas… pensé que correría la misma suerte que aquel tipo — respondió Momoka.

— ¿Puedo oírlas saben?

— ¡…!

— La única razón por la cual soporto mis deseos de hacerle tragar su sujetador a esa niña es porque mi alumna se encargará de eso por mí. En fin, los mocosos se quedarán aquí, entren y dejen las maletas… las chicas síganme…

Las chicas siguieron a la Siyun mientras que los chicos se separaron y fueron a los dormitorios a dejar su equipaje.

— Awwww… me gustaba que Yashiro llevara mis maletas… — dijo Momoka.

— Habla por ti… ese inepto debería mantener sus manos a mas de 100 metros de mis cosas… — dijo Enju.

Mientras las chicas hablaban, Siyun las observaba por sobre el hombro. A lo cual dijo una pregunta sin siquiera voltear.

— Ese chico, Yashiro, ¿verdad? ¿Realmente es hijo de Kazuha?

— ¿Conoce a la madre de Yashiro? — pregunto Misora.

— ¿Qué si la conozco? — dijo Siyun

Apretando su mano con fiereza y mostrando una cara de enojo muy notable, Siyun respondió a la pregunta.

— Si… Conozco a esa bruja pechugona. Solo recordarla me da dolor de cabeza.

—… Algo me dice que no la recuerda de buena manera… — dijo Akira.

— ¿Sera porque tiene… no se… 10 veces más pechos que usted? — dijo Misora.

Esta vez Misora no se salvó de las repercusiones y un golpe resonó tan fuerte que hizo que los pájaros salieran volando del lugar. Mientras que el dormitorio de varones, los chicos no necesitaban estar presentes para saber qué había ocurrido.

— ¿Fue Misora? — pregunto Yashiro.

— Es muy probable… — respondió Ryuji mientras desempacaba en la habitación.

La conversación continuó mientras Misora caminaba con las demás, esta vez en silencio y con un chichón del tamaño de una pelota de tenis en su cabeza.

— Como decía… Si, conozco a esa mujer. Fue hace años, cuando aun era estudiante de esta academia.

— Estudiante, ¿quiere decir que se encontró con su madre en el encuentro? — dijo Akira.

— Veo que al menos prestan atención. Así es, se suponía que Kazuha y Yo debíamos pelear en el encuentro.

— ¿Se suponía? — repitió Momoka.

— Ahhh, ya recuerdo~… Se llamaba Siyun Fei. — dijo Kazuha

Mientras todo esto sucedía, Kazuha seguía recordando el pasado en su hogar mientras compartía una taza de té con su esposo Seiji y Fuuko.

— Es verdad, fuimos llamadas cuando estabas en el ultimo año, ¿no es así Kazuha?

— Así es, tu y yo fuimos seleccionadas para representar a Bastille en ese encuentro.

— ¿Participaste en aquel encuentro? Nunca me lo habías dicho — dijo Seiji.

— Nunca preguntaste. — respondió Kazuha.

— Espera… ¿medio año en el tercer año de Kazuha?  Si no mal recuerdo, en ese tiempo me encontraba gravemente enfermo, había contraído neumonía. — dijo Seiji.

—Si, yo tuve bastantes problemas en mi encuentro, pero Kazuha arraso con todo el equipo chino como si un luchador de MMA se enfrentara a un grupo de niños pequeños… incluso nosotros, sus compañeros teníamos algo de miedo. — dijo Fuuko.

— Oh~ Es verdad, el ultimo combate era contra Siyun pero…

— ¡La muy maldita tuvo el descaro de abandonar el encuentro en el ultimo combate! ¡MI COMBATE contra ella! ¿Y su excusa cual fue? — dijo Siyun con una vena en la frente.

— Regrese a Japón para cuidar de ti Seiji~ — respondió Kazuha

—… «Tengo una pequeña idea de como la debe estar pasando Yashiro allá…» — pensó Seiji algo incómodo.

— ¡Esa bruja de pechos sobrenaturales dejo el encuentro para ir a cuidar a su maldito novio! ¡Jamás me sentí tan insultada en mi vida! ¡Y ahora resulta que el hijo que esa zorra engendró es un pelele y un inepto!

— «Estas mal… Yashiro no es ni el hijo real de Kazuha y no es para nada un pelele, eso tenlo por seguro» — pensaron Enju, Momoka y Misora a la vez.

— «Esa rata no es mas que un hijo adoptivo, pero que mas da… un rencor como este nos puede dar buenos datos…» — pensó Akira.

Siyun tuvo que dar un profundo respiro para relajarse y tratar de recuperar la compostura. Mientras tanto, las chicas llegaron y les dijeron que comería en unas horas y mientras podían hacer uso de las instalaciones de la academia.

— Haaaa… ¿Realmente crees que fue buena idea, Shirazaki? — pregunto Ryuji

— ¿A que te refieres? — dijo Yashiro.

— No te hagas el idiota, me refiero a dejarte las cicatrices del entrenamiento en la base… — dijo Ryuji

—… No fue mi decisión, fue de Kazuha.

— ¿…? ¿Huh?

— La recuperación de mi Madre hace que las células vuelvan a un estado óptimo, pero eso no les permite fortalecerse, por ende, solo acelera mi cicatrización, mas no me sana por completo, de esa forma mi cuerpo adquiere resistencia.

— Comprendo… un entrenamiento para curtir la piel más rápido.

— Si, algo así… En fin, las chicas nos deben estar esperando.

Luego de haberse acomodado, ya era cerca de la media tarde y puesto que no habían almorzado, decidieron ir a la cafetería para comer algo. Fue ahí donde camino a la misma se encontraron con el chico con aspecto de monje, Rong,

— Oh, que grata sorpresa, me alegra verlos. Disculpen el comportamiento de mis compañeros anteriormente.

— N-No, no te preocupes… no fue nada… — respondió Enju.

La educación y serenidad de la forma de hablar de Rong llega a ser un poco incomodo en ciertas situaciones, sin embargo, él no lo hace con malas intenciones. Todo lo contrario, trata de demostrar respeto hacia sus oponentes.

— Déjenme llevarlos a la cafetería, yo pensaba tomar un poco de té. Si gustan puedo acompañarlos.

— No veo porque no. — respondió Yashiro.

— ¿Quién te dio permiso de opinar…? — dijo Enju simulando estar enojada.

— ¡…! Di-Disculpa, Kasai…

— ¿Kasai? ¿No olvidas algo?

Yashiro no pudo evitar molestarse ante la impertinencia de Enju, pero todo sea por el plan.

— Lo siento mucho, Enju-sama…— respondió Yashiro bajando la cabeza.

Enju tuvo que cubrirse la boca y darse vuelta a donde nadie la pudiera ver. Dado que la chica estaba sonriendo en clara demostración de disfrutar de la situación.

— «Maldición, esto se siente mejor de lo que pensaba…» — pensó Enju mientras sonreía satisfecha.

Sin embargo, el joven chino veía el grupo y no podía dejar de poner una sonrisa un tanto preocupada.

— «Siento un poco de lastima por el muchacho… ¿Realmente necesitan ser tan malas con él? No parece mal chico…» — pensó Rong.

Luego de bastante teatro, por fin llegaron a la cafetería. Rong opto por un simple te verde para pasar un poco el tiempo, Misora tomo tantos dulces como cabían en sus dos manos y Ryuji, como siempre un Ramen de miso.

— Ugh… realmente no te cansas ¿verdad? — dijo Misora.

— La diabetes esta llamando a tu puerta Misora, no me preocuparía por la salud de otros en tu posición…— respondió Ryuji.

— Hmmmmm… ¿No deberías intervenir? Me refiero a eso…

Rong señalo con su mano al trio de actores. Momoka estaba esperando en la mesa mientras Enju mandoneaba a Yashiro para que fuera a buscar su comida con cara de pocas pulgas.

— Siempre son así… — dijo Ryuji mientras comía su ramen sin darle importancia.

— Que envidia… yo también quiero un chico que obedezca todo lo que le pido… ¡Oye, Ryu-chin!

— Ni muerto, perra…

— Bueno, tenia que intentarlo… — dijo Misora encogiéndose de hombros.

Rong miraba algo incómodo como todos miraban un claro caso de bullying como si fuera lo mas normal del mundo.

— Apúrate, ¿quieres? Tenemos hambre aquí… — exclamo Enju muy molesta.

— S-Si, enseguida… — respondió Yashiro.

Al ver ese trato, unos idiotas como los hay en todas las escuelas, intentaron meterse con Yashiro. En circunstancias normales, perderían al menos un brazo, pero en este caso, Yashiro debe aguantarlo como pueda.

— Oye, renacuajo, ya que estas búscanos algo a nosotros también…

— …

— Oye… ¿estas sordo o qué? — dijo el chico de forma algo violenta.

— Ni siquiera se quienes son, alimañas, piérdanse… — murmuro Yashiro.

— ¡…!

Los chicos escucharon el murmullo en ira agarraron al chico y lo golpearon, haciéndole tirar la comida.

El chico se arrodillo para al menos limpiar el desorden, no obstante, los chicos lo vuelven a golpear, rompiéndole el uniforme. Lo que ven los deja a todos pálidos. Yashiro está cubierto de heridas y cicatrices además de poseer un cuerpo bastante fornido para su edad.

—… H-Hey… ¿Qué rayos te pasa? — dijo el otro chico algo retraído.

—…

Yashiro estaba en las ultimas de liberar un instinto asesino abrumador. Si no fuera por un cortante sonido que hace eco en su espalda.

— ¡…! «Pero… ¿Qué mierda?» — piensa Yashiro un poco adolorido por el azote.

Yashiro miro en la dirección del golpe y vio a Momoka con una especie de látigo de metal oscuro y poniendo una expresión fría.

— Creo que te dijimos que te dieras prisa. — dijo Momoka

Todos asimilaron que aquellas heridas eran producto de aquel látigo o cosas similares, además de que Yashiro literalmente se postro ante Momoka pidiendo disculpas. Misora y Ryuji casi se atragantan con la comida al ver eso. Mientras que Momoka difícilmente puede ocultar el estremecedor sentimiento de tener al chico que le gusta totalmente sometido, aunque sea una farsa.

Yashiro tomo comida nueva para ellos y de “castigo” por el revuelo, tuvo que ser la “silla” de Momoka durante la comida, colocándose en 4 patas con la chica encima. Todos, incluso Yashiro, quien estaba demasiado desconcertado como para siquiera sentir rabia por el trato, estaban incomodos por la escena. Tanto así que ni siquiera Sora se reía de la desgracia de Yashiro, sino que comenzó a preocuparle.

— «No pensé que llegarías tan lejos… Momo…» — pensó Enju mientras trataba de comer.

Luego de todos esos percances, llego la noche. Todos estaban durmiendo a excepción de alguien que se dirigía al gimnasio.

Gracias a la central de poder autónoma de Shi Huang, el gimnasio es totalmente automático, por lo que esta disponible a todas horas. La persona que estaba completamente sola allí, era Yashiro. Tomo un profundísimo respiro y hablo con su compañero.

— Fiuuuu…Oye… está bien si me desahogo un segundo, será solo un golpe al maniquí de impactos. ¿te parece bien? — dijo Yashiro tan tranquilamente que hasta puso nervioso a Sora.

— S-Si… después de lo que has pasado, creo que te lo has ganado, no me contendré en el poder, golpea tan fuerte como gustes. — respondió Sora.

—…Gracias… Aquí va…

Un temblor como si una bomba hubiera detonado en el gimnasio sacudió por completo la escuela, despertando absolutamente a todos. Las autoridades del instituto, grupo de alumnos, staff e incluso los seleccionados al encuentro fueron al lugar. Lo que encontraron los dejo horrorizados.

Del maniquí no quedaban mas que trozos desperdigados por todo el lugar, maquinas torcidas en posiciones aberrantes, el suelo completamente destrozado y hundido y finalmente, la pared la cual se supone funciona a modo de seguridad ante cualquier percance se encontraba completamente demolida completamente abollada y destruida.

—… ¿Qué…clase de Monstruo…puede hacer algo así…? — Dijo Kai-Lan temblando de miedo.

Siyun igual de sorprendida revisa los últimos datos del maniquí de impacto, el resultado le hace tirar la tabla de registros.

—…Nadie en Shi Huang puede lograr esto… solo hay una explicación… Alguno de los japoneses, es un Monstruo, disfrazado de humano. — dijo Siyun completamente pálida.

Los últimos registros del Maniquí: Nivel de poder: R

Mientras tanto, ciertas niñas estaban a punto de mojar la cama al escuchar aquella explosión…

— Momo… creo que no deberías volver a excederte así con Yashiro… — dijo Enju con una sonrisa temblante.

— Si… lo tendré en cuenta…— respondió Momoka igual de inquieta.

 

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