Shiki: Volumen 01: Capítulo dos: parte 2


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Aún sin signos de lluvia, se acercaba el final de julio. Después de despedir al último paciente en la tarde del sábado 30, Ritsuko cerró la cortina y se volvió hacia la entrada, el cielo azul sin nubes todavía se cernía sobre su cabeza. Los fuertes rayos del sol hacían del paisaje un infierno. Las sombras que cayeron eran pequeñas, pero oscuras como si fueran pintadas. 

Los ojos de Ritsuko se entrecerraron contra el brillo exterior y cerró la cortina para opacar el sol. En ese momento llegó un sonido similar al de un scooter. El viejo y desgastado scooter se metió en el estacionamiento asombrosamente, deteniéndose debajo de la pequeña sombra proyectada antes de la entrada. 

Ristuko forzó una sonrisa mientras tomaba la cortina cerrada y la abría a medias. Desde atrás, escuchó la voz de Isaki Satoko. 

“Ricchan, ¿alguna emergencia?”

Satoko ya se había cambiado de ropa y tenía su bolso en la mano. 

“Es la Obaa-chan de la casa Murasako” (NTE: pude haber cambiado Obaa-chan por señora, así lo dejó el traductor al inglés y dado que ya he tenido problemas en adaptar las traducciones de los honoríficos japoneses antes mejor lo dejo como esta)

“Oh.” 

“Está bien. Hemos terminado por hoy. Vas a comer con todos ¿no? No te preocupes, adelante”

“¿No te importa? ¡Lo siento!” Satoko dijo haciendo un gesto de disculpa, desapareciendo hacia la entrada trasera justo cuando la entrada principal se abrió. 

“Uhm … ¿ahora es un mal momento?” 

Quien entró con su casco en una mano, con el recubrimiento desgastado, fue Murasako Mieko de Yamairi. Ella tenía una edad en la que solo verla montarse en un scooter era motivo de miedo, pero viviendo en Yamairi, no podía sobrevivir sin al menos saber conducir un scooter.

“Adelante.” Ritsuko se paró en el piso de arcilla de la entrada, invitando a Mieko a entrar. Inclinando la cabeza varias veces, Mieko pasó, abriendo la cortina nuevamente. 

“Los sábados, es solo hasta el mediodía, lo sé. Salí tarde de la casa. Lo siento mucho”

“Está bien. ¿Estás aquí por la medicina de Gigorou-Ojii-chan?” Ritsuko preguntó mientras se movía hacia el mostrador de recepción. Cuando estaba a medio camino, Mutou asomó la cara.

“Ricchan, ¿es una emergencia?” 

“Es Mieko Obaa-chan. — Está bien, por favor, ¡adelante y almuerza!”

Ritsuko dijo eso mientras entraba en el área de recepción, pero Mutou la siguió. 

“Lo siento por la molestia.” Mieko se disculpó al otro lado del mostrador, secándose el sudor de la frente como si no tuviera excusa para sí misma.

Mutou sonrió y agitó ligeramente su mano. “No, no me importa. Hace calor, ¿no?” 

“Efectivamente” 

“La medicina de Gigorou-san, ¿verdad? Ricchan, iré a buscar los registros” dijo Mutou. Ritsuko asintió y se adentró en la oficina hacia la farmacia.

“¿Y cómo está la salud de Gigorou-san?”

“Sobre eso, estos últimos días no ha estado bien, así que …”

“¿Oh?” 

A la comunidad del norte, separada en las montañas, Yamairi, solo le quedaban tres habitantes, ancianos que vivían sobre el área. Uno de ellos era Ohkawa Gigorou, con antecedentes de hipertensión arterial por lo que tomaba medicamentos. El mismo Gigorou venia por su medicina, pero en ocasiones venían los vecinos Murasako Hidemasa o Mieko.

“Eso no está bien, ¿verdad? ¿No sería mejor que el Joven Doctor lo mirara?”

“Estoy pensando que es un resfriado de verano, eso es todo. En realidad, mi esposo tiene uno él mismo”

“Dios mío, ¿está bien?” Interrumpió Yasuyo. Con una taza de té de cebada en la mano, la colocó encima del mostrador. “Hace calor, ¿no? Aquí, ten esto”

“Oh, lo siento, además de venir después de las horas de atención”

“Está bastante bien. Nadie quiere salir al calor, de todos modos todavía estamos merodeando por la oficina” dijo Yasuyo. “¿Cómo está Gigorou-san? ¿Tiene fiebre?” 

Mieko agitó la mano. “No parece que tenga fiebre. Si no es un resfriado de verano, tal vez el calor del verano lo está afectando”

“Ella dice que Murasako-Ojii-chan tiene un resfriado de verano” agregó Mutou, haciendo que Mieko agitara su mano nuevamente. 

“Oh, no creo que sea algo grande. Mi esposo tampoco tiene ningún tipo de fiebre. Pero, simplemente está algo distante. Parece flojo, aunque siempre se queda dormido”

“Oh, Dios mío”, murmuró Yasuyo. “Hable con el médico, podría ser mejor que tome un medicamento después de todo, ¿no le parece?” 

Mutou agregó de nuevo “Yasuyo-san, voy a hablar con el médico”

“Oh, no, mi, eso es …” 

“No es nada, solo le preguntaremos rápidamente” dijo Mutou fácilmente cuando salió de la oficina de recepción. Viendo a Mutou salir corriendo hacia el lado residencial del edificio, Yasuyo le ofreció un asiento a Mieko.

“Será solo un momento. ¿Gigorou-san ha estado comiendo bien, con este calor? ¿O está trabajando demasiado duro?” 

“Si tan solo fuera un hombre tan noble. Pero no, él mismo dice que está cansado de salir”

“Bueno, eso está bien, ¿no? ¿Unas vacaciones?”

“Oh, no creo que sea nada grande. Hace unos días, tenía un invitado en su casa. Vino en un auto muy lujoso. Sin embargo, no recuerdo cómo se llamaba ese tipo de auto. Pero tan pronto como dije lo grandioso que era el auto, dijo que tenía que encontrarse con alguien y salió. Sin embargo, no dijo con quién se iba a encontrar ni a dónde iba”

“¿Heeh?”

“Sin embargo, parecía que aun tuvieran cosas de qué hablar. Se fue de buen humor y no regresó en toda la noche. Si iba a quedarse fuera, al menos podría haber dicho que saldría antes de irse” 

Yasuyo sonrió. Parecía que Gigorou, que vivía solo, cenó en la casa de Murasako. Incluso si vivían en casas diferentes, eran prácticamente familiares. 

“Salió toda la noche sin decir una palabra a nadie. Gigorou-san, tu perro astuto” dijo Yasuyo, levantando una carcajada de Mieko.

“Le iría bien para su edad volver temprano a casa. Pero al día siguiente, cuando regresó, parecía que la vida se le hubiera succionado, distante. Si no hubiera dicho él mismo que estaba agotado, hubiera creído que tenía un resfriado de verano, tal como lo había estado diciendo. Quiero decir, realmente, se ha vuelto tan lento que es insoportable. Desde entonces, ha estado profundamente dormido”

“Bueno, dios mío. Eso es preocupante”

“No tiene fiebre. De hecho, es casi frío al tacto. Su color no es bueno, pero no parece que su presión arterial sea alta ni nada”

“Y tu esposo, Mieko-san, ¿está de la misma manera?”

“Por qué lo sé, es como Gigorou-san, de hecho. Tal vez recibió el resfriado de verano de Gigorou, yo pensé eso, pero, si mi esposo no estuviera así, habría hecho que me trajera en automóvil, después de todo”

“Me pregunto si eso no suena como algo que el médico debería mirar después de todo”

“Por supuesto que no. Si duerme, se recuperará”

“–Pobre chico. Obteniendo el diagnóstico de un aficionado.”

Aquel cuya voz estaba teñida de risa fue Toshio. 

“Oh, doctor. Lo siento por hoy” dijo Mieko inclinando la cabeza profundamente como si estuviera profundamente avergonzada por molestarlo desde el fondo de su corazón. 

“¿Y? ¿Qué pasa con Gigorou-san?”

Toshio invitó a Mieko a regresar a la sala de examen para revisarla mientras Yasuyo entraba en la sala de medicamentos. Ritsuko estaba terminando de poner una banda elástica alrededor de la medicina. 

“¿Volvió el doctor?”

“Mmhm. Digan lo que quieran sobre él, ese hombre es un médico diligente”

Ritsuko sonrió. “Lo es. — Pero aún sería mejor si pudiera cuidar esa boca suya”

“Nunca sucederá, nunca sucederá. He trabajado aquí desde que él era un niño, así que estoy muy familiarizada con él, siempre ha sido así. Cuanto más le dices que cuide lo que dice a las personas que lo rodean, él simplemente hablara peor”

Ritsuko sonrió, sin hacer ningún comentario. 

No pasó mucho tiempo antes de que aquel Toshio del que hablaban saliera con Mieko. 

“Ricchan, le di su medicina” dijo Toshio, entregándole el archivo antes de volverse hacia Mieko. “De todos modos, si se ve mal, que venga a un examen. Si no puede hacerlo, iré a revisarlo, así que llámame”

“Realmente lamento los problemas”

“Ya sea un resfriado o el calor, no lo tomes a la ligera. Los ancianos pueden caer muertos en poco tiempo”

Yasuyo levantó las cejas como para regañarlo por decir algo innecesario de nuevo cuando Ritsuko soltó una carcajada. Pero aun así, cuando Toshio se dirigió hacia el ala principal de su casa, Mieko lo despidió con una cortés inclinación de cabeza.


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