Súper Gen Divino – Capítulo 413: Mujer Extraña


Tercer Capítulo Semanal

¡Disfrútenlo!

Han Sen reflexionó y desconvoco el Ángel Santo. Se transformó en el CambiaColor y se apoyó en la pared de la montaña, convirtiéndose en una parte de las rocas. Nadie se daría cuenta de que estaba allí.

El estruendo continuó durante un rato antes de que se suavizara. Muy pronto, Han Sen vio al Rey Trasgo Malvado salir de un gran agujero.

El enorme cuerpo se deslizó hacia afuera, que aún medía más de sesenta pies de largo. La herida en el extremo de su cuerpo todavía estaba allí, pero ya había sanado.

Qué criatura tan grande. Era así de largo aún cuando había sido cortado por la mitad. Debía tener al menos treinta metros de largo originalmente. Han Sen observó a la criatura, sin entender por qué aún se atrevía a salir.

Como Han Sen sospechaba, no se movió, sino que observó a la criatura moverse en la cueva. La criatura no hizo nada especial, pero Han Sen creyó que algo andaba mal, así que se quedó quieto y observó.

De repente, vio algo más que salia del mismo agujero donde estaba el Rey Trasgo Malvado. Era una criatura que parecía un rinoceronte blanco con tres pares de patas y un aspecto magnífico.

En la grupa del rinoceronte blanco se sentaba una persona.

Han Sen se sorprendió al ver a alguien más montando una criatura en ese lugar, que además se llevaba bien con el Rey Trasgo Malvado. Todo parecía tan extraño.

Han Sen sabía que el rinoceronte blanco era definitivamente una criatura en lugar de una mascota espíritu de la bestia. Una criatura tenía un olor asesino que la mascota no tenía.

Observó cuidadosamente a la persona sentada en la grupa del rinoceronte blanco. Parecía ser una mujer. Sin embargo, llevaba una capa negra con capucha, por lo que Han Sen no podía saber cómo era.

“¿Cómo es que no hay humanos?” La mujer miró a su alrededor y murmuró para sí misma antes de volver a entrar en el agujero con el rinoceronte blanco.

Han Sen estaba aturdido. La mujer sonaba como si ella misma no fuera humana, pero Han Sen nunca había oído que una criatura se pareciera exactamente a un humano y pudiera hablar.

El Rey Trasgo Malvado que sólo le quedaba la mitad de su cuerpo siguió a la mujer hasta el agujero. Han Sen había comprendido que el trasgo era un cebo que la mujer había enviado.

“¿Quién es esa mujer? Ella es tan extraña. Nunca he oído que el ser humano pueda controlar a una criatura, que además es una súper criatura. ¿Cómo es eso posible?” Han Sen estaba confundido. Mucho tiempo después de que el Rey Trasgo Malvado desapareciera, lentamente movió su cuerpo hacia ese agujero.

Han Sen entró cuidadosamente en el agujero que era bastante ancho. Tras adentrarse, encontró una bifurcación.

Han Sen observó los alrededores y siguió un camino. El Rey Trasgo Malvado apenas dejó rastros ya que sus manos de tres dedos eran bastante pequeñas.

Sin embargo, el rinoceronte blanco dejó algunas huellas. Y hasta podía oír las pisadas de las pezuñas.

En lo profundo de la montaña, Han Sen caminó cuidadosamente por el laberinto. Después de una hora, ya no se oían las pisadas de las pezuñas. Han Sen se alarmó y disminuyó la velocidad. Reflexionó y volvió a cambiar de forma con el CambiaColor.

Muy pronto, volvió a ver al Rey Trasgo Malvado cuando entró en otra gran cueva. Aunque todavía estaba dentro de la montaña, había una grieta en el techo por donde se podía ver el cielo y la luz podía pasar.

En la gran cueva había incluso un arroyo de agua. Han Sen volvió a ver a la mujer y al rinoceronte blanco.

Además de la mujer y el rinoceronte blanco, había muchas herramientas hechas por el hombre, como carpas, woks y cuencos. Parecía que la mujer había pasado bastante tiempo en la cueva.

Han Sen dejó de respirar y se integró con la pared de piedra, observando a la mujer, alguien que podía controlar a una súper criatura. Incluso Han Sen estaba sorprendido por su descubrimiento. Era difícil de creer que tal persona existiera.

Si ella llevase por allí algún tiempo, entonces las súper criaturas deberían haber sido conocidas por los humanos hacía un tiempo. ¿Cómo es que no había ninguna noticia al respecto? Ni siquiera los Nings que estaban investigando y nunca habían matado a una súper criatura.

La mujer montó el wok y empezó a prender una especie de enredaderas por debajo. Parece que estaba cocinando.

Luego abrió una caja de aleación llena de botellas y latas. Cuando empezó a verter el contenido de una botella en el wok, Han Sen se dio cuenta de que debía ser especias.

Muy pronto, Han Sen olió la comida. Se preguntaba qué carne estaba cocinando, la cual le hacía babear.

Viendo que la carne estaba casi lista, la mujer se quitó la capa de la espalda y se levantó para llenar su tazón.

Han Sen finalmente pudo ver su cara, lo cual le hizo abrir de par en par sus ojos y casi gritar en voz alta.

Había una máscara blanca hecha de huesos en la cara de la mujer. Y un par de cuernos púrpura se erguían de su largo cabello como medialunas.

“Un shura de la realeza…. ¿Cómo puede ser esto…?” Han Sen estaba tan sorprendido que se quedó sin palabras, incapaz de creer lo que estaba viendo.

Como el mayor enemigo del ser humano en el universo, los shuras casi se veía igual que los humanos, excepto por los cuernos. Los cuernos púrpura eran la característica de la realeza shura. Un hombre shura de la realeza tenía un solo cuerno, y una mujer shura de la realeza tenía cuernos dobles.

Sin embargo, nada de eso importaba. Lo que escandalizó a Han Sen era el hecho de que una shura se había abierto camino hasta El Santuario de Dios, lo que se suponía que no debía suceder.

No se podía decir que los shuras no tenían dispositivos de teletransporte. Aunque no tuvieran ninguno, habría sido fácil para ellos arrebatarle uno a los humanos en las guerras.

Sin embargo, los shuras eran rechazados por El Santuario de Dios. Incluso con un dispositivo de teletransporte, ningún shura elegiría entrar en este espacio. La humanidad había llevado a cabo un experimento para teletransportar a prisioneros shuras a El Santuario de Dios, quienes inmediatamente se enfermaron con los síntomas de la gripe. Como resultado de que su sistema inmunológico se iba debilitando, todos murieron en El Santuario de Dios en un lapso de tres días, adultos y niños por igual, sin importar cuán fuertes fueran. Sin embargo, esta shura de la realeza parecía haber vivido en El Santuario de Dios durante mucho tiempo.

 

 


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