Bursters!! Capítulo 68


Gif: aquí cap de la semana disfruten

Lancelot: 1/9/19… Aviso que yo entregue el capitulo al Editor el día de ayer… cualquier lapso de tiempo que dicho cap tarde en ser subido es completamente responsabilidad del Editor. Me abstengo de cualquier descontento con respecto al retraso. Nos vemos en la mesa Caballero/as.

Edición y Corrección: Gif

Regreso

Sora se volvió bruma nuevamente mientras desaparecía poco a poco, con aquella risa maniaca de fondo volviéndose débil junto con él. Todos los adultos bajaron rápidamente para revisar a Fuuko, Kenjuro y Kazuha.

— ¡Querida! — grito Seiji mientras corría hacia su esposa inconsciente.

Todos se encontraban preocupados por los 3 adultos inconscientes. Mientras que Yashiro simplemente se quedó mirando hacia el suelo en la sala de control.

— …

En medio de todo el ajetreo Sora le dice algo a Yashiro mientras que este estaba perdido en pensamientos.

— Oye, se de sobra que soy un monstruo, y tú también lo eres en cierta medida. No empieces con esa mierda de que quieres cambiar o que te lamentas de este poder.

—… No necesitas decírmelo. Ya lo he asimilado, pero que hay de los demás.

— Haaaa… Mira, yo nunca confié en ellos para empezar, todo esto fue idea tuya. Pudiste simplemente haber mantenido la boca cerrada.

— Supongo que tienes razón… — respondió Yashiro.

— Si me temen a mí, te temerán a ti, es algo inevitable. Acéptalo de una buena vez imbécil. Todos le temen a aquello que no comprenden o no pueden superar.

—…

El chico simplemente se quedó en silencio mientras veía la puerta del ascensor volver a abrirse. Todos habían vuelto con los demás a cuestas. Cabe decir que Fuuko era la menos herida, al haber sido asesinada de forma instantánea. Mientras que la presión mental en Kenjuro y Kazuha, los hizo perder la consciencia.

—… ¡…!

Fuuko ve a Yashiro, a lo cual el muchacho responde también con un leve contacto visual. La cara de temor de Fuuko y la palidez en su piel al crear dicho contacto fue obvio para el chico. Sin embargo, este simplemente no dijo nada, aparto la mirada y se dispuso a irse.

—… Ya-…

Momoka quiso llamar a Yashiro al ver que este se iba del lugar. No obstante, su voz fue cortada por una fuerte palmada en su hombro. Fue Enju quien le dijo mediante ese gesto que no era un buen momento ni buen lugar para relacionarse con ese chico. Necesitaban digerir el hecho de que aquel demonio estaba dentro de su amigo.

—… Bien… No es el momento, entiendo.

Fuuko hizo esa cara casi de manera inconsciente, pero al ver la cara de decepción en Yashiro fue cuando se percató de ello y la hizo volver en razón. Luego de lo que le dijo acerca de intentar abrirse y confiar en los demás, esto es lo que obtenía. La mujer se sentía patética, pero era una reacción natural. Fue por eso que Yashiro no le reclamo nada y simplemente se marchó.

Por otro lado, los muchachos que eran de Kenjo en el pasado miraban a Yashiro con más pavor que nunca, además de comenzaron a unir puntos nuevamente. Esta vez llegaron a sentir, no miedo, sino que luego de reflexionar, lo que sintieron fue pena por el chico. Comprendieron al fin, él porque del odio tan encarnizado que Yashiro sentía por Kenjo.

—… «Así que es por eso…» — pensó Ryuji mientras cargaba a Kenjuro.

— «Akira… parece que yo no era más que una herramienta después de todo…» — pensó Misora.

No solo ellos, las amigas de Yashiro, el día de hoy, llegaron a odiar a Kenjo, tanto como el mismo Yashiro. Hacerle eso a alguien es algo que ellas no podían entender. Simplemente una pregunta pasaba por sus mentes.

— «¿Por qué hacerle eso a una persona? Plantar algo como eso, en su interior…» — se preguntaron ambas.

Kazuha y Kenjuro fueron llevados a la enfermería de la base, mientras que en el mismo lugar, Fuuko se sentó en una silla con algo de agua para intentar calmar sus nervios. Con pocos resultados a la vista.

— No quise… verlo así… — dijo Fuuko en voz baja.

— ¿…? ¿Qué quieres decir?

Miu se quedó con Fuuko mientras que Kaiga atendía a Kenjuro y Seiji se quedaba con Kazuha. Ambos seguían sin despertar y Fuuko aún continuaba temblando del miedo. Se podía observar en las ondas que hacia el agua en la taza.

— Fuuko, cálmate y explícate… ¿no quisiste verlo?

— Le dije… que intentara confiar en los… demás, que necesitaba de los demás… yo… y yo… lo mire, con tanto temor en rostro… lo trate… como un monstruo…

—… ¿Te refieres a Yashiro? No te culpo… dudo que una palabra fuera de Demonio o Monstruo logren describir aquella cosa que vimos…

— Me siento…patética… no tengo derecho a hablarle de confianza… — dijo Fuuko arrepentida.

— ¿Crees que solo verlo es malo? Imagina lo que es vivir con ello…

— ¡…!

La voz de Seiji corta la conversación mientras observaba a su esposa descansar en una de las camas de la enfermería.

— Ya has visto algo similar. No eres tan débil psicológicamente. Recuerda que aun puedes ver a Kazuha a la cara.

—… ¿Crees, que el chico aun me hable luego de esto? — pregunto Fuuko.

— ¿Crees poder hablarle? — respondió Seiji.

—…

La mujer solo quedo en silencio ante dicha respuesta. Lo cual hizo que Seiji chasqueara la lengua, como si estuviera disgustado.

— Tch… Ahí tienes tu respuesta…

—…

Fuuko solo pudo ver hacia el suelo, asqueada y decepcionada de sí misma.

— «Tu no ves su mente Seiji… Ese ente que vimos, ni siquiera nos tomó en serio… Es algo mucho peor de lo que crees… Realmente… Temo por el día, en que esa cosa no necesite más de Yashiro…»

En ese momento, lo que Fuuko realmente vio, no fue a Yashiro mirando con preocupación, sino que vio a aquella cosa, a Sora, sonriéndole directamente a la cara, como si no hubiera acabado de atormentarla.

La mujer no le temía al chico, sino a quien llevaba en su interior.

Mientras los demás dejaron a Kazuha y el resto en la enfermería, Yashiro, por su lado, fue a deambular por toda la base, con la esperanza de no cruzar miradas con nadie. Ya que no se encontraba de ánimos para socializar. Finalmente, el mismo llego nuevamente al bunker.

—. . . De nuevo aquí ¿eh?

—… Sabía que volverías aquí… pero no tan pronto.

— … Pues perdón por ser tan predecible, Enju…

Enju lo estaba esperando cerca de la puerta de Bunker. Se podría decir que en estas situaciones ella es quien mejor lee a Yashiro dentro del grupo.

La chica se acercó a él como siempre, sin siquiera cambiar la expresión ligeramente molesta de su rostro.

— ¿No tienes algo que decirme? — pregunto Enju.

—… ¿Realmente no tienes miedo de mí? — respondió Yashiro.

— ¿Por qué debería? ¿Por qué eres un monstruo?… Yashiro, hace tiempo que te veo como un monstruo, solo por si no te has dado cuenta…

— … Supongo que tienes razón. Fue una pregunta estúpida.

Mientras hablaba con Yashiro, al mismo tiempo Enju dirigió sus ojos a su izquierda enfocados en cierto lugar y hablo.

—… ¿Piensas salir o debo ser yo quien te saque de los arbustos, Momoka? — dijo Enju.

— ¡…!

Yashiro se sintió realmente nervioso al ver a Momoka salir de donde estaba escondida. Realmente no quería que ella se sintiera atemorizada por lo que vio.

Mientras tanto, Sora observaba todo desde dentro de la mente de Yashiro con una sonrisa divertida.

— Je, Aquí viene… “Aléjate de mí, monstruo”.

— …

— Yashiro, ¿es eso lo que nos has estado ocultando todo este tiempo? ¿Por eso te comportabas así? Nos hablaste de que te forzaron a llevar ese poder… ¿pero tuviste eso dentro de ti, desde el principio?

—…

— ¿Puedes contestarme, Yashiro?…  ¿Tenías eso desde el principio? — pregunto Momoka con un tono preocupante.

—… Si, lo he tenido siempre. El sello de Seiji lo mantiene a raya, pero con los años, al igual que Yo, Sora se fortalece.

— Ya veo…

Un sonido rompe con toda la conversación. Primero una cachetada y luego un golpe al estómago. Cabe decir que Yashiro no se inmuta mucho por el golpe, sino más bien por la sorpresa.

—… Sabíamos que eras idiota, pero no a tal punto. — dijo Enju.

— ¿Por qué no nos lo dijiste antes, Yashiro?… ¿Es que no confías en nosotras?

—… No quería que me temieran también.

— ¡QUE ERES IDIOTA! — grito Enju.

— ¡…!

— ¡HACE TIEMPO QUE SABEMOS QUE ERES UN MALDITO MONSTRUO, ¿LO SABIAS?!

— Y aún seguimos aquí Yashiro.

—…

— Haaaa… Me tienes harta… Tú con tus cambios de personalidad cada 15 minutos. En serio, cambias de parecer más seguido de lo que yo me cambio las medias.  Ve al helicóptero cuando te decidas de una buena vez. Y que sea rápido, o les diré que nos vayamos sin ti. Encárgate del resto Momo…

— Si… no te preocupes, seré breve.

Enju se fue del lugar y dejo solos a Yashiro y a Momoka.

En la enfermería Kazuha acaba de despertarse y Seiji le pregunto por su estado.

— ¿Te encuentras mejor, querida?

— Si… solo un poco mareada, es todo. Gracias por ayudarme.

El siguiente en despertar fue el militar, cabe decir que no es del tipo que le guste permanecer en cama y así quiso levantarse de esta, pero miu le detiene.

— Kenjuro, aun no estás del todo bien, no te esfuerces demasiado. — dijo Miu.

Después de un tiempo de recuperación todos terminaron de subir al helicóptero que los llevaría de regreso. Kenjuro y Kazuha seguían un poco mareados, pero no era nada verdaderamente grave. Por su parte Yashiro evitaba contacto visual con todos quienes no fueran Enju o Momoka. Ya que seguían temiendo al rechazo.

Fuuko, mientras el helicóptero comienza a despegar grita algo para Yashiro.

—… ¡Yashiro!

—…

— ¡No eres tú de quien temen, recuerda eso!

— ¡…!

Dicho eso, la aeronave se alejó del lugar. Yashiro, al escuchar eso, pensó que quizá Fuuko tenía razón. No era el, el verdadero monstruo.

— Parece que aún nos falta para defender lo que decimos, ¿no lo crees, Ken? — Dijo Fuuko mientras veía el helicóptero alejarse.

— Nunca se puede defender todo lo que uno dice… solo puedes hacer lo mejor, para defenderlo lo más posible, y en caso contrario, tener el coraje de admitir que estabas equivocado.

— Soy un poco mayor para recibir lecciones de vida, Ken.

— Je… no importa tu edad. Nunca está mal escuchar a tus mayores, Ja, ja, ja.

— ¿Ahora admites que eres viejo, Kenjuro? — pregunto Fuuko con una leve sonrisa.

— Quizás, ja, ja, ja.

— je, je…

Horas después, el transporte finalmente llega a la academia, ya completamente reconstruida. No sin antes tener una recepción mucho más que indeseable. En la puerta de la academia, los esperaban Akira y el director, su padre, Shuryo Kenjohime.

Todos salieron del helicóptero con sus respectivos bolsos. Evadiendo las palabras vacías de “bienvenida” de ambos Kenjohime.

— Es bueno volverlos a ver… — dijo Akira con su clásica sonrisa soberbia.

—…

— Ignórala… — dijo Momoka.

Enju aun tenia rencores por la derrota hace tiempo. Sin embargo, con el infernal entrenamiento de Kazuha, Enju estaba más que segura de poder vencer esta vez. Momoka también lo sentía así, por lo que optaron por pasarla de largo e ir directamente con Ebisu para llevar sus cosas a los dormitorios.

Luego llegó el turno de los ex empleados de Kenjo. Ryuji opto por lanzarle puñales directamente con la mirada a Akira. Seguía increíblemente molesto por lo sucedido.

— Que actitud… solíamos ser compañeros… — dijo Akira de forma sarcástica.

— Je, que raro que alguien como tu diga esa palabra. — respondió Ryuji.

Akira no pudo evitar tener que forzar la sonrisa ante tal comentario. No estaba acostumbrada a que le respondieran en ese tono.

La cosa no mejoro cuando paso Misora. De hecho, no hizo más que empeorar.

—… Como siempre, detrás de los chicos, no es así, Tousaku. — murmuro Akira cuando Misora paso junto a ella.

Misora se detuvo y dejo su bolso rosa y lleno de adornos en el suelo. Solo para voltear, poner una mano sobre un hombro de Akira y con una sonrisa en su rostro le contesto.

— ¿Sabes?… Sí, estoy detrás de chicos guapos. Pero realmente prefiero ser una Zorra, a ser una PERRA.

— ¡…!

— Trata de sacarte arrugas frunciendo el ceño, Adieuss~~♥

Finalmente, cuando sus nervios ya estaban fuera de las escalas, quien cruza junto a ella es Yashiro. Lo que más la sorprende es la falta de reacción por parte del chico.

— ¿Tú también piensas que puedes pasarme por encima, rata?

—…

Yashiro solo sigue caminando, para él, no valía la pena siquiera responderle.

— ¿Huyendo sin siquiera responder? ¿Crees que lo que hiciste me hará detenerme? — exclamo Akira mientras se volteaba en dirección a Yashiro.

—…Akira… No creo que te detendrás, se que no lo harás. Simplemente, no vale la pena lidiar contigo. Deja de ser una peste y déjanos en paz.

Shuryo no era nada tonto. Todos habían subido de nivel de una manera exagerada, casi antinatural. De modo que simplemente se limitaba a observar. Estaba a la expectativa de datos nuevos, pero, ¿para qué exactamente?

Por su lado, Akira finalmente perdió los estribos. En el momento en que Yashiro volteo y dio un par de pasos, la ira hizo que Akira lo atacara.

— ¡NO TE PASE DE ENGREIDO CONMIGO, ALIMAÑA! — grito Akira.

— ¡…!

— Creo que quien no debería pasarse de engreída es otra persona…Akira.

En menos de un segundo, todos rodearon a Akira, apuntando directamente a su cuello. Ryuji con su puño apenas tocando su nuca, Misora tocando su yugular izquierda con la punta de sus uñas, Momoka usando sus cuchillas de cabellos sobre su yugular derecha y Enju mostrado su mano en llamas justo frente a su rostro.

— Has pasado demasiado tiempo creyéndote la mejor en todo, y al final te has olvidado de seguir avanzando. Vámonos. — dijo Yashiro.

Todos siguieron las palabras de Yashiro y se retiraron. La humillación que sintió Akira en ese instante le hizo enfurecer tanto que ya no le importaban las apariencias.

— ¿Qué no avanzo?… Ya verás, te mostrare cuanto puedo avanzar.

Falta poco para viajar a china para el encuentro intercolegial, pero Japón no es el único con novedades.

En una habitación del alumnado increíblemente desordenada se pueden ver fotos tachas y otras cortadas. Una risa entrecortada y muy desagradable resuena en aquellas paredes repletas de fotografías. Un muchacho de complexión bien armada, pero delgada se ríe sentado en medio de la sala, mientras se inyecta un líquido de color azul verdoso.

Sus venas se hinchan, el aprieta los dientes en euforia, los más notable de él es su brazo derecho que es completamente negro desde el hombro, pese a ser de tez blanca.

— Ehe, he, he, he… Nos volveremos…a encontrar… Te devolveré… el favor…

Dicho brazo acababa en dedos inusualmente largos y con uñas muy afiladas, casi como garras. Además de tener una longitud mucho mayor a su brazo izquierdo.

— Yashi…ro… te mostrare… el dolor…

Con dicho brazo, el chico comenzó a arañar el suelo, creado rasguños muy profundos en el mismo, destruyendo una foto de Yashiro en el camino.

— Nos volveremos a ver… y recordaras el dolor… que puede causar… el “Grim Reaper” … Ehe, he, he…

La academia China parece ocultar más de un secreto dentro de sus paredes.

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