No Leas Esta Novela: Capítulo 06: Historia 5 Teléfono Por favor llame … Por favor …

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Día uno

 

“Da tu salam cuando entres, Irfan” (NTE: Salam: Término para los saludos islámicos ‘assalamualaikum’.)

“¿Por qué debería, mamá? No es que haya alguien adentro. Acabamos de volver de todos modos … “

“Simplemente hazlo. Incluso si no hay nadie, otras cosas están ahí … “

Irfan luego dio su salam y luego entró en la casa que estuvo vacía durante una semana. Su familia entera había ido a la casa de sus abuelos para un funeral.

“Assalamualaikum …” dijo Zakiah cuando ella entró con el pie derecho. (NTE: a los musulmanes se les enseña a comenzar cualquier actividad usando el lado derecho del cuerpo con algunas excepciones. Eso dice el traductor la ingles :v)

Zakiah puso las bolsas cerca de las escaleras. Luego se quitó la bufanda y se abanicó el cuello con ella. Estaba caliente y sofocante. Era como se esperaba ya que la casa se quedó con las ventanas cerradas durante una semana. Al menos eso era lo que pensaba Zakiah.

“Cariño … ¿Puedes abrir las ventanas? Me siento acalorada” preguntó Zakiah hacia su marido, Bakar.

“Eh … ya casi es de noche”

“Es sólo por un corto tiempo. Las cerraremos cuando el adhan llame. Quiero escapar del calor …” (NTE: Adhan: Llamada de la mezquita, cinco veces al día, para la adoración obligatoria.)

“Hmm, ok.”

Justo cuando Zakiah estaba a punto de subir las escaleras para ducharse y cambiarse de ropa, se escuchó el sonido de alguien que estaba dando su salam desde afuera.

“¿Quién podría ser, cariño? ¿Puedes echar un vistazo?”

Bakar se asomó por la ventana.

“Es una mujer. Probablemente una de tus amigas. Ve a ver por qué ha venido.”

Suspiro … ¿Quién vendría en este momento?” Se quejó Zakiah para sí misma mientras agarraba su bufanda.

Cuando abrió la puerta, Zakiah vio a una chica joven y bonita que llevaba un kebaya azul.

“Waalaikummussalam … ¿qué pasa?” Preguntó Zakiah mientras se dirigía a la puerta para abrirla.

“Eres la señora Zakiah, ¿verdad?”

“Sí, soy yo…”

“Mi nombre es Suraya. Soy una amiga de Azwa”

“Oh … la amiga de Azwa. ¿Por qué no contestó mi llamada la última vez que la llamé? Quería decirle que no pude terminar el baju kurung que ordenó. Hubo un funeral en mi ciudad natal y me quedé por una semana. Ahora que he vuelto, por fin tengo algo de tiempo para terminarlo. Aun así, todavía tomará una semana” explicó Zakiah. (NTE: Baju kurung: versión femenina del baju melayu. Traje tradicional malayo comúnmente usado como uniforme en ciertos establecimientos y también como uniforme escolar.)

“¿Ah, entonces es así? Vine aquí para pasarles un mensaje. Ella dijo que la llamara.”

La frente de Zakiah frunció el ceño.

“¿Por qué no puede llamarme ella misma?”

Suraya estaba en silencio. De repente, el sonido del maghrib adhan reverberó. (NTE: Magrib: Justo después de la oración del atardecer.)

“Iré a casa primero, señora. Ya es Magrib. Llama a Azwa más tarde, ¿de acuerdo?” dijo Suraya de nuevo antes de irse rápidamente, desapareciendo por el camino detrás de la casa de Zakiah.

“¿Qué le pasa a esa chica …?” Se preguntó a sí misma Zakiah.

Zakiah volvió a entrar. Luego, tomó su teléfono para llamar a Azwa, uno de sus clientes más leales. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de presionar el botón verde para llamar, se dio cuenta de que ya era Magreb.

“No es bueno molestar a la gente en este momento. Quizás mas tarde.”

Entonces Zakiah se olvidó completamente de llamar a Azwa hasta el día siguiente.

 

Día dos

 

Zakiah se sentó frente a su máquina de coser durante todo el día, tratando de terminar la orden de Azwa que se había retrasado una semana. El cielo se estaba oscureciendo. Zakiah se detuvo por un momento para prepararse para el Maghrib. Ella se dirigió a las escaleras. Antes de eso, ella pasó por una ventana en frente de la casa. Zakiah dejó de caminar. Vio una figura de pie frente a la puerta de su casa. Zakiah rápidamente abrió la puerta.

“¿Suraya?”

Cuando Zakiah gritó su nombre, Suraya, cuya cabeza estaba mirando hacia abajo, levantó la cabeza y sonrió.

“¿Qué estás haciendo aquí parada frente a mi casa? ¿Por qué no me diste un salam?”

“Estaba a punto de hacerlo, pero me viste primero …”

“Oh …” Zakiah observó a Suraya de arriba a abajo. Ella todavía llevaba la misma ropa que ayer. Un nyonya kebaya rojo y batik azul.

“¿Por qué estás aquí?” Preguntó Zakiah.

“Quiero preguntar. ¿Has llamado a Azwa?”

“Aún no. Iba a hacerlo, pero se me olvidó. Entonces pensé en hacerlo después de que su orden haya terminado. Puedo decirle que venga a recogerlo también.”

“No, señora … No espere demasiado. Tiene que darse prisa y llamarla …” dijó Suraya como si ella estuviera suplicando.

Una vez más, Zakiah estaba confundida. ¿Por qué no puede Azwa simplemente llamarla ella misma?

“Muy bien. La llamaré esta noche.” Zakiah estuvo de acuerdo.

“Gracias, señora … volveré primero”

“Bueno.”

Al igual que ayer, Suraya tenía prisa al salir y finalmente desapareció en el camino cuando el maghrib adhan hizo eco. Zakiah solo pudo sacudir la cabeza.

“¿Qué clase de chica pasearía en este momento …?”

Zakiah volvió a entrar en la casa. Esta vez, inmediatamente llamó a Azwa, pero no respondió, sin importar cuántas veces llamara.

 

Día tres

 

Como de costumbre, Zakiah estaba trabajando duro frente a su máquina de coser, todavía terminando la ropa de Azwa. Estaba sola en su casa. Su hijo fue a una clase de tutoría, mientras que su esposo aún tenía que regresar, incluso cuando el cielo ya estaba oscuro.

Zakiah se detuvo por un momento. Miró su teléfono al lado de la máquina de coser, mirándolo fijamente por mucho tiempo. Había un sentimiento desagradable dentro de Zakiah.

Al igual que antes, Suraya volvió a visitarla con la misma petición. Pidiéndole que llame a Azwa. Zakiah se dio cuenta de que algo extraño estaba pasando con Suraya. Ella viene a la misma hora y cada vez que se va inmediatamente antes del Maghrib Adhan. Zakiah también sospechaba por qué Suraya llevaba la misma ropa todos los días. Un kebaya roja y batik azul. Pero cuando se le preguntó al respecto, Suraya dijo que usaba esa ropa todos los días. Zakiah asumió que era el uniforme de trabajo de Suraya. Tal vez ella trabajaba en un spa de belleza o en un restaurante de temática tradicional.

De repente, sonó el teléfono de la casa de Zakiah. Se levantó y lo recogió, pero no había nadie en el otro extremo de la línea. Solo había un zumbido. Zakiah devolvió el auricular y volvió a su mesa de costura.

¡¡¡Crasshhh!!!

El corazón de Zakiah saltó de su boca. Se frotó el pecho unas cuantas veces. Cuando finalmente pudo respirar de nuevo, fue a mirar lo que había caído de la cocina. Tal vez la enorme sartén que colgaba junto a la ventana. Pero cuando entró en la cocina, todo estaba bien y tranquilo. No se tocó una sola cosa. Zakiah sintió algo siniestro. Se le puso la piel de gallina.

Justo cuando estaba a punto de irse, oyó tocar la ventana que estaba cubierta con una cortina. Una vez más, el corazón de Zakiah volvió a latir rápido. No sonaba como la obra de un animal. Solo los humanos podían hacer golpes como esos.

“¿Quién está llamando a mi ventana a esta hora de la noche?”

Zakiah reunió su coraje para acercarse a la ventana. Ella no dijo nada, aunque quería saber quién estaba llamando, ya que sabía que sería imposible que alguien estuviera allí. Detrás de su casa había una valla de piedra y, más allá, una jungla. No había otras casas en esa dirección para que nadie pasara.

Zakiah respiró hondo. El sonido de los golpes gradualmente se hizo más fuerte. Los suaves y tranquilos golpes eran ahora rápidos y violentos. Era como si alguien estuviera en peligro. Como si alguien necesitara ayuda. Como si quisieran entrar a la casa porque fueron perseguidos por algo.

El cuerpo de Zakiah temblaba, sus manos temblaban. Solo Dios sabía lo asustada que estaba. Zakiah agarró la tela de la cortina y con una profunda inhalación, ella abrió la cortina de un solo golpe.

“¡¡¡¡AYUDAAAAAAA!!!!”

“¡Oh, Allah!” Gritó Zakiah al ver a una chica cubierta de sangre gritando por ayuda mientras golpeaba la ventana de Zakiah.

Zakiah inmediatamente corrió para ayudar a la chica herida. Abrió la puerta de la cocina y salió. Sin embargo, cuando Zakiah dio un paso afuera … no había nadie allí.

Zakiah volvió a entrar, cerró la puerta y puso el cerrojo. Ella recitó la shahada repetidamente. Sus rodillas se debilitaron y cayó sobre su trasero. Su mirada estaba dirigida a ninguna parte en particular. Ella no sabía qué pensar, aun viendo la cara de la chica ensangrentada en su mente. Zakiah trató de recordar su cara, pero falló ya que la cara de la chica estaba cubierta por su largo cabello. (NTE: El shahada es la profesión de la fe islámica donde se declara la fe en un único dios (Allah) se ha mencionado antes)

El teléfono de Zakiah volvió a sonar. Esta vez, era su teléfono móvil. Ella se levantó rápidamente para contestarlo. Zakiah sonrió al ver el nombre de Azwa en la pantalla.

“Assalamualaikum Azwa. Intenté llamarte por días, pero la línea nunca se conectó. Quería decirte que tu pedido aún no está listo, pero intentaré terminar esta semana, ¿te parece bien?”

…silencio…

“¿Hola? ¿Azwa … Azwa …?” Zakiah llamó unas cuantas veces, pero Azwa estaba en silencio.

Luego, se cortó la línea. Zakiah intenta llamar de nuevo, pero nadie respondió.

 

Día nueve

 

Zakiah estaba lavando la ropa afuera ya que el sol brillaba intensamente ese día. No estaba tan nublado como de costumbre. De repente, fue saludada por un hombre que estaba parado afuera de su puerta.

“Assalamualaikum, señora …”

“Waalaikummussalam …”

“Mi nombre es Sahar. Estoy buscando a mi hermana menor, Suraya. Esta es su foto. Ella ha estado desaparecida por una semana ahora. ¿Tal vez la ha visto por aquí? Vivimos en un área residencial cercana”

Zakiah tomó la foto dada por el hombre.

“¿La amiga de Azwa …?” Exclamó Zakiah en sorpresa.

“¿La ha visto? Su nombre es Suraya …” dijo el hombre con esperanza brillando en sus ojos.

“Sí … Ella viene a mi casa todas las noches y dice que es amiga de una de mis clientas”

“¿De Verdad? ¿Cómo está su condición?”

“Ella se veía bien para mí”

“Alhamdulillah … Señora, ¿puede darme el número de su amiga? Tal vez Suraya se esté quedando en su casa sin decirnos. Intentaré buscarla allí.”

Zakiah le dio el número de teléfono de Azwa al hombre.

“Una cosa más. Si Suraya vuelve aquí, ¿podría decirle que toda nuestra familia está preocupada? Y si es posible ¿puede llamarme?”

Zakiah simplemente asintió.

Oscuridad…

Esta vez, Zakiah esperó en la puerta. Ella confiaba en que Suraya vendría porque durante los últimos ocho días, nunca dejó de hacerlo. Cada vez dando el mismo mensaje de Azwa.

Lo esperado sucedió. Suraya caminó lentamente hacia la casa de Zakiah. Antes de que ella pudiera decir algo, Zakiah le habló.

“Suraya. Tu hermano, Sahar, vino a buscarte esta tarde. Te escapaste de tu casa, ¿no?” Preguntó Zakiah.

Suraya dejó caer su cabeza en silencio.

“¿Qué tal si entras conmigo? Llamaremos a tu hermano y le diremos que te recoja. Está preocupado por ti …” dijo Zakiah mientras tiraba de la mano de Suraya. Sin embargo, Suraya no se movió. Su cuerpo era tan rígido como una piedra. Zakiah soltó la mano de Suraya. Ella se secó la mano en un trozo de tela. La mano de la chica estaba tan fría como el hielo.

“No puedo hacer eso ahora …” dijo Suraya.

“¿Por qué no?”

“Azwa me necesita. Así como ella te necesita. Necesitamos ayudarla …”

“¿Qué le pasa a Azwa?”

“Señora, tienes que ayudarla … Por favor llámala. Esa es la única manera en que podemos salvarla”

“¿De qué estás hablando? Además, intenté llamarla todos los días, pero ella no atendió las llamadas” explicó Zakiah a pesar de que comenzó a sentir algo extraño.

“Necesitas llamarla en la cocina. En la cocina … ¡No puede ser de ningún otro lugar!” Gritó Suraya mientras rompía a llorar.

El maghrib adhan resonó. Suraya se arrodilló allí mientras se cubría la cara. Ella rompió en llanto.

“Suraya … cálmate. Está bien, lo haré. Lo haré ahora mismo.”

Zakiah se apresuró a entrar. Se volvió para mirar a Suraya, pero descubrió que Suraya ya no estaba allí. Extraño. Pero ella sabía qué hacer. Agarrando su teléfono, inmediatamente se fue a la cocina.

Zakiah llamó a Azwa. Sin respuesta, como siempre. Sin embargo, Zakiah repentinamente detectó algo. Un sonido. El sonido de un teléfono sonando. Terminó justo cuando la llamada de Zakiah con Azwa terminó. Zakiah llamó a Azwa de nuevo. Lo mismo sucedió. Zakiah escuchó el sonido detrás de su cocina. Era un sonido sordo. Como si el teléfono estuviera enterrado bajo algo.

Zakiah miró a su alrededor durante unos minutos hasta que se dio cuenta de que el sonido se hizo más fuerte cuando se paró sobre una parcela de tierra que parecía haber sido arada recientemente debido a la falta de hierba. Lo notó solo ahora que su familia rara vez iba a la parte de atrás de su casa. No había nada allí, excepto una azada oxidada que no se usó durante mucho tiempo.

Zakiah llamó a Azwa de nuevo. Era inconfundible. El sonido venía de esa zona. Zakiah se arrodilló y comenzó a cavar. Cuanto más profundo cavaba, más fuerte se hacía el sonido.

De repente, Zakiah sintió que algo suave y frío tocaba su piel. Zakiah lo desenterró.

“¡Aaaarrrgghhhh!” Gritó Zakiah.

Sobresaliendo del suelo había una mano pálida que sostenía un teléfono sonando.

La chica que llevaba un kebaya rojo y un batik azul se escondió detrás de un gran árbol cerca de la casa de Zakiah. Podía ver muchos coches de policía y gente corriendo, rodeando la casa. La chica soltó un suspiro de alivio. El cuerpo de Azwa fue encontrado. Ahora, el cuerpo de Suraya … y el alma de Azwa podrían regresar a donde pertenecen.

 

-Fin-

 

Antes de que Munir pudiera cerrar la novela en su mano, recibió una llamada de su estación.

“Mamá tengo que volver a Kuala Lumpur…” (NTE: Kuala Lumpur es la capital de Malasia, en la versión en inglés estaba abreviado como KL (al parecer es válido), pero yo decidí dejar el nombre completo)

“¿Esta noche?”

Munir asintió.

“¿Por qué?”, ​​Preguntó Ramlah. Ella cerró el Corán frente a ella.

“Es una larga historia mamá …”

“Acórtala”

“Debes haber encontrado extraño que me haya quedado aquí más tiempo de lo habitual, ¿verdad?”

Ramlah asintió, esperando que su hijo se lo explicara.

“En realidad me suspendieron del trabajo”

“Astaghfirullahalazim … ¿Por qué?”

“Una noche, mientras patrullaba, vi a una pareja discutiendo. Así que traté de detenerlos. Pero entonces el novio quería golpearme. Me atacó, así que le di un puñetazo. Tuvo suerte de que no lo pusiera en la cárcel. Pero luego, descubrimos que el tipo era hijo de algún Dato. Alguien importante, o eso dicen. Ese Dato luego me hizo un informe, causándome una suspensión sin ninguna razón.” (NTE: Datuk (o su variante Dato o Datu) es un título malayo de uso común en Brunei y Malasia, así como un título tradicional del pueblo minangkabau en Indonesia y en Timor Oriental. El título de la esposa de Datuk es Datin. Este título es otorgado por contribución al gobierno local. Solo puede ser conferido por un gobernante real hereditario de uno de los nueve estados malayos durante los premios Datukship. El equivalente más cercano sería el título de caballero del Reino Unido, aunque parece que incluso entre Datuks hay una jerarquía, pero es todo un rollo lleno de títulos que no conozco y ni siquiera puedo pronunciar así que déjemelos en el mismo saco, como nota curiosa, parece que en 2015 Jackie Chan fue nombrado Datuk (desconozco que rango) por impulsar el turismo en Malasia.)

Ramlah sacudió la cabeza varias veces, compadeciéndose de su hijo. Ramlah lo sabía. Si bien Munir era un hombre de cabeza caliente, también era una persona responsable. Nunca haría algo malo, por no hablar de romper las leyes.

“Hmm … está bien, Munir. Eso es algo común cuando se trabaja en tu trabajo. Entonces, ¿por qué te apresuras a volver esta noche?”

“Ha … ahora, esto tengo que decirte. Aparentemente, la misma chica que salvé esa vez fue reportada como desaparecida esa misma noche. Pero anoche, su cuerpo fue encontrado enterrado detrás de la casa de un sastre. Por ahora, el principal sospechoso es su novio. Desde que fui la última persona que los vio juntos esa noche peleando, los investigadores quieren escuchar mi testimonio. Puedo ser un testigo importante”

“Mi … pensar que es así. Pobre chica …” dijo Ramlah.

“Sí. Pero no importa qué, estoy satisfecho. El tipo que hizo que me suspendieran ahora se está pudriendo en la cárcel como sospechoso de asesinato. ¡En tu cara!” —Dijo Munir con desprecio.

“¡Oye! Eso es malo, Munir! Debes simpatizar con la chica que fue asesinada. Por cierto, ¿cómo se llama la chica?”

Munir se quedó en silencio. Responder a esa pregunta fue más difícil de lo que debería.

“Te estoy preguntando cuál es su nombre. Quiero recitar el al-Fatihah para ella …” Ramlah repitió su pregunta. (NTE: al-Fatihah: El primer capítulo del Corán. Recitarlo durante las oraciones es obligatorio. Aparte de eso, se recita prácticamente durante todos los comienzos de una ocasión, considerando que la palabra fatihah significa apertura/comienzo.)

“Su nombre es … Azwa” respondió Munir mientras sus ojos se movían hacia la novela negra que estaba sobre la mesa cerca de él.

“¿Estás bien, Munir? Te ves pálido…”

“Estoy bien. Sólo un poco de dolor de cabeza. ¿Dónde está Adib, mamá? Quiero decirle que se prepare”

“¿También te lo llevas?”

“¿Qué más queda?”

“Puedes dejarlo conmigo.”

“No puedo hacer eso. También tengo que informar sobre él a la estación.”

“¿Por qué? Es obvio que su abuela lo dejó allí. Incluso si realizas un informe, en el mejor de los casos, lo enviarían a un orfanato. Es mejor si lo cuidamos nosotros mismos. Yo misma había querido a un nieto durante algún tiempo … “

“Este país tiene leyes, mamá. Adib es el hijo de otra persona. No es solo un gatito al azar que puedes recoger y traer como desees …”

Ramlah estuvo de acuerdo a pesar de que ella estaba insatisfecha. Ella no podía entender por qué Munir no solo adoptaría a Adib. Incluso Adib parecía estar cómodo y feliz viviendo con ellos.

Munir se puso de pie para que Adib jugara solo en la habitación. Munir empacó todo lo que necesitaba y luego regresó a Kuala Lumpur como le ordenó su superior.

En el auto, Munir repasó repetidas veces la información que recibió a través del teléfono con respecto al caso. Este asunto le recordó la cara de Azwa cuando la conoció hace más de una semana. En su memoria, sus lágrimas aún estaban frescas durante su lucha con su amante. Sus ojos mostraban profunda pena como si pidiera ser salvada. De repente, un tinte de arrepentimiento apareció en el corazón de Munir. Si tan solo no dejara a la chica con su novio esa noche. Ojalá Munir fuera más severo en el manejo del asunto. Quizás hoy Azwa todavía estaría viva.

El corazón de Munir se rompió cuando escuchó el informe inicial de la muerte de Azwa. Después de que Munir detuvo su pelea, los dos fueron a otro lugar para una discusión. Una discusión que se convirtió en una pelea más grande. Todo se debió a un SMS en el teléfono de Azwa que recibió de un colega. Su novio la acusó de serle infiel por ese SMS. Azwa explicó repetidamente que el SMS no significaba nada más, pero por los celos y los susurros del diablo, su novio sucumbió a su ira y perdió su cordura por un momento. Golpeó la cabeza de Azwa en el parabrisas del auto. Azwa murió al instante. Su novio que estaba en pánico arrastró su cuerpo detrás de una terraza, cavó un agujero poco profundo y luego la enterró allí. Afortunadamente, el dueño de la casa encontró su cuerpo unos días después de que regresaron de su ciudad natal. Si no, la desaparición de Azwa seguiría siendo un misterio.

Misterio…

Esa palabra salió repentinamente de los labios de Munir. Él suspiró. Munir nunca había puesto ningún valor en esa palabra. Las cosas misteriosas nunca existieron en su vocabulario personal. Para Munir, las cosas misteriosas eran simplemente un tema en las conversaciones para reírse. Pero ahora … tal vez él sería el único que se reía. Si él le dijera a alguien, ninguna persona lo creería. Algunas de las historias de la novela negra se hicieron realidad. Debería ser imposible ya que la novela fue escrita hace mucho tiempo. Munir ni siquiera sabía quién era el autor. No podría ser un libro profético. E incluso si era uno, ¿por qué eran las historias sobre él y su vida? ¿Por qué las historias en la novela le trajeron preguntas relevantes e importantes? Mencionando personas que conocía y amaba. Hablando de Suraya y su muerte. Trayendo cuestiones incomprensibles. Y Adib no estaba ayudando ni un poco a disminuir sus dolores de cabeza con respecto al libro antiguo. Cualquier pregunta que se hiciera se encontraría con un levantamiento de sus hombros.

Lo único que mantuvo a Munir en su sano juicio fue Suraya. Al menos Suraya todavía estaba viva. Nada le pasó a ella. Ella estaba tan sana como siempre. Esto significaba que las historias eran puras tonterías. Incluso si fueran una predicción, la predicción era inexacta. Mientras Suraya estuviera viva, las historias de la novela seguirían siendo ficticias. Meras fantasías. Las similitudes entre las historias y la realidad fueron meramente una coincidencia. Así era como Munir intentaba convencerse a sí mismo, a pesar de que la anormalidad que rodeaba la novela era difícil de ignorar. Eso y las cosas extrañas que han sucedido desde que comenzó a leer la novela.

El día siguiente…

Suraya llegó a la casa de Munir temprano en la mañana. Ella extrañaba mucho a su amante. Suraya también estaba emocionada de conocer a Adib de quien Munir había estado hablando desde que regresó a su ciudad natal. Suraya estaba muy feliz con la presencia de Adib porque a ella realmente le gustaban los niños.

“Adib, ¿quieres seguir a la hermana Sura para hacer un poco de turismo?”

Adib asintió felizmente.

“Munir … puedes dejar Adib conmigo. Tienes que ir a la estación hoy, ¿verdad?” Sugirió Suraya.

Munir no respondió. Se quedó mirando fijamente el rostro de su novia.

“Munir … ¿por qué me miras así?” Preguntó Suraya. Nunca había visto a Munir actuar así. Todo este tiempo, él rara vez miraba su cara.

“Te extrañé, Suraya …” expresó Munir.

Suraya se sorprendió. Ella no pudo ocultar su expresión de sorpresa en su rostro.

“Munir … esta es la primera vez que dices algo así …”

“Lo sé … lamento no haber expresado nunca mis sentimientos todo este tiempo, Sura. Pero ya sabes, ¿verdad? Realmente te quiero… “

Sura asintió mientras se tapaba la boca. Ella se movió. Aunque lo sabía, oírlo de los labios de Munir la hacía tan feliz que las lágrimas corrían por sus ojos.

Munir tomó a Suraya en sus brazos. Él le besó la frente. El solo hecho de leer sobre la muerte de Suraya en la novela negra fue suficiente para que él se diera cuenta de que no podía soportar perderla. Deja que suceda solo en la historia. No dejes que Suraya muera en la realidad. Munir se volvería loco si realmente sucediera.

Munir saludó a Adib y Suraya cuando el Kancil azul salió de su casa. Luego, subió a su auto y fue a la estación de policía para resolver el caso del asesinato de Azwa. (NTE: Perodua Kancil: Coche urbano fabricado por el fabricante de automóviles de Malasia Perodua desde agosto de 1994 hasta 2009.)

Munir se quedó en la estación de policía durante todo el día a pesar de que fue suspendido. Sin embargo, no se quejó ni un poco. Munir lo tomó como su responsabilidad con Azwa. Las cosas mejoraron para él en la noche cuando recibió un aviso de los altos mandos de que podría comenzar a trabajar nuevamente la próxima semana. A Munir también se le permitió cuidar de Adib hasta que se encontrara a su tutor legal. Estas buenas noticias consecutivas hicieron que Munir estrechara sus manos en agradecimiento.

Munir puso su cuerpo en el sofá en el momento en que llegó a casa. Estaba muy cansado. Munir llamó a Suraya para preguntarle cómo estaba y le dijeron que se estaba divirtiendo con Adib. Acababan de terminar de ver una película. Adib estaba emocionado porque nunca antes había ido al cine. Estaban planeando llenar su estómago en KFC a continuación. Munir se sintió aliviado al escuchar eso. Al menos ahora Adib ya no estaba solo porque Suraya sabía cómo entretener a las personas, a diferencia de él, que siempre era serio y aburrido.

Munir giró a su derecha y vio su equipaje que todavía estaba lleno. Entonces recordó que la novela estaba en ahí. Munir sacó la novela que últimamente lo ha estado perturbando emocionalmente, decidió simplemente tirarlo a la basura.

Pero cuando estaba frente a la papelera, la novela, por alguna razón, se atascó en su mano. Era como si no quisiera dejarlo ir. Munir volvió a inspeccionar la novela. Repasó las páginas por curiosidad.

“No quedan muchas páginas …” se dijo Munir a sí mismo.

Y así, al igual que un drogadicto que estaba en abstinencia y finalmente consiguió otra dosis, Munir inmediatamente comenzó a leer la novela, aunque sabía que la novela no le haría ningún bien a su vida. De hecho, solo traería problemas.


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