Cerda Villana — Capítulo 18


Dos de tres.


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Mi exprometido tiene una buena nariz

 

—Mejor dejémoslo ahí. Le pediré ayuda a otra sirvienta a cargo de la vestimenta.

Abrí la puerta para echar a las criadas de la habitación.

Cuando lo hice, encontré a mi primo de pie con una simpática sonrisa enyesada.

—¿O, onii-sama…?

—Britney. Venía a decirte que tienes visita, pero… ¿estabas en medio de algo?

La complexión de las criadas empeoró.

¡Me estaba escuchando…! Y recién lo había descrito como lechón que tomaba prestado el poder de Ryuze… ¡Qué horror! ¹

—N-no. Nada en particular.

—¿Hmm? En cuanto a mi opinión sobre este vestido, tampoco me gusta mucho que digamos. Parece ser que ellas no tienen sentido común, por lo que creo que contrataremos a otras personas para que ayuden a Britney con su ropa. Gracias por todo, ¿supongo? ²

Mientras sonreía como un ángel, Ryuze tomó una decisión aterradora.

(¿Eso fue… una indirecta recomendación de renuncia?) (TI: ¿Cómo que indirecta?) (NT: x2)

Sentí un estremecimiento al unísono con las criadas.

—Parece que todos ustedes estuvieron robando algunos de los ornamentos de la abuela para venderlos. Es natural que se les despida.

Aparentemente, las criadas estuvieron robando las pertenencias de la abuela.

—Me las arreglé para seguir el rastro del vendedor. Encontré que varias otras criadas estaban relacionadas con el crimen, así que ellas también fueron despedidas. El abuelo no tuvo quejas al respecto —dijo mi primo de manera refrescante. Él tomó mi mano, y me guio fuera de la habitación.

—Eh… Onii-sama…

—Sus acciones eran imperdonables.

—Pero ¿será fácil reunir sirvientes de reemplazo?

—Todo está bien. Ya terminé de entrevistar a sus reemplazos.

Aunque tuve que preguntar, parece que no soy la culpable de los despidos… Gracias al cielo.

Habiendo sido dirigida al salón, advertí una cabeza naranja con una expresión de disgusto. Era el hijo del señor vecino. Mi exprometido, Ricardo.

—Gracias por esperar. Um, ¿qué asunto tienes para hoy, Ricardo-sama?

—Ah. Hoy tengo algo que decirte. Este es el fin de nuestro trato. Ya le hemos dado mucho dinero de consolación a la casa del Conde Hakusu y hemos proporcionado otros apoyos. Al haber prestado mi ayuda, contribuí a la agricultura de este territorio… Creo que más ayuda sería excesivo, ¿no?

—… T-tienes razón.

Aunque todavía hay muchas cosas que nos gustaría que el territorio vecino nos ayudara, preferiría evitar que se corten nuestros lazos.

Pero también entiendo el deseo de Ricardo de cortarlos aquí y ahora.

—En ese caso, ¿podremos hacer trueques en el futuro? —dije tímidamente.

—¿Qué estarían intercambiando, específicamente? En primer lugar, ¿tienen algo que valdría la pena intercambiar a la escala de un territorio?

—Um, jajaja…

Hay algo, mas no sé si Ricardo lo querría.

Mientras me sentía preocupada, mi exprometido abrió la boca—: Hoy no hueles mal. Más bien, tienes un agradable olor floral.

—… Es porque me lavé usando las aguas termales.

Seguía siendo con una mirada de desprecio, pero me alegró ser valorada positivamente.

Además, como el tema de las aguas termales fue surgiendo, sería más fácil pasar al tema crítico.

—Bueno, quité mi olor usando un invento revolucionario que elimina los malos olores. Si ofrezco un poco de eso, ¿podríamos obtener tu ayuda en el futuro?

—Depende del contenido, pero me interesa ese invento.

—Se llama jabón, pero…

—¿No es ese el producto que recientemente se ha popularizado en la capital real?

—… ¿Eh?

Era mi primera vez escuchando que se hizo popular en la capital.

Sin darme cuenta, el producto aficionado que hice por mi cuenta se convirtió en algo con inmensas expectativas.

Sin preocuparse por mi desconcierto, Ricardo me miró, y abrió la boca—: Hablando de eso, tú… ¿perdiste un poco de peso? Comparado con la última vez que nos vimos, tu cara se ve un poco más pequeña.

—… ¿E-eso crees? Solo he perdido un poco de peso hasta ahora.

—¿Hiciste algo?

—Estoy a dieta. Cambié mis comidas, empecé a hacer ejercicio…

Ricardo meramente murmuró «Ah, ¿sí?», pero no dijo nada en particular más allá de eso.

(… ¿Qué fue eso?) (TI: ¡Que va a por ti, Britney!) (NT: ¡Vamo’!)

La charla terminó ahí, diciendo que tenía que ir a hablar con Ryuze.

Después de lo cual, pareció que esos dos irían a dar una vuelta.

… Sí, yo también quiero ser capaz de montar a caballo.

En mi última medición, estaba pesando aproximadamente 70 kilos.

Llegando a este punto, los efectos de la dieta han empezado a aparecer.

(De todos modos, aún tengo que salir del estado de gordita.)

He logrado eliminar 10 kilos de mi peso original.

(Quedan 30 kilos. ¡Esforcémonos, Britney!)

Me animé nuevamente a continuar con mi dieta.

 

 

Notas:

1– De nuevo, parece un modismo o algo así. No tengo ni idea si se debe traducir al literal o si en español tenemos un equivalente.
2– Si no entendieron esta última parte, Ryuze le da un dizque agradecimiento o apreciación a las criadas que acababa de despedir por “todo su esfuerzo hasta ahora”. Es costumbre de los japoneses dar un agradecimiento a alguien que está por jubilarse o irse del trabajo, aunque en este contexto hay un tono despectivo en el mismo.


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