Bursters!! Capítulo 57


Gif: y aquí el capitulo de la semana, muy intenso si debo decir, espero que lo disfruten, entonces no vemos bye~~

 

Lancelot: Bueno, hasta aquí el mini arco de rencores personales, hablando sobre lo ocurrido antes de la liberación de Yashiro. Déjenme saber si les gusto en los comentarios 🙂 Saludos desde la mesa y nos vemos la próxima semana

Edición y Corrección: Gif

Rencores Personales: Seiji, Kazuha y Fuuko Pt.3

 

— Broooooh, este lugar es un desastre… Ni siquiera yo hago tantos destrozos cuando uso mi Burst para divertirme… — se dijo a si mismo Wade.

Mientras el extravagante tipo caminaba por el sendero de destrucción, por casualidades del destino, acabo en el campamento japones. Nunca fue bueno orientándose.

— ¿…? ¡Ohhhh! Personas vivas. Les preguntare hacia donde debo ir. Creo que me he perdido…

Los soldados no pudieron evitar verse extrañados al ver a tal persona. Tenía una camisa floreada y un traje de baño, además de una tabla de surf. ¿Qué demonios hacia un tipo así en medio de un campo de guerra?

Por motivos obvios, todos fruncieron el ceño al escuchar tal disparate. Sin embargo, debido a la situación con Kazuha, estos decidieron ignorar al hombre. No era la máxima prioridad en ese momento.

— Oigan…no es bueno ignorar a alguien en problemas…

— ¡…!

Sin que siquiera Fuuko se diera cuenta, el hombre había logrado no solo ingresar a la base del campamento, sino colarse en la sala de reuniones sin que nadie lo notara. Se lo veía sentado de cuclillas con la tabla de surf clavada en el suelo. Como si no le importara el ambiente.

Kenjuro por su lado, decidió afrontarlo. Este tipo por mas descuadrado que pareciera, no era un simple bufón.

— ¿Se puede saber que haces aquí? Estamos ocupados.

— A mí no me mires, viejo. Simplemente estoy cumpliendo algo que me han pedido.

— «Viejo…si me lo preguntas no pareces mucho más joven que yo…» — pensó Kenjuro incomodo por la respuesta.

— En fin… estoy buscando a una mujer…

— ¿…?

— El viejo me ha pedido que detenga a una tal Yuzuha…Y yo que me estaba divirtiendo en la playa. No he tenido tiempo ni de pisar la arena… — dijo Wade algo decaído.

— ¿Yuzuha?… ¿Quién te lo pidió? — pregunto Fuuko.

— Discúlpame preciosura, pero es secreto profesional. — respondió Wade con una sonrisa.

— Hmmmm…

Por si ya no había quedado claro, este sujeto era tan relajado que hasta parecía estar hueco de la cabeza. Fuuko no podía ver su mente por algún motivo, por lo que decidió subir la intensidad, para ver si podía sacar alguna información de él. Era cuando menos extraño.

—…Si quieres saber mas de mi podemos discutirlo en una cita en la playa, hermosura. — dijo Wade.

— ¡…!

Luego de la frase tan incomoda, Wade desato una cantidad insana de aura al punto que Fuuko sintió terror y aborto el intento de espionaje. Tras ello, Wade se levanto del suelo, se sacudió el polvo de la ropa y hablo.

— No esta bien fisgonear las mentes de los demás, querida. En fin. ¿Saben donde esta esa tal Yuzuha? Es de cabello negro y tiene mas pechos que cabeza… al menos eso me pareció en la foto que me dieron…

— «…No es Yuzuha…es Kazuha…» — pensaron Kenjuro y Fuuko incomodos por la acertada descripción.

— ¿Hmmmmm? Por las caras que ponen, supongo que conocen a esta mujer. ¿Serian tan amables de decirme donde esta? Me he perdido siguiéndole el rastro…— dijo Wade a modo de ruego.

—…Quieres… ¿Detener a Kazuha? — dijo Kenjuro sorprendido.

— ¿Se llama Kazuha? Perdón por el error, Je, je…

Cada vez que Wade hablaba más dejaba de parecer un bufón y pasaba a parecerse más una amenaza. Decir que “te pidieron” detener a Kazuha no era una petición de risa. Mas aun estando al tanto de la situación actual.

— ¿Qué harás con ella? — pregunto Kenjuro con una expresión seria.

—…Ni idea… — respondió Wade.

— … ¿Huh?

— Solo me pidieron que detuviera a esa mujer. No sé nada más. A modo que tampoco me importa mucho…

—… «¿Este tipo realmente podrá detener a Kazuha? A mi me parece un simple tipo con mas algas en la cabeza que cerebro…»

—…Esta al hacia el Noroeste, a unos 35 kilómetros de aquí aproximadamente.

— ¡Fuuko! — reclamo Kenjuro.

— Aunque no le digamos nada, no cambia la situación, Ken. Kazuha perdió por completo el juicio y eres consciente que ni tu ni yo podemos pararla como está ahora.

—Gugh…— gruño Kenjuro ante la cruda realidad.

— Je, Je… parece que tendrá que confiar en mí. Tranquilos, no pienso matarla ni nada. Ja, ja, ja. Muy bien… ¡Hop!

Luego de las palabras, Wade saco su tabla del suelo y giro para salir de la sala. Cabe decir que algunos se tuvieron que agachar para no ser golpeados por la tabla en la cabeza.

— ¡Hey, cuidado con eso!

— Sorry, broh. — respondió Wade sonriendo.

Con dudas sobre si confiar sobre este extraño personaje, Fuuko y Kenjuro tomaron un jeep junto con Wade, para llevarlo a donde estaba Kazuha. No fue muy difícil dar con la pista del demonio desatado. Tanto que les incomodaba saber que Wade se había perdido.

— Woooooow, nunca había visto tantos soldados iguales juntos, parece una partida de Heilo 3. — dijo Wade mientras miraba por la ventana del Jeep.

—…

Paso cerca de una hora, hasta que llegaron lo mas cerca que pudieron del objetivo, Kazuha. Kenjuro y Fuuko sentían escalofríos por el simple hecho de estar cerca. No obstante Wade, estaba tan aburrido que parecía estar a punto de dormirse.

— ¡Despierta! — grito Kenjuro.

— ¡AH, YO NO FUI! ¡LO JURO! ¿Eh?…

Wade comenzó a mirar hacia todos lados debido al fuerte despertador. Fuuko, quien estaba en el asiento del acompañante, le señalo una dirección y le dijo a Wade que Kazuha se encontraba en esa dirección.

— Esta en esa dirección. Nosotros no podemos con ella en su estado. Por lo que solo podemos acercarte hasta aquí.

— No hay lio, puedo seguir desde aquí. Ni siquiera yo puedo perderme desde aquí.

El surfer salió del Jeep y saco su tabla del techo del vehículo, principalmente porque se negó rotundamente a dejar su tabla en la base. Fuuko y Kenjuro veían como el sujeto se alejaba junto con su enorme instrumento deportivo en el horizonte, directamente hacia Kazuha.

— ¿Crees que lo lograra? — pregunto Kenjuro.

— No lo sé… pero o está demasiado confiado o es increíblemente idiota… — respondió Fuuko.

— O ambas… Por cierto, dijo que te diera esto.

— ¿…?

Kenjuro le paso un papel a Fuuko. Esta abrió la nota y en ella había unos cuantos números. No fue hasta que leyó la parte de abajo que entendió.

— “Recuerda llamarme, nena” …

—…

Efectivamente, Wade le había anotado su numero telefónico. Obviamente, Fuuko paso a despedazar la nota con una notoria molestia en su rostro.

Ya alejado del Jeep, Wade muestra una sonrisa increíblemente relajada aun cuando ya se encontraba a pocos metros de su objetivo. El hombre solo pudo silbar de la impresión al verla.

— Mamita… ¿Sabes? Si no estuvieras cubierta de sangre, me gustaría verte en mis sueños todas las noches.

—…

Completamente enloquecida y sin mediar palabra alguna, Kazuha vio a Wade y arremete con tanta ferocidad como puede. No obstante, Wade evade los ataques con increíble facilidad, aunque uno que lo obligo a hacer la clásica inclinación hacia atrás como cierta película, casi le cuesta caerse por no mantener el equilibrio.

— Ouuhhhh, Oh, oh… Ufff, casi me caigo…

— ¡AHHHHHH!

Debido a sus descuidos, esta vez el ataque pasa mucho mas cerca de lo que le gustaría, logrando cortarle varios mechones de pelo.

— ¡Oye, cuidado con el pelo! ¡Es marca registrada!

Kazuha continúo atacando a una velocidad y con una fuerza fuera de las escalas. Sin embargo, aunque debía estar algo atento, Wade no parecía estar abrumado por ella.

—…Empiezas a molestarme lindura… — dijo Wade comenzando a molestarse.

El hombre comenzaba a mosquearse debido al incesante ataque de Kazuha. No obstante, está logro que un ataque fuera lo suficientemente bueno para que Wade no pudiera eludirlo, por lo que se vio obligado a cubrirse con la tabla.

—… ¿Eh?… No… ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡MI TABLAAAAAAAAAAA!

Efectivamente, el zarpazo de Kazuha hizo una gigantesca rayadura en la parte de debajo de la tabla, un poco más y la habría destruido. Esto dejo pálido a Wade. Al punto de realmente enojarse en esta ocasión. Aun mientras seguía siendo atacando, este murmura algo, hasta finalmente gritarlo.

— Nadie…

— ¡AhHHhhh!

— ¡NADIE SE METE CON MI TABLA! ¡BASTARDAAAAAA! — exclamo Wade.

Luego del furioso grito de Wade por haber dañado a su fiel compañera, este infundio la tabla en aura Burst altamente densa y literalmente la uso para golpear a Kazuha en la cabeza. La potencia de golpe fue muchísimo mas fuerte que cualquiera de los ataques vistos en toda la guerra, incluso los de Kazuha.

Tal ataque dejo completamente fuera de combate a Kazuha, dejándola inconsciente y tirada en el suelo. En cuanto a la tabla…

—…Haaaaaa…Haaaaa… ¿Huh?… ¡…! ¡AAHHHHHHHHHHHHH!

Por la rajadura y posteriormente por el golpe. La tabla acabo por partirse.

— ¡MI TABLAAAAAAAAAAAAAAA!

Ver la enorme nube de polvo y sentir el temblor al momento del impacto desde tan lejos. Hicieron tiritar a todos, soldados japoneses y enemigos por igual. Por algún motivo nunca se volvieron a ver mas soldados Inmortales. Quizás decidieron retirarse al ver la magnitud de los poderes enemigos gracias a Kazuha y a Wade.

Unas horas después, Wade llega con las dos partes de su tabla, con Kazuha en un hombro y llorando.

Kenjuro y Fuuko no pudieron creerlo. La guerra acabo, por un demonio y un surfista.

Claramente, Kazuha no salió airosa del asunto. Wade decidió quedarse un tiempo, pues según dijo había recibido nuevas órdenes. La mujer por otro lado fue confinada y diagnosticada con locura. Puesto que luego de despertar la misma no paraba de decir el nombre de su hijo con la mirada muerta y perdida.

— Dai-chan… Estoy aquí…Fu,fu,fu…Mamá está contigo….

De vez en cuando, los cuidadores la veían lagrimear sin siquiera pestañear. La mujer parecía no dormir en ningún momento y se negaba a comer. La sonrisa parecía estar esculpida en su rostro, no movía una sola pestaña. Luego de acabar con los exámenes básicos, decidieron contactar con Seiji.

—… ¿Hmmm? ¿Una llamada? ¿Quién será?

Quien diría que Seiji conocería a Kenjuro de esa forma. Kenjuro se presentó por teléfono y hablo sobre la situación. Kazuha fue expulsada de la fuerza debido a asesinato de compañeros de armas, además de su estado mental y algo más. La imposibilidad de utilizar su poder.

—…

Seiji quedo en blanco. Dejo caer todos los datos que tenía y salió corriendo del trabajo. Algunos intentaron detenerlo, sin éxitos. Este simplemente uso sus cadenas para evitar que se pusieran en su camino.

Kenjuro y Fuuko no podía creer lo que había sucedido. Su amiga y compañera les conto todo lo que recuerda, omitiendo la parte de estallar en furia, lo cual no tiene memoria alguna. Pero si recordaba lo demás.

La sonrisa esculpida en su cara a medida que describía todo lo sucedió les helaba la sangre. Fue aun peor cuando Seiji logro llegar al lugar que le había indicado Kenjuro.

Al entrar, Seiji vio a su esposa, a Kenjuro y a Fuuko. Completamente sudado y agitado, este, toma a su esposa de los hombros y le pregunta fervientemente si se encuentra bien.

— Querida, ¿estas bien? ¿estas lastimadas? ¿te sucedió algo? — pregunto Seiji completamente agitado.

— Yo…Yo…

— ¡…!

— No estoy bien…Daichi…Dai-chan…

Aun con la sonrisa en su rostro, las lagrimas volvieron a caer de sus ojos secos y perdidos. Seiji sentía como se le escapaba el alma del cuerpo al ir escuchando lo que había pasado. Daichi no solo fue secuestrado. Aparentemente, este fue sujeto de pruebas y utilizado como soldado experimental.

Esto acabo por romper lo poco de cordura que quedaba en Seiji, acabando por caer de rodillas frente a su mujer y lanzar un grito tan desgarrador como el que su esposa hizo al descubrir la verdad.

Luego de todo eso, Kazuha permaneció en custodia dentro de una institución bajo inestabilidad mental. Los hábitos post traumáticos continuaron. La mujer no se movía del lugar ni cambiaba de expresión. Solo se quedaba allí. Sentada contra la pared, con una sonrisa escalofriante como si estuviera pintada en su rostro. No comía, no dormía, en ocasiones hablaba sola.

— Dai-chan…Fu,fu,fu… tranquilo…Mamá va para allá…

Fuuko era quien la visitaba mas a menudo, dado que sentía culpa por lo ocurrido. Ver a su mejor amiga completamente demacrada, sucia y fuera de si era algo horrible para ella. Mas aun cuando podía leer sus pensamientos.

Usualmente haciendo alusión a intentos de suicidio, arrepentimiento y dolor. Cada vez que Fuuko visitaba a su amiga, presenciaba una nueva forma de suicidio dentro de su mente.

Imagina ir casi a diario a ver como tu mejor amigo se quita la vida frente a ti. La pobre mujer tuvo que soportar eso por casi un año. Por su parte, Seiji se recluyo en su hogar, dándole fuertemente a la bebida.

— Ugh… — gruñía Seiji por los efectos del alcohol.

Kenjuro se encontraba demasiado ocupado por la post guerra para lograr ayudar. Fuuko estaba a pocos pasos de caer en la depresión, Kazuha completamente perdida en la locura y Seiji con su familia completamente destrozada. Finalmente, un año después. El comité mundial Burster, el G4, decidió que Kazuha era un peligro colectivo. Por lo que se le pidió a Seiji que sellara a su propia esposa.

— ¡HIJOS DE PUTA! — Grito Seiji mientras arrojaba una botella de sake a la pared.

No les bastaba con destruir su familia, no les bastaba con que su mujer matara a su hijo, no les bastaba con que su esposa se volviera completamente loca. Ahora, tenía que sellar lo poco que quedaba de ella.

Pasaron unas semanas hasta que finalmente fue convocado a la institución donde mantenía encerrada a su mujer. Una vez llego allí, se encontró con alguien más. Alguien de piel ligeramente bronceada, barba afeitada y de cabello sumamente corto, además de ojos cafés. Su nombre era Cannan. Este hombre poseía en su cinturón una especie de revolver.

Seiji se encontraba demasiado deprimido como para preguntar. Por lo que solo lo ignoro.

Las puertas se abrieron y tanto Cannan como Seiji vieron a Kazuha. Seiji sintió ganas de vomitar al verlo. Su mujer que antes poseía una bella figura y una hermosa sonrisa, ahora tenía la cara escuálida y llena de ojeras por falta de sueño y hambre. Se encontraba completamente sucia y con los ojos perdidos.

Obviamente, Seiji se quejó con el personal, pero objetaron diciendo que cada vez que alguien se acercaba a ella, dicho personal acababa gravemente herido, por lo que optaron por dejarla sola.

—…Hola…Seiji…

— ¡…!

Seiji escucha una voz familiar y gira. Eran Fuuko y Kenjuro. Al parecer habían sido solicitados en caso de que Kazuha mostrara resistencia.

— Ustedes… ¿también?

— ¿…?

Kazuha hablo luego de tanto tiempo. Era un tono triste y lúgubre, con la voz completamente quebrada.

— ¿Ustedes también me temen ahora? — murmuro Kazuha mientras las lágrimas volvían a caer.

Nadie pudo decir nada. Seiji comenzó a sellar a su esposa y esta no se resistió. Pero luego llego el momento de Cannan. Este, tenia a cargo, borrar los recuerdos relacionados al incidente. Al escuchar eso, Seiji se dio cuenta de algo. Su hijo estaba relacionado. Borrar todo lo relacionado con la guerra, borraría también de la memoria de Kazuha a su propio hijo.

Cannan apunto su revolver hacia la frente de Kazuha, quien ya se encontraba de rodillas, llorando por su miserable realidad. Mientras Kenjuro y Fuuko sostenían a Seiji para que este no interrumpiera.

— ¡Suéltenme! ¡No puedo permitir esto! ¡Kazuhaa! — gritaba Seiji indignado.

— «Perdónanos…pero…es lo mejor para todos…Seiji, Kazuha…» — pensaron ambos mientras sostenían a Seiji.

Cannan solo dijo algo que nadie pudo entender antes de jalar el gatillo.

—איום מנוטרל (Amenaza inhabilitada) — dijo Cannan en hebreo.

El disparo sonó y Kazuha cayó al suelo, olvidando así a su hijo. Seiji, que sostuvo a su esposa en ese lamentable estado solo pudo jurar una cosa mientras la abrazaba llorando.

— «Lo juro…quien quiera que seas, hagas lo que hagas…Me LaS pAgARas…»

Abrazando a su esposa inconsciente, Seiji con un profundo rencor, juro dar caza y acabar con cualquiera que tuviera algo que ver con lo sucedido. Finalmente, luego de investigar. Descubrió que Kenjo tenía conexiones con el caso y ahí fue donde consiguió a su vez, su boleto ganador para comenzar a cumplir su promesa… Encontró al que posiblemente llegaría a ser el Burster más poderoso y peligroso de la época, Yashiro.

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