Las palabras mágicas no existen


Bueno, aquí tienen una historia corta que Aoisora me mandó. Yo la corregí, así que todo debería estar bien. Si ven algo raro, avísenme en los comentarios.

Traductor: Aoisorabluesky
Editor: Absolute


«Mahou no Kotoba Nante nai»

 

—Si no paras de una vez, romperé nuestro compromiso. ¿Entiendes?

—Vale.

—¿Eh?

—Pues bien, hablaré con Padre. Si me disculpas.

Me quedé pasmado hasta que su brillante cabello color miel desapareció por la esquina del pasillo.

(¿Eh? … ¿Acaba de aceptarlo?)

Estaba casi seguro de que respondería “Lo siento” con lágrimas en sus ojos purpura como siempre lo hizo.

(¿¡Eh!? ¡No tenía ninguna intención de romper el compromiso! ¡La amo!)

Me apresuré a seguirla, pero no la encontré al otro lado de la esquina. Hice que mis ayudantes la buscaran, pero luego me reportó que ella ya había regresado a casa.

(Mañana. ¡He de arreglar este malentendido mañana!)

Perdí el apetito, mi condición empeoró en la noche. Me encerré en mi habitación y pasé la noche acostado.

 

*◆*◇*◆*

 

—¡Hermina!

Al día siguiente, la alcancé al terminar las clases.

—Buenos días, Elrind-sama.

Inmediatamente me quedé mudo. Apenas ayer me llamaba felizmente “Rind”.

—… ¿Hay algo que necesites de mí? Ahh, si es sobre el compromiso entonces espera un poco más por favor. Creo que los documentos llegaran a la casa de Elrind entre hoy o mañana.

Dijo eso con una sonrisa.

—Lo siento. Eso fue una broma. No tengo intención alguna de romper el compromiso.

—¿Eh?

— No tengo intención alguna de romper el compromiso.

—Ya no quiero estar comprometida contigo.

Ella dejó de sonreír.

(¿Por qué me mira con esos ojos?)
(¿Por qué usa un tono tan frío?)
(Por qué, por qué, por qué…)

—… ¿Por qué?

Kusukusu. Ella se rio en burla.

—No tengo intenciones de convertirme en tu esclava.

—Esclava, dices, ¡si nunca pensé en eso!

—Me refiero a que usar palabras como “Romper el compromiso” significa que crees poder hacer lo quieras conmigo, ¿no es así?

—…

—Te he amado. Pero si algo pasaba, siempre salías con un romper el compromiso, romper el compromiso. Eso es todo lo que dices. Te he dejado hacer lo quieras con esas palabras mágicas, pero ¿acaso entiendes cómo me siento?

—No, no. No es así. Por favor, escúchame.

—De todas formas, está bien. Es algo que ya se acabó. Verás, me daban escalofríos pesar que usarías las palabras mágicas “Divorciémonos” una vez que nos casáramos.

Fufufu, se rio dulcemente.

—Eso no es algo que una pareja fiel haría, ¿verdad? En ese caso, antes que convertirme en tu esclava, pensé en “matrimonio político por conveniencia” sería mucho mejor; quiero un matrimonio en el que pueda tener una confianza mutua con mi esposo.

Se llevó la mano a la mejilla y adorablemente ladeó la cabeza mientras decía eso, ella, que parecía mi prometida hasta ayer.

—Lo siento. Me disculparé, así que, por favor, perdóname.

—Ni lo pienses. Te he rogado una y otra vez que dejes de decir lo de “romper el compromiso”, ¿no es así?

—En serio, lo siento. No lo volveré a decir.

—¿Podrías levantar la cabeza?

—Quiero que me perdones.

Mientras yo seguía disculpándome con la cabeza gacha, ella me dirigió unas palabras mediante una voz de lo más adorable.

—Te lo he pedido una y otra vez. Pero…, no me hiciste caso. Es por eso que romperé el compromiso contigo. ¿Entiendes?

(Después de todo, ya no te amo.)

 

*◆*◇*◆*

 

Al día siguiente, la carta de ruptura de compromiso llegó desde su casa.

Me sorprendí porque mis padres no preguntaron nada, pero estaban más decepcionados que enojados conmigo.

La razón por la que yo, el segundo hijo de la casa de un conde, estaba comprometido con ella, quien proviene de la casa de un duque, era que nuestras familias tenían buenas relaciones. Nosotros, ella y yo, nos queríamos desde que éramos pequeños.

Así es, nuestra Casa no se puede negar a la “Ruptura del compromiso” de su Casa. Ni siquiera me dejaron replicar.

¿Por qué acabó así?

Pero, cuando ella dijo algo egoísta por primera vez:

—Si vas a ser tan egoísta, romperé el compromiso.

Fue lo que yo dije, y ella se puso a llorar mientras se disculpaba. Lo siento. No me odies. Rogaba adorablemente. Las lagrimas corrian de sus ojos purpura que gradualmente se teñían de rojo junto con sus mejillas, y sus manos pequeñas sujetando las mangas de mi camisa; no podía evitar encontrarla adorable.

Después de eso, se convirtió en mi frase para cada “lindo egoísmo” suyo.

¿Cuándo fue que comencé a usarla en otras ocasiones además de sus egoístas ocasiones?

Los años pasaron y ella se convirtió en una dama impecable, me mostraba su sonrisa, pero…

(Su rostro lleno de lágrimas desapareció.)

Porque yo sabía cómo hacerla llorar. Pero, yo, no pudiendo rendirme con ella, me disculpé muchas veces, pero…

Un mes después, ella se consiguió un nuevo prometido.

Así es, ella es la hija de un duque. Con su buena familia, excelente apariencia y educación, ella era la primera en la lista de posible esposa. Aparentemente, desde el momento en que se rompió nuestro compromiso, la inundaron con propuestas de matrimonio.

Me gradué y se esperaba que me mudara a nuestro territorio. Los muchos amigos que esperaba vinieran —amigos de antes de romper nuestro compromiso— ninguno vino. ¿Era la casa del duque su objetivo? ¿O temían estar conmigo, quien obró mal hacia la casa ducal?

Por otro lado, sigo sin creerlo.

Aún confío que ella aparecerá a la vuelta de la esquina en cualquier momento, que me mirará y me sonreirá con un rostro lleno de felicidad.

 


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