Súper Gen Divino – Capítulo 270: Cristal Dorado


Segundo Capítulo Semanal

¡Disfrutenlo!

Han Sen no sabía cómo describir lo que sentía en ese momento. Después de cruzar montañas, ríos y el océano, resultó que el león dorado llegó a una isla desierta sólo para dar a luz a su descendencia.

La montaña dorada parecía ser un volcán con una gran cuenca en la cima. El león dorado estaba en cuclillas dentro de la cuenca, aullando.

Han Sen se había bajado de la espalda del león y lo había observado durante siete días. Al principio, pensó que el león podría haberse enfermado por comer demasiadas flores rojas, y quiso ver si el león iba a morir.

Sin embargo, después de sufrir durante una semana, el león dio a luz a un león bebé del tamaño de un elefante. Resultó que el león vino aquí a dar a luz.

“Así que acaba de dar a luz a su bebé. Fin de la historia.” Han Sen suspiró y se preparó para irse.

El león dorado era tan fuerte que Han Sen no sobreviviría a su ataque a pesar de estar débil tras el parto.

Cuando Han Sen se dio la vuelta, de repente oyó un grito estridente del león, que de repente escupió una gran cantidad de sangre dorada.

Han Sen se detuvo. No había ninguna otra criatura aquí, así que ¿por qué escupiría sangre de repente el león?

Durante un tiempo, el león dorado escupió más sangre como una fuente.

Mientras Han Sen estaba sorprendido, de repente vio un globo de cristal dorado con un diámetro de tres pies.

El cristal era tan brillante como un diamante y parecía tener toda la galaxia brillando dentro de él.

Han Sen lo miró y pensó, “¿Qué es eso?”

Después de escupir el milagroso cristal dorado, el león dorado dejó de rugir y trató de separar el cristal de su sangre con su pata.

Debido a su tamaño gigante, el león tuvo dificultades para mover el cristal dorado delante del león bebé que acababa de dar a luz, que ni siquiera había abierto los ojos.

“¡Roar!” Después de hacer todo eso, el león dorado miró al león bebé lamiendo el cristal dorado y cerró los ojos. Parecía que había muerto.

Han Sen estaba estupefacto. No estaba seguro de si el león dorado estaba realmente muerto, pero la sangre seguía cayendo de su boca a la cuenca la cual ya tenía un charco de centímetros de profundidad. No había forma de que el león estuviera vivo.

El león bebé que acaba de nacer no tenía ni idea de lo que había pasado. Con los ojos cerrados, sostenía el cristal dorado con dos patas y lo lamía con la lengua.

“Hagámoslo.” Han Sen era bueno en el asesinato y era muy sensible sobre como de viva estaba una criatura. Era obvio que el león dorado había muerto.

El cristal dorado que escupió parecía ser algo muy valioso. Han Sen vio al león bebé lamiéndolo haciéndose más fuerte tras un tiempo.

Han Sen apretó los dientes, convocó a las alas y voló hacia la cuenca. Empuño la lanza del caballero escarabajo y la clavó entre el león bebé y el cristal dorado. Usando la lanza como palanca, alejó el cristal dorado de las patas del león bebé. El cristal dorado rodó hacia la pared.

El león bebé se molestó. Al nacer, ni siquiera podía abrir los ojos o ponerse de pie, y sus patas aún estaban débiles. Todo lo que podía hacer era oler en dirección al cristal dorado y hacer gruñidos pueriles.

Han Sen había volado en el aire, observando al gigantesco león dorado desde lejos. Viéndolo permanecer completamente quieto, Han Sen se sintió relajado y voló hacia el cristal dorado. Primero lo golpeó con su lanza. Sonaba como una piedra.

Han Sen extendió la mano para tocarlo, se sentía frio.

“El león no le haría ningún daño a su bebé, ¿verdad? Ya que el león bebé podría lamerlo, no debería haber ningún problema.” Han Sen miró al león bebé que gruñía, que estaba luchando por venir, y tomó una decisión. Él también lamió el cristal dorado.

Cuando su lengua tocó el cristal dorado, sintió que el cristal se derretía en líquido. Aunque no había mucho sabor, la sensación de frescor era refrescante.

Mientras lo bebía, Han Sen sintió un escalofrío. Sentía que todas sus esporas se habían abierto de repente y que tenía más energía de la que podía usar.

“¡Increíble de hecho!” Han Sen se sentía tan enérgico y alegre que lamía el cristal continuamente. Era como chupar un carámbano. Cuanto más rápido lamía, más líquido tomaba. Muy pronto, Han Sen había lamido un trozo de cristal del tamaño de un balón de fútbol.

Mientras bebía el líquido dorado, casi se sintió renacido.

La energía llenó todas sus células.

“¿Qué es esto? ¡Esto es mucho mejor que el Viagra! ¿Esta debe ser la esencia de la vida del león de oro?” Han Sen estaba encantado, ya que sabía que el cristal dorado debía ser algo increíble.

El león bebé luchó rápidamente para levantarse. Han Sen reflexionó y trató de sostener el cristal dorado, que era más ligero de lo que había pensado, apenas alrededor de doscientas libras. Han Sen lo levantó y voló hasta el otro extremo de la cuenca.

El león bebé no se rendiría. Olfateando, siguió arrastrándose, persistente para recuperar el cristal.

“No quería matarte porque eres sólo un bebé. Pero como no te das por vencido, no tendré piedad.” Han Sen se decidió y apuñaló con la lanza al león bebé.

“¡Ding!”

La lanza ni siquiera araño la piel del león bebé. La cabeza de la lanza incluso fue rebotada por su pelaje.

Han Sen abrió los ojos de par en par y miró incrédulo al león bebé.

 

 


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