Super Gen Divino – Capítulo 267: León Dorado


Segundo Capítulo Semanal

En este capítulo se podría decir que empieza un nuevo arco de la novela, ¿que nuevas aventuras le deparara el futuro a Sen?

¿Conseguirá matar a un criatura tan grande como una montaña? Y si lo consigue, ¿será capaz de comérsela o se la dará a comer a las mascotas?

¡Disfrutenlo!

Cuando el yate se detuvo frente a una isla que parecía un jardín, Ji Lingfeng se bajó del yate en la espalda de su guardaespaldas, estaba tan borracho que ni siquiera podía caminar.

Ji Lingfeng se fue directo a la cama cuando llegó a la villa de la isla. Han Sen y Ji Yanran tuvieron que cenar sin él.

“Recuerdo que el hermano dijo que hay una fuente termal. ¿Vamos allí?” Después de cenar, Han Sen miró a su novia.

Ji Yanran se sonrojó al saber lo que el tipo estaba pensando. Ella había traído a Han Sen aquí, pensando que debido a la presencia de su hermano, Han Sen no se atrevería a ir demasiado lejos. Sin embargo, no esperaba que Ji Lingfeng se emborrachara tan rápido.

En la enorme piscina de aguas termales, Ji Yanran y Han Sen eran las únicas dos personas allí. En media hora, Ji Yanran se puso rosada de una manera seductora.

Han Sen ya no podía controlarse. Levanto a la muchacha en sus brazos y caminó rápidamente hacia el dormitorio.

Con la cabeza enterrada en el pecho de Han Sen, Ji Yanran estaba lacia como si estuviera borracha.

Han Sen colocó a Ji Yanran sobre la sábana blanca. Los ojos de Ji Yanran estaban brillantes y sus mejillas sonrosadas.

“Cariño, allá voy.” Han Sen se lanzó sobre ella.

El viaje de cuatro días se sintió como un segundo para Han Sen. Cuando regresó a Blackhawk, Han Sen entró a El Santuario de Dios y comenzó a ocuparse de los asuntos del equipo especial.

La bestia nebulosa aún necesitaba más de un mes para evolucionar y convertirse en una criatura divina. Han Sen planeó usar el tiempo para cazar unas cuantas criaturas mutantes.

El mejor lugar para cazar criaturas mutantes era el Pantano Oscuro, pero las criaturas mutantes allí eran demasiado grandes. El Desierto del Diablo también tenía muchas criaturas mutantes, pero a menudo aparecían en grupos, lo cual era problemático.

Después de pensarlo un poco, Han Sen decidió probar suerte en las Montañas del Dragón de Jade.

Antes de convertirse en el jefe del equipo especial, Han Sen sólo conocía los nombres de algunas montañas cercanas, pero no tenía ni idea de las características. Después de convertirse en el jefe, Han Sen leyó muchos documentos útiles, muchos de los cuales eran sobre las Montañas del Dragón de Jade.

Aunque las Montañas del Dragón de Jade fueron descubiertas hacía mucho tiempo, nadie se atrevió realmente a ir a cazar allí.

Incluso los tres grandes equipos del refugio no se atrevían a cazar criaturas en las Montañas del Dragón de Jade.

La razón principal era la abundancia de criaturas evolucionadas en las Montañas del Dragón de Jade. Han Sen oyó que el Asesino Sanguinario también vino de allí.

Según los documentos que había leído en los relatos de los que habían estado allí, varias criaturas divina aparecieron juntas en el linde de las montañas del Dragón de Jade.

La mayoría de la gente que había estado allí había muerto, y los pocos que habían regresado no se atrevieron a volver allí.

Estaba más allá de su capacidad. Donde había demasiadas criaturas divina, un grupo grande ni siquiera sería útil.

Los sobrevivientes habían descrito una serpiente gigante de trescientos pies (noventa metros) de largo, un pájaro del tamaño de una nube oscura y una bestia gigante como una colina, entre otros.

Lo que más impresionó a Han Sen fue que los sobrevivientes no vieron ninguna criatura ordinaria o primitiva. Las criaturas menos evolucionadas eran mutantes.

Aunque era arriesgado, Han Sen tenía el espíritu de la Bestia CambiaColor divina, que podía ayudarle a colarse y buscar oportunidades.

En cuanto a su olor, Han Sen utilizo un punto de sus créditos especiales de escuadrón y compró una botella de agua vegetal, que era una solución probada y verdadera para cubrir el olor a humanidad.

Después de toda la preparación, Han Sen partió hacia las montañas del Dragón de Jade, llevando la espada de diamante y la lanza del caballero escarabajo.

Incluso con la alta velocidad de Meowth, Han Sen tardó ocho días en llegar a su destino, sin pararse a cazar en el camino.

Al borde de las montañas del Dragón de Jade, Han Sen se volvió más cuidadoso. Desconvoco a Meowth y se roció con el agua vegetal. Con su armadura divina, Han Sen caminó hacia las montañas.

Aunque tenía alas, Han Sen no se atrevía a volar. El espíritu de la Bestia Voladora divina era rápida, pero se quedaba corta ante una criatura voladora divina. Sería un movimiento suicida si Han Sen decidiera volar.

Han Sen no podía permitirse el lujo de usar el espíritu de la Bestia CambiaColor de inmediato, porque tenía un límite de tiempo para usar un espíritu de la bestia cambiaforma. Han Sen no elegiría cambiar de forma a menos que fuera una emergencia.

Las Montañas del Dragón de Jade eran diferentes a otros lugares. Incluso en el desierto del diablo, las criaturas ordinarias y primitivas podían ser vistas en todas partes. Sin embargo, desde que Han Sen entró en estas montañas, no había visto ni una sola criatura.

Las montañas estaban formadas por piedras negras. Apenas había plantas en ellas. El paisaje era desolado y sombrío.

Viajando por un largo tiempo, finalmente vio una criatura, que era tan grande como una bestia mamífera. Sólo escuchando el latido de sus pezuñas, Han Sen podía sentir que la tierra temblaba.

Aunque no sabía si la criatura era divina o mutante, Han Sen había perdido su interés en ella con solo mirar su tamaño.

Mientras la criatura corría por las Montañas del Dragón de Jade, Han Sen la siguió a distancia. Con una criatura tan grande por delante, todo tipo de criaturas se alarmarían. De esta manera, Han Sen podría reducir significativamente sus riesgos.

Después de seguir a la criatura durante un par de horas, Han Sen no tuvo ningún problema. En verdad, las criaturas de las Montañas del Dragón de Jade eran avanzadas, pero había menos criaturas aquí que en otros lugares.

Han Sen comenzó a pensar si debía o no seguir a esa criatura. Era un camino seguro, pero no se encontró con ninguna criatura mutante. Se preguntaba si era porque no había ninguna, o porque estaban asustadas por ese gigante.

Mientras Han Sen dudaba, de repente oyó un grito. La enorme criatura que corría delante de él fue de repente mordida en el cuello y arrastrada por una criatura que parecía un león dorado.

El cuerpo gigante de la enorme criatura era apenas más grande que la cabeza de la criatura parecida a un león. El león masticó un poco y se lo tragó.

Han Sen estaba cubierto de sudores fríos. El león dorado era tan grande como una montaña.

 

 


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