Hija del duque — Capítulo 14


Bueno… suspiro… Sinceramente, ni siquiera he podido traducir el resto de capítulos gracias a esta barbaridad…

Verán, la primera parte de este capítulo (en inglés) estaba mal traducida, así que tuve que basarme en las raw… y bueno, me tomó un tiempo analizar las frases que ni la TI supo traducir bien.

Dicho eso, este capítulo también es bastante largo (otra de las razones por la que me costó terminar este capítulo). Espero que no me haya saltado nada de las partes que estaban mal. Creo que hay unas pocas frases que no están del todo bien, pero ya eso se lo dejo a Portox. Ya me cansé de corregir este capítulo :’v

Traductor: Absolute
Editor: Portox


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Capítulo 14:

Altar Megalítico (2)

«Arco 1: Erica Aurelia y las Ruinas del Visitante»

 

Klaus rugió mientras se dirigía al antiguo monstruo negro Zaratán.

El bulto de innumerables cartas de hechizo se esparció a su alrededor y formó un enorme brazo que no perdería frente al de Zaratán. 

 

Me hizo recordar a algo que vi en uno de esos libros ilustrados para niños. La manera en la que se reunían alrededor de su brazo era similar a la que formaba un cardumen de peces.

Pero, ¿podremos competir con esto?

 

Zaratán movió su antebrazo.

Klaus concentró las cartas de hechizo que tenía delante como un escudo y recibió el golpe del grueso antebrazo.

 

En el momento en que las garras del monstruo lo tocaron, se desplegó un gran círculo mágico a partir de las cartas de hechizo que estaban organizadas consecuentemente.

Algo similar a una gran chispa se dispersó entre los dos y el residuo mágico revoloteó en el aire como si fueran escamosos¹.

 

Klaus fue empujado unos dos metros y quedó de rodillas.

Parece que de alguna manera salió ileso.

 

Uh, está mirando para acá con unos ojos triunfantes.

Entiendo que seas fuerte, pero es malo para mi corazón, así que para ya con eso.

 

—¿¡Qué estás haciendo, Erica!? ¡Usa la varita!

—¡Sí! ¡Klaus-sama!

 

Uh, dejó de darme la mirada triunfal y empezó a verme feo.

Ahora que lo pienso, es verdad.

 

Klaus incorporó casi todas las cartas de hechizo en el Círculo Protector que expandió.

Ahora su medio de ataque se limitaba a la Varita de Saeta de Fuego.

 

Por otra parte, a la varita solo le queda una carga, ¿no?

Sin importar la edad que tenga, Klaus no puede luchar contra un monstruo tan fuerte a solas.

 

Le eché un ojo a Anna.

Parecía estar escondida bajo la sombra de la pared que separaba el camino principal que llevaba al altar y al santuario interior.

La imité lanzándome a la sombra de un pilar.

 

La batalla entre el mago Klaus y el enorme monstruo Zaratán continuó.

Klaus era el que estaba a la defensiva.

En ocasiones, lo atacaba con poder mágico al juntar algunas cartas de hechizo.

Sin embargo, ni una sola cicatriz en las duras escamas del monstruo estaba a la vista.

 

Pensé que él era extraordinario en esquivar, pero su poder mágico no era inagotable.

Además, también había un límite en el número de pociones de recuperación mágica.

 

(¡Tengo que ayudarlo…!)

 

Pero, Grasa no hacía daño.

Abrí mi bolso lleno de varitas.

 

No pensé que habría semejante situación como una pelea con un jefe, así que sólo hay unas pocas varitas que se pueden usar para la batalla.

Debería cambiar las varitas en el porta-varitas de mi cinturón.

Saeta Relampagueante.

Proyectiles Mágicos.

Sujeción.

Ráfaga.

Enroque.

Levitación.

¿Habrá alguna razón para la que Klaus me indicara usar Grasa?

 

Mientras cambiaba las varitas, me fijé en una que se podía usar como carta de triunfo.

Era una Varita de la Muerte.

 

El material era ciprés. La parte superior tenía doce granates piropo².

La superficie de la varita estaba brillantemente pulida y grabada con palabras de condolencia al estilo Aurelia.

El material que se encontraba en el núcleo, envuelto en una tela de lino y empapada en mirra, era el último aliento de una criatura que murió de causas naturales.

 

Sólo las criaturas que son más pequeñas que la utilizada como material principal para la varita pueden ser ejecutadas por la misma.

Cuando se usa en una guerra centrada en las personas, usamos el último aliento de un caballo.

 

Esta varita era para explorar el laberinto.

Como teníamos que luchar contra bestias y monstruos, debería usar el último aliento de las grandes criaturas.

Zaratán era un poco más pequeño que un elefante.

 

(A esta sólo le queda una carga. Si el material del núcleo es un elefante o una ballena, esta varita ganará. Si es un oso o un tigre, entonces tendremos que rendirnos y huir.)

 

Klaus redirigió las garras de Zaratán y dio varios pasos hacia atrás.

En ese momento, salí de la sombra del pilar.

 

—¡Por aquí, Monstruo!

 

En respuesta a mis palabras, el monstruo dejó de moverse.

Encontró mi figura y sonrió con deleite.

 

A, A, A, A, A, ¡¡¡Aurelia!!!

 

Un grito de profundo rencor sacudió el aire de la catedral.

 

Debería ser aterrador, pero ¿por qué se siente acogedor?

 

El monstruo dejó de fijarse en Klaus, se volvió hacia mí y puso fuerza en sus patas traseras.

 

Apuntando a ese momento, agité la varita.

Un oscuro y discreto círculo mágico de color de carmesí y negro flotó en la punta de la varita.

De allí, sombras maliciosas con la apariencia de tres manos distorsionadas se extendieron hacia el gigantesco monstruo.

Las inmensas manos negras de la muerte lo palparon suavemente.

 

Recuerdo… ¡Recuerdo esa magia, enana cobarde!

Niña estúpida.

Una criatura más grande que este yo…, ¡tal existencia no existe en ninguna parte de este mundo!

Yo soy esta tierra… Yo los llevé a ustedes, enanos vagabundos, a través del océano, ¡yo soy la propia ciudad!

 

… ¿¡del tamaño de una ciudad!? ¡Entonces hasta una ballena serviría de nada!

El enorme monstruo Zaratán pateó el suelo, corriendo a una velocidad que no se ajustaba a su enorme complexión.

Tiré la Varita de la Muerte y saqué la Varita de Sujeción.

 

(¡Esto es malo! ¡No lo lograré…!)

 

Instintivamente me encorvé y cerré los ojos.

Un impacto como el de un coche chocando contra gruesas paredes de hormigón me sacudió los tímpanos.

 

ch-14-1

 

me protegió y se interpuso entre el monstruo y yo.

Añadió varios cientos de cartas de hechizo al Círculo Protector para enfrentarse al ataque de Zaratán.

 

—¡Klaus-sama!

—¡Erica! Tú, ¿por qué atacaste…? Aah, no, ¿no me expliqué lo suficiente?

¿Eeh? Perdón, ¿eso no estuvo bien?

—Si atacas a esa bestia, entonces mi ataque para distraerlo habría sido en vano, ¿verdad?

 

Conque Klaus estaba llevándose la atención del enemigo como en un juego en red³, ¿eh?

Una persona con una buena defensa atraería los ataques mientras que los demás darían ataques de apoyo lo suficientemente minuciosos para no representar una amenaza.

 

Por eso fue que mencionaste usar Grasa.

 

Pero, si alguien no hubiera hecho un ataque decisivo, entonces, ¿Klaus, al atraer los ataques, no habría estado en peligro?

Porque los que pueden manejar fácilmente la magia sanadora de alto nivel son la gente de Lucanrant.

 

—Aún tengo Sujeción y Saeta Relampagueante. Derrotarlo será imposible, pero podemos hacer una brecha para huir.

—Aprecio tu razonamiento, pero guarda las varitas ofensivas. En el momento en que se requiera un ataque simultáneo, cuando llegue ese momento…

 

Las garras de Zaratán golpearon el Círculo Protector.

Los continuos ataques debilitaron la solidaridad de las cartas de hechizo; casi la mitad de ellas fueron destruidas.

Desde la grieta del Círculo Protector se podía ver la sonrisa de Zaratán.

 

Kukukuku, ¿terminaron su jugada barata? 

—¡Erica! ¡Grasa!

—Sí, Klaus-sama.

 

Klaus estaba sujetando al monstruo usando la mitad de las cartas del hechizo.

En ese momento, saqué la Varita de Grasa.

 

¿Grasa será efectiva para esta situación?

Sólo me queda confiar en Klaus.

 

Al agitar la Varita de Grasa, una esfera mágica blanca se expandió desde la punta.

El poder mágico se transformó en una sustancia y expandió la esfera mágica al tamaño de un balón de baloncesto, dando forma a una gran burbuja de grasa.

 

—¡Dale!

 

Agité la varita y lancé la burbuja de grasa hacia Zaratán.

La grasa voló con lentitud mientras fluctuaba de arriba a abajo.

Cuando la burbuja de grasa se le acercó a la punta de su nariz, Zaratán hizo una expresión de aburrimiento.

La esquivó con facilidad.

Si nuestro oponente fuera un ser humano con armadura, podría haber sido posible, pero era absurdo intentar atinarle a un monstruo que podía saltar a sus anchas.

El Círculo Protector hecho de las cartas de hechizo de Klaus se desvaneció.

 

—¿¡Klaus-sama…!?

 

Klaus rodó hasta el otro lado de la habitación.

Y entonces, con una marcha lenta —como si estuviera disfrutando de la situación— Zaratán se acercó a mí.

 

—… ¡Ku!

そんなにも、俺を無数の星で殴り殺してまでも、賢者の石が欲しかったのか!?

Era una pequeña obra inútil, enana.

Es verdad, ustedes siempre, siempre, fueron nada más que trucos.

Todos es nostálgico… incluso aquella vez cuando me mataron.

Esa noche que llegamos a este continente, estaba exhausto y somnoliento… ¡y ustedes…!

¡Descarada locura dorada! ¡Incluso me atacaron con millares de estrellas!, ¿¡tanto anhelaban la Piedra Filosofal!? 

 

—¿La Piedra Filosofal?

 

El mayor deseo de los alquimistas del ‹Clan del Visitante›, Aurelia.

Convertir metal común en oro; una piedra milagrosa que transformaba cualquier cosa en la sustancia deseada.

En el escenario del juego, la razón por la que asesinaron al alquimista Zaratán fue para quitarle la Piedra Filosofal.

 

¿Te ves interesada en la Piedra Filosofal?

Efectivamente eres una descendiente de la Codiciosa Aurelia. No es de extrañar.

Sin embargo, es inútil.

Esos pensamientos mezquinos tuyos, todos ellos…, ¡son inútiles!

La Piedra Filosofal, mi propia alma… aunque me abras el vientre y me arranques las entrañas, ¡jamás la vas a encontrar!

 

Ya lo entiendo.

Era demasiado optimista pensar que podría romper mi bandera de la muerte si salvaba a Anna.

Zaratán… él jamás me perdonará a mí ni a mi familia.

 

Su odio y rencor hacia la gente de Aurelia.

Su muerte era un pecado que toda la gente de Aurelia adeudaba.

Mientras nosotros, los ciudadanos alquimistas de Aurelia, busquemos el sacramento áureo, ese pecado seguirá existiendo.

 

Suela la varita, hija de Aurelia.

Conozco toda tu magia. No podrías matarme aún si haces bajar las estrellas.

Ahora bien, ¿qué harás?

Te pareces a esa niña que creció a mi lado.

Si eres la única, estoy dispuesto a mostrarte misericordia.

Sin embargo… ¡lo haré solo si traicionas a esos dos, mátalos con tus propias manos!

¡¡Como lo que tus ancestros hicieron conmigo!!

 

El monstruo abrió su gran boca tan ampliamente que parecía desgarrarse, mostrando cada uno de sus afilados colmillos en una grotesca sonrisa.

 

—¡No pienso hacerlo!

 

Alcé la voz con fuerza, sacándome esta mala sensación.

¡Qué trato tan sucio!

 

Claaaaaaaro.

Solo eres una mentirosa que le encanta hablar mucho. Dijiste que no matarás a otros humanos, ¿eeeeeeeeh?

Entonces, he aquí mi primera opción.

¡Eeeeh! ¡La niña que se esconde por allá!

¡Si abandonas a la hija de Aurelia y huyes, les perdonaré la vida al chico y a ti!

Como sea, esta chica, al igual que sus antepasados, es solo una linda mujer de mala vida.

De cualquier manera, si la abandonas tu corazón no sentirá dolor, ¿verdad?

 

Zaratán estiró las manos haciendo un gesto exagerado como un actor de teatro y miró en dirección a Anna, que estaba escondida.

Qué acto tan despreciable, darle esas opciones a una niña.

 

Miré fijamente al monstruo.

Se veía como si disfrutara mi furia desde lo más profundo de su ser.

 

—No tientes a las hermanas de otros sin permiso.

 

Acompañando a la voz de Klaus, se escuchó el sonar del viento.

Las cartas de hechizo rodeaban las dos rodillas del monstruo, formando un triplo de anillos.

Era una magia de Atadura que fijaba al objetivo en un solo lugar.

Zaratán quedó atado por una triple atadura, por lo que cayó hacia adelante al tiempo que sus pies quedaron fijos in situ.

 

—Di lo que quieras, pero primero tendrás que derrotarme.

¿Aún puedes moverte, mocoso? No desperdicies la vida que generosamente pasé por alto.

—Antes que tirar mi orgullo, preferiría deshacerme de mi vida. No abandonaré a aquellos a los que he decidido proteger.

 

ch-14-2

 

Klaus caminaba lentamente, derramando poder mágico en el hechizo que formaba la Atadura de su bastón.

Su vestimenta estaba rajada por la mitad dejando a la vista diferentes tipos de heridas.

Parecía tener heridas por todo el cuerpo, pero era un alivio que no tuviese hemorragias ni huesos rotos.

Klaus prosiguió luego de escupir saliva mezclada con sangre.

 

—… Este tipo sí que tiene una cara intolerablemente llamativa.

 

Eso fue innecesario.

Me pregunto si realmente fuera algo que tuviese que comentar ahora.

En primer lugar, ¿por qué tuvo que despreciar la cara de este tipo?

 

Es inútil, mocoso. No podrás penetrar mi armadura con tu magia. Lo mismo va para la Varita de Saeta de Fuego de Aurelia.

—No subestimes la magia de Hafán, Monstruo.

Por muy diferente que sea la sangre que fluye en cada ser humano, todos son igualmente estúpidos.

¿Vas a defender a Aurelia tres veces y obstaculizar mi venganza?

Y para colmo me colocas una restricción.

Por favor recuerda lo caritativo que fui…, ¡después de que te convierta en un segundo trozo de carne irreconocible!

 

Zaratán apretó los puños y rugió violentamente.

Cuando aplicó fuerza en todo su cuerpo, el cual se veía como acero o roca resquebrajada, sus grandes bíceps se deformaron como si se hincharan.

Era casi como si su armadura no pudiera soportar la presión del interior.

 

Entre las escamas y las capas rotas, fluidos corporales —que parecían salidos de las aguas del mar negro— se escurrieron para luego volverse a endurecer.

Repitiendo eso, el monstruo se expandió rápidamente.

Parecía estar tratando de recuperar su estado original.

 

Las piernas de Zaratán se volvieron el doble de gruesas que la Atadura que tenía alrededor de las articulaciones de sus rodillas.

Incluso en los puntos en los que la Atadura le limitaba, las cartas de hechizo en sí mismas eran empujadas gradualmente por la fuerza que venía del interior.

El círculo mágico que formaba al hechizo se distorsionó.

Del hechizo Atadura, que había sido desgarrado, se filtraba poder mágico en forma de finas partículas de luz.

 

—¡Klaus-sama, la Atadura!

—Aunque esto debería ser demasiado rápido… ¡maldición! ¡No queda de otra!

 

Klaus manipuló las cartas de hechizo al mover su bastón en todas direcciones.

Innumerables cartas de hechizo se pegaron al exterior de Zaratán como un sudario, tal y como si quisieran ocultarlo.

 

—Si sólo Saeta de Fuego no sirve, ¿qué tal Saeta de Fuego potenciado con Grasa?

 

Mirando de cerca, algo que parece aceite está pegado en las cartas de hechizo que cubrían a Zaratán.

Por lo visto, Klaus usó en secreto las cartas de hechizo para recuperar la Grasa que antes había sido evadida.

 

Un hechizo de Saeta de Fuego fue lanzado desde la varita sostenida por Klaus hacia el monstruo cubierto de grasa.

La llama se propagó inmediatamente y envolvió a Zaratán.

La grasa inflamable estalló y en un abrir y cerrar de ojos se alzó una columna de fuego que superaba varias veces la altura de Zaratán.

La abrasadora llama iluminaba el oscuro laberinto como la luz del día.

 

—… ¿Lo logramos?

 

Como si respondieran a los murmullos de Klaus, se oyeron unas carcajadas.

 

Eh, mocoso. Hace un momento te jactabas con mucha audacia, pero ¿sólo era esto?

Con un fuego tan lamentable ni siquiera podrías matar bichos.

 

Con terrible ímpetu, Zaratán se acercó tranquilamente hacia nosotros mientras estaba cubierto por llamas abrasadoras.

La Atadura parecía haberse roto de antemano

 

El monstruo extendió sus brazos y lentamente juntó las manos ante sí.

Seguido de los movimientos de sus manos, las llamas que lo cubrían se hicieron más pequeñas, como si fueran absorbidas entre las palmas de sus manos.

Para el momento en que Zaratán juntó las manos completamente, las llamas habían desaparecido en su totalidad.

 

—¡Rayos! Le pondré otra Atadura…

¡No toleraré la misma técnica dos veeceeees!

 

Zaratán acortó la distancia entre nosotros paso a paso, mientras las cartas de hechizo adoptaban la apariencia de una formación de batalla antes de dispersarse.

De alguna manera, su poder aumentaba en proporción al aumento de su cuerpo, por no hablar de su determinación.

Era obvio que el siguiente golpe sería demasiado para Klaus.

 

Pensando en detener a Zaratán, usé la Varita de Saeta Relampagueante.

En el momento en que el rayo de la varita alcanzó a Zaratán, un torrente de llamas similar a la Saeta de Fuego se extendió por la boca del monstruo.

Las llamas y rayos se cancelaron el uno al otro.

Después de que los dos efectos mágicos se desvanecieran, vimos a un ileso Zaratán.

 

—¿Magia? ¿Por qué…?

—¿Qué? … ¿Será que su habilidad…?

¡No sirve de nada darse cuenta de eso ahora!

Ustedes dos, ¡¡¡déjense aplastar y mueraaaaan!!!

 

Klaus intentó a toda prisa restablecer el Círculo Protector, pero era poco probable que lo hiciera a tiempo.

Saqué la Varita de Sujeción.

Pero, mi mano que llevaba el guante de cuero para alquimistas estaba ocupada por la Varita de Saeta Relampagueante.

De nuevo, hacer esto tardará demasiado.

 

Sobre nosotros apareció un enorme brazo que parecía un manojo de troncos.

Y de la nada, a espaldas de Klaus, quien intentaba abrir sus brazos y protegerme, apareció…

 

…un rayo de luz, cruzando mi campo de visión.

 

La delgada luz cegadora que salió de nuestras espaldas golpeó la rodilla izquierda de Zaratán.

Las gruesas escamas del monstruo se rompieron y la rodilla fue perforada hasta el otro extremo.

Después de un segundo, una llama pálida explotó en el lugar donde perforado el agujero por la luz haciendo que la articulación de la rodilla explotara desde el interior.

Zaratán, que intentaba pisar el lugar donde estábamos, perdió una de sus piernas y se desequilibró, cayendo en el acto para luego levantarse con las dos manos.

 

—¡Onii-sama! ¡Erica-sama! ¡Huyan, por favor!

—¡Bien hecho, Anna!

 

Klaus tiró de mi mano y se dirigió a la salida del santuario interior.

Con su bastón preparado y la frente empapada de sudor, Anna estaba esperándonos.

Una vez que llegamos, Anna le arrojó una botella a Zaratán.

 

Esa era una botella de Neblina Obscurecedora.

 

La botella de vidrio golpeó al monstruo, se rompió en pedazos y esparció una espesa niebla blanca y lechosa.

La niebla se engrosó rápidamente y cubrió todo el santuario interior de la catedral.

 

—Llegas tarde, Anna. Casi morimos.

—Ni siquiera tengo experiencia en entrenamiento de combate. Fue todo un éxito que lograra dispararle, ¿verdad?

—Concentraste demasiado poder mágico. Un poco menos debería haber sido suficiente.

¡Mou! ¡Onii-sama, por favor mueve las piernas y no la boca!

 

No entendía la situación.

Escuché las bromas de los hermanos Hafan y seguí corriendo con todas mis fuerzas.

 

De todos modos, que los hermanos que parecían llevarse bien entre sí pudieran hacer chistes era una imagen refrescante.

En mi vida pasada, fui hija única y nunca me había peleado con Eduard-oniisama porque en el pasado tuvimos una buena amistad.

 

—Onii-sama. Por lo menos, ¿no podrías haberme explicado tu plan de antemano?

¿¡Eeh!? ¿¡Tampoco se lo dijiste a Anna!?

Aah, mi error. Pero, ni siquiera tuve tiempo para hacerlo…

—¡Decir “salva a Erica-sama y escapa” habría sido más que suficiente! Cuando te fuiste a enfrentar a ese monstruo pensé que te habías vuelto loco, ¿sabes?

—… ¿Tantas ganas tenías de decir eso, Anna?

—Más bien, estaba inquieta porque Klaus-sama no era diferente de lo habitual, haciendo todo por su cuenta.

—¿Qué imagen tienen ustedes de mí?

 

Mientras corríamos, Anna y yo apartamos nuestras miradas de Klaus.

 

—Klaus-sama tiene… un espíritu lleno de energía, una encarnación de la sobreconfianza…

—Onii-sama es audaz, osado y muy atrevido… 

—Ustedes…

 

Un rugido resonó al fondo.

Mirando hacia atrás, el mamparo que separaba el patio interior y la nave se desmoronó.

Una enorme sombra apareció en la niebla de color ocre mezclada con el polvo y la Neblina Obscurecedora.

 

Un monstruo surgió de la niebla.

Zaratán, aun habiendo perdido una pierna, se lanzó al ataque corriendo a tres patas con ambos brazos en el suelo.

 

—¿¡Ese tipo ya se puede mover!? ¡Corran!

 

Atravesamos la nave y saltamos a un pasaje estrecho.

En un santiamén, el pasaje tembló al unísono con el sonido de una colisión.

El polvo llenó el estrecho pasaje.

El cuerpo de Zaratán no pudo pasar por la entrada del pasaje pues parece que chocó contra la pared.

 

Algo enorme se extendió desde la entrada en ruinas.

Garras que parecían el hacha de un verdugo rozaron la punta de mi nariz.

 

¿¡Uwa!?

—¡Para atrás, Erica! ¡Ve para atrás!

—¡Erica-sama, vamos rápido a una posición donde el brazo del monstruo no nos alcance!

 

Klaus y Anna me sacaron de mi estado de pánico.

Las garras de Zaratán se mecían en todas direcciones ante nuestros ojos.

El monstruo arañó muchas veces el piso y las paredes cerca de la entrada del pasaje, tratando de atraparnos.

 

Zaratán, comprendiendo que estábamos fuera de nuestro alcance, retiró su mano y volvió la mirada hacia la entrada del pasaje.

Esos ojos eran como una cueva hueca y oscura.

 

… Rencor… rencor, rencor, rencor, rencor, rencor, rencor, rencor, rencor, rencor, rencor, rencor rencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencorrencorrencorencor…

La cobarde Aurelia… Esos malditos niños que están junto a Aurelia…

Ninguno merece perdón alguno.

Los torturaré lentamente hasta la muerte, esperando a que me rueguen por sus muertes…

 

Zaratán se retiró después de decir eso, y se puso a destruir las paredes cercanas a la entrada del pasaje con sus garras.

Las piedras, que se suponía que eran duras, eran arrancadas sin aparente resistencia como si estuvieran hechas de espuma de poliestireno o algo así.

Era una habilidad increíble.

 

¿¡Jiii!?

¡Kyaaa!

—¡V-vámonos! ¡Luego hablamos! ¡Sólo busquemos una manera de escapar!

 

 

Esta vez pensé que moriría.

Estaba considerando rendirme por la ola de situaciones alarmantes, pero seguí avanzando a toda prisa.

 

 

Notas:

0– Esto fue muy confuso de traducir, de hecho ni siquiera la raw dice lo que puse ahí. Resulta que la raw dice “は、ザラタンのものに負けない巨大な腕のよう”, que literalmente significa ‘brazo gigante que no puede vencer al de Zaratán’. Ahora bien, obviamente la TI tradujo exactamente eso al inglés… Y yo no le veo sentido. O sea, ¿para qué crearía ese brazo si a fin de cuentas no podría hacerle frente a Zaratán?
1– Al parecer la palabra ‘escamoso’ puede referirse (además de un tipo de pez salamandra) a piel (parcialmente) despellejada.
2– Son hermosos. Les recomiendo buscarlos en Google.
3– Juego en red: Juego electrónico que permite participar a varios jugadores desde diferentes lugares siempre que estén conectado a una red de ordenadores (v.g. internet).
4TI: 三文芝居 (sanmon shibai): un show de bajo nivel que no vale lo suficiente para pagar el dinero de la pelea. Se usa como una expresión que apunta a comportamientos tales como prácticas tras bambalinas.
Absolute: No me pregunten, la TI puso esa explicación. Por lo que entiendo, la expresión refiere a algo como planificar detrás de escena, pero siendo esta planificación algo inútil, vana o sin sentido.
5– Suspiro, siento que la traducción en inglés va empeorando conforme avanzo. Creo que ya logré hacerlo entendible, pero lo que Zaratán está diciendo es que los aurelios usaron muchas Varitas de la Canción del Marinero para tirarle estrellas a Zaratán.
6– Por si se lo preguntan, sí, así estaba en las raws.
7– Originalmente decía solamente “勇気があ” (audaz), pero suena raro así que añadí la parte de ‘osado’ y ‘atrevido’ basándome en sinónimos y en cómo creo que es Klaus.
8– Les recuerdo que nave es un pasillo central; el término es normalmente usado en las iglesias, pero también hay ejemplares de naves en sitios como la estación de Retiro en Buenos Aires.


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3 comentarios

  1. “Zaratán, comprendiendo que estábamos fuera de nuestro alcance, retiró su mano y puso su ojo en la entrada del pasaje.”

    Está bien esta frase? aviso para que se pueda revisar 🙂
    Muchas gracias por su trabajo 😀 seguiré leyendo~

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