The Returner: Capítulo 2


(2/5)

Traductor: The Un-Neet~

Corrector: Skerly


Episodio 1:

Dejen de extender falsos rumores, por favor (2)

Fue en ese entonces, una ruidosa voz sonó en la vasta llanura abierta. Aquellos que estaban buscando el origen de esta voz pronto llegaron a darse cuenta de que se originó de nadie más que el demonio mismo, el Portador del Apocalipsis, de pie enfrente de ellos.

El Portador elevó su mano y lentamente tiró de su capucha hacia atrás.

El rostro debajo pertenecía a un todavía considerable joven hombre. Su piel estaba ligeramente amarillo rojizo, probablemente debido a la influencia de la oscuridad, pero aparte de eso, no era nada destacable en ninguna forma u otra en lo absoluto.

El peinado corto no era algo común en este mundo, pero el rostro debajo de este atestiguaba la razón del por qué ahora era referido como el Portador del Apocalipsis.

Un par de pequeños ojos y nariz plana bajo aquellas angostas cejas;

Piel de color extraña y la inexplicable aura que pertenecía al de un humano, y aun así al mismo tiempo, no realmente.

Él era una criatura con una apariencia humana, y un así ya no lo era.

El Portador del Apocalipsis gritó ruidosamente.

“¡¿Quién coño es un jodido Lich?! ¿Hah? ¡¡Estaba planeando mantener mi boca cerrada pero ustedes me tratan como una jodida bolsa de huesos!! ¡¿Oye, alguna vez has visto a un Lich con esta cantidad de tejido graso?!”

Dioreh el Primero quedó completamente sin palabras.

Por supuesto, él nunca había visto uno. Después de todo, un Lich no era una existencia que era visto comúnmente. Además, no había registro de un Lich con toda su carne y piel intacta en los libros de historia. En efecto, un Lich debería de ser un esqueleto vistiendo una túnica negra, eso era evidente.

De repente, Dioreh sintió un montón de miradas puntiagudas.

Ojos ligeramente distorsionados lo estaban apuñalando por la espalda.

Para recibir tales miradas de sus aliados y nobles solo por un simple resbalón de lengua – y ni siquiera era tan importante el hecho de que él sea un jodido Lich o no…

Dioreh el Primero se aclaró la garganta tímidamente y alzó la voz una vez más.

“¡¡Todos en este continente saben del rechazo a la muerte de tu persona con la hechicería de los demonios y que ya has vivido por cientos de años!! ¡¡Oh, tu que ya no estás confinado por las cadenas de la lógica, a pesar de que el exterior de tu cuerpo se parece al de un humano, nadie aquí confunde a tu persona con un humano!!”

“¡¡Incluso si una vez fuiste humano, ya has abandonado los caminos de la humanidad!! ¿No puedes recordar cuántos reinos has destruido durante tu marcha? ¡¡No puedes recordar todas las vidas que ha cosechado todos estos años!!”

 

El Portador del Apocalipsis escuchó los desvaríos apasionantes de Dioreh el Primero con indiferencia, y respondió despreocupadamente.

“Oye hombre. Para de extender falsos rumores de mí, por favor. No rechacé la muerte, simplemente no puedo morir, eso es todo. Mierda, literalmente he intentado todo y nada para morir, ¿Así que qué demonios quieres que haga, eh? Y además, no destruí a nadie. Ellos simplemente se mataron. Sinceramente, ¿Tan solo quién coñ* fue el que corrió como una manada de perros salvajes, cuando simplemente quería pasar tranquilamente y dirigirme a la sede de la iglesia de Latrel? ¿Ah? ¿Así que por qué me están culpando por eso, huh?”

Dioreh el Primero se quedó mirando atónito al Portador del Apocalipsis.

¡¿¡¿Si alguien estuviera reuniendo a todos esos gigantes de metal y todos esos malvados demonios mientras dice, “Solo estamos pasando~~”, quién en su sano juicio se levantaría y respondería, “Sí, por favor hazlo~”, huh?!?!

¡¿No era eso lo básico de todo lo más básico del sentido común?! ¡¡Un jodido sentido común, hombre!!

“Como sea, Tú, te ves como el líder aquí, así que negociemos.”

“¿Acaso dijiste negociar?”

“Si es por mí, no quiero luchar contigo, y no quiero destruir este continente tampoco, a diferencia de lo que algunos de ustedes han estado ladrando. Todo lo que quiero es…”

El Portador del Apocalipsis elevó su dedo y apuntó a la punta del espiral más alto del fuerte.

Y allí estaba una joya hermosa en la punta del espiral, emitiendo cinco diferentes colores de luz.

La evidencia incuestionable del dios Latrel cuidando de esta tierra bendita, el ‘Ojo de Latrel’ estaba puesta allí.

“Dame eso, y tranquilamente los dejaré solos en paz. Regresaré todos esos demonios devuelta a donde vinieron, y detendré a todos los Golems también. Demonios, si los quieren, les daré todos esos Golems. Todo lo que tienen que hacer es darme eso.”

“Keukkeukkeuk…”

Dioreh el Primero se rio entre dientes con una horripilante y grave voz.

“¡¿Acaso creíste que nosotros no sabríamos que estas planeando usar el sagrado Ojo de Latrel para traer el Apocalipsis a este mundo?!”

“¡¿Pero qué?! ¿Tan solo de dónde demonios escuchaste todos esos rumores de mierda sobre mí? ¿Quién fue?”

“¡¡El oráculo divino que nos imploró que nunca le entregáramos el Ojo a tu persona ha sido recibido por nosotros!! ¡¡Nosotros, todas las 12 iglesias!!”

El Portador del Apocalipsis gruñó.

“Lo sabía joder. Es por eso que estaban tan desesperados.”

“¿Tu persona quiere robar el Ojo de Latrel? ¡¡Inténtalo. Pero no será tan simple.

Incluso si solo uno de nosotros tiene aliento, tu nunca pondrás tus sucias manos en el OJo!! ¡¡Si nuestros sacrificios pueden asegurar la supervivencia de Berafe, con gusto ofreceremos nuestras vidas!! Y entonces, ¡¡Nunca sobrepasarás nuestro poder!!

¡¡Porque, las bendiciones divinas de los 12 dioses están junto a nosotros!! ¡¡Alabado sea Lord Latrel!!”

Con la declaración de Dioreh el Primero, millones de guerreros humanos empezaron a hacer sus propias señales individuales de alabanza mientras alababan a sus dioses.

“Ya no hay punto en hablar, huh.”

Bueno, el Portador no tenía mucha esperanza en que las charlas resolverían todos los malentendidos, incluso mientras estaba en su camino para acá. Esos tipos enfrente simplemente no querían entenderlo de todos modos.

Ya que él ha pasado a través de más o menos la misma cosa hasta enfermarse y cansarse de todo esto, el Portador simplemente aceptó esto como una ocurrencia normal.

Dioreh el Primero gritó de nuevo.

“¡¡Verás el fin de tu largo viaje hoy, justo aquí!! ¡¡Oh, el hombre que rechazó la providencia de los dioses!!”

A esas palabras, el Portador del Apocalipsis empezó a reírse como loco.

Dioreh el Primero entrecerró sus ojos. No era solo porque la risa de ese malvado y vil hechicero lo estaba poniendo de los nervios, no. Él lo sabía extremadamente bien. Él había conocido muchas, muchas personas y escuchado de sus terribles odiseas y compartió lágrimas con ellos así que, él podía saberlo.

A pesar de que la risa podía ser vista como uno de burla, habían tantas diferentes emociones contenidas dentro de ella.

Deleite y desesperación, amargura y dolor, e incluso, en lo profundo, una tristeza profunda…

“Oye, hombre. ¿Lo sabías?”

El Portador del Apocalipsis murmuró lentamente.

“Ese… es mi deseo.”

Su voz era tranquila.

“Pero, me di cuenta de que eso no pasará. Especialmente, en este lugar. Ese es el por qué, tengo que regresar a donde es posible otra vez. Para morirme y hacer que todos sus deseos se vuelvan realidad, necesito ese Ojo, ¿Lo ven?”

Su voz comenzó tranquila y calmada, aun así se volvió más y más ruidosa.

“Tienes razón, ¡¡solo soy un pu** monstruo en este lugar!! ¡¡Un jodido demonio!! ¡¡Un demonio, que no puede morir ni desaparecer!! ¡¡Es por eso que, quiero regresar a un lugar donde pueda…!! ¡¡Quiero ir a un lugar, donde pueda volver a ser un humano de nuevo!! ¡¡Para así poder morir, justo como todos ustedes han estado orando!!”

Su voz ahora contenía sus verdaderos sentimientos.

En la forma de una bronca.

“¡¡Pero por qué coñ* siguen metiéndose en el camino!! ¡¿Huh?! ¡¡Por qué coñ* todavía intentan detenerme, justo hasta el put* final!! ¡¡¡Estoy intentando morir justo como todos ustedes querían, ¿Y aun así por qué todavía siguen bloqueándome?!!! ¡¿Huh?! ¡¿Tienen alguna put* idea de cuántos cientos de años gasté intentando llegar aquí?! ¿Quieren detenerme? ¿Quieren intentar detenerme, otra vez?”

“Bien. Entonces mueran. Mueran. Y mueran una vez más. Les regalaré esa única cosa, esta cosa que he anhelado por tanto tiempo, para recibir, pero nunca sentir su abrazo. Pronto, todos ustedes notarán la buena bendición que realmente es.”

La apariencia de un joven amante de la diversión se disipó por completo.

Lo único que quedó atrás era la vista de un demonio escupiendo palabras incoherentes frenéticamente.

El único hombre en escalar hasta alturas sin precedentes como un hechicero, un monarca de la oscuridad que dirigía a millones a la desesperación.

Lo peor de toda la desesperación desgarradora que convirtió la mitad del continente en la tierra de los muertos, y conducía a los sobrevivientes a este pequeño pedazo de tierra para así poder atormentarlos y burlarse de ellos.

El hombre, que traería el fin del mundo.

Él era el Portador del Apocalipsis.

“¡¡Nunca nos rendiremos!!”

“Ciertoooo. Es algo tan obvio.”

Loso ojos del Portador brillaron siniestramente.

“En ese caso, mueran en donde están parados.”

En el momento que terminó su oración, todos los demonios y monstruos que estuvieron una vez en silencio mostraron sus colmillos.

Los rugidos agresivos de esas criaturas, ya no controladas por el Portador del Apocalipsis, explotaron y cubrieron la totalidad de la llanura.

KKKKIIIIIEEECKKK

No hubo una señal en particular.

Sin embargo, como si lo supieran desde un inicio, demonios y monstruos escupieron gritos terroríficos y comenzaron a correr adelante. Innumerables criaturas se tropezaban y perecían bajo la loca embestida y aun así continuaban corriendo hacia adelante. E incluso los gigantes de metal empezaron a tomar masivos pasos uno tras otro.

Cada paso que esos gigantes tomaban aplastaban a varios demonios y monstruos debajo de sus pies, causando que gritos desgarradores sonaran, aun así las criaturas desprovistos de emoción simplemente continuaron con su marcha implacable.

El poder restante de toda la humanidad se ha reunido aquí. Ese poder era poderoso. Ese poder era grande. Sin embargo, incluso esta gran fuerza estaba acobardándose ante el frenesí enloquecido de los malvados monstruos.

El ejército blanco empezó a vacilar. Soldados inconscientemente tomando medio paso para atrás causó que la formación fuera empujada para atrás y causó un efecto de ondulación.

“¡¡Oh, supremo y omnipotente ser, aquí sus sirvientes anhelamos recibir su voluntad divina!! ¡¡La luz del amanecer que aleja la oscuridad de la noche, concede su favor a sus sirvientes!!”

De ambas manos de Dioreh el Primero, torrentes blancos divinos de luz estallaron y empezaron a bendecir a los soldados resguardando la fortaleza. Los otros Papas también comenzaron a llamar a sus respectivos dioses y bendijeron a los soldados también, liderando el ejército a recobrar su espíritu y hacer su carga contra las olas entrantes de monstruos.

Y finalmente, los ejércitos de la humanidad y ejércitos de monstruos chocaron.

Carne rasgada y huesos rotos fueron arrojados por todos lados, al mismo tiempo que la sangre llovía al suelo.

Si existiera un verdadero infierno, este sería el lugar.

“¡¡No se atasquen!! ¡¡Carguen!!”

Varios clérigos y sacerdotes localizados aquí y allí dentro del ejército continuaron derramando poder divino mientras estaban cubiertos de sudor. Los demonios malvados se volvían mucho más débiles enfrente de esos sacerdotes, y las heridas en el cuerpo de sus aliados se estaban curando en un instante.

“¡¡¡WUOOOOOHH!!!”

En ese instante, habían varios hombres que salieron de sus puntos muertos.

Estaban vestidos con piel y cuero de pie a cabeza, usando una gran hacha de batalla en una mano y un martillo terrorífico en el otro.

La horda Bárbara que una vez hundió el continente en caos ahora estaba luchando por su propia supervivencia. Sus hachas dividieron a los demonios a la mitad, huesos y todo, mientras sus martillos destrozaban las cabezas de los demonios como si estuvieran reventando sandías.

Sin embargo, los contraataques de demonios y monstruos no eran nada de lo que burlarse.

Incontables cuchillas filosas fueron disparadas del suelo y rebanó la retaguardia de la formación. Consiguiendo que sus piernas y tobillos fueran cortadas sin poder hacer nada por esas repentinas cuchillas intrusas, soldados rodaban en el suelo mientras gritaban en desesperación.

“¡¡No desfallezcan!!”

Hechizos mágicos disparados por los hechiceros cayeron donde demonios y monstruos estaban más reunidos.

No importa lo fuerte que eran los monstruos o demonios, no importa qué tan grande eran los gigantes de metal, ellos todavía eran superados en número por uno a cien. No había fin para el ejército humano, mientras que los números de monstruos caían drásticamente por los ataques de carga suicida por los soldados sin miedo.

El cielo podría todavía estar dominado por los demonios voladores, pero en lo que respecta a las batallas terrestres, la humanidad tenían la ventaja.

“¡¡Oh, gran Latrel!! ¡¡Bendice tus sirvientes!!”

“¡¡Recibe el fuego purificador del dios Faro!!”

Varias bendiciones a gran escala descendieron, y soldados fatigados recobraron su vigor al mismo tiempo.

“¡¡Oh, gran dios Latrel!!”

Dioreh el Primero alzó la voz sin darse cuenta.

Finalmente, el fin de los 30 años de larga guerra de penurias estaba llegando cada vez más cerca. El potencial de guerra de los demonios era grande, pero los poderes de la humanidad unida lo era aún más. El ejército de demonios estaba lentamente siendo empujados hacia atrás.

“¿Hmm?”

Fue en ese entonces. Dioreh el Primero captó al Portador del Apocalipsis finalmente haciendo su movimiento.

Este hombre llamado el Portador del Apocalipsis, el hechicero más vil del mundo y un hombre que trascendió la muerte misma y supuestamente ha encontrado la Verdad.

El Portador del Apocalipsis, quien ha estado parado como una estatua de piedra y estaba observando la situación hasta ahora, lentamente elevó su mano.

Humo negro se alzó de su mano, lo que formó un gran círculo mágico en el aire. No, no solo en el aire – un total de cuatro círculos mágicos se formaron alrededor del Portador, uno enfrente de él y dos a cada lado, y comenzaron a emitir rayos de luz negras.

“¡¿Qué es eso?!”

Era difícil de decir qué tipo de magia producirían, pero los resultados definitivamente serían terribles, a juzgar solamente de los vastos tamaños de cada círculo mágico.

“¡¡D-Deténganlo!!”

El mejor método para detener un hechicero era atacándolo antes de que el cántico fuera completado. Todos aquellos que conocían este hecho no dejaron que el Portador hiciera su parte.

Los exploradores dispararon innumerables flechas a su dirección; magos derramaron sus hechizos mágicos.

Mientras tanto, los labios del Portador se separaron lentamente y un comando sin emoción sonó de una manera bastante clara.

“¡¡Ábrete!!”

Los círculos mágicos emitieron una luz escalofriante, y una enorme puerta negra repentinamente se materializó. Todas las flechas y hechizos mágicos apuntando al Portador del Apocalipsis fueron absorbidos en la puerta recién aparecida erguida delante de él.

Dioreh el Primero abrió sus ojos de par en par y miró a esta puerta. Él podía decir la intención de esta puerta más o menos tras sentir la sombría aura filtrándose de más allá de él.

Su mente urgente se volvió en un grito.

“¡¡¡¡DETÉNGANLOOOOO!!!!”

Al contrario de la urgencia de Dioreh el Primero, el Portador abrió su boca relajadamente.

“Devóralos a todos.”

En ese momento.

De la puerta, demonios con grotescas formas empezaron a salir como olas rompientes. Los demonios saltando de la puerta flotante en el aire se aplastaron de alguna forma tras caer al suelo, pero ninguno le dio una cochin* importancia sobre la carne aplastada y vorazmente se lanzaron hacia adelante.

Y salían más.

Y salían más.

Y todavía, salían más.

A pesar de que habían más que suficientes monstruos, demonios y diablos para cubrir completamente la tierra, más seguían saliendo. Criaturas malvadas continuaban saliendo, como si la única manera de terminar esto fuera cuando el mundo entero se llenase con esas criaturas asquerosas.

El cielo ahora estaba completamente inundada con los demonios voladores. Esos demonios incluso comenzaron a atacar uno tras otro, rugiendo y metiéndose en una lucha desordenada. Era como si el cielo entero estuviera hecho de solamente esos monstruos.

Desde el frente, y desde los lados – incluso bajo los pies.

Monstruos se lanzaban. Sin importar cuántas cabezas fueran aplastadas, sin importar cuántos cuellos fueran cortados, sin importar cuántas largas piernas fueran rotas… Sin importar cuántos mataran, monstruos seguían lanzándoseles.

Los malvados seres que fácilmente podían rasgar a una persona en pedazos con nada más que la punta de sus dedos ahora sobrepasaban a los humanos en número.

Era una ‘oleada de monstruos’.

Era la oleada imparable de demonios.

Desesperación llenaron los ojos de Dioreh el Primero. Había simplemente demasiados monstruos que matar. E incluso mientras las matanzas continuaban, más monstruos salían de la puerta, sus números cada vez más y más altos.

En verdad, ¿Ese hombre traería la destrucción a este mundo?

Fue en ese entonces…


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