Bursters!! Capítulo 30


Gif: y bueno aquí el cap de la semana disfruten ;v

… eh? que porque lo subí tan tarde?

bueno mi contrato solo dice que lo suba en una semana mas no especifica la hora así que estaré bien si se sube antes de las 12 am :v

xd la verdad es que tuve unas eventualidades en la U así que no tuve tiempo pero mejor tarde que nunca no?

Lancelot: Siempre todas las semanas lo mismo… se siente como una rutina a estas alturas -.-

Edición y Corrección: Gif


3 Meses, Momoka

 

— « ¿Hasta dónde piensan llevarme? » — pensó Momoka.

La pobre chica se había separado de sus amigos hace ya cerca de una o dos horas, dejándola a bordo del helicóptero con dos personas que no conocía de nada.

— « Estas no parecen ser malas personas pero…»

Kenjuro se encontraba de frente a Momoka mientras observaba el exterior con una expresión un poco seria, mientras que Fuuko leía la carpeta de información, que se intuía era de Momoka.

— « Realmente son imponentes… no puedo relajarme…» — pensó incomoda.

— Oye damita.

— ¿¡S-SI!?

— Jajaja, no necesitas estar tan nerviosa, tranquilízate.

— Lo sé, pero… no los conozco.

Mientras seguían sobrevolando el lugar, Kenjuro volvió a reir y Fuuko miro a Momoka con el rabillo del ojo.

— Pues es verdad, no sabes nada de nosotros. — respondió Fuuko.

— Bueno, aún falta tiempo para llegar, ¿Por qué no charlamos un poco? — sugirió Kenjuro mientras sonreía.

Un “clap” se escuchó con claridad cuando Fuuko cerro la carpeta de golpe, lo cual asusta un poco a la nerviosa joven. La madura mujer se acomodo los lentes y respondio a la sugerencia de su superior.

— Me parece bien. La confianza es importante.

— « No necesitas ser tan estirada » Ahaha… — río Kenjuro incómodo.

Momoka miraba a ambos aun algo nerviosa pero debía pasar 3 meses con ellos. Entrar en confianza era lo mejor que podía hacer por ahora.

— Buuuenooo… ¿Y sobre que hablamos?

— Hmmmm, ¿Buena pregunta?… ¿Tienes alguna idea Fuuko?

— Creo que primero deberíamos presentarnos bien, ¿no lo crees?

— Ahora que lo mencionas…

Momoka seguía observando como Kenjuro conversaba con Fuuko de manera bastante normal, lo que hace que se relaje un poco.

— Me parece bien, ustedes se llamaban Kenjuro y Fuuko, ¿Verdad?

— Ah, sí, Soy Akasama Kenjuro y ella es Yomu Fuuko. Como dijo antes, ella trabaja junto conmigo en la milicia.

— Soy Tsukino Momoka. Por todo lo que han dicho parece que todos se conocen.

— Si, Fuuko es una ex-compañera de clases de Kazuha y yo un superior de ambas.

— ¿Tienes un cargo superior a la madre de Yashiro?

— Así es, tengo un rango superior al de Fuuko y al que tenía Kazuha en su época militar.

— ¿“tenia”? — repite Momoka intrigada.

— ¡Ah!…Disculpa, pero creo que es mejor no hablar de eso. — dijo Kenjuro evitando el tema.

— Kazuha tuvo ciertos problemas, por lo cual tuvo que retirarse de la milicia. — respondió Fuuko.

— Oye Fuuko, no deberíamos hablarle de eso.

— Lo sabrá tarde o temprano Ken. Después de todo, ella también-

— Fuuko… basta. — interrumpió Ken.

Ambos se miraron entre ellos con una atmosfera algo tensa, esto le regresa los nervios a la chica. Afortunadamente, la cosa no llega a mayores que un par de miradas.

— Haaaa… Bien, discúlpame por eso.

— Eso es algo que prometimos no revelar a cualquiera y lo sabes. — reclamo Kenjuro.

— Tienes razón.

Momoka se sentía cada vez más incómoda con este extraño dúo, pero aun así debía soportarlo.

— Creo que toque un tema que no debía… discúlpenme. — dijo Momoka apenada.

— No, no, no, no, no es tu culpa. Discúlpanos si te incomodamos, solo recordamos algo un poco amargo, es todo. — Dijo Kenjuro con una sonrisa algo amarga.

— Es mi culpa por abrir la boca, discúlpame Tsukino.

— Bien, como iba diciendo, Soy un superior dentro de la milicia y amigo de Kazuha. Yo estuve a cargo del entrenamiento físico del renacuajo antes de que entrara a Bastille.

— ¡…! ¿Quieres decir que Yashiro da esos golpes gracias a tu entrenamiento?

— Efectivamente, Jajajaja. Aunque creo que puede llegar más lejos.

— Ken siempre ha sido un entusiasta del entrenamiento. Es un cerebro de musculo.

— ¡Oye!

— Jajaja — rio Momoka suavemente.

— Hmpf… parece que somos dos contra uno.

— A veces odio la democracia…

El helicóptero continúo su trayecto hasta llegar a una base militar. El enorme vehículo aéreo aterrizo en un helipuerto donde dos filas conformadas por soldados que se veían realmente en buenas condiciones saludaron muy disciplinadamente a los acompañantes de Momoka.

— « Todos se ven muy fuertes… ¿Estos dos son tan importantes? »

— ¡Saludos, Capitán Akasama, Teniente Yomu!

El fuerte saludo hace que Momoka quede impresionada. Una palma toca su hombro y esta gira su cabeza. Es Fuuko quien la ve y le pide que siga avanzando, a medida que ve a todos los soldados del lugar, haciendo el típico saludo militar con el mayor de los respetos.

— « Increíble…» — pensó Momoka asombrada.

La base militar se encontraba realmente atareada, se podía ver cadetes yendo hacia todos lados, campos de entrenamiento, filas, armamentos de todo tipo, desde jeeps transportando armas, hasta aviones siendo reabastecidos de munición y combustible.

Una chica que había ido a su primer instituto militar, como era el caso de Momoka, se encontraba fascinada y a la vez asombrada por el despliegue de personal del lugar, mientras seguía a Kenjuro y a Fuuko quienes iban hacia algún lugar.

De la nada, un soldado se le acerca a Fuuko y otro a Kenjuro, lo cual hace que deban parar la marcha.

— Teniente, Teniente — dijo uno de los soldados llamando a Fuuko

— ¿Qué sucede? — respondió Fuuko.

— Necesitamos su ayuda con uno de los infiltrados, se niega a darnos información.

— Haaa… estoy repleta de incompetentes… ¡Oye, Ken!

Kenjuro se encontraba revisando una lista de lo que parecía ser un inventario. Casi sin prestarle atención el Capitan le responde y Fuuko le informa que debe ir al sector de inteligencia. A lo cual, Ken asiente dando su aprobación. Finalmente, este le pide a Momoka que vaya hacia el edificio central, donde se encontraba su oficina y lo esperara allí.

Momoka obedece con ciertos nervios, ya que no sabía muy bien a donde ir y sus acompañantes tenían las manos llenas. Ella simplemente camino sin rumbo alguno. Hasta que alguien le llama la atención.

— ¿Se perdió señorita?

Momoka voltea y ve a un soldado que se encuentra cargando una caja, probablemente de suministros o provisiones.

— Si, se supone que debo ir al edificio principal para esperar a alguien pero no sé dónde es.

— Usted es quien llego junto al Capitán y la Teniente, ¿cierto? Soy Jikugawa Raiga, si no le es molestia, puedo guiarla hasta el lugar.

Ante el ofrecimiento del militar, Momoka se sintió aliviada por lo que acepta. Sin embargo, el soldado le comenta que primero debe llevar las provisiones a un lugar designado, por lo que le pregunta si quiere acompañarlo. Ella ve hacia atrás y ve que tanto Ken como Fuuko tardarían un buen tiempo, por lo que accede.

Una vez llego a la despensa donde guardaban todas las provisiones y el soldado terminara de controlar que todo estuviera en su lugar, prosiguió a llevar a Momoka al lugar, mostrándole la base mientras iban hacia allá.

— Esta base es enorme…— dijo Momoka.

— Es grande, pero te acostumbras luego de unos meses. Es raro que el Capitán o la Teniente traigan a alguien aquí… ¿Qué haces en este lugar?

— Me entrenaran por 3 meses aquí, o al menos eso creo.

En el momento en el que ella le comenta la razón de su llegada, Raiga no puede evitar poner una sonrisa para ocultar su preocupación. Sin embargo eso no engaña a Momoka, por lo que pregunta.

— ¿Hay algo que deba saber Jikugawa?

— Bueno… ¿Seguro que quieres entrenar con ellos?

— Ellos se ofrecieron y tengo mis razones para aceptar, ¿pero porque te ves tan preocupado?

— ¿A-Acaso no sabes cómo trabajan esos dos?

— No, acabo de conocerlos hace poco más de medio día. — respondió Momoka con una cara inocente.

Raiga no pudo evitar llegar a sentir hasta lastima por la inocente joven. Por lo que decidió hablar sobre la reputación que tanto Ken como Fuuko tenían dentro de las fuerzas, que por cierto no eran nada alentadoras para la pobre chica.

— Veras, el capitán Akasama tiene por sobrenombre “Agyo” desde la última guerra hace casi 12 años.

— La guerra de hace 12 años… ¿¡Te refieres a la guerra contra China!?

— Si, Akasama fue ascendido a Capitán General luego de sus logros en esa guerra, pero desde entonces se volvió realmente rudo en el entrenamiento. Algunos han llegado a enfermarse de gravedad por la intensidad de los entrenamientos con ese tipo.

— …

— Su Burst es el control de gravedad, tengo entendido que puede hacer cosas realmente increíbles con él, pero por lo general aumenta la gravedad del lugar para los entrenamientos.

— « La guerra de hace 12 años contra China… “La batalla de los Inmortales”. Fue en territorio Chino al descubrir que una enorme fuerza armada estaba marchando hacia tierra japonesa. Obtuvo ese nombre por las fuerzas chinas, quienes vestían iguales y reemplazaban a los caídos casi de inmediato, como los Inmortales del ejército persa en la antigüedad. Desconocen cuál fue la verdadera causa de la victoria de Japón… Entrenare, con alguien que vivió aquel infierno en tierra…»

— También está la Teniente Yomu, ella también participo en esa guerra. Puede leer tu mente, no puedes ocultarle nada. Solo necesita hacerte pensar en lo que quiere y ya. Muchas veces da algo de miedo, es por eso que no es muy popular por su sector.

— ¿Yomu-san puede leer la mente?

— ¡Si! Y es tan brutal como la antigua General Shirazaki. — dijo Raiga teniendo escalofríos. — Solo de recordarlo me dan escalofríos.

Momoka ya estaba blanca del miedo al saber todo eso. Alguien que llevaba tiempo con sus acompañantes demostraba tenerles tanto miedo. Esto hizo pensar a Momoka la razón por la cual vino aquí, cuando acepto los términos en esa oficina.

Hace aproximadamente 5 horas…

— ¿Qué es lo que harán? — pregunto Fuuko.

—…

Ambas chicas, Enju y Momoka se quedaron en silencio por un tiempo. Hasta que una de las dos, Momoka, decide hablar.

— Estoy harta.

— « ¿Momoka? » — pensó Enju mientras miraba a su amiga con impresión.

— ¿”Harta” dices?… ¿debería tomar eso como un No?

Fuuko volvió a preguntar mientras el resto de los adultos las miraban fijamente con expresiones que parecían esculpidas en roca.

— Estoy harta… de ser un estorbo.

— ¿Un estorbo? — pregunta Kazuha.

— Ciertamente lo eres. Por lo que se sobre ti, no has sido realmente de ayuda para el muchacho, solo una carga. Desde que entraron a la academia no han ayudado en el asunto de Zaiga, es más, fueron solamente un detonante y con los otros dos que enviaron después solo pudieron llevar al chico a la  enfermería, mientras que él siempre se encargaba de todo.

— ¡Nos han arrastrado a todo esto, no es culpa nuestra! — reclamo Enju.

— Incluso si así fuera… ¿Por qué accedieron a continuar a su lado?

— ¡…!

— Yashiro también les dio esta opción de irse o quedarse, ¿verdad? ¿Por qué lo siguen?… ¿Se sienten amigos?, ¿es por culpa?, ¿necesidad? o quizás algo más… personal…

Enju empezó a mirar con desprecio a Fuuko, al punto de pensar en atacarla, pero antes de que siquiera comenzara a juntar fuego, Fuuko la deja tiesa solo con su voz.

— Si me levantas un dedo, pierdes la mano…

— ¡…!

Incluso más firme e intimidante que cuando Yashiro la saco de la conversación con Zaiga, el ojo izquierdo de Fuuko comenzó a brillar y advirtió de las repercusiones a Enju.

— Escucha, solo les estoy planteando los hechos. Si no te gustan entonces has algo al respecto. Intentar atacarme no te traerá soluciones.

Enju se enoja cada vez más e intenta contestar a la mujer, pero antes de que pudiera empezar a hablar, el brazo de Momoka se interpone en su visión.

— ¿Momoka?

— Estoy harta de ser un estorbo pero… si voy contigo, me volveré más fuerte, ¿verdad?

— Es nuestra parte de trato. Si aceptan las haremos tan fuertes como podamos.

—… ¿Tan fuertes como para ayudarlo?

— Ese es el objetivo.

—…Bien, yo acepto.

— ¡Momoka! — grita Enju.

— Hmpf… De acuerdo, no te arrepientas luego.

Momoka no retrocedió a las palabras de Fuuko, lo cual hizo que la mujer mayor esbozara una leve sonrisa.

— ¿Por qué llegas tan lejos por Yaa-chan? — pregunta Kazuha.

—… Creo… que es algo que entiendes muy bien, Shirazaki-san.

—… Uhuhu, ciertamente entiendo.— respondió Kazuha sonriendo.

— Y creo que Yomu-san también.

— ¡…! ¿Q-Que disparates dices?

Todos miraron hacia Fuuko y sonrieron un poco. Entendieron claramente a lo que Momoka se refería. Con excepción de Kazuha quien vigilaba a Fuuko muy de cerca y con una mirada bastante tajante.

Volviendo al presente…

—…

— ¿Señorita?

— Oh… Ohh…disculpa, solo recordaba una cosa.

— No se preocupe, mire, ya llegamos al edificio.

El soldado le mostro un edificio que tenía unos 5 pisos de altura y por dentro se veía muy ajetreado.

— Solo vaya hacia la recepción y solicite con quien quiere reunirse. Yo debo irme.

— Entiendo, muchas gracias, Jikugawa-san

— ¡SI! — respondió el soldado haciendo el saludo militar.

Raiga se despidió y se fue del lugar, dejando a Momoka en la puerta.

Una vez la figura del hombre se hizo tan pequeña que no se podía distinguir y fue cubierta por el movimiento dentro de la base, la joven entra al edificio donde ve una recepción con 3 secretarias y 2 secretarios trabajando.

— Este lugar sí que es movido… — murmuro.

Todos dentro del lugar estaban movilizando documentos y formularios, el desorden detrás del escritorio principal se podía ver con claridad. Sin embargo uno de los secretarios ve a Momoka, este se veía cansado y sudoroso, además de que parece no haber dormido por días.

— Ohh, tú debes ser Tsukino-san ¿verdad?

— Si…

— Akasama te espera en su despacho, es en el último piso.

— Ah, sí, gracias…

Luego las breves indicaciones, la peli morada toma el ascensor y llega al despacho de Kenjuro, donde la esperaba Fuuko también.

— Haaaa… disculpa eso Momo-chan, estos tipos son como pollos sin cabeza si no estamos cerca.

— No hay problema, Jikugawa-san me mostro el camino.

— Jikugawa eh?… se lo agradeceré más tarde. De todas maneras, solo vinimos a buscar una cosa…

— ¿Hmm?

— Ken, deberías aprenderte la contraseña de una buena vez…

— ¿Tu puedes memorizar una contraseña de 30 dígitos? Porque yo no…AH, aquí esta.

Kenjuro saco un trozo de papel de uno de los cajones de su escritorio y llevaron a Momoka a un lugar apartado de las instalaciones.

— Llegamos.

Las tres personas llegan a un lugar similar a la entrada de un Bunker. Una vez allí, Kenjuro introduce la exageradamente larga contraseña y las puertas se abren.

—« ¿Por qué siento que esto acabara mal?…»

Una vez dentro, la enorme puerta se cierra fuertemente tras ellos y un sendero de luces se enciende. Lo cual deja levemente cegada a Momoka durante pocos segundos.

— Este bunker lo utilizamos los mayores rangos para entrenar, como Fuuko o yo.

— Ya veo…

Siguieron caminando hasta llegar a un ascensor y descendieron varios metros bajo tierra. Una vez salieron se encontraron en una sala que parecía una sala de control con una enorme área encerrada entre cristales del otro lado de lo que parecía una pantalla protectora.

— Tsukino, ve a la sala del lado derecho, encontraras un vestidor. Dejamos un traje que necesitamos que te pongas.

— Hmmmm… Está bien. — respondió Momoka algo desconfiada.

Momoka entro a la habitación donde Fuuko le dijo que entrara y se encontró con un vestidor bastante tecnológico, con una especie de traje en un banco.

— Ugh… es un poco apretado…

El traje especial parecía una especie de mezcla entre la indumentaria de a Tron con los trajes de Eva***lion.

Luego de terminar de cambiarse, la joven salió del vestidor y regreso a la sala de control. En el lugar volvió a encontrar a Kenjuro y a Fuuko haciendo ciertas configuraciones en el panel de control.

— Hmmmm… termine de cambiarme

— Ohhhh, nada mal señorita…nada mal.

— Guuugh…— murmuro Momoka avergonzada.

— Sigue así y llamare a las autoridades… — respondió Fuuko.

— Si, Si… Bien, si ya estas lista entonces ve por la puerta izquierda y desciende a la zona de entrenamiento.

— Bien…pero…

— ¿Hmmm? ¿Sucede algo? — pregunto Fuuko.

— El pecho está un poco ajustado…

Fuuko sentía que le iba a explotar una arteria al escuchar ese comentario, después de todo le había prestado su traje. Escuchar una chica de 16 o 17 años le diga eso a una mujer de 32 años no es algo muy agradable.

— Solo baja y prepárate, no tenemos otro traje disponible aun… — dijo Fuuko mientras ocultaba su rabia con una sonrisa amarga.

Momoka y Ken entendieron rápidamente que pisaron una mina terrestre, por lo que la chica fue rápidamente a esa puerta. Una vez del otro lado, encontró una plataforma que bajo hasta la entrada del área. La voz de Fuuko se escuchó dentro de la habitación y le dijo que vaya al medio del área y se prepare.

— Hmmmm… Yomu-san, ¿Qué es lo que va a pasar?

— Puedes llamarme Fuuko y en cuanto que debes hacer… sobrevive.

— ¿Huh?

Una explosión tuvo lugar en los pies de Momoka. La joven salió disparada y se estrelló contra la pared de cristal reforzado, cayendo al suelo.

— Ahhh…Ahhh…— jadeaba Momoka del susto.

— Evitaras explosiones durante 1 hora. No te preocupes, el traje especial evitara que vueles en pedazos, pero aun así sentirás el impacto. Ahora… Continua.

Apenas Fuuko termino de hablar, otra explosión tuvo lugar a los pies de Momoka.

— ¡Ahhg!

Momoka volvió a salir volando.

— ¿No crees que es demasiado para empezar? — pregunto Kenjuro mientras observaba el área.

— Su Burst es crear armas, ¿verdad? Déjame decirte que no es así…

— ¿A qué te refieres?

— Esa niña creo las armas, pero si así fuera debería poder crear mejores armas, además de tener una enorme desventaja en combate cercano.

— ¿A dónde quieres llegar?

— El Burst de esa chica no es crear armas… es crear metales…

— ¡…!

— Esa chica moldea los metales de manera involuntaria, creando así sus armas

— ¿Pero entonces porque demonios puede crear explosivos?

— Tengo la sensación de que esa chica es capaz de replicar las explosiones con otros metales… como el aluminio o el sodio. Esto le ayudara a aprender a moverse y poder pelear cuerpo a cuerpo. Tú enséñale todo lo que puedas sobre armamento, eres mejor que yo en ese campo.

—…Bien, es lo mejor que podemos hacer por ahora. — respondió Kenjuro observando las explosiones.

— ¡GAGH! — gruño Momoka al volver a estrellarse.

— Tsukino. — se escuchó por el altavoz.

— ¡E-Esto es imposible, no puedo hacer esto! — grito asustada.

— Ohhhh, ¿Qué paso con la determinación de antes?

Momoka se sintió impactada. Recordando lo que prometió antes.

— Escucha niña. Esto es solo el comienzo. Aprende a evitar las explosiones como puedas, comprende tu propio poder y evoluciona.

— ¡…!

— Yo me encargare de este entrenamiento y Kenjuro te ayudara con conocimiento armamentista.  Ahora… Comienzan tus 3 meses de infierno, Tsukino Momoka.

Momoka se levantó del suelo y otra explosión tuvo lugar, pero esta vez, la chica no se estrelló contra la pared, sino que amortiguo la caída con las piernas, para caer de pie nuevamente.

— ¡Si! — respondió Momoka con decisión.

 


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