Vermillion: Capítulo 20


Me encanta el cliffhanger que les dejé ahí. Ya me imagino los comentarios.

Oh, sí. Este capítulo lo corrigió Gif, no CO2 (por alguna razón, CO2 puso su perfil de face en privado y ya no le podemos enviar mensaje así que habrá que esperar a que diga algo)

Por último, salió el cap 3 de MonRabu. Yo ya lo estoy traduciendo…, supongo que para dos o tres días estará listo.

Traductor: Absolute
Editor: Gif


El secuestro

 

Poco antes del mediodía, la calle principal ya se encontraba atestada de gente.

Un guardia tiró de las riendas de su caballo, buscando la estación de correos.

Un mercader bien vestido, llevaba un bolso de cuero.

Un niño vagabundo y sucio.

Un esclavo, todo su cuerpo estaba cubierto de ropa negra excepto la cara.

Lily se escabulló alegremente entre la multitud mientras iba a la escuela.

Fue el día después de que ella guiara a Kei y a Aileen.

—He~y, Lily. ¿Cómo te va? —una voz emergió detrás de ella.

Se giró para ver a un Boris que sonreía de forma incómoda.

—… Oji-chan —Su expresión se oscureció un poco al hacer contacto visual con él. Su voz llevaba un toque de cautela e incomodidad.

Recordó el día en que Montand se mostraba triste al decirle que no hablara demasiado con Boris.

—Eh… Ha pasado un tiempo desde que nos vimos —Se rascó la mejilla tímidamente y miró hacia otro lado.

Como él dijo, hacía mucho tiempo que no se veían. Si su memoria no le falla, la última vez que le habló así fue hace un año. Boris venía a su casa a veces para pedir dinero, pero durante el día Lily solía estar en la escuela. Las posibilidades de que se encontraran se redujeron a casi nada— … ¿Qué pasa, oji-chan?

Su padre le advirtió, pero ella no podía simplemente ignorarlo cuando él estaba justo delante suyo. Ella se volvió hacia él con los ojos mirando hacia arriba y agarró el dobladillo de su falda.

Honestamente, a Lily no le disgustaba Boris.

Cuando era más joven, sus padres trabajaban mucho y no podían cuidarla. No fue nadie más que Boris quien la cuidó. Eso fue cuando él era un Boris más alegre y diligente. Él solía ir con sus payasadas, como jugar a las casitas o fingir ser un caballo. Incluso se enojó en su lugar cuando los chicos del vecindario la hicieron llorar. A veces salían a pasear por el paseo marítimo a orillas del río y él la dejaba subirse a sus hombros. En el camino iluminado por el atardecer, en secreto comían caramelos de miel que él compraba para ella.

Ella recordaba todo eso.

Ahora, su aspecto era sucio, su pelo desordenado, e incluso sus ojos tenían mala pinta. Sin embargo, debido a que ella sabía cómo él solía ser, ella tenía una débil simpatía incluso en su joven corazón.

Ah, bueno. Lo cierto es que… —dijo Boris en voz baja mientras se agachaba hasta el nivel de la vista de ella. Como si tuviera cuidado con las miradas de los demás, sacó una bolsa de cuero de su camisa.

El sonido del metal rozándose con otro salió de la bolsa.

—La verdad es que pensé que ya era hora de que devuelva lo que le debo a Montand.

—¿Eh? ¿¡En serio!? —la expresión se le iluminó de inmediato.

—Síp. El trabajo por fin está resultando.

—Vaya, eso es genial, ¡es genial! ¡Bien por ti, oji-chan!

—Gracias. He estado dependiendo de Montand por tanto tiempo…, es momento de pagárselo —sonrió mientras guardaba la bolsa.

—¡Seguro que papá también se alegrará! Oji-chan, ¿qué clase de trabajo tienes?

Jaja… Es un secreto —le giño el ojo y dijo—: Por cierto, ¿a dónde vas?

—A clases.

—Conque a clases, ¿eh? Estudias mucho, ¿no? ¿Dónde era que estaba tu escuela de estudios intensivos…?

—¡Está en la mansión de Cornwell-san en el área de clase alta!

—Oh, ya veo. ¿Estás ahí hasta que se oscurece?

—¡Síp! Normalmente terminamos alrededor de las cuatro.

—¡Oh! Increíble, yo no podría quedarme sentado en un escritorio por tanto tiempo… ¿Siempre vas sola?

—Síp. Al principio mamá o papá me llevaban, pero ya crecí lo suficiente para poder ir sola.

Jaja, es cierto. Has crecido mucho, ¿no es así? —sonrió cariñosamente a la orgullosa expresión de la niña— Por lo tanto, para Lily quien se está esforzando mucho… —buscó algo en su bolsillo derecho y se lo ofreció— ¡Ten! Un caramelo para ti.

—¡Viva!, ¡gracias, oji-chan! —Lily tomó el caramelo con forma de bola y brincó de arriba a abajo.

—Y pues, ya es hora de que me vaya. Suerte con tus estudios.

—¡Ok! ¡Tú también, mucha suerte con tu trabajo!

—Sí, me esforzaré. ¡Nos vemos! —Boris se giró y le sonrió.

—¡¡Nos vemos!!

Ella lo vio desaparecer entre la multitud antes de irse a la escuela con mucho ánimo.

Mientras caminaba, desenvolvió el caramelo. Era una pelota de color ámbar. El dulce sabor de la miel inundó su boca— Jeje… —Ella sonrió mientras giraba el caramelo sobre su lengua. Sus pasos se convirtieron en saltos.

Estaba feliz.

Boris podía ser como en los viejos tiempos.

«Con esto, Papá también podrá verlo mejor».

Se sintió orgullosa por él.

Boris y papá podrían volver a estar en buenos términos. Ella lo creía.

Todo iba en una dirección mejor.

En ese entonces, ella lo creía.

 

† † †

 

—¡Es demasiado! ¡Treinta denarios es una estafa!

—¡No lo es! ¡No puedes hacerme bajar más que esto!

Kei discutía con un hombre en las afueras del norte de Satyna, en el puerto.

—¡Yuulia está río abajo! Otra cosa sería ir a Urván, sin embargo ¿¡por qué está tan caro cuando sólo necesitas dejarte llevar por la corriente del río!?

—¡Estúpido! Tienes cuatro caballos, ¿¡cuánto espacio crees que van a ocupar!? Tengo un montón de cosas que mover, al menos tienes que igualarlo o no tendré ganancias.

—¿¡Por eso me cobras treinta denarios!? ¿Qué?, ¿¡cargas con un tesoro de oro y plata o algo así!?

—¡¡Aunque quisiera, no hay manera que llevaría algo tan valioso conmigo!! Sólo son materiales normales, muebles o algo por el estilo, ¡son treinta denarios, nada más!

Se gritaban en la cara el uno al otro. Los otros que estaban abordando la mercancía miraban a Kei con recelo. Aileen observó nerviosa.

—¡Agh! ¡Listo, se acabó! ¡Tuve suficiente! ¡Lo siento, pero buscaremos a alguien más!

—¡No quería seguir tratar con ustedes, de todos modos! ¡Salgan de aquí de una vez!, ¡fuera! ¡Lárguense!

Al poco tiempo, las negociaciones fracasaron, o mejor dicho, terminaron en una discusión. Kei le dio la espalda al hombre que le estaba ahuyentando y se alejó con paso pesado.

—Diablos, esto apesta. ¡Todos cobran muy caro!

—Lo hacen porque pueden, supongo. Este es el tercero… —Al lado de Kei, Aileen se encogió de hombros, suspirando.

Todo esto empezó porque se enteraron de que se podía llegar a Urván en barco.

Ayer, después de vender una armadura en el casco antiguo, decidieron buscar un trabajo de escolta para las caravanas que iban a Urván.

Decidieron hacerlo por seguridad. En el trayecto desde Tahfu fueron atacados por gente de la llanura, por lo que viajar con dos personas era peligroso. Si viajaban con una caravana u otra escolta, la probabilidad de ser atacados disminuía drásticamente.

Sin embargo.

No hace falta decir que no podían conseguir trabajo como acompañantes, ni siquiera si ellos mismos pagaban un poco. La razón era que no tenían credibilidad.

En este mundo en el que no existía una forma tan conveniente de identificación como la tarjeta del gremio de aventureros, la única manera sería que alguien se presentara al solicitante. En el juego, después de unos pocos trabajos simples de los NPCs tu credibilidad aumentaría y desbloquearías trabajos más difíciles como el de escolta.

En su cuarto día desde que llegaron a este mundo, no hace falta decir que unos étranger¹ como ellos no tenían a nadie que los respaldara. Lo mejor que tenían era Montand, un fabricante de flechas, pero su relación no era más que un cliente y dueño de una tienda. Seguramente él no respondería por ellos.

No parecían tener alguna nacionalidad y no había nadie que pudiera hablar por ellos. Kei se parecía un poco a la gente de la llanura, y la actitud hostil de Aileen, como la de la gente de la tundra², hacía muy improbable que fuesen aceptados por los demás. Juzgando a medias en base a la fuerte apariencia de Kei tampoco servía como una buena credibilidad. Por ejemplo, si Kei era un rufián, podría apuñalarlos por la espalda.

Aun así, un comerciante que se dirigía a Urván propuso aceptarlos siempre y cuando Aileen le fuese prestada. Se negaron, naturalmente. Sin poder encontrar ninguna caravana con la que alistarse, se encontraban desamparados. Fue entonces cuando se enteraron de que también se podía llegar a Urván en barco.

Satyna a menudo transportaba mercancías río abajo a otros ríos del norte a través del río Morla, que está junto a ellos. En comparación con el recorrido por tierra, esto era mucho más rápido y seguro.

Sin embargo, sólo fue rápido río abajo hasta la mitad del camino entre Satyna y Urván, en el lago Blid. Si se quiere ir más al norte, hay que ir río arriba por el río que fluye cerca de Urván: el río Aria.

Esto se debe a que, al igual que Satyna, Urván se construyó en las altas mesetas. Típicamente, se podría ir río arriba combinando la mano de obra y el viento, pero no resultaba muy rápido que digamos. Kei pensó que sería mejor que nada, incluso si tuvieran que cambiar a tierra después de llegar a la ciudad de Yuulia, en el lago Blid.

Eso pensó, pero…

Lo que se interponía en su camino no era otra cosa que los gastos del pasaje.

—Puede que tengamos mucho con nosotros, pero treinta denarios es una locura… —Aileen soltó quejas mientras entrelazaba sus dedos detrás de la nuca.

—Y que lo digas… —La irritación de Kei se filtró a través de su tono mientras caminaba junto a ella.

Habían estado negociando con los navieros en el puerto durante un tiempo, pero todo el mundo les daba precios escandalosos. Tenían todo tipo de ofertas. La de treinta denarios que obtuvieron estaba en el extremo inferior; otra era por cincuenta, y otra estaba cerca de un áureo.

Kei no creía que el precio de mercado fuese de unos treinta denarios. No era que Kei y Aileen no pudiesen pagar la cuota, era que treinta denarios era suficiente para que un hombre adulto pudiese alimentarse durante un año. El naviero de antes dijo que llevaba muebles, materiales y cosas por el estilo, pero que no había manera de que lo atrapara con treinta denarios.

Tal vez fue por terquedad, tal vez tendían a intimidar a los extraños, o tal vez simplemente sea que les molestaba mucho el hecho de ayudarlos; en todo caso, era un mundo muy duro.

Continuaron preguntando indiscriminadamente, pero no pudieron conseguir a nadie que cobrara menos de treinta denarios. Sintiendo que todo fue en vano, regresaron a la posada.

Ah… Siento como si nos hubiésemos esforzado para nada —dijo Kei.

—Síp…

Se acostaron en sus camas. Ambos se sentían increíblemente cansados, probablemente por atiborrarse antes de irse.

Silenciosamente, miraron al techo durante un rato. Se volvieron cada vez más letárgicos.

—Oye, Kei —susurró Aileen.

—¿Hm?

—Una vez que lleguemos a Urván… ¿Qué harás?

Kei se volteó a mirar a Aileen, quien lo miraba fijamente— Hm… —Volvió a mirar al techo y reflexionó sobre las cosas en su cabeza.

La ciudad fortificada de Urván. De otro modo, la capital del gobierno.

El señor feudal Arial Krause Urván Auckland³ fue el gobernante de la parte norte de Ri’leir. Algunas ciudades como la ciudad portuaria de Kitene y la ciudad fortificada de Satyna se unieron al Ducado de Auckland…

Ayer fue que consiguieron esta información.

—Para empezar… Me gustaría ir a la biblioteca municipal, oí que está en Urván. Puede que sea caro, pero está abierta al público. Quiero aprender sobre la escritura y la historia de este mundo. Incluso podríamos encontrarnos con una pista que nos explique por qué vinimos a este mundo.

Aunque estaba bien que aquí hubiera un mundo paralelo, la causa de la llegada de ambos seguía siendo un misterio. Ni Kei ni Aileen podían recordar algo de lo que había pasado después de que entraran en la niebla del juego.

Se sentía mal seguir sin saber nada al respecto.

¿Alguien los invocó?

¿Fue algún tipo de fenómeno sobrenatural?

Kei al menos quería tener una idea de cuál era la causa.

—Y… ¿Qué harás después de esa investigación?

—Hmm… —Kei refunfuñó con sus continuas preguntas, apartándose y encontrándose con esos ojos azules— Honestamente, no he decidido qué hacer después de eso… Puede que a este punto estés pensando, ‘¿Qué dices?’, pero yo, al igual que tú, estoy confundido. —Él miró su expresión durante un instante. La serenidad de Aileen no había cambiado, él continuó—: Originalmente, pensaba que aunque fuese por un poquito, aun si es sólo un segundo más, me gustaría vivir y disfrutar del juego…

Para Kei, Demondal era esencialmente su única meta en la vida.

Se podría decir que los últimos tres años de su vida habían sido videojuegos.

Cuando de pronto el juego se hizo realidad, él no supo qué hacer consigo mismo.

—Así que, bueno, no tengo ni idea. Ni siquiera puedo imaginar qué hacer con mi futuro…

—Sí… Lo mismo va para mí. No sé qué hacer. No sé qué quiero hacer… —dijo Aileen con expresión aturdida.

—… Es duro, ¿no? —Kei se sentó inclinándose contra la ventana, mirando hacia el congestionado distrito comercial.

El clima de hoy era bueno.

Un viajero discutía sobre el precio de una tela decorativa mientras el tendero la valoraba cuidadosamente. Los agricultores llevaban canastas de fruta y los niños corrían por la zona, escabulléndose entre la multitud.

Un niño se tropezó sobre los adoquines y lloró con fuerza después de rasparse la rodilla. Los niños lo rodearon en el bullicio, y un adulto que estaba de paso lo consoló. Su amigo, aunque refunfuñaba, se lo llevó de la mano.

—Oye, Kei. Tú… no quieres volver, ¿verdad? —preguntó Aileen a sus espaldas con voz mesurada.

—No… Aun si pudiera volver, yo puedo vivir en este mundo.

—Ya veo… Lo suponía…

Kei se dio la vuelta, pero Aileen yacía boca abajo con la cara enterrada en la almohada.

—… ¿Qué hay de ti?

—¿Yo? Pues…

Se quedó quieta un rato. Después de unos segundos, de repente levantó la cabeza— ¡No lo sé!

—¿No lo sabes?

—Sí… No era tan mala como la tuya, pero la realidad tampoco era particularmente satisfactoria para mí —por un momento su mirada se volvió distante.

Ella suspiró súbitamente. Aileen, o mejor dicho, Andrei, también estaría conectado durante casi todo el día como un verdadero lisiado. Algo debió haber sucedido para que una hermosa chica aún joven se encerrara en un mundo virtual— Oh…, de acuerdo —Kei se encogió de hombros y sonrió burlonamente.

Aileen también pasó por mucho. Como todavía dudaba en vivir en este mundo, no podía estar tan mal. Si ella no quería hablar de ello, no había necesidad que él tratara de forzarla.

—Bueno, no hay apuro para que te decidas. En mi caso, no tengo otra opción…

—Sí… Supongo que está bien si no tengo una respuesta ahora mismo. ¡Ni siquiera sabemos si podemos volver, en primer lugar! ¡Muy bien! ¡Lo pospondré!

Se sentó erguida con los brazos cruzados y se asintió a sí misma. Lo que decía era cierto, y de todas formas ella quería dejar el estrés para más tarde. Antes de ver si podían regresar o no, todavía tenían que averiguar cómo es que llegaron aquí originalmente.

Y también

«Me pregunto qué le pasó a nuestros cuerpos…»

Quién sabe si aún estaban vivos, o no.

Existía cierta posibilidad, pero él no la mencionó.

—¡Ok! ¡Ahora que está decidido, podemos relajarnos! Kei, ¡tengo una idea! —Aileen alzó la mano.

—¿Q-qué?

—Por ahora, ¡vendamos dos de nuestros caballos! No necesitamos cuatro caballos para nosotros dos. Puede que esos tipos nos hayan cobrado de más, pero los caballos ocupan mucho espacio.

—Tienes razón… También requieren manutención, así que supongo que podemos venderlos. Lo único es que… —Miró a su alrededor en la habitación de cuatro personas con cara amarga. La habitación parecía mucho más grande ahora que todas las armaduras se habían ido. No obstante, aún habían muchas cosas. Había algunos carcajes grandes llenos de diversas flechas de Montand, artículos para exteriores como un trípode y una olla, mantas, una tienda de campaña, y varios artículos de uso diario— … ¿Dos caballos podrán con todo esto?

—S-sí. Funcionará, ¿no?

—Bueno, creo que funcionará, pero…

El problema era cómo distribuirlo.

Después de tomarse un momento para mirarlo con claridad, se dio cuenta de que la mayoría de las cosas eran flechas y carcajes.

Se vio obligado a darse cuenta.

Kei sonrió secamente mientras miraba las flechas junto a la pared.

Aileen lo notó y se levantó con un, «¡Jiup!» y empezó a revisar las flechas. Sacó una flecha de colores llamativos, la que tocaba una melodía mientras volaba. La levantó por encima de ella y jugó con ella en sus manos mientras decía en voz baja—: Me pregunto para qué servirá esto…

—Es útil… —Kei le respondió mientras desviaba su mirada.

—¿Lo es?

—P-por supuesto. Por ejemplo…, eso, ya sabes, esa cosa —indagó en las palabras— Una señal, o algo…

—¿Y cuándo es que vas a usarla?

Aileen rápidamente notó lo que insinuaba Kei.

—No, ¡no digas nada más! A ver, por ejemplo…, ya ves…, ¡se podría usar para atraer la atención del enemigo! Creo que funcionaría bastante bien contra algunas bestias, y supongo que también podría usarse para atacar… Pero, supongo que en ese caso una flecha normal también… sí…

Aileen no dijo nada. Movió las manos como si fuesen una especie de molusco mientras sonreía vagamente a medida que Kei empezaba a cavar su propia tumba.

Y entonces, de la nada

—… -hm —Sintió una sensación punzante en la nuca y, reflexivamente, se agitó.

—¿Kei? ¿Qué pasa?

—… No, nada.

«¿Habrá sido mi imaginación? Por un momento creí sentir algo mirándome.»

Asomó la cabeza por la ventana y echó un vistazo a su alrededor, pero no vio nada fuera de lo común. En el tejado opuesto, sin embargo, había un cuervo que graznó antes irse volando.

—Sentí que estábamos siendo observamos.

—Probablemente te lo imaginaste. Espe-, ¡Kei! ¿¡Qué carajo!? ¿¡Qué vas a hacer con una flecha como esta!?

Ignoró su mirada de suspicacia y sacó la siguiente flecha, la excesivamente grande y mecánica. En lugar de una punta de flecha normal, una especie de carcasa de metal parecía estar adjunta.

—¡Oh, esa! Esa es una en la que Montand-shi dijo que tenía confianza. Se puede suprimir a un gran grupo de enemigos con solo una de estas flechas.

—¿Qué…?

—A ver. En realidad, hay un montón de dardos diminutos en ese cartucho. Los dardos son liberados y dispersados por un mecanismo de alambre y resorte. En resumen, es un perdigón. El rango en el que se puede activar es entre cinco y quince metros, hay una perilla para ajustarlo —Kei se mostró triunfante mientras le explicaba.

O-ooh —Aileen quedó sobresaltada.

—Pero… Hay límites de lo que pueden perforar. Si tienen un escudo o armadura que es más resistente que el cuero, entonces la efectividad es casi nula…

—¿¡Entonces cuál es el maldito punto!? —volvió a suscitarle— Esto es sólo basura inútil, ¡hay que tirarla!

—N-no, pero si compramos muchas…

Aileen se estaba divirtiendo y Kei no quería ni verla, así que ella se puso a la ofensiva.

—¿Acaso importa? ¿Solo tíralas!

—Pero ¿no te sentirías mal por Montand-shi…?

—¡Para nada! ¡Es su negocio!

—C-cierto.

—No te sientas mal si no puedes usarlas. Cálmate y piénsalo. No las necesitas, ¿verdad?

—B-bueno, eso es…

Ya sea que tuvieran un uso o no, discutieron en voz alta sobre la posibilidad de retornarlas.

Mientras hablaban de una cosa u otra, se olvidaron por completo de la sensación de ser observados.

 

† † †

 

El sol comenzó a ponerse.

Kei y Aileen hablaban mientras comían, decidieron devolver algunas de las flechas que claramente no tenían uso. Una vez que terminaron de comer se fueron al taller de Montand.

Hm… Aún me siento mal…

—Está bien, no te preocupes~.

A medida que se acercaban al taller, los incómodos pasos de Kei se hicieron más pesados, aunque a Aileen no le molestaba en absoluto. En lugar de un sentido de simpatía o vacilación, fue una diferencia entre la cultura japonesa de Kei y la cultura rusa de Aileen. Tomaron la calle principal, y mientras caminaban, Kei se dio cuenta de que un puesto de productos estaba cerrando.

—Cierto, deberíamos llevarles algo…

—Te preocupas demasiado…

Aileen sonrió irónicamente ante lo tímido que era. Sin embargo, mientras lo hacía, registró el puesto y compró una gran cantidad de la comida favorita de Lily, las cerezas, como regalo.

Llegaron al taller.

El sol se ponía y estaba oscureciendo, pero la casa de Montand no tenía ni una luz encendida, lo que le daba una atmósfera tranquila.

—Disculpen, es Kei —llamó a la puerta, sin lograr recibir una respuesta.

—¿Habrán salido…?

—Puede ser.

Reflexionando, cogió el pomo de la puerta, que resultó estar abierto— ¿Montand…? ¿Estás ahí?

Kei entró en el taller con vacilación. Un sonido de estruendo vino del cuarto de atrás y Montand salió tambaleándose.

—Kei-san. Perdona, no me percaté…

—Bienvenidos…

Kiska salió con Montand de la habitación trasera. Sus rostros parecían deteriorados, o incluso exhaustos.

Uh… Mis disculpas, ¿estaban en medio de algo? —Preguntó Kei tras titubear un poco, sintiendo el extraño ambiente.

—Oh, ¡no! Esto… No era nada. No le prestes atención, por favor —negó Montand con un tono fuerte. No permitió más preguntas y siguió con un tono de negocios— ¿Qué puedo hacer por ustedes…?

Um… Bueno, es algo difícil de decir, pero la verdad es que, después de entrar a la posada y pensarlo un poco… —Kei se quitó el gran carcaj de la espalda y fue directo al asunto mientras la cara de Montand se volvía sombría. Continuó la conversación mientras sentía profundamente la incomodidad de la misma.

Um, ¿Kiska? —Aileen sujetó las cerezas y le habló a Kiska.

—¿Qué pasa, Aileen?

—Esto. Traje cerezas —Gentilmente le ofreció la bolsa a Kiska, aún preocupada por ella.

Kiska las cogió, mas parecía embobada y se movía con torpeza.

—Se veían bien, así que las compré en un puesto. Esperaba que todos pudieran disfrutarlas… Son las favoritas de Lily, ¿no es así?

Kiska, que miraba fijamente la bolsa que tenía en las manos, de pronto levantó la vista.

—Hablado de eso… ¿Lily está por aquí? —Preguntó como si se le acabara de pasar por la cabeza. Estaba oscuro afuera, así que preguntó con indiferencia.

Sin embargo, los labios pálidos de Kiska comenzaron a temblar y ella se derrumbó en el acto, incapaz de aguantar más.

Hungu

—¿Eh? ¿¡Qu-¡? —Aileen se paralizó, anonada.

Kiska sostuvo la bolsa en su pecho y empezó a llorar.

—¡Kiska!

Montand vino corriendo, preocupado, cuando se percató de que su esposa empezó a llorar. Él le acarició la espalda y ella lloró más con la bolsa todavía en sus brazos.

—¿Pasó… algo? —Aileen tembló de preocupación mientras le preguntaba.

Sin embargo, Montand bajó la cabeza y permaneció en silencio.

—L… Lily… Lily fue… —Kiska sollozó mientras hablaba— Lily fue… secuestrada…

Aileen jadeó sorprendida y la expresión de Kei se volvió sombría. Montand apretó las sienes y meneó la cabeza.

—¿Qué quieres decir?

Montand se levantó y se fue al cuarto de atrás sin decir una palabra. Rebuscó en algunas cosas y no tardó en volver con dos sobres en la mano— Fue en la hora que Lily solía regresar… Llamaron a la puerta, pero cuando salí no había nadie, sólo estas cartas.

Les tendió una mientras hablaba. Aileen la tomó y Kei miró desde atrás de ella. Era extremadamente difícil leer la carta en la oscuridad, pero Kei podía leerla fácilmente.

Las letras fueron escritas de manera descuidada; parecía intencional. Había líneas amenazantes que decían cosas como, Tenemos a tu hija, no se lo digas a los guardias, o danos un áureo como rescate.

—¿Un áureo…? —Kei se quedó estupefacto por el ridículamente caro rescate.

—¡Los guardias! ¿¡Le dijeron a los guardias!? —Aileen, incapaz de esperar más, le preguntó a Montand.

—Lo… intentamos. Pero… —Montand les explicó con una mirada desagradable en el rostro.

Por supuesto, estaban extremadamente perturbados y trataron de indagar el asunto con un guardia que por casualidad pasó por su casa.

Sin embargo, justo cuando estaban a punto de abrir la puerta y llamar al guardia, se dieron cuenta de la segunda carta.

—Esa sería esta otra.

Abrió la carta y se las mostró. Había varias cosas escritas: Intentaron decírselo a los guardias. No habrá otra oportunidad. Inténtelo de nuevo y su hija morirá.

—En eso estaba… esto…

Con manos temblorosas, Montand metió la mano en el sobre y sacó un mechón de pelo. El mismo pelo rubio que el de Montand, con toques de pelo castaño claro, como el de Lily.

—Estamos siendo vigilados. No podemos hacer nada. Si intento hablarle a un guardia, ellos lo sabrán… —Todo su cuerpo temblaba como si estuviese congelándose— Estarán esperando en la entrada de los barrios bajos mañana al amanecer para cobrar el rescate. Busqué por todas partes, tratando de conseguir todo el dinero que pudiese, pero no está ni cerca de un áureo… —Levantó la cabeza. En sus ojos sólo había desesperación— Kei-san. Por favor —estaba de rodillas, impotente— Dinero. ¡Por favor préstame algo de dinero!

Montand se aferró a los pies de Kei.

—Sólo un poco. Un poco está bien. Incluso si no podemos conseguir un oro, si podemos pagar más por el rescate, quizá devuelvan a Lily. Por… —Rogó llorando— Por favor, préstanos algo de dinero…

Kei estaba estupefacto.

Esto fue mucho peor que la conmoción de devolver las mercancías.

Los únicos sonidos en el taller eran los sollozos de Montand y Kiska.

—Perdóname… Esto es todo lo que llevo encima por el momento —Kei sacó cinco denarios y los dejó a manos de Montand.

Los ojos de Montand se abrieron de par en par— ¡T-tanto! Muchas, gra- ¡Muchas gracias! —Se postró una y otra vez con su cara despeinada y llena de mocos.

Pero, en realidad, él aún tenía más denarios.

«Esto es… Probablemente no debería.»

Kei no era tan optimista como para creer que una niña secuestrada saldría con vida, especialmente en este mundo. Incluso si estaba viva y ellos pagaban el rescate, no había ninguna garantía de que ellos la devolverían.

La idea de una simple recaudación de fondos o de una obra de caridad cruzó por la mente de Kei. Se imaginó los posibles finales y mantuvo su posición actual. Montand y Kiska le dieron las gracias una y otra vez, pero su frío corazón no se vio afectado.

Sin embargo, echó un vistazo a su lado y vio a Aileen mirando la carta en la mesa del taller como si se la estuviese comiendo a ella. Se dio cuenta de que ella estaba mirando el mechón de pelo rubio.

Rápidamente agarró algunos pelos sin que Montand y Kiska se dieran cuenta. Sus ojos azules miraron a Kei durante un momento— Kei… Me iré primero.

—Ah, ¡oye! ¡Aileen!

Sin siquiera consultarlo con Kei, ella salió corriendo del taller.

—¡Eh, Aileen!

Para cuando Kei volvió a la posada, Aileen ya había terminado de ponerse su vestimenta negra y estaba con su sable en la espalda.

—Aileen, ¿¡qué estás haciendo!?

—¿¡No es obvio!? ¡Voy a salvarla! —ella respondió inmediatamente con una expresión que decía, ¿qué estás diciendo?

Tch

Él ya se lo esperaba. Se apretó las manos contra la sien y levantó la mirada. Aileen le ignoró y continuó preparándose para la batalla. Se puso el cinturón de cuchillos, se puso los guantes y se colocó las rodilleras

—Muy bien, cálmate… Cálmate, Aileen. No estamos en el mundo del juego, ahora.

—Eso ya lo sé.

—¡No, no lo sabes! ¡Dijiste que vas a salvarla, pero no sabes lo que eso significa! —El tono de Kei accidentalmente se volvió áspero con la actitud despreocupada de la muchacha— ¡Sé qué estás pensando! Que si usas『Rastrear』con su cabello, fácilmente descubrirás dónde está. Pero Aileen, no parece que sea una sola persona. Si vas a salvarla, tendrás que luchar contra ellos, ¿sabes? —La miró con el ceño fruncido— Cuando llegue el momento, ¿podrás matar a alguien?

Ella dudó por un segundo, pero luego dijo con firmeza—: No tengo intención de darles piedad.

Kei notó su titubeo— Pareces bien preparada, pero Aileen, la cuestión es otra si puedes o no hacerlo cuando llegue el momento.

—Yo puedo. Estoy calmada ahora mismo, pero al mismo tiempo estoy furiosa, Kei. ¿Un áureo por el rescate? No planean devolver a Lily. No puedo dejar eso pasar.

Sus ojos azules lo miraron fijamente y él pareció estar a punto de titubear. Sin embargo, antes de que eso ocurriera, ella se giró bruscamente.

—Y por supuesto… Esta es mi decisión. Así que, no planeo envolverte en esto. Haré esto sola.

—¿Qué…? —Las cejas de Kei se elevaron. Una leve irritación se apoderó de él.

… Eso está mal. No es eso, no lo es.

Eso no es lo que estoy diciendo.

—El combate urbano es difícil para ti. Pero para mí, esa es mi especialidad. Se siente como un buen momento de todos modos, incluso sola pu-

—Aileen —Kei interrumpió su monólogo y la tomó por los hombros, mirándola fijamente a los ojos. Ella mostró una expresión de desconcierto mientras él la miró fijamente, pensando en cómo decirlo— Aileen… Esto no es un juego, es la realidad. No sabemos qué va a pasar. Bajar la guardia una vez, malinterpretar algo una vez, podría ser fatal. Podrías lastimarte… incluso morir. ¿Entiendes eso realmente…? —dijo Kei calladamente.

Sin embargo, la expresión de Aileen se endureció y dijo con sinceridad—: Salvaste mi vida una vez, así que no lo entiendo. Pero aun así, yo… no puedo simplemente abandonar a Lily. Más aún porque este mundo no es el juego. Lily no es un NPC, ella es un humano viviente. Y por eso voy a salvarla.

—¿Por qué? … Ellos ni siquiera nos lo pidieron… No tiene nada que ver con nosotros, ¿no es verdad?

—¿¡Nada que ver con nosotros!? —No podía creerlo. Ella se sacó de encima los brazos de Kei— ¡Y una mierda con que ‘no tiene nada que ver con nosotros! Ya los conocemos, ¿¡no!? ¿¡Y aun dices que no tenemos nada que ver con ellos, Kei!? —Agitó la cabeza con impaciencia y continuó—: Yo… Yo puedo ayudar. Puedo hallarla, ¡puedo salvarla! Sé que será peligroso. Sé que podría morir. Sé que tendré que matar… ¡aun así…! —Aileen ponderó— Mientras pueda hacerlo, mientras pueda salvarla, deberé hacer lo que pueda. Solo puedo hacer esto, porque girarse y pretender que no pasa nada, eso es… —su voz luchó por escapar mientras bajaba la cabeza— … algo que haría un monstruo.

Eso golpeó con fuerza a Kei, como si algo se hubiera estrellado contra él. Por sus inocentes y puras palabras.

Sin embargo, su sentido puro de la justicia era demasiado entusiasta.

Aileen apretó los dientes con la cabeza baja, incapaz de ver la estupefacción de Kei.

Pa, Aileen levantó la vista, Kei se sentó pesadamente en la cama y se puso una mano sobre el rostro.

—Has lo que se te plazca… —dijo con una voz deprimida y seca.

Aileen sabía que lo había lastimado. No dijo nada más. Pensó que si trataba de animarlo, sólo aumentaría la brecha entre ellos.

—Lo siento… —se disculpó.

Kei permaneció en silencio mientras hurgaba en su bolsa, y entonces le arrojó algo a Aileen.

En pánico, la atrapó. Resultó ser una botella de vidrio. Contenía un líquido azul viscoso.

Una poción superior.

—Llévatela… —dijo eso en silencio, sin voltearse a verla.

Ella simplemente respondió—: Gracias…

Se escuchó un leve, Tap. Cuando Kei levantó la vista, ella ya se había ido.

Ruido de personas se escuchaba venir desde abajo.

Una chica vestida de negro se subió a un tejado.

El viento frío soplaba entre los edificios.

Su bufanda negra revoloteaba detrás suya.

Miró hacia las llanuras herbosas al oeste de la ciudad.

El sol seguía poniéndose.

La luna se elevó al cielo.

Una diosa, brillando a la luz plateada de la luna.

El cielo cambió de rojo a azul profundo.

Volvió a mirar al horizonte.

El sol se había puesto completamente.

—Ahora… Es nuestra hora —murmuró

Sacó un fragmento de cristal de sus prendas.

Como si rezara; como si pidiera, cerró los ojos.『Mi dedicas al vi tiun katalizilo.

Soltó el fragmento.

La gravedad jaló al cristal límpido.

Poc, su sombra lo tragó.

Parpadeó y osciló de forma diabólica.

Maiden krepusko, Kerstin.

Ajustó su respiración.

Ella la invocó, 『Vi asperos.

Era la hora del desastre.

 

La sombra respondió.

 

 

 

 

Notas:

0– Denario es el nombre que le puse a la moneda de plata de tamaño normal. Verán, me harté de estar escribiendo moneda de plata, moneda pequeña de… bla, bla, bla. Es muy laaaaaaaargo.
Por ende, agarré algunos nombres de las monedas que utilizaban en la Antigua Roma. Por ahora sólo implementaré esto en este cap, y esperaré a ver qué me dicen ustedes; no se olviden de comentarme si les gustó esto. De todas formas, igualmente a cuando el autor presentó el sistema monetario, les dejo el gráfico y una explicación:

Áureo = Moneda de Oro | Denario = Moneda de Plata | As = Moneda de Cobre | As grave (por ejemplo) = moneda pequeña de cobre 

10 ases graves = 1 as
10 ases = 1 denario grave
10 denarios graves = 1 Denario
10 denarios = 1 áureo grave
10 áureos graves = 1 áureo

1– Étranger sería extranjero en francés, en este contexto.
2– La tundra (del ruso тундра, «llanura sin árboles» y del lapón tūndâr, «tierra infértil») es un bioma que se caracteriza por su subsuelo helado, falta de vegetación arbórea o, en todo caso, de árboles naturales, lo cual se debe a la poca heliofanía y al estrés del frío glacial; los suelos, que están cubiertos de musgos y líquenes, son pantanosos, con turberas en muchos sitios. Se extiende principalmente por el hemisferio norte: en Siberia, Alaska, norte de Canadá, sur de Groenlandia y la costa ártica de Europa. Las poblaciones laponas europeas son consideradas nómadas, y su principal fuente de alimento es el reno (el cual domestican bastante). [Fuente: Wikipedia]
3– Curiosamente, Auckland es una ciudad de Nueva Zelanda situada en la Isla Norte. En habla inglesa se la conoce como Auckland metropolitan area (área metropolitana de Auckland) o Greater Auckland (Gran Auckland).
4– Recuerden que en el juego, ‘Andrei’ es un hombre.
5– El honorífico -shi se utiliza normalmente cuando se refiere formalmente a alguien que no has conocido (por ejemplo, un periodista que escribió un artículo que leíste). En este caso, Kei está siendo un poco manso (porque le gustan sus nuevas flechas) y se refiere a Montand de manera formal.
6– Si no se acuerdan, esto es esperanto. La traducción más acertada que les puedo dar (ya que no sé esperanto) sería “Te obsequio este catalizador”
7– Lo mismo que la nota anterior. La mejor traducción que les puedo dar es “Kerstin, Doncella de la Oscuirdad.”
8– Manifiéstate/Muéstrate.


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6 comentarios

      • Q becerro eres :V

        pues que no se entiende un coño :V o mejor dicho lo organizaste mal, tuviste q haber puesto

        10 Ases graves = 1 As
        10 Ases = 1 Denario graves
        10 Denarios graves = 1 Denario
        10 Denarios = 1 Aureo

        eso de colocar 100 enredara a la gente, primero xq no estan acostumbrados y se volveran un culo igual q los protas en otro mundo

        Me gusta

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