Vermillion: Capítulo 19


Hola…. jejeje risa forzada. ¿Cómo les v-….? esquivar … ¡No me lancen sillas! correr

Llega a un callejón Uh, no hay salida…….. sudar (se escuchan pasos de una muchedumbre) …. Tengan piedad…, ¿por favor? gritos

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Este capítulo cuenta con una ilustración que es cortesía de NAKA.

Traductor: Absolute
Editor: CO2


Trabajo

 

La coleta rubia de la niña se balanceó mientras ella saltaba delante de Kei y Aileen. Se giró y les dio una sonrisa— Allí está el símbolo de Satyna, el Reloj Torre de San Dirk.

Kei y Aileen miraron hacia el reloj de piedra que Lily señaló con una mirada llena de asombro— Oooh.

—Hace cuarenta y dos años, el anterior Señor la construyó para celebrar el nacimiento del actual Señor. ¡Hace girar los engranajes utilizando un sistema de contrapesos! Todos los días, los sirvientes miran el reloj mágico del Señor y ajustan la hora, ¡así que es realmente preciso!

—Guau~, ¡eso suena genial!

—Sabes bastantes cosas, Lily.

Jeje —dijo Lily con orgullo al ser elogiada.

Fue el día después de que encontraran la tienda de Montand.

Lily les estaba dando un recorrido por la ciudad.

Por supuesto, a pesar de que estaban caminando por la ciudad, no era sólo para hacer turismo. Seguían a Lily a unos artesanos que estaban cerca de Montand. Ya habían estado en una armería. En su espalda, Kei llevaba un delgado escudo de madera hecho predominantemente de aleación de metal. Era ligero y Aileen podría usarlo fácilmente para desviar flechas. Dado que eran conocidos de Montand, hasta obtuvieron un pequeño descuento.

—¡Ahora toca el puesto de Connor-ojisan!

—¿Qué tipo de artesano era Connor, de nuevo? —preguntó Aileen.

—¡De cueros! —respondió Lily alegremente.

Al final, se quedaron hasta tarde en la tienda de Montand, así que también se quedaron a cenar. Mientras Kei se llevaba bien con Montand, Aileen hizo buenas migas con Lily y Kiska. En el pequeño jardín de atrás jugaron, cantaron y hasta se bañaron juntas. Kei estaba muy agradecido por su amabilidad.

Hmhmhmmhm tutuluuuuu kachuushaa~ —Lily tarareaba una vieja canción rusa que Aileen le había enseñado.

Ayer llevaba el pelo rubio que heredó de Montand en trenzas, pero después de bañarse copió la cola de caballo de Aileen. Mientras ella sostenía la mano de Aileen y caminaba enérgicamente, sus rostros se parecían lo suficiente como para que pudieran hacerse pasar por hermanas.

—Eres muy linda, Lily~ —dijo Aileen con una sonrisa.

Originalmente, se suponía que Montand iba a ser el guía. Sin embargo, por la mañana llegó un noble con una petición urgente, por lo que tanto Montand como Kiska estaban ocupados con los preparativos.

Por lo tanto, Lily actuó como su reemplazo. Como parecía idolatrar a Aileen, con gusto les mostró el lugar. También fue una buena oportunidad para que ella les mostrara lo más destacado de la ciudad. Velaban por ella mientras la seguían alegremente.

—Y esta es la estatua de bronce del primer señor, el conde Patricio Heimeroth Satyna Balquet.

Oooh —Kei y Aileen exclamaron con asombro una vez más mientras miraban a la estatua.

La estatua era un hombre con una gran sonrisa, señalando hacia el cielo mientras se ponía en una desalentadora postura.

Continuaron sus visitas turísticas por un rato más.

Mientras caminaban a través de la sección de los artesanos después de que la mayoría de las visitas turísticas habían terminado, Kei dijo—: Lili, sí que sabes mucho sobre la historia de la ciudad, ¿no? —con una mirada de admiración.

No eran meros elogios en blanco, sino cómo él se sentía en realidad. Lily todavía era joven, así que no era muy buena expresando las cosas de una manera indirecta. Aunque, ella todavía utilizaba con frecuencia los términos técnicos al explicar las atracciones turísticas famosas, y ella parecía tener una comprensión firme de los antecedentes históricos que las rodeaban.

Aileen, cuyos padres eran ingleses, era bilingüe y entendía perfectamente las explicaciones de Lily. Por otro lado, Kei, que lo aprendió más tarde, se sintió un poco patético al pedirle a una niña de diez años que le explicara las muchas palabras que no entendía.

Lily sonrió eufórica mientras jalaba la mano de Aileen y caminaba— Jeje. ¡McDonell-sensei nos enseña mucho en la escuela de cursos intensivos!

—¿McDonell?

—Sí. Es un especialista de la compañía Cornwell. ¡Sabe mucho de historia!

Kei ladeó un poco la cabeza. Hablando de Cornwell, éste surgió en la conversación de la cena de anoche. Era el mayor cliente de Montand, si no le falla la memoria.

—Ya veo, conque vas a una escuela de cursos intensivos.

—Sí. Hace un año, uno de los amigos de papá nos presentó a McDonnell-sensei. Después de que mamá me enseñara a escribir y hablara con él, sensei dijo, ‘Se ve prometedora.’ ¡Ahora estoy aprendiendo historia y aritmética! Incluso hice algunos amigos… —la expresión de excitación de Lily se nubló— Pero, a veces los niños ricos se burlan de papá… No me caen bien…

—Conque se burlan de tu papá, ¿eh? ¡Esos son niños malos! —dijo Aileen con alegría mientras juguetonamente le frotaba la cabeza de Lily con las manos.

Lily pareció sufrir de cosquillas a medida que se retorcía y luego se lanzó para agarrar a Aileen por los costados para vengarse.

—¡Jajajajaja, detente! ¡Ahí me da cosquillas! ¡Jajajaja! —Aileen se retiró a la espalda de Kei y se asomó con una expresión cálida.

—¡Buen trabajo! Eso estuvo bueno.

—Lily es muy madura…

Jejeje, ¡soy madura!

Llegaron a su destino, la tienda de marroquinería en el lado este de la zona de artesanos.

—¡Connor-ojisan! ¡Tienes clientes! —vociferó Lily mientras abría la puerta de madera.

El aire se impregnó con el olor del cuero. En la parte de atrás de la habitación débilmente iluminada, un marroquinero que estaba cosiendo con un gran gancho reconoció a la niña y sonrió— Cielos, pero si es Lily. ¿Te va bien, como siempre?

—¡Síp! ¿Y tú?

—¡Por supuesto! —Puso el cuero sobre el escritorio y con un hmph, flexionando sus grandes bíceps. El hombre parecía tener unos cincuenta y tantos años; Connor, el marroquinero.

Su delantal de cuero colgaba sobre su barriga cervecera. Las canas a ambos lados de su cabeza habían retrocedido sustancialmente. Lo hacía parecer lo que comúnmente se le llama una cabeza M.

—Entonces, ¿dijiste que habían clientes?

—Sí, mi papá me dijo que te los presentara.

—Ya veo, ya veo. Bienvenidos, ustedes dos. No puedo rechazar a alguien que venga de Montand, ¿verdad? —elevó su mano derecha y sonrió amablemente.

—¿Qué puedo hacer por ustedes?

—Quisiera que trabajaras con esta piel… —mientras Kei sacaba la piel de Mikazuki, las campanas de la torre del reloj sonaron, gong, gong.

Ah —Lily tiró de la manga de Aileen— Onee-chan, onii-chan, perdón. Debo volver a casa ahora.

—¿Sí?

—Sí. En la tarde debo ir a la escuela de clases intensivas. Debo comer y vestirme.

—Está bien entonces —dijo Aileen deploradamente— ¿Te llevo a casa?

Lily meneó la cabeza— No hay necesidad. No está tan lejos, de todos modos. ¡Puedo ir por mí misma!

—Está bien. Lo tengo, ¡ten cuidado!

—¡Sip! ¡Connor-ojisan, cuídalos! También, ¡Onii-chan hasta luego! —salió corriendo a toda prisa, con la cola de caballo revoloteando detrás suya.

—… ¿Enserio estará bien? —preguntó Aileen, preocupada.

—El casco antiguo tiene muchos guardias. Además, todos los vecinos son amigables. Nadie le hará nada. No te preocupes por eso —respondió Connor mientras le palmeaba el hombro.

—Está bien… —aceptó a regañadientes.

—Volviendo al tema, ¿qué era?

—Oh, sí. Esta piel tiene un gran valor sentimental, así que…

Hablaron por un rato, lo que resultó en Connor diciéndoles que la piel era de buena calidad y que haría un bolso de cuero para cada uno.

—Entonces, ¿cuánto tomaría?

Connor jugó con las pequeñas monedas de plata y cobre que recibió de Kei mientras respondía—: Hmm… Para dar un poco de margen, alrededor de cuatro días.

—Cuatro días… Eso es un poco más de lo que esperaba. ¿No cuidamos bien de la piel?

—No, fue muy bien cuidada. Sólo necesita broncearse, de lo contrario no durará mucho. Como es una buena piel y tiene cierto significado para ti, ¿no deberías dedicarle tiempo? Bueno, si lo necesitas, lo haré antes. ¿Qué va a ser?

Kei miró a Aileen— Bueno… Creo que también deberíamos dedicarle más tiempo a ello.

—Sí, también pienso eso… Hagamos eso.

—Entendido. Pues, volveré al trabajo.

Kei lo llamó— Espérate un momento, por favor. Perdón, tengo una pregunta. Tengo ocho sets completos de armaduras de la gente de las llanuras que planeo vender, ¿conoces a alguien que los quiera?

—Ochos sets… ¿Cómo los obtuviste?

—Fuimos atacados de camino a Satyna…, pero nos las arreglamos para matarlos y quitárselas.

—Armadura de los muertos, y la gente de las llanuras por si fuera poco… Lo siento, pero no conozco a nadie que quisiera comprarlas.

—Ya veo… —Kei se veía amargado. La armería que visitaron antes también los rechazó.

Habló del tema con Montand anoche después de la cena, y su reacción fue igual a la de los demás, así que empezó entonces a sospechar un poco.

No había ninguna demanda.

No era popular.

La armadura de la gente de las llanuras era totalmente indeseado.

—La calidad de los equipos de la gente de las llanuras no es tan buena en primer lugar. Sus cimitarras cortan muy bien, pero debido al borde endurecido, se rompen con mucha facilidad. Aunque los adornos en la armadura de cuero son excelentes, la suavidad del método de sastrería la deja con defensas insatisfactorias. Sin embargo, sus arcos compuestos son buenos. Son fáciles de manejar incluso a caballo; incluso algunos de los guardias los prefieren. No obstante, los que sí les gustan por lo general ya tienen un set…

—Así que vender la armadura y el equipo será difícil…

—Sí… Sin mencionar que los precios de la armadura tienden a caer. Si alguien puede conseguir una armadura nueva y barata, entonces…

—… nadie se molestaría en comprar un set usado —dijo Kei con una expresión de resignación. Se rascó la cabeza y suspiró— En realidad, cuando tomamos todo pensé que era de buena calidad… Pero, supongo que alguien más no lo querría si ni siquiera yo lo quiero.

—Supongamos que sí. Quizá en un pueblo más rural, pero aquí sería difícil. Hay muchos trabajos de aprendices o bienes dañados durante la fabricación que circulan por ahí. Los productos de segunda mano de mala calidad no tienen ninguna posibilidad —Connor suspiró y pareció vagar con la mirada— Este barrio es difícil… Durante la guerra, los artesanos eran muchísimos, pero ahora sus números han disminuido. Algunos artesanos de segunda cayeron por el camino, otros se rindieron y regresaron a sus granjas. Algunos se endeudaron tratando de vender demasiado barato; hay de todo tipo —alzó las manos y luego palmeó su delantal de cuero— Incluso yo, recientemente sólo he hecho artículos de uso diario y ninguna armadura de cuero. En el mejor de los casos, me toca un guardia ocasional que necesita reparar su armadura. El tiempo de vivir simplemente fabricando armaduras y armas a su gusto ha pasado.

—¿Ahora hay recesión?

—No una recesión, sino paz. En pocas palabras, no hay necesidad de comprar armaduras y armas. Por un corto tiempo después de la guerra aún se podía vender algo para reemplazar el equipo destruido, pero ahora… Como no lo usan, no lo rompen. Como no lo rompen, no necesitan reemplazarlo. Y como no necesitan reemplazarlo, no compran uno nuevo… Bueno, es de esperar.

—Me imagino.

—Pero no es como si no vendiesen nada de nada, ¿no es así? —preguntó Aileen, señalando a uno de los maniquíes vestido con una armadura de cuero en la esquina.

—No te equivocas, ojou-chan. Lo que vende, vende. Sin embargo, no es suficiente para vivir. Puedo arreglármelas ya que vivo solo, pero últimamente todo el mundo tiene un trabajo extra. Lo mismo va para mí, lo mismo va para Montand… bueno, él todavía hace mucho de su trabajo principal, pero es una excepción.

—Como pensaba, es bastante hábil en lo que hace.

—¡Sí, por supuesto! Probablemente sea el único que mantenga las ventas después de la guerra —Connor se encogió de hombros y sonrió torpemente. Sacó una pipa de un bolsillo del delantal y se la llevó a la boca— Juuu… Hay un límite para lo barata que puede ser una flecha. Todos los demás a su alrededor bajaron los precios y la calidad, pero sólo él eligió elevar la calidad. Gracias a ello, consiguió que nobles y grandes comerciantes se convirtieran en sus clientes. Después de escuchar de su éxito, los demás también subieron sus precios, pero sin la misma calidad no significaba nada. Mientras que los escasos habilidosos sobrevivieron, los otros murieron inmediatamente. Tuvo las agallas de ir en contra de lo que todos los demás hacían y no solo tuvo la previsión, sino la capacidad de satisfacer las demandas de los clientes… Ese tipo sí que es increíble —A la luz de la lámpara, Connor sopló un poco de humo antes de darse palmaditas en el trasero y sentarse— Ayayay…, los huesos te empiezan a doler cuando llegas a mi edad.

—Ah, perdona. Te hicimos hablar por mucho rato —dijo Kei con mirada pesarosa.

Jaja, sólo divagué, no te preocupes —Agitó la mano— Nos salimos del tema, perdona por eso. Lo siento, pero no puedo comprarte ese equipamiento.

—Conque es así… Es una pena, pero me alegro de haber oído la historia en detalle. Deberíamos…

—Ah, espera un segundo. No puedo comprarlo, pero, si no te molesta venderlo barato, entonces te diré un lugar.

Connor usó un trozo de carbón y papel para escribir algo.

—Aquí tienes, es la dirección. En la parte norte de la Ciudad Vieja, está en el número cinco de la calle Benoit. Justo en la entrada de los barrios bajos. Hay una tienda de reciclaje allí. No te darán mucho por ello, pero es mejor que tirarlo. No es una buena zona, pero con an-chan debería estar bien. Sin embargo, deberían ir armados, por si acaso, ya que no hay muchos guardias allí.

—Calle Benoit… En el norte de la Ciudad Vieja, ¿verdad? Pasaremos por ahí más tarde, gracias.

—No te preocupes. Siento no haber podido ser de más ayuda.

Le quitaron el papel a Connor y antes de irse dijeron—: Nos veremos en cuatro días.

† † †

El sol estaba poniéndose.

Una niña corrió rápidamente por la calle principal, poco iluminada, con la luz del sol bloqueada por las paredes de la muralla.

«Terminamos un poco tarde esta vez…».

La coleta de Lily se movía de un lado a otro mientras se apresuraba a llegar a casa, girando por una calle lateral y pasando al lado de guardias y borrachos mientras llevaba una expresión incómoda.

Empujó la puerta trasera y entró en la sala de estar— ¡Volví!

Sin ninguna luz encendida, los dos padres de ella yacían tirados sobre la mesa, exhaustos.

—Bienvenida, Lily…

—Hoy llegaste más tarde de lo usual…

Ellos hablaron sin energía.

—Hoy estudiamos historia, por lo que el mal hábito de McDonell-sensei salió a la luz.

Aah, por eso es que viniste tarde. Ese hombre sí que le gusta la historia..

—No eres quien para hablar, querido.

—¿Cómo les fue a ti y a papá?

Montand y Kiska sonrieron cansados— Fue ajetreado… En serio, a pesar de que sólo teníamos veinte, ellos querían 30 flechas ornamentales. Era ridículo. Esta fue la primera vez que hicimos diez en un día…

—No es bueno para mi corazón… Al menos logramos hacerlo a tiempo de alguna manera.

—¡Buen trabajo, mama y papá!

Los dos, como cadáveres sin vida, hicieron todo lo posible para hablar alegremente— Gracias. Fue realmente agotador. Me pregunto cuánto tiempo ha pasado desde que trabajé tan duro… Oh, ¿ya oscureció tanto? Lo siento, Lily, empezaré a preparar la cena ahora. Sólo espera un poco.

—No, no te preocupes, Kiska. Hace tiempo que no salimos a comer —Montand se animó mientras que se levantaba de su silla y acariciaba las astillas de madera de su delantal— Podríamos ser lujosos, ¿qué tal ir a Miranda?

—¿¡En serio!? —sorprendidas, Lily y Kiska exclamaron al mismo tiempo.

—¿¡Estás seguro, querido!?

Miranda era fácilmente uno de los cinco mejores restaurantes de Satyna. Se podría decir que era el restaurante número uno para las masas. Tenían un chef de primera que podía hacer gemir hasta las lenguas de los nobles. Incluso había rumores de que los miembros de la familia del señor feudal ocasionalmente iban de incógnito a visitarla.

Pero de repente, desde la perspectiva de un plebeyo, los precios se subían lo suficiente para que se les salieran los ojos de la cabeza.

Sin embargo, Montand procuró aliviar la preocupación—: No se preocupen. Hoy hicimos mucho dinero y, ayer, Kei compró casi todos los modelos prototipos. Tenemos un poco de libertad a nuestra disposición —sonrió mientras encendía la lámpara con un pedernal.

—Tienes razón… Sería bueno ser un poco extravagantes de vez en cuando.

—¡Yeey! ¡Gracias, papá!

—Jajaja, sabía que Kei era un arquero por el estuche que traía, pero pensar que era tan gastativo. Me alegro de que le hayamos llevado dentro de la tienda.

A la tenue luz de la lámpara, Montand sacó la lengua como un niño juguetón. Aunque invitó a Kei a hablar con Kiska sobre su pueblo natal, al final no hablaron ni una palabra de ello.

—Y ahora, supongo que tenemos que vestirnos bien, ¿no? Dudo que nos dejen entrar así, eh.

—Me iré a cambiar. ¡Lily, también ve a cambiarte!

—¡Viva! ¡Lo haré!

Montand y Kiska iban dando saltitos. La emoción y la felicidad de Lily parecieron disipar la fatiga que los padres anteriormente sufrían.

Montand se limpió el cuerpo con un paño húmedo antes de ponerse su único traje de buena calidad, el que usaba cuando trataba con gente importante, y se ajustó el cabello. Kiska llevaba un vestido sencillo que era lo suficientemente bonito como para estar fuera del alcance de la mayoría de la gente. Lily llevaba alegremente una cinta roja en el pelo y un bonito vestido de delantal.

—Muy bien, ¿a alguien se le queda algo?

—¡Nop!

—¡Todo en orden!

Montand metió el cuchillo que llevaba para la defensa personal y el bolso en su camisa, apagó la lámpara y cerró firmemente la puerta detrás de ellos.

Después de pedir a los vecinos que vigilaran su casa, Montand y los demás se dirigieron a las calles del atardecer con mucho ánimo.

Se dirigieron al oeste de la zona de los artesanos, a la zona urbana de clase alta.

—Entonces…, ¿qué nos pediremos?

—Me pregunto cuál será el menú de hoy.

—¡Quiero un estofado de carne!

Caminaron alegremente por la calle principal con Lily en el medio, sosteniéndose de las dos manos. El antes solitario y oscuro pueblo dio un giro y se sintió más animado. Una comida lujosa era algo que Lily rara vez podía anticipar.

Kiska miró con amor a su hija mientras Montand les sonreía a ambas. Eran una familia feliz.

Los tres resplandecían agradablemente.

Incluso en las ahora oscuras calles.

Casi como si estuvieran realmente brillando.

Desde el final de la calle, confundido.

O tal vez, desalentado.

Un hombre se quedó mirando desde la oscuridad.

Boris.

Boris, que hasta hace poco había arriesgado su vida para esconder un pequeño estuche de metal, miraba como si les hiciera agujeros en la espalda con la mirada.

Un sonido crujió.

Keh… —Boris se tragó las palabras que estaban en camino para salir.

Se giró sobre el talón y corrió hacia el otro lado, por el camino ligeramente sucio. Corrió tan rápido como pudo.

El lugar al que llegó era un pequeño bar poco popular.

Se sentó en una silla como si fuera la misma de siempre y ordenó secamente—: Cerveza…

Bam, el camarero puso una jarra justo frente a él. Tan pronto como la obtuvo, se tragó la cerveza amarga. Su estómago se calentó con un gruñido.

—… Eh, compa. Me gusta como bebes —dijo un hombre delgado que se sentó a su lado cuando estaba a punto de pedir la segunda ronda.

—Eres tú…

El mismo tipo de siempre. Era el hombre al que Boris siempre le deslizaba tristemente una cajita bajo el mostrador.

—Jaja, ¿qué pasa? Tienes cara larga.

Mientras sonreía, colocó una bolsa de cuero frente a Boris. Casi ignorando al hombre demasiado familiar, Boris revisó el contenido de la bolsa.

Era más ligera que de costumbre. Podía ver el cobre opaco y casi nada de plata. Después de un momento de sorpresa, miró más de cerca y descubrió que en realidad no eran monedas de plata, sino monedas pequeñas de plata. Todo junto casi llegaba al valor de una moneda de plata.

Qué poca cantidad.

—¿Qué?, ¿estás insatisfecho con eso?

La voz enfermiza del hombre vino justo al lado de su oído. Sorprendido, miró a su lado. El flaco le sonrió traicioneramente.

—N-no, eso… —intentó eludir la pregunta recogiendo su jarra, pero inmediatamente se dio cuenta de que estaba vacía y murmuró—: Para nada…

Boris bajó la cabeza y apretó la taza tan fuerte que sus nudillos se volvieron blancos. El hombre a su lado no se perdió ni un detalle.

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Sonrió y levemente golpeó el mostrador con la punta de los dedos: tac, tac. Tiró unas monedas de cobre delante de Boris y dijo—: Sígueme, Boris.

Con esas pocas palabras, el hombre se levantó y salió del bar.

Asustado, Boris clavó la mirada en la espalda del hombre conforme éste se iba.

Sin embargo, se dio cuenta de que el dinero que el hombre había puesto delante suyo era para cubrir la cerveza. También se dio cuenta de que, por primera vez desde que tomó este trabajo, fue llamado por su nombre. Rápidamente, se levantó de su asiento.

—Eres lento. Y pensar que tuve que esperarte —el hombre se apoyaba contra una pared fuera del bar, sonrió cínicamente.

—L-lo siento. Estaba un poco sorprendido, n-no me pude mover. Lo siento, lo siento mucho.

—Bueno, lo que sea… —el hombre se burló con desprecio de las frenéticas disculpas de Boris y volvió a caminar después de repetirse—: Sígueme.

Boris lo siguió, callado.

Silencio. Sólo se oía el sonido de zapatos golpeando piedras.

Ese bar, en el lado más oscuro de Satyna, era un lugar donde los rufianes solían reunirse y gritarse unos a otros. Era un mal lugar para una conversación.

Sacarlo de ese escenario implicaba…

Boris sintió un extraño sentimiento de exaltación brotar en su interior, un sentimiento que no guardaba ni miedo ni expectativa.

—… Sabes, —el hombre frente a él de repente empezó a hablar mientras caminaban— Yo también fui una mula. Justo como tú lo eres ahora —se detuvo y se apoyó en la pared de un edificio en un callejón oscuro— Por lo que sé lo que estás pensado. «¿Una plata no es muy poco? ¿Esto es todo lo que vale mi vida?», o algo por el estilo.

Se le veía como si estuviera disfrutando, pero al mismo tiempo, como si lo estuviera poniendo a prueba. Las palabras estaban atascadas en la garganta de Boris.

En vez de dejar que el silencio continuara, el hombre habló—: No estés tan tenso… No te estoy insultando. —Sonrió. Su habitual sonrisa maliciosa. En un instante, cambió su sonrisa por una expresión severa y dijo—: Para ser francos, Boris, tu vida vale menos que una moneda de plata.

Ante esta cruel declaración, Boris quedó sin palabras.

—Sin embargo —continuó el hombre— Ese es el Boris de ahora. —Sacó un estuche metálico de su camisa y la agitó delante de él— Esto. No sé qué ideas tendrás de ello, pero es algo que mandará a volar cualquier razonamiento que tengas en la cabeza. Ésto está en un nivel enteramente diferente del polvo que las aburridas organizaciones pequeñas transportan. Con sólo esto, puedes venderlo por una moneda de oro.

—¿¡Oro…!?

A Boris se le cayó la mandíbula. El precio era más alto de lo que se podía haber imaginado. Eso bastaba para alimentar a un plebeyo durante una década. «Una de oro, de oro, oro», pensamiento de que había estado cargando algo tan valioso flotaba en su mente, un escalofrío corrió por su espalda.

—Pero, tú solo consigues menos de una moneda de plata. ¿Sabes por qué?

—N-no…

Miró directo a los ojos a Boris, quien sacudió la cabeza.

—Te lo diré. Es porque no tenías que ser tú. El que transporta esto, me refiero.

Boris tuvo que parar para asimilar las palabras. Pero el hombre continuó—: Boris, sin dudas estás poniendo tu vida en riesgo. Sin embargo, el que pone su vida en riesgo no tienes que ser tú específicamente. Es algo grande el arriesgar la vida de uno mismo. Pero, incluso un chiquillo lo haría si estuviese preparado, ¿no? Hay trabajos incluso más importantes que ese. Por ejemplo, ¿quién paga a los guardias? ¿Quién vende los productos una vez que están dentro? ¿Y quién hace esto en primer lugar? ¿Quién lo trae hasta Satyna? ¿El que gestiona todo el proceso? ¿El que financia la operación? Hay muchos en que pensar… Si pudieras hacer todo esto por ti mismo, Boris, entonces tendría todo el oro para ti solo.

—E-eso es imposible… ¿Hacer todo eso… solo?

—Exacto. Es imposible. Por lo tanto, tiene que ser disuelto. Y tú estás haciendo lo más simple; el trabajo menos preocupante.

—Eso es… —sus despiadadas palabras produjeron ira, tristeza y vacío sin igual, algo que Boris nunca antes había sentido, todo retorciéndose dentro de él. Desconcertado, bajó la cabeza.

El hombre se volvió a meter el estuche metálico en la camisa y, en su lugar, sacó un frasco metálico y sacó el corcho.

Hizo un agradable ¡pop! Tomó un trago y le ofreció a Boris— ¿Qué hay de ti?

Con el frasco todavía en la mano del hombre, Boris bebió. Tan pronto como el líquido le tocó la lengua, sus ojos se abrieron de par en par.

—Es bueno… —mientras Boris murmuraba el olor fragante del alcohol dulce le entraba por la nariz.

Había pasado mucho tiempo desde que probaba alcohol de tan buena calidad.

—Boris. Hasta ahora solo has estado haciendo el trabajo mierdero que a nadie le importa —cerró la tapa y guardó el frasco— Pero, eso acaba hoy. —Mirando fijamente a Boris, él dijo—: La organización ha decidido marcharse de esta ciudad.

—¿¡Qué!?

Las palabras del hombre fueron para él como un golpe en el rostro.

—E-eso no-…

—¡Shh! No grites, estúpido —echó una mueca y rápidamente puso su mano sobre la boca de Boris— Escucha con atención…, ¿está bien? Para ser honestos, recientemente la seguridad de aquí se ha vuelto muy severa. Sobornar y todo ha ido bastante bien, pero francamente, no vale la pena aquí.

—Bueno… Puedo entender eso…

… En ese caso, ¿qué hay de él?

Boris aún no había pagado sus préstamos. No estaba completamente satisfecho con su parte, pero aun así, necesitaba este trabajo. Se sentía como si el suelo se estuviera desmoronando bajo sus pies.

—Así que, Boris. Ven conmigo.

Su cabeza no podía seguir el ritmo de todo lo que el hombre le decía.

—¿Qué? … Ir contigo, en sentido de… ¿dejar la ciudad? ¿Por qué?

Cuando finalmente entendió, el sentimiento que le siguió no fue felicidad, sino desconcierto. ¿Por qué él? Estaba lleno de pensamientos de duda. No podía creerlo, no podía confiar en él.

—Tienes una buena oportunidad… Bueno, eso es un poco engañoso. No es un trato lo suficientemente bueno —se encogió de hombros— Boris, ¿aún no te has dado cuenta? Ésta es tu décima vez haciendo de mula.

—Ahora que lo mencionas…

—Lo has hecho todo este tiempo, pero este trabajo tiene una baja tasa de supervivencia. Ha habido otras mulas, pero ¿cuántos fueron capturados…? —dibujó una línea con su pulgar, pasándoselo por el cuello.

La sangre se drenó de la cara de Boris.

—Bueno, dicho esto, fuese suerte o por tus propias habilidades, has sobrevivido unas asombrosas diez ocasiones. Esa es una razón. Otra razón es la confianza de que puedes mantenerlo en secreto. Por último, la razón más importante —el hombre sonrió maliciosamente— No puedo dejar que alguien que sabe de nosotros viva.

Cuando Boris entendió lo que quería decir, la cara se le puso blanca como una sábana— Más que una propuesta, es mi vida…, ¿eh?

—Podrías vetarlo, ¿sabes? Aunque el precio es extremadamente alto, así que no vale la pena.

—Pero…, tengo una deuda…

—Sólo omite eso. ¿Para qué estás siendo una persona honesta en este momento?

—Los pensamientos nadaban en la cabeza de Boris.

La razón por la que no abandonó la ciudad en primer lugar fue porque tenía su propia casa, y sólo tenía su falta de habilidad para hacer flechas.

Aunque no pagara sus deudas y huyera, no podría vivir en una ciudad sin conexiones y sólo con habilidades artesanales poco desarrolladas.

—En la siguiente ciudad…, ¿seguiré siendo una mula?

—Nop. Harás un trabajo ligeramente mejor… Básicamente, serás mi asistente. Ayudando con el empleo, trabajos ocasionales, y qué no.

El hombre le dio una sonrisa malvada, pero no desagradable, como si dijera, «simple, ¿verdad?»

—¿E-es eso… cierto? —Para Boris, quien ya había caminado diez veces sobre el delgado hielo, en comparación con continuar poniéndose en riesgo, esto era casi demasiado bueno para ser verdad— No puedo creerlo… Lo haré, ¡me encantaría!

—Muy bien… Bueno, no va a suceder de inmediato. Como muy pronto, tomará otra semana. Sólo prepara tus pertenencias dentro de ese lapso.

—¡S-sí! —Boris asintió con emoción.

—Oh, es verdad —dijo el hombre, recordando algo— Lo olvidaba… Tengo un último trabajo fácil para ti.

Boris se quedó paralizado con una expresión sospechosa.

—No me pongas esa cara. Es mucho más fácil que ser una mula.

—… ¿Y qué sería?

—Bueno, honestamente, el esclavo¹ que se suponía que iba a entregar bienes a cierta persona murió recientemente.

—… ¿Esclavo? —el repentino uso de la palabra ‘esclavo’ en lugar de alguien relacionado con la medicina le hizo inclinar la cabeza.

—También tenemos a esclavos trabajando para nosotros… Por supuesto, son ilegales. Es un asunto urgente, necesitamos un reemplazo para el trabajo —el hombre suspiró por la nariz. Su expresión se volvió oscura.

Esta fue la primera vez que Boris vio a este hombre sin esa horrible sonrisa en la cara.

—Esa ‘cierta persona’ que mencioné… Básicamente, son pervertidos. Si no es una niña pequeña con buen aspecto, no estarán satisfechos. Tenemos bastantes mujeres con buen aspecto, pero por el momento, no tenemos niños atractivos… Estaba por ir de caza a los barrios bajos, tú también vienes, ¿no? —le preguntó descuidadamente, casi como si estuviese invitando a Boris a un picnic.

Aunque era ilegal, en comparación con meterse a hurtadillas con narcóticos, definitivamente era un trabajo más fácil.

Pero Boris dejó de escuchar a medio camino.

En su cabeza, algo surgió.

Una cierta, casi brillante, familia feliz.

El hombre sonrió maliciosamente a Boris mientras esperaba.

—¿Qué pasa, Boris? Tienes una mirada extraña.

—Los… esos niños —sus ojos se tornaron en una mirada sucia y oscura— ¿Tenemos que sacar a los niños de los barrios bajos?

—Revisar a todos y cada uno de esos sucios niños mendigos toma tiempo. Así que supongo que realmente no importa.

Boris sonrió profundamente y tosió carcajeando vilmente— Je, jejeje. Conozco a alguien.

La noche continuó.

 

 

Notas:

0– Que yo recuerde, en Latinoamérica no lo llamamos así. En todo caso, el término se refiere al pelo. ¿Recuerdan a alguien que tiene dos entradas por los lados centrales (paralelo a las cejas) mientras que en el centro medio (paralelo a la nariz) tiene una línea de pelo? Bueno, a eso se refiere. A esa forma de M.
1– Tristemente, no se especifica el sexo del “esclavo”. Además, el contexto no ayuda a saber si se están refiriendo a alguien que se encarga de conseguir ‘mercancía’ o si es la ‘mercancía’ en sí. En fin, espero que en próximos capítulos se mencione algo de este ‘esclavo’ (Igual se supone que no estoy mal, un pronombre que termina con ‘o’ no necesariamente significa que éste se refiere a un ser de sexo masculino).


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