Súper Gen Divino – Capítulo 144: ¿Quieres Saberlo?


¡Crunch! ¡Crunch! Que buena estaba la cena… Oh si héroes me pilláis de buen humor así que por hoy nada de risas malvadas.

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¡Disfrutenlo!

“Ahora vais a desaparecer, ¿verdad?”” Dijo Han Sen mientras bebía agua.

“Chico, no seas tan arrogante.” Exclamó el hombre delgado.

“Vamos.” Dijo Li Yufeng y se levanto.

Al ver que el grupo se iba, Han Sen pudo concentrarse en su comida.

“¿Cómo lo hiciste?” Ji Yanran miró con curiosidad a Han Sen y preguntó. Ella confiaba en su propio juicio y la pelotita debería estar bajo la taza de en medio originalmente.

Lo que ella no entendía era cuando Han Sen recuperó la pelotita de la taza de en medio y la colocó en otra taza. Ella no vio cómo lo hizo.

Han Sen le sonrió a Ji Yanran y le dijo en voz baja, “Es un secreto.”

“Gran cosa. Debes haber usado algún tipo de engaño también.” Dijo Ji Yanran, haciendo muecas.

“Muéstrame cómo hice trampa entonces.” Parpadeó Han Sen y dijo.

“No sé cómo hacer trampas.” Dijo Ji Yanran, con su mirada en las tres copas, queriendo saber cómo lo hizo Han Sen.

“Si realmente quieres saberlo, puedo decírtelo con una condición.” Dijo.

“¿Qué quieres que haga?” Ji Yanran miró atentamente a Han Sen.

“Ya que eres mi novia, ¿vamos a cenar y al cine alguna vez?” Han Sen sugirió con una sonrisa.

Ji Yanran miró fijamente a Han Sen y dijo, “¿Quién es tu novia? Si vuelves a decir eso, dejare de ser educada.”

“Entonces, ¿no quieres saberlo?” Han Sen no se asustó lo más mínimo por la mirada feroz de su dulce rostro.

Ji Yanran lo pensó. Ella realmente quería saber cómo lo hizo Han Sen. Los miembros del Club La Mano de Dios siempre estaban jugando a este juego, cuyos factores clave eran la velocidad y la visión. Si pudiera aprender el método que Han Sen había usado, sería invencible en este juego.

“¿Sólo una comida y una película?” Ji Yanran parpadeó y preguntó.

“Sí.” Han Sen sonrió.

“Bueno, está bien. Ahora dime cómo lo hiciste.” Ji Yanran dudó y dijo.

“De hecho, es muy simple. Mientras tu mano sea lo suficientemente rápida, puedes hacerlo con algunos gestos especiales.” Han Sen no mintió. Simplemente estaba usando Sleeveblade.

Pero su mano era demasiado rápida y sus movimientos demasiado sutiles, por lo que Ji Yanran no podía ver como había conseguido hacerlo.

“Si no me dices la verdad, olvídalo.” Ji Yanran se negó a creer en la palabra de Han Sen, ya que no creía que fuera tan rápido.

“Si no me crees, no hay nada que pueda hacer. He dicho todo lo que he podido. No te olvides de la cena y la película de mañana.” Han Sen respondió mientras se encogía de hombros.

“Te prometí una cena y una película, pero no dije cuándo. ¡Dentro de cien años, mentiroso!” Ji Yanran le sacó la lengua, sonrió y se fue.

Han Sen tenía la intención de practicar el manejo de las armaduras de combate antes de que comenzara la Copa Starry. Sin embargo, Lin Beifeng le llamo excitado que había descubierto un nido lleno de criaturas mutantes, ya que Lin no podía ocuparse solo y le pidió a Han Sen que cazara con él.

“Sen, date prisa. Teletranspórtate ahora y podríamos dividir las criaturas mutantes en cincuenta y cincuenta.” Lin Beifeng no se atrevía a ir solo y era reacio a cooperar con ninguna de las facciones. Si lo hacía, puede que ni siquiera fuera capaz de conseguir el 30%.

Después de todo, sólo proporcionaba el lugar, y de acuerdo con las reglas, si no contribuía con nada más, todo lo que podría haber conseguido era el 30%.

“¿Cuánto tiempo tardaríamos?” Han Sen dudó. La Copa Starry comenzaría en unos días. Le había prometido a Gordito que iría. Además tenía la intención de apuntarse a todas las competiciones, así que no tendría sentido que se lo perdiera.

“No está lejos. Sólo en las montañas del sur. Con monturas, nos llevaría menos de un día.” Lin Beifeng respondió rápidamente.

“Bien, espérame en la puerta del Refugio Armadura de Acero. Estaré allí.” Han Sen estaba muy interesado ya que sólo tenía cincuenta y dos puntos genéticos mutantes y deseaba ganar más.

Han Sen usó la estación de teletransporte de la escuela para entrar al refugio y vio a Lin Beifeng caminando alrededor de la puerta en círculos, con una mirada muy ansiosa.

“Hermano mío, por fin has venido. Vámonos ahora.” Lin Beifeng agarró a Han Sen en cuanto vio a Han.

Los dos invocaron sus monturas y marcharon hacia las montañas del sur. Han Sen vio que Lin Beifeng seguía montando una montura primitiva y se rió, “Lin, ¿por qué sigues montando una montura primitiva?”

“Las monturas mutantes son muy raras. He estado buscando pero nadie está vendiendo una.” Lin miró con admiración a la bestia mutante Tres Ojos que Han Sen estaba montando.

“Tengo una. ¿Estás interesado?” Han Sen estaba dispuesto a vender la montura mutante Zorro de Arena Cornudo ya que no la utilizaba.

“Deberías haberlo dicho antes. ¿Qué tipo de montura es? ¡Enséñamela!” Lin dijo inmediatamente.

Han Sen convocó al Zorro de Arena Cornudo mutante. Lin se enamoró del fuerte zorro blanco y le dijo, “Sen, me lo quedo. Dime su precio.”

“¿Tienes una licencia de Clase S del Pabellón Santo?” Preguntó Han Sen.

“Son difíciles de conseguir. Mi familia tenía algunas, pero las hemos usado.” Dijo Lin impotente.

“Muy bien, entonces esta vez me llevaré una mayor parte de las criaturas mutantes.” Reflexionó Han Sen y respondió.

“No hay problema, pero todas parecían ser del mismo tipo de criaturas y no conseguirás nada si comes tantas.” Lin miró desconcertado a Han, sin entender por qué querría tanto del mismo tipo de carne.

“No me los comeré yo mismo, sino que alimentaré a una mascota.” Han Sen convocó a su Rey Gusano Dorado de Roca.

“Alimentar a una mascota con carne mutante… ¡Qué extravagante!” Lin vio al gusanito dorado en la palma de la mano de Han y le preguntó, “¿Debe ser una mascota mutante?”

“Prueba de nuevo.” Dijo Han Sen con una sonrisa.

Lin Beifeng repentinamente abrió los ojos de par en par. “¿Esta es una mascota divina?”

“¿Por qué no?” Han Sen dijo.

“Guau, Sen, eres tan increíble que hasta tu mascota es divina.” Lin Beifeng pensó en ello y dijo, “Así que me quedare esta montura Espíritu Mutante de la Bestia. No importa cuántas criaturas mutantes cacemos, sólo me quedaré con cinco, el resto son todas tuyas.”

“Genial.” Han Sen estuvo de acuerdo de inmediato.

Lo que Lin Beifeng había encontrado era un gran nido de criaturas mutantes lo que no era un mal negocio.

 

 


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