MonRabu — Volumen 1, Capítulo 5


Aleluya. Este cap fue jodidamente largo xd. Casi 10,000 palabras. Hasta me atrevería a decir que este es el capítulo más largo que he traducido desde que llegué a BluePhoenix.

Espero que les guste, porque este volumen se está acabandooooooooooo∼


Ch.5 (clean

El joven que la diosa eligió para ser el nuevo dios era un verdadero héroe.

El joven fue alabado por todos a su alrededor, eso se debía a que ellos sabían lo que el nuevo dios tendría que hacer para cumplir con su deber.

Él había aceptado un deber del que tendría que sufrir severamente para siempre mientras el mundo siguiese existiendo. Sentía que si el mundo se salvaba gracias a él cargando con ese sufrimiento, entonces eso estaría bien.

Todos a su alrededor soltaron lágrimas ante la determinación del joven y expresaron sus sentimientos de gratitud.

Sin embargo, hubo una persona que no podía aceptar la decisión del joven.

En efecto. Era la persona con la que joven había prometido casarse.

 

 

Fue poco después de mediados de marzo, cuando le pidieron ir a la mansión de la diosa.

Una nevada fuera de temporada danzaba en el aire. El clima iba a ponerse más frío en esta época del año, por lo que Yuuki había pensado en hacer lo que planeaba hacer antes de lo planeado.

Chiyo-san, que lo saludó en la puerta de entrada, sonreía como de costumbre. Parecía que se había olvidado por completo de lo que sucedió la última vez, o como si fuera una persona completamente diferente, ya que no mostró cambio de actitud aun cuando vio a Yuuki.

Sin embargo, Yuuki no se preocupó con ella.

La persona con la que debería estar discutiendo no era esta sirvienta.

“Yuuki…, viniste.”

Después de entrar a la habitación habitual, se encontró a la dueña de la habitación que estaba leyendo con un cigarrillo de chocolate en mano.

“Bienvenido. Siéntete como en tu casa.”

Yuuki se limitó a observar los interiores de la habitación.

El olor a alcohol se congregaba en la habitación. Un libro que él no conocía realmente se hallaba en el regazo de la diosa. Se colocó una botella de alcohol sobre el escritorio, donde había un vaso de whisky lleno de líquido color ámbar. En otras palabras, todo era normal.

Venga.

“¿Planeas fingir que no pasó nada?”

Lanzó el anzuelo.

“Escuché la mayoría por parte de Chiyo-san. Lo escuché, y lo vi en persona. Ese trabajo tuyo, ya sé qué es.”

“… Eso fue innecesario.”

Sekai chaspeó la lengua enervantemente.

“Originalmente, no debiste saberlo, ni era algo que necesitabas saber. Aun así, Chiyo hizo algo tan innecesario…, ¿qué pensaba, exactamente?”

Molesta, se tragó el cigarrillo de chocolate.

“Deberías olvidarlo. Nada bueno pasará si recuerdas eso.”

“No, no quiero hacerlo.”

“No quiero decir que entiendo completamente lo que piensas.”

Soltó un suspiro,

“Sin embargo, puedo imaginarme lo que piensas hacer de ahora en adelante. Por eso mismo, deberías parar. No hay nada que puedas hacer.”

“No lo sabremos hasta que lo intente.”

“Pues entonces, ¿por qué no me dices lo que puedes hacer?”

Desdeñó.

“Soy una diosa. Mi trabajo es proteger este mundo y mantener las cosas en la forma en que deberían estar. No hay nadie más que pueda asumir este cargo. Es más, ‘esa manera’ es mi única manera para hacer mi trabajo. En ese tipo de situación, ¿qué podría hacer alguien más?”

“¿Quién sabe? Después de todo, no sabremos a menos que lo intentemos.”

“Si tiro por la borda mi papel, este mundo desaparecerá, ¿sabes? Tú, tu familia, incluso yo, todos desapareceremos sin rastro alguno. ¿Lo harás a sabiendas de ello?”

“Eso no está bueno. No obstante, la situación de ahora tampoco lo está, ¿sabes?”

“Es insoslayable.”

“¿Segura?”

El viento afuera se fortaleció. Poco a poco, el tamaño de cada grano de nieve se hacía más grande. Las nubes eran gruesas, de modo que, a pesar de que era mediodía, parecía que ya era de noche. Desafortunadamente, la situación actual no era buena.

Las cosas planeadas de antemano serán, muy seguramente, difíciles.

“Bueno, esta charla no nos llevará a ningún lado.”

Pareciendo sufrir tedio, Sekai se fumó un cigarro.

“Pensé que eras un hombre más prudente. Un hombre que tendría más adultez de lo que aparentaba su edad. Pero bien parece que estaba equivocada.”

Eeeh. Qué coincidencia.”

Yuuki no perdió ímpetu ante ella.

Ensanchó la nariz y dijo,

“Yo también estaba equivocado acerca de ti. Es que, sabes, pensé que tendrías más actitud.”

“… ¿Más actitud?”

“No te confundas. No es que no pueda hacer cálculos normales.”

“…”

“Es genial que tengas el razonamiento de un adulto. Es genial que puedas sumar y restar correctamente, pero hay algo en este mundo que no puede explicarse en función de las obligaciones. Si eres sometida a algo injusto, deberías decir ‘No’ con una voz clara y fuerte. Eso es lo que una verdadera persona diría mientras que viva con su propio orgullo y dignidad.”

En nombre de la protección de este mundo, de esta estrella—porque le dijeron a Yuuki que él era el único que podía cumplir este papel, aceptó un destino tan irracional.

Sus niveles eran diferentes, pero sus posiciones eran las mismas.

Kirishima Yuuki y Kanaruzawa Sekai.

“Si las cosas se contabilizan únicamente en base a obligaciones, sólo habrá una conclusión a la que llegar. Si estás atrapada en un problema grande y difícil, solo puedes confiar en la sombra de grandes árboles.”

“Si ese es el caso, ¿no estaría bien, entonces?”

Sekai lo refutó.

Mirándolo desde las esquinas de los ojos, dijo gruñendo,

“Aun basados en tu razonamiento de recién, ¿la conclusión no sería la misma? Si tomaras correctamente todo en cuenta, solo habría una respuesta, ¿cierto? Lo mejor no es tener actitud, más bien, es comportarse como un adulto.”

“No, eso está mal.”

“¿Cuál? ¿Qué parte está mal, exactamente?”

Sekai se mordió el labio de frustración.

Yuuki orgullosamente elevó pecho y anunció entonces.

“Es porque eres mi esposa. Por eso está mal.”

“…”

“De alguna forma nos casamos por alguna razón que desconozco. Sin embargo, aún nos volvimos una pareja. Yo soy el marido y tú eres la mujer. Y pues, esta criatura que es llamada marido es una que, al casarse, vive solo por el bien de proteger a su esposa. Fuese lo que fuere, su mayor prioridad es proteger a su mujer. Así es como es este mundo.”

“Eso es estúpido. Esa lógica solo se aplica a los humanos.”

“¿Te refieres a que eso no importa porque eres una diosa?”

“Correcto.”

“No, eso también está mal. Eres una humana, Sekai. Eres más humana que cualquiera que conozco. Eres una llorona y un poco pretenciosa, y aun así te esfuerzas por cumplir tu propio papel. A pesar de ser una llorona, tú no lloras o dices una sola palabra en reclamo de todo eso. Si eso no es humano, ¿qué es, entonces?”

Keh, dijo venenosamente.

Yuuki, con su dedo medio en alto, repudió.

“Es por eso que digo esto. Lo digo orgulloso con el pecho agrandado. La situación actual está mal. Está tan mal que me da ganas de vomitar. Presionarte a hacer un trabajo tan problemático, sin siquiera percatarte del hecho de que ellos hacen eso, sólo viven sus vidas sin saber nada todos los días, ¿no encuentras nada malo en eso?”

“¡Ya dijiste suficiente!”

¡Don!

Sekai golpeó la mesa con el puño.

“¿Estás tratando de contrariar mi deber? Eso es lo mismo que insultarme. Yo, hasta ahora, he estado orgullosa mientras continuaba haciendo mi deber. Ha pasado tanto que incluso he olvidado mi nombre haciendo esto. ¡Si tratas de tirarle tierra a toda esa historia, aun si eres tú, no te perdona…!”

“¿Insultarte? ¿Tirar tierra? No hay forma que sea el caso.”

Meneó la cabeza,

“Yo en verdad creo que todo lo que has hecho es asombroso. Está bien tener orgullo respecto a ello. Es incluso suficiente para hacerme querer inclinarme ante ti. Te tengo mucho respeto.”

“¡Si ese es el caso…!”

“Pero esto y aquello son historias totalmente distintas.”

Yuuki siguió haciendo reivindicaciones con firmeza.

“Es por eso que digo esto. Digo que lo que está mal, mal está. Aun si nadie más lo dice, yo lo haré. Es por eso que digo cosas que otras no dirían en este escenario.”

“Tú…, ¿qué tratas de…?”

“Deja de ser una diosa.”

Declaró audazmente.

“No soportes todo por ti misma. Un mundo como ese está mal; sólo déjalo. Es momento de abandonar a esas personas que viven sin saber nada.”

Así mismo, declaró, orgullosamente, con el pecho en alto.

Esas palabras, sin embargo, ellas—

“… ¡Estúpido!”

La palabrota de Sekai casi se convirtió en un grito.

Ella se agarró el cabello y golpeó la mesa varias veces,

“¡Está bien si solo piensas eso! Sin embargo, ¡decirlo realmente es otra cosa! ¡Está mal, definitivamente! Sabes que con solo soltar esos pensamientos, Chiyo-san, la organización Tsukumo, no se quedaran callados, ¿cierto? Es más, yo antes—“

“Silencio. Por supuesto que lo sé.”

Derrumbó rápidamente la defensa de Sekai.

“Escucha esto. Diré esto a sabiendas que al momento en que dejes tu trabajo, millones y millones de personas, este mundo entero, desaparecerán sin rastro alguno. Esto incluye la familia y amigos que han estado cuidándome. Entiendo todo eso.”

“Si ese es el caso, ¿¡por qué!?”

Oi oi, entiéndelo ya. Te lo dije varias veces, ¿no es así? Es porque estamos casados. Tu eres la mujer. Yo soy el marido. Además de esto, ¿qué más se necesita?”

Diciendo eso, Yuuki dio un paso adelante. Al acortar la distancia entre ellos, Sekai se sacudió sorprendida. Sin embargo, Yuuki fue despiadado. No retrocedió ni un poco.

“Y pues, solo dímelo.”

Caminó hasta que quedó frente a ella. Sus ojos rojos, húmedos de la ansiedad, se mantuvieron quietos y capturados. Atrapados, sin lugar a donde ir.

“Si lo deseas, lo haré. Lo que sea. En definitiva, siempre voy a ser tu aliado. Sin importar lo que sea, te consagraré mi fuerza. Por eso mismo, no tienes que soportarlo—no sola, especialmente. Por favor.”

“…”

“Si soy alguien en quien confías, entonces, por favor, apóyate en mí. Por favor cuéntame tus verdaderos sentimientos. Por favor llora y ruge y muestra tu apariencia sin impedimentos. Después de todo, sin importar lo que suceda, siempre estaré contigo. Lo prometo.”

Por eso mismo.

Por favor, dímelo.

No importa la decisión que tomes, ya me decidí.

Dímelo con una voz sin censura.

Sin mentira o decepción, sólo dime la verdad—

“… Ahora que recuerdo, ya ha pasado el millar de veces.”

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Al final de todo, Sekai baja su mirada.

Miró al suelo, apretando ambas manos sobre su regazo.

Y entonces, ella exprimió su voz.

“Ha pasado mucho desde que me convertí en una diosa. Las cosas preciosas y las inútiles, las olvidé ya hace mucho. Sin embargo, lo recuerdo con vaguedad. Hace cien veces, doscientas veces o quizá trescientas veces—de todos modos, ha pasado tantas veces que ya he dejado de contar.”

“¿Veces de qué?”

“La cantidad de veces en que he intentado quitarme la vida.”

“…”

“Esa es la cantidad de veces que lo intenté de verdad. El número de veces que quise morir, que quise desaparecer, desconozco la cantidad de veces que tan solo pensé en ese hecho. Quiero decir, es casi todos los días…, sin embargo, no morí. Soy una diosa, después de todo. No hay forma que pudiera morir con solo eso.”

“…”

Jaja, es para reírse, ¿no te parece? Yo, por supuesto, no puedo morir con facilidad. Tengo un importante papel que cumplir, al fin y al cabo. No hay manera que pudiera morir simplemente al colgarme o apuñalarme el corazón. Aun así, a pesar de todo eso, no perdí ímpetu. Intenté matarme una y otra y otra vez, mas no pude morir realmente. Y pues, durante todo eso, algo dentro de mí se rompió.”

Fue una confesión espeluznante.

Se miró las manos, las cuales estaban blancas por lo fuerte que estaba apretándolas. Se dio una sonrisa desdeñosa, se culpó a sí misma y se burló de sí misma. Yuuki ponderó esas palabras.

Fumaba lo suficiente como para darse una ducha en el humo, bebía suficiente alcohol para que pareciera interminable; sin embargo, no morirá por eso, eso dijo. Ella dijo una mentira. No es que ella no vaya a morir.

No podía morir.

Es verdad. En el momento en que Kanaruzawa Sekai muriera, también sería el momento en que el mundo se acababa. No había forma de que ella fuese hecha de manera en que pudiera morir fácilmente.

“Mi deber diario es realmente duro, ¿sabes?”

Sekai levantó ligeramente las puntas de sus labios,

“Algo que los humanos no podrían poner en palabras. Es verdaderamente irremediable. Cosas oscuras, incómodas, bochornosas y de naturaleza desconocida entran en mi cuerpo mientras ocupan cada esquina de mi cuerpo y desgarran mi corazón. Después que termina, siempre termino arañándome el cuerpo con mis manos. Rasgo hasta que quedo cubierta de sangre. Si no lo hiciera, no sería capaz de soportarlo.”

Ah, claro.” ¹

“Pero, ¿sabes, Yuuki? Desde que te conocí, dejé de pensar en intentar matarme. Incluso hubo momento en que pensé, ‘Como si pudiera morir’. Fuiste un rayo de luz para mí. Estuviste ahí para salvarme. En serio. Es muy extraño. Quedé completamente cautivada por ti, a quien conocí por primera vez y que solo conocí por poco tiempo.”

Sekai armó una sonrisa.

No era una sonrisa sarcástica, mas solo duró un momento; ella continuó.

“Sin embargo, Yuuki, esto se volvió muy doloroso para mí.”

Murmuró mientras miraba hacia abajo y extendía ambas manos.

“¿Quedaré así para siempre? De ahora en adelante, ¿tendré que seguir protegiendo al mundo? Por siempre, sola, sin que nadie lo sepa. Rodeada de cigarros y alcohol, ¿deberé vivir mientras este mundo siga en pie?”

Sacudió la cabeza.

No quiero creerlo, no puedo, ella parecía decir eso.

“Sería bueno no pensar más allá de ahí. No necesito sentir algún sufrimiento innecesario…, pero eso es imposible. Continuaré siendo yo, continuaré siendo un dios y cumpliré voluntariamente mis deberes día a día. De ahora en adelante, para la eternidad.”

Jaja, se rio.

“Estoy preparada para eso, por supuesto. Es el destino que elegí en primer lugar. Sin embargo, es doloroso. Triste. Pensar que esto días seguirán siendo así me hacen incapaz de soportarlo.”

Ah, claro.”

“Yuuki. Hay algo que quiero decirle a aquellos que viven sin saber nada. ¿Quién crees que se asegura de que puedas seguir viviendo? Quiero hacerles saber una pequeña parte del otro lado de este mundo y sólo darles un pedazo de mi mente. Sin embargo, siempre termino odiando esa parte de mí. Al final, eso es solo envidia, es solo resentimiento. No es algo que ellos me pidieron hacer, mas es algo que yo misma acepté―aaah, ¿qué estoy diciendo?”

Sacudió la cabeza, de nuevo.

Otra vez, y otra vez.

Era como si intentara sacarse de encima su hesitación.

O quizá sea que intentaba encontrar una manera de avanzar.

“Es cierto. Es lo que deseé. Es por eso que no puedo quejarme. Puedo entenderlo totalmente, pero aun así termino pensando que… no me gusta esto. No me gusta el dolor. No quiero vivir temblando cada día. No quiero vivir estando aterrada por el mañana. Y más que nada, ya no quiero cargar todo yo sola. Es por eso, por eso es que…”

Ella se cubrió la cara. Las lágrimas se derramaron desde el espacio entre ambas manos. Entonces, chilló con voz ronca. Sin limpiarse los ojos rojos ―que se habían vuelto aún más rojos― esto fue lo que dijo:

“Por favor, sálvame. Yuuki.”

… Su voz era tan pequeña y delgada como el voceo de un mosquito. A decir verdad, apenas y logró llegar a oídos de Yuuki. Sin embargo, Yuuki sonrió.

Él sonrió y asintió.

Si le pidiesen la razón, él responderá así: Fue porque, más que cualquier otra cosa, lo que le llegó fueron las intenciones inconfundiblemente reales de Kanaruzawa Sekai.

“Por supuesto, lo haré.”

Y, respondió tal cual.

“Hacerte feliz en mi trabajo.”

Se puso en cuclillas hasta quedar al nivel de las rodillas de Sekai y la miró a los ojos.

“¿Estás lista?”

Ella sonrió, sollozando, mientras preguntaba en respuesta.

“¿Qué hay de ti?, ¿estás listo?”

“Bueno, en su mayor parte.”

“Con esas intenciones a medias, acabaremos rápidamente siendo derrotados, ¿sabes?”

“Lo sé. Nuestros oponentes son esas personas, después de todo.”

“No podré serte de ayuda, ¿sabes? Solo soy una persona encargada de proteger un mundo del que no sabe nada, al fin y al cabo.”

“Sí. No hay problema.”

“Más bien, es probable que sea un obstáculo, ¿sabes? Seguramente te retendré muy seguido.”

“Eso no es nada.”

“Además…”

Bajó los párpados mientras desviaba su mirada,

“Además, yo… ya no puedo caminar por mi propia cuenta, ¿sabes?”

“Eso ya lo sé.”

Yuuki asintió rápidamente.

Los ojos de Sekai se tiñeron de sorpresa.

“¿Lo sabías?”

“Sí. Lo sabía.”

“¿Desde cuándo?”

“Casi desde el principio.”

“¿Cómo lo notaste? Creí haber disimulado bien.”

“Fue fácil de entender con solo observar. Sin importar qué tanto te agrade estar encerrada o la clase de diosa que sea, sigue siendo raro si lo piensas un poco. Sé que tu cuerpo está más molido de lo que aparenta estar. Por eso es que lo digo.”

“…”

“Y es por eso que ya sé todo sobre eso, Sekai. No te preocupes. Realmente lo sé todo―por eso mismo, déjame encargarme de esto. De todo.”

“Lo tengo.”

Gokuri, asintió Sekai.

Ella asintió repetidas veces.

“Te dejaré a cargo de todo. Así que asegúrate de hacer las cosas a la perfección.”

“Enterado.”

Yuuki juguetonamente hizo una reverencia.

Luego, se irguió y levantó lentamente a Sekai.

“Cierra los ojos, aguanta la respiración y sostente lo más que puedas. Eso es primeramente lo más importante.”

Y entonces, Yuuki corrió.

Cruzó la habitación, saltando desde la ventana de vidrio que llevaba al jardín, y se abalanzó hacia el grisáceo mundo de nieve danzante. Corrió a través del jardín, viendo las camelias rojas por el rabillo del ojo. Corrió como el viento. Sekai, sorprendida por su velocidad, envolvió sus brazos alrededor del cuerpo de Yuuki, sujetándose tan fuerte como pudo. Yuuki la abrazó con fuerza en respuesta a ese delicado poder. Atravesó la puerta y salió a las calles.

Y, casi al unísono,

Un automóvil en movimiento, como si se hubiese preparado con anticipación, llegó chirriando hasta detenerse frente a la puerta con una sincronía insólita. Se lanzaron adentro del vehículo, y éste empezó a moverse sin siquiera esperar a que se cerrara la puerta.

Yuuki dio algunas órdenes, a lo que el conductor respondió con un silencioso asentimiento. El motor hizo un fuerte ruido mientras les dirigía hacia los rascacielos de la ciudad.

 

 

Una hora más tarde.

Sekai y Yuuki se hallaban dentro de una casa residencial al límite de los 24 distritos de Tokio.

“P-pensé que moriría…”

Dijo Sekai gimiendo mientras Yuuki la sacaba del camión.

“De lo que vi, cambiamos de vehículos cinco veces… la velocidad de los automóviles era altas y todos se agitaban demasiado…”

“Estaría bueno si dejaras eso de lado por un rato.”

Dijo Yuuki con una sonrisa amarga.

“Probablemente ellos están buscando en todas las carreteras principales, por lo que sirvió como una clase de contramedida. Ahora, sin embargo, puede que las cosas vayan bien.”

“También me sacaron la ropa en medio de todo eso…”

“Sí. Temíamos que tuviesen un rastreador impregnado en ellas. De todo modos, gracias por aguantarlo.”

Yuuki le agradeció.

Pasó una hora, solamente una. Sin embargo, esa fue la hora más larga que Yuuki ha experimentado jamás.

Hasta el punto de volverse molesto, utilizaron todos los medios posibles para evitar ser vistos por las cámaras colocadas alrededor de la ciudad, estar siempre en los puntos ciegos de las imágenes satelitales y evitar ser vistos por los transeúntes.

Se cambiaron muchas veces de vehículo, dentro de túneles, en estacionamientos subterráneos y en callejuelas estrechas entre edificios.

Intentaron cubrir sus huellas caminando por las atestadas calles principales e incluso se atrevieron a viajar a través de las alcantarillas llenas de ratas. También se contrataron a varios piratas informáticos para dar información falsa a fin de cambiar el movimiento de la policía y los bomberos tanto como sea posible. Sacó todo el potencial del dinero y las conexiones con las que contaba.

Gracias a eso, fueron capaces de llegar a salvo. Sus perseguidores no parecían estar cerca.

Cuando se confirmó que Yuuki y Sekai se había bajado, el camión tomó marcha y desapareció a quién sabe dónde. El velo de la noche había caído y el cielo ya estaba oscuro.

“Aun así, no contamos con el lujo de poder descansar, ¿sabes”

El garaje de la casa se abrió mientras le advirtió a Sekai, que tenía la cara pálida.

“Este lugar será prontamente descubierto. Es por eso que debemos huir tan lejos como sea posible antes que lo encuentren.”

Adentro del garaje se hallaba una motocicleta ya lista. Era una Honda CB 400 Super Four. ²

También había una serie de chaquetas y bolsitas de invierno con cosas necesarias para el día a día.

“Vamos, cámbiate. Nos iremos de inmediato.”

Uuu…, nos movemos otra vez… No hay descanso alguno…”

“Solo velo como una montaña rusa en un parque de diversiones. Si lo ves de ese modo, se sentirá divertido, ¿no te parece?”

Uuu…”

“¿No te gusta?”

“… No es así.”

Furufuru, Sekai menea la cabeza.

“No me desagrada. Siempre y cuando esté contigo, iré a cualquier lugar.”

“Esa fue una buena respuesta.”

Ella se cambió rápidamente y se sentó a horcajadas sobre la bicicleta.

La nieve constantemente le quitaba la fuerza de las piernas mientras cubría el cielo de blanco. La nieve fue originalmente útil para eludir la vigilancia, pero, a partir de ahora, será una desventaja. Sacará el calor de sus cuerpos y pondrá la carretera en una condición peligrosa.

Aun así, ellos partirán.

Deben seguir adelante.

Ahora no podían retroceder.

“Este será un viaje un poco largo, ¿está bien? ¿Crees poder aguantar?”

“Sí, sí puedo.”

“Agárrate fuerte. Jamás te sueltes.”

“Lo tengo. Definitivamente no me soltaré.”

Era bastante débil, pero Sekai se agarró tanto como pudo.

¡Brrrum!

Rugió el motor de cuatro cilindros. Y entonces, se adentraron en la noche nevada en dirección al oeste.

“¿Está muy frío?”

“Está bien.”

La voz de Sekai le llegó a través del auricular de su casco mientras estaba sentada en el asiento trasero.

“Hay suficiente calidez. Estoy súper cerca de ti, después de todo.”

“Qué bueno. Siéntete libre de acercarte más. La sensación de tu pecho es genial, después de todo.”

“¿¡Yuuki!?”

Un gritó vino de atrás.

Jajaja, se rio Yuuki―en realidad, era solo ropa gruesa sobre ropa más gruesa, con calentadores desechables aquí y allá. No se sentía algo realmente.

La moto traspasó el área de la ciudad y llegó a un paso de montaña. Pasó cuidadosamente por la carretera que serpenteaba a izquierda y derecha. Cada vez que la bicicleta se inclinaba para dar un giro, parecía deslizarse un poco sobre el asfalto, lo que provocaba que algunos “Wha~” y “Hya~” sonasen desde el asiento de atrás.

Lentamente, el número de exclamaciones comenzó a disminuir y, a cambio, Sekai comenzó a hablarle. Ella probablemente había comenzado a acostumbrarse a la situación.

“Yuuki.”

“¿Hmm?”

“Esta es la primera vez que estoy en presencia de tantos escenarios distintos. Hay montañas, bosques, ríos―andar en una moto como ahora, todos estos escenarios parecen fluir juntos.”

“Si el día estuviese más claro, entonces se vería incluso más bello.”

“Yuuki. ¿Así seremos capaces de escapar?”

“¿Quién sabe? No sabría decírtelo.”

“Sin embargo, ¿dirías que nos hemos escapado, por el momento?”

“Bueno, ciertamente usé muchas de mis cartas. Además de nosotros, también hay un número de muñecos rondando por ahí como distracción. En las rutas de tren, en las de autobús, en las de los puertos y en las de los aviones… Por supuesto, hay otros que tienen rutas que les mantienen en Tokio.”

“En cualquier caso, serían el combo de un chico de preparatoria y una chica de pelo blanco.”

“Sí. Ellos además hicieron que se nos pareciesen mucho, ¿sabes? Incluso tienen las identificaciones reales.”

Jaja. Eso sí que es prepararse.”

“¿Qué te dije? No subestimes a un chico rico como yo.”

Al pasar por el puerto advirtieron el mar; la imagen de un mar negro bordeado por una ciudad. En la bahía que se adentraba al Océano Pacífico, las luces emitidas por los barcos de pesca se reflejaban en el mar.

“¡Waa!”

Vitoreó Sekai,

“¡Yuju!”

Yuuki dio su propio vitoreo como para no perder ante ella.

“¡Es el mar, Sekai!”

“¡Umu, es el mar! ¡Pero está completamente negro!”

“Y con esto, ¡somos libres!”

“¡Es cierto! ¡Somos libres!”

“¡Que se vaya a la mierda esa organización Tsukumo!”

“¡Sí! ¡Que se vayan a la mierda!”

“¡No pueden perseguirnos! ¡Sin importar lo que suceda nosotros siempre escaparemos fácilmente de ellos! ¡A fin de cuentas, no son la gran cosa!”

“¡Cierto, cierto!”

“¡Y por cierto, Chiyo-san tiene una sonrisa aterradora y la odio!”

“¡Qué coincidencia! ¡A mí tampoco me agrada!”

Jajajaja.”

Jajajajaja.”

El sonido de sus risas fue obliterado por el sonido del viento y el rugido del motor. Alzando los puños y expresando su descontento a través de sus bocas, continuaron insultando al mundo y a quienes les rodeaban.

Con esos dos actuando así, el conductor en el carril paralelo tuvo que mirarlos dos veces con una cara extraña. No es que no lo hayan notado. De hecho, le saludaron haciendo el signo de paz. El conductor entró en pánico y pisó el freno como si tratara de alejarse de ellos.

“¡Jajaja! ¡Ese hombre sí que es cobarde!”

Se rieron juntos.

Fue divertido.
Fue verdaderamente divertido.

El mundo y todo en él era actualmente era propiedad de ellos. Si esto no era divertido, ¿qué más podría serlo, entonces?

 

 

Se detuvieron en una máquina expendedora que encontraron en el camino. Compró dos latas de latas de café caliente. Esta sería la primera vez que Sekai lo tomaría.

“Tómatelo. Hará que tu cuerpo se caliente.”

Umu. Gracias.”

Después de que Yuuki abriera la tapa y entonces le diera la lata, Sekai empezó soplarla.

Fuu, fuu.

Fuu, fuu.

Una y otra y otra vez.

“Conque tienes lengua de gato.”

Fun. ¿Hay algo mal con eso?”

“No, no realmente. Solo pensaba que era lindo.”

“… En serio, dices cosas sin cuidado.”

“Tu cara está roja, Sekai.”

“Eso no es verdad. Mi cara no se volvió roja.”

“Ya, entonces apúrate y bébetelo. No servirá si se enfría.”

Poco después de que le dijera eso, Sekai se lleva la lata a los labios.

“¿Y? ¿Sabe bien?”

“… Tiene un sabor muy interesante.”

“¿Sabe mal?”

“Si tuviese que responder, entonces sí, sabe mal.”

“Ser incapaz de disfrutar este sabor demuestra que sigues siendo una amateur.”

Fun. ¿Qué pasa con ser amateur?”

Sekai se enfurruñó.

Al ver eso, Yuuki se rio entre dientes, kukuku.

“… Pero, es cierto.”

Dijo Sekai después de probar el café un poco más.

“No es sabroso, pero el sabor realmente se hunde en tu cuerpo. Umu. Está muy bueno. Es bastante cálido y agradable.”

“¿A que sí?”

“Es el líquido más hermoso que he puesto en mi boca hasta ahora. Pero más que nada, estoy feliz que estoy bebiendo esto contigo, Yuuki. Estoy realmente feliz por ello.”

Diciendo eso, Sekai dio una expresión de completa satisfacción. Esa sonrisa era muy bella y atractiva, y esta vez, fue el turno de Yuuki de que el rostro se le pusiera rojo.

 

 

Entrando hasta altas horas de la noche, llegaron a la autopista.

Mientras se dirigían al oeste, la nieve se volvió más delgada e incluso comenzaron a ver lugares donde no había nieve. El motor de la CB 400 seguía en buena condición.

“Todavía falta mucho, así que intenta soportarlo, Sekai.”

“Sí, lo intentaré.”

No quería que ella sufriera por mucho tiempo. Con eso en mente, Yuuki apretó fuertemente el acelerador.

Cruzando Shizuoka, pasan por Nagoya, luego Osaka apareció a la derecha y entonces, pasando a lo largo de la Autopista Sanyou, el mar de Setouchi se extendió frente a ellos. Diez horas en ruta. Ahí estaba el destino que estaban buscando.

Atravesando viento frío en pleno invierno, Yuuki había conducido la moto sin casi paradas en el viaje. Ni un solo llanto o queja salió de su boca. Lejos, más lejos y mucho más lejos―con solo esos pensamientos, ambos siguieron adelante.

Era temprano en la mañana del día siguiente. Los dos habían llegado a una pequeña ciudad portuaria.

Cuando llegaron, hallaron un barco de pesca previamente anclado y preparado. Mezclados con los barcos que salían a pescar, la pareja se embarcó hacia el mar oscuro. El calor corporal ―que se les fue arrebatado por el largo viaje― en sus cuerpos fue aliviado por la cálida sopa de miso que el viejo barquero les hizo. Mientras Sekai y Yuuki se acurrucaban entre sí, saborearon el líquido caliente.

“Yuuki.”

“¿Hmm?”

“Sabe bien.”

“Sí. Está buena.”

Lenta y constantemente, ambos bebieron la sopa de miso.

El oscuro océano, el cual parecía que le derramaron tinta negra, tenía barcos de pesca diseminados como si recién llegase la temporada de pesca.

La nieve ya se había detenido. El chapoteos de mar danzaron cada vez que la punta del bote golpeaba una ola. En cada ocasión, daría cosquilleos en la nariz con el aroma de la sal. Había un olor fuere a aceite saliendo del motor rugiente. Y, poco a poco, el cielo del este se fue blanqueando.

 

 

Finalmente, el barco llegó a una isla. Era una pequeña isla deshabitada a menos de 1,000 metros en la redonda.

Al pasar el muelle, una playa de arena se extendió ante ellos. Más allá de ella, había una pequeña choza con el techo caído y sin alguien que viviera dentro. Dentro de la cabaña había suministros preparados con antelación. Suministros para la supervivencia como tiendas de campaña, sacos de dormir y utensilios de cocina. Había mucha ropa y suficiente agua y comida.

“… Fufu. Tus preparativos son minuciosos, Yuuki.”

“Si ni siquiera pudiese preparar algo así, no te habría sacado de ahí.”

Sekai se metió en el saco de dormir mientras él recogía leña y encendía una fogata.

La hoguera ardió. Puso agua en la olla y la colocó sobre el fuego. Podía oír una voz débil saliendo del saco de dormir.

“… Yuuki.”

“Sí. Estoy hirvieron el agua. Así podremos beber buen café en un rato. Sabrá mucho mejor que el de la máquina expendedora, eh. ¿O prefieres una sopa de miso como la de antes? Si quieres de las instantáneas, puedo hacerla de inmediato.”

“Yuuki.”

“Estate quieta y duerme. Está bien tomarlo con calma y descansar.”

Sekai entró en silencio.

Yuuki no se volteó hacia ella.

“Podremos quedarnos por tres o cuatro meses como mínimo. Se podría llegar a medio año si llegamos lejos.”

Dijo Yuuki mientras se encargaba de la fogata.

“… Sí. Ya veo.”

“Aparte de este lugar, se preparó otro grupo de sitios para ocultarse. Cuando sea el momento, verás esos lugares. Además, hay observadores colocados en los alrededores de aquí y en la ciudad portuaria por si acaso. Si la cosa parece ir para mal, nos lo informarán inmediatamente.”

“Sí. Ya veo.”

“Cuando la organización Tsukumo no logre encontrarnos y su vigilancia se vuelva un poco más vaga―ahí empezará lo bueno, ¿sabes? Podemos irnos al extranjero. Ahora mismo, esa ruta está restringida, así que no es posible hacerlo por el momento.”

“Sí.”

“Una vez que salgamos de Japón, todo acabará. No nos atraparan con facilidad. En ese momento, definitivamente seremos libres. Podremos hacer todo lo que queramos. Ah, no hay necesidad de preocuparse por las necesidades diarias, ¿sabes? Tenemos dinero e incluso más escondites listos, después de todo.”

Pachiri.

Pachiri.

La leña seca hizo sonidos mientras ardía.

“Mi hermana es una persona asombrosa, así que dejaré a mi familia a su cuidado. En cuanto a mí, bueno, soy su hijo, por lo que puedo pedirles algo de dinero. Vaya, sí que estoy agradecido por haber nacido en una familia tan adinerada. Aunque tengo algo de suspicacia sobre si mi hermana aceptará esto o no… jaja, verás, ella tiene un caso severo de brocon. Como el hermano mayor, no sé si estar confundido o feliz; es un tanto complicado.”

El sonido de las olas.

El sonido del viento.

El humo se alza, picándole la nariz.

“Si podemos pagarlo, hagamos un viaje. Pronto seremos capaces de ir a donde queramos. Has trabajado duro por mucho tiempo ya, por eso está tener aunque sea un poco de recompensa. Podemos hacer un viaje en la moto como hoy, y está bien aun si lo hacemos. De todo modos, vayamos a alguna parte. Hagamos eso.”

Abrió la tapa del café. También cortó el sello en el instante miso.

“Ir a varios lugares en bus también es divertido, ¿sabes? No podrás ir lejos, pero en su lugar podrás ver cosas en mayor detalle. Un tren también estaría bien. Esos aclamados viajes por ferrocarril. Siempre he querido hacerlo. Subir a uno de esos trenes nocturnos y mirar el paisaje por la ventana mientras comía dentro del vago de comida. Se veía muy guay cuando lo vi en la TV.”

Abrió la bolsa de té verde. También sirvió algo del whisky que había preparado para la diosa en un vaso de papel.

“Incluso podemos ir al mar. Solo hoy tendríamos que ver un océano completamente negro, así que ¿por qué no vamos más al sur y nos encontramos con un océano aun más hermoso? Es genial, ¿sabes? Es el llamado océano esmeralda. El cielo es azul con nubes blanco puro y la arena de la playa es de un blanco puro que la abarca de punta a punta. Además hay un número ridículo de peces nadando en los arrecifes de coral.”

Chocolate.

Un surtido de nueces.

Reservas de pescado, carne y frutas.

Todo lo que podía ser preparado estaba listo. Yuuki preparó tantas cosas que parecía estar rezándole a algo. ³

“Ir a las montañas también es genial. Las montañas son guais, ¿sabes? El color verde es hermoso, incluso los ríos fluyentes de ahí parecen volverse de color verde. Sería bueno acampar en un lugar así. Hacer una parrilla, mirar a las estrellas en la noche a través de un telescopio…, bueno, planeamos quedarnos a acampar en esta isla hasta el punto en que podrías llegar a odiarla. Supongo que no querrás hacerlo después de que salgamos de esta isla. Jajaja.”

“Yuuki.”

“Sí, sí. El café estará listo en un santiamén, ¿está bien? La sopa de miso también lo estará, solo necesita algo de agua caliente antes que nada. ¿Cuál quieres? Si quieres, puedes optar por ambos.”

“Fue por poco tiempo, pero gracias.”

Las manos de Yuuki se paralizaron.

Sin embargo, esas manos rápidamente empezaron a moverse otra vez.

“¿Prefieres la comida? Tenemos buena variedad de tipos, ¿sabes? Bueno, no es como una tienda donde todo y cada cosa está alineada, pero preparé una gran variedad de…”

“Ya casi no queda tiempo. Hay algo que quiero decir, un favor que quiero pedirte, ¿me escucharás?”

“…”

Las manos de Yuuki se detuvieron. Esta vez, no pudo hacerlas volver a moverse.

“Yuuki.”

Podía oír la voz detrás suyo. Era delgada y débil. Aun así, le llegó a los oídos con claridad.

“Por favor, no culpes a nadie. Chiyo, la organización Tsukumo―no es que nadie estuviese equivocado. Esto no se podía evitar. Al menos, yo acepté eso. Por eso, Yuuki, por favor. No quiero que dirijas tu cólera hacia alguien.”

“… Entiendo. Si tú lo dices, entonces no se puede hacer nada.”

“Una cosa más, ¿te importa si te pido un favor más?”

“Por supuesto. Tú dilo.”

“¿Podrías sostener mi mano?”

“…”

“Es casi hora de que pierda la sensación en mi mano. Tu calidez, me gustaría sentirla mientras aún tengo la oportunidad.”

“Claro. Eso es fácil.”

La tomó de la mano como ella deseaba. Aun así, él le estaba dando la espalda.

“Cuando lo pienso, no fue una vida mala, Yuuki.”

“…”

“He vivido tanto que ya olvidé porqué vivía, porqué me convertí en una diosa, y sin embargo, al final obtuve una recompensa. Fufu, fue divertido. El tiempo en que te conocí fue realmente divertido.”

“…”

“Bueno, fui egoísta al final, pero perdóname por eso por favor. He estado trabajando durante todo este tiempo, al menos puedo recibir algún tipo de dinero para la jubilación.”

“…”

“Si tuviese que decirlo, creo que ya recibí mi dinero de jubilación… Yuuki, tú eres ese dinero. Que Chiyo nos juntara de ese modo, me parece que para eso fue. Es solo eso, pero creo que es suficiente… fufu, fui ayudada por Chiyo hasta el final…”

“Sekai.”

Yuuki fortaleció el agarre en su mano y preguntó. A diferencia de la fuerza con la que la sostenía, su voz temblaba.

“No eras pequeña ni vieja, ¿verdad?”

“…”

No hubo respuesta.

En su lugar, Sekai dijo algo más.

“Yuuki, ¿puedo pedir una cosa más?”

“Hasta ahora solo has estado pidiendo cosas.”

“Bueno, eso está bien, ¿no?”

“Venga. Haré cualquier cosa.”

“Gírate hacia acá y mírame a los ojos.”

“…”

Las palabras se le trabaron.

Un largo rato después de la pregunta, Yuuki responde.

“¿Debo girarme hacia allá?”

“Sí. Debes girarte.”

“¿Sin importar qué?”

“Sin importar qué.”

Yuuki se rascó la cabeza. Luego, se golpeó ambas mejillas y se dio la vuelta.

Allí se hallaba una persona hermosa.

Incluso en tiempos así, su belleza no perdería ante nada, de hecho, brillaba con más vividez que nunca―entonces, ella dijo.

“Yuuki, te amo.”

Lo dijo sonrientemente.

Lo dijo con una voz muy clara.

Él se detuvo por un momento.

Se detuvo y entonces sonrió.

“¿Por qué lloras?”

“¿Estoy llorando? ¿En verdad lo estoy?”

“Ni siquiera te conoces a ti misma.”

“Ah…”

Sus ojos brillaban.

Lagrimas se derramaban.

“Es verdad. Estoy llorando.”

Sekai sonrió levemente,

“He llorado tantas veces ya. Lloré tanto que ni sé cuántas veces fueron. Y al final, ni siquiera lo noté por mi misma. Qué extraño.”

Con firmeza, ella se sostuvo de la mano de Yuuki. Entonces siguió diciendo, “Qué extraño”, mientras sonreía.

Esas se volvieron sus últimas palabras.

Kanaruzawa Sekai había muerto.

Ella no volvería a sujetarle la mano.

Ella no volvería a abrir la boca.

“Nono.”

Yuuki sacudió la cabeza.

“Esto…, esto es raro.”

Jeje, soltó una risita. Él preguntó mientras reía.

“¿En este momento? ¿Así de repentino? Nono. No hay manera. No hay manera que sea posible. De ninguna manera.”

Nadie podía responderle. El viento helado soplaba antes del amanecer.

“Despierta, Sekai. Aún quedan cosas para más adelante, ¿o no? Habrán muchísimas cosas divertidas. Has estado soportando todo este tiempo. Es por eso que está bien hacer esto. Tienes que hacerlo. Vamos.”

No había nadie que le respondiera. Solo el sonido de las olas en la playa llegaron a sus oídos.

“Vamos, andabas súper vívida hasta ahora. No lo creeré, ¿sabes? Es raro después de todo. Al menos, bébete el café. Aunque sea la sopa de miso. Preparé todo para ti. Ahora todo se desperdiciará. ¿Qué hacemos todo esto?”

No había para responderle.

Una bandada de aves marinas cruzó el cielo mientras agitaban las alas.

Por supuesto, él lo sabía. Lo notó.

Durante el largo viaje para alejarse de Tokio, el color en la piel de Sekai había empeorado, su voz también empezó a bajar y bajar. Lo más probable es que fuese una existencia que no podría vivir después de abandonar esa mansión. Entendiendo todo eso, ella le permitió llevársela hasta acá.

Ella murió.

Su respiración se detuvo.

Falleció tranquilamente.

Nunca más volvería.

“¡…!”

Yuuki elevó el puño. Lo impactó contra el suelo.

“¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición, esto no puede estar pasando! ¿¡Por qué se volvió así!?”

Siguió golpeando. Sus huesos crujieron. Su sangre salpicó.

“¡Ella lo intento! ¡Todo este tiempo ella lo intentó con todo lo que tenía! ¡Al final, esto es lo que consigue por intentarlo con todas sus fuerzas! ¡Se puso todo el peso sobre los hombros! ¿¡Y por eso tuvo que morir!? No es gracioso, ¡enserio no lo es! ¿¡Esto de verdad está bien!? ¿¡Lo está!?”

Maldición. Maldito todo.

Más que nada, Yuuki se culpaba a sí mismo que solo pudo tomarla y huir.

Golpeó.

Gritó.

Sus forcejeos y gritos no tenían significado alguno. Las únicas cosas que Yuuki podía hacer no tenían sentido. Él era peor que basura.

“¿¡Por qué!?”

Sus lágrimas se esparcieron mientras gritó hasta que su garganta se secó.

“¿¡Por qué llegó a esto!? ¿¡Por qué!?, ¿¡cómo llegó a esto!? ¿¡Había otra manera de hacer esto!? ¿¡Había otro camino!? ¡Lo habría tomado si lo hubiera!”

 

Su voz se secó, lloró y gritó sin que nadie lo escuchara. Él, desde su corazón, desde su alma, gritó.

“¿¡Por qué!? ¡Que alguien me responda!”

 

 

El joven que la diosa escogió tenía una prometida. Ella era una muchacha hermosa

Tenía la reputación de ser la princesa más bella e inteligente del país.

Los civiles, la muchacha y el joven ―el héroe que la había salvado―; el joven que era un héroe fue bendecido para casarse con ella. Estuvieron ansiosos por eso, hasta que la diosa eligió al joven.

Los nobles y los civiles se entristecieron.

Era algo que no podía ser evitado, sin embargo.

Después de todo, había sido decidido por la diosa. Lo decidido por la diosa era absoluto.

Además, el joven era un verdadero héroe.

Él aceptó su destino sin decir una sola palabra. Solo había un camino, y ese se consideraría el mejor después de todo.

De lo único que el joven se arrepintió, fue de la joven a la que le había prometido casarse, mas no había nada que pudiera hacer, así que el joven se rindió. Sólo podía rendirse.

Y entonces, en el día en que debían separarse.

El último día para el joven y su prometida.

Ella, con una sonrisa, dijo: “La importancia de tu papel, la entiendo más que nadie. Por eso mismo, por favor, alégrate y cumple con tu deber.”

El joven se preocupó más que nadie por tener que dejar a la muchacha, pero esos sentimientos fueron más o menos aliviados por esas palabras. Lo más probable es que encuentre a otro hombre y sea feliz; el joven, ahora completamente aliviado, finalmente pudo pensar en darle cara al día predestinado.

Sin embargo, la chica dijo una gran mentira.

El joven era espectacular.

La muchacha, además, no tenía intenciones de ser una mujer fácil que no hizo nada a su lado.

Entonces, hizo una apelación.

Ella le dijo a la diosa,

“Por favor, hazme su reemplazo. Hazme su reemplazo y llévame en lugar de él.”

 

 

“… ¿Se acaba de calmar?”

Había una voz. Había una voz en esta isla sin nadie, donde se suponía que él estaba completamente solo.

Yuuki se volvió hacia la voz.

“…”

Se mordió el labio. Él se quedó mirando a esa persona.

“Ya me preguntaba si había acabado de amenazarle a la Tierra… ¿No escuchó, o está tan impactado que no puede oír?”

Ropa de sirvienta.

La misma sonrisa inmutable y el comportamiento estricto.

Era Chiyo-san.

“… ¿Por qué estás aquí?”

“¿Estaba dentro de su predicción?”

Chiyo-san notó ligeramente.

“No parece tan sorprendido de ver mi rostro. ¿Lo suponía hasta cierto nivel?”

“… Sí, bueno, no es que no hubiese pensado de esto en lo absoluto.”

Respondió mientras seguía viéndola fijamente.

“Si tuviera que decirlo, lo pensé. Me preparé mucho para poder llegar aquí, pero escapar de ahí fue muy sencillo.”

Sin embargo, había confirmado de antemano que nadie había desembarcado en esta isla. Asimismo, si un barco fuera a llegar, debió haberle llegado una notificación. Además, solo había una playa adecuada para desembarcar. En otras palabras, mientras estuviese cerca de esta playa, él podría avistar todos los botes que se acercaran.

A pesar de eso, Chiyo estaba ahí. Es más, andaba con sus ropas de sirvientas―como si esto solo fuese una extensión del trabajo que ella estaba a cargo en la mansión de la diosa.

Conque esta es la organización Tsukumo. Yuuki chasqueó la lengua. Eran personas de las que no podía comprender su escala, desde cuándo existieron y los tipos de poder que ellos poseían. Como se esperaba de un grupo que hizo que su madre y padre asintieran sin que pudiesen mover siquiera las manos y piernas.

Por supuesto.

Esto no estaba dentro del ámbito humano.

“… ¿Qué eres, exacta-..?”

“Ahora pues, metámonos en el problema principal.”

Chiyo-san lo interrumpió, ignorando la pregunta.

“Como puede ver, mi señora ha muerto. Se la llevaste e hiciste lo imposible, provocando que la pequeñísima vida que le quedaba desapareció en un instante. Desafortunadamente, murió sin ayuda alguna. No puede ser revivida. Solo nos queda un método.”

“…”

“Por lo que parece, tiene un ligero entendimiento de esto.”

Apretó los dientes en silencio mientras Chiyo-san resaltaba con calma.

“Y parece que recordó casi todo. Si ese es el caso, esto será rápido. Por favor, tome una decisión. Sí o no, escoja la que más le guste. Ahora todo está en sus manos.”

“…”

No entiendo nada de lo que dices―ese no era el caso.

Era justo como resaltó. Tenía un ligero entendimiento. Era justo como dijo. Realmente lo recordaba. La verdad ya estaba al alcance de sus manos.

“Chiyo-san.”

“¿Dime?”

“Dijiste esto, ¿no? Que ‘dentro de poco, este mundo será destruido.”

“Sí, dije eso.”

“Sekai, Kanaruzawa Sekai, ha muerto. Pero como puedes ver, el mundo no ha sido destruido. Sigue estando bastante vivo. ¿Qué significa esto?”

Lo dijo aquella vez. Dentro de poco, este mundo será destruido. Y que desaparecería en un instante sin dejar rastro. Gracias a eso, Yuuki comprendió que Kanaruzawa Sekai se acercaba a su muerte.

Por supuesto. Si ella, quien estaba protegiendo al mundo, fuese a desaparecer, no habría nadie más que lo protegiese. No sería raro si el mundo desapareciese. Por esa razón, Yuuki se la llevó y huyó. Durante el poco tiempo que quedaba, ella al menos podría vivir como un humano. Él lo sacrificó todo para la preparación de ello.

Este es el resultado.

Sekai estaba muerta y el mundo seguía con vida. Esto es raro. No encaja. Había algo mal.

“Sí, será destruido.”

Asintió.

“Es probable que en el momento en que tome una decisión, este mundo desaparecerá sin dejar rastro. Sin que nadie lo sepa, sin advertencia alguna―esa es la regla que la diosa ha dictaminado. No es algo sospechoso, ni es algo temporal, es algo que una verdadera diosa ha decidido como regla.”

“…”

“Por favor, repase atentamente las cosas que pasaron antes de que conocieras a mi señora hace tres meses.”

“…”

“Esa vez que le propuso matrimonio a mi señora. ¿Creyó que fue simple coincidencia que matrimonio saliera de su boca? ¿Se veía linda, así que se dejó llevar por los ánimos? ¿En serio? Hay algo raro, ¿no tuvo algún pensamiento como ese?”

“…”

“Es bastante simple. Lo has repetido inconscientemente. Repitiendo sin falla el mismo destino que al que te condenaste.”

 

 

Para la diosa, la propuesta de la muchacha fue como un golpe.

La diosa era vastamente omnisciente y omnipotente, pero, a veces, pasaban cosas que ni ella lograba entender. La propuesta de la muchacha era una de esas cosas.

¡Llévame en lugar de mi prometido, yo misma cargaré todo!

Esta propuesta, para la diosa, fue algo se salió de sus expectativas. Es por esto que los humanos son interesantes―y así, la diosa aceptó la propuesta de la muchacha.

Sin embargo, en ese momento, una idea le llegó a la diosa.

Descubrió una manera de hacer que esta situación sea una mucho más interesante.

La diosa le dijo al joven de antes, el hombre al que los civiles alabaron―: En lo normal, la historia habría acabado ahí. Tu prometida de ahora en adelante, y sin tener la ayuda de nadie, cargará el mundo sobre sus hombros, con lo cual, la armonía podrá mantenerse.

Siempre y cuando el mundo humando continúe existiendo para la eternidad, así será.

Feliz para siempre.

Clap.

―Por eso mismo, joven.

¿No te parece aburrido dejar eso así nomás?

¿En serio te parece bien dejar que la mujer que amas se sacrifique a sí misma por ti mientras solo se te permite mirar?

―Muy Bien.

Te daré una oportunidad, pues.

Ustedes dos, de ahora en adelante, se encontrarán mutuamente con diferentes apariencias, una y otra vez.

De ahora en adelante, durante no sé cuántos miles y miles de años, ustedes continuarán encontrándose y acabarán con el mismo destino.

Sin embargo, joven.

Tendrás un número limitado de oportunidades.

Si verdaderamente posees intenciones reales, muéstrame cómo cambias tu destino.

Con tu propia fuerza y métodos, tuerce el destino producido por una diosa.

Joven.

¿Te gustaría jugar conmigo?

… Ah, por supuesto.

Es por eso que respondí de este modo.

Bastarda.

Aun así, asumí la provocación.

Venga.

Lo repetiré no sé cuántas miles y miles de veces, y te mostraré que puedo cambiar este condenado destino.

No subestimes a los humanos, ¿está bien?

Definitivamente haré que te tragues tus palabras ―creo haber dicho algo entre esas oraciones.

La diosa aceptó la pelea.

Lo tomó con buen humor.

“Entonces,” dijo ‘esa persona’.

La chica que se suponía que iba a estar ligada conmigo―quien había revertido este loco destino, esa tonta que había hecho algo y me reemplazó, dijo

“Adiós.”

“Sin embargo, nos volveremos a encontrar.”

… Eso fue lo que dijo.

Tenía una sonrisa tan frágil, y sin embargo, sus ojos parecían declarar que creían en mí. Eso fue lo que ella dijo

 

 

“¿Ahora lo recuerda? Quién es, exactamente.”

Chiyo-san le preguntó a Yuuki.

“Permítame agregar algo. Primero que nada, el destino al que usted y mi señora están sujetos es del tipo de forma que cae en géneros literarios que involucran bucles constantes.”

Sin hacer caso del gemido de Yuuki por la repentina afluencia de memoria, Chiyo-san continuó.

“Los destinos a los que usted y mi señora están sujetos son excesivamente similares, ya que se repiten una y otra vez. Al hacer esto, el mundo puede mantener su apariencia actual y seguir en pie.”

Él prestaba atención a la voz de la sirvienta mientras medio lograba mantenerse consciente.

“Como resultado, usted y mi señora terminaron reencarnando en muchas formas diferentes, revivieron lo sucedido. Sin embargo, su memoria y la memoria de mi señora no tienen permitido permanecer. Además, las cosas no se pueden restablecer sin alcanzar cierto punto. Sin esto, no se establecería un bucle adecuado, ¿cierto?”

Ella calmadamente, sin frialdad, dijo eso. Tenía un tono que sugería que ella solo estaba transmitiendo hechos.

“Esta es el tipo de situación en la que usted y mi señora están metidos.”

Ella aceptó la mirada de Yuuki con una sonrisa.

“‘Es como que yo llegase a un jefe final teniendo un nivel extremadamente bajo y, aunque es improbable que pueda siquiera vencerlo, no poseo la manera de guardar la partida si solo se permite hacerlo a mitad de camino al jefe’…, bueno, es algo así creo yo.”

“…”

“Una vez que se llega a eso, no se puede hacer nada. Así de estrictas son las especificaciones del sistema. Es por eso que la única manera de vencer es a través de alguna clase de bug no descubierto.”

“…”

“Como tal, Yuuki-sama, sólo hay dos caminos que puede elegir. Rece por un milagro y continúe en este juego imposible, o ríndase completamente de este juego imposible.”

“…”

“¿Ha entendido?”

“…”

Yuuki tomó una gran bocanada de aire. No era que estuviese dejándose llevar por la ira. Si pensaba en ello, solo había una acción lo suficientemente buena para esta situación.

“Tengo algunas cosas que me gustaría preguntar.”

“¿Qué serían?”

“¿Cuántas veces han sido?”

“Ya van 10,122 veces.”

Respondió Chiyo-san a la ligera.

“Dado que la diosa ha establecido estas reglas, mi señora, cada vez, alcanza los límites de su cuerpo, usted, cada vez, intenta salvarla y en cada vez terminas en algún tipo de final frustrante. El número de veces que eso ocurrió es 10,122. Con esta serían 10,123.”

“Ya veo. Fue solo eso.”

Yuuki tomó otra gran bocanada de aire. Casi se había calmado. Finalmente pudo organizar los pensamientos desorganizados en su cabeza.

“Entonces, aún puedo continuar el juego, ¿no es así?”

“Sí, siempre que desee hacerlo.”

“En otras palabras, ¿Sekai podrá volver a vivir?”

“Sí.”

Chiyo-san asintió nerviosamente.

“Sin embargo, las causas y efectos actuales serán reescritos. Tú y mi señora serán las mismas personas, mas no serán los mismos. En ese sentido, puedes empezar el juego desde cero. Sin embargo, es imposible vencer al juego.”

“… Qué juego mierdero es este.”

“Por lo tanto, tiene el derecho a elegir.”

“¿Rendirse o continuar? Eso no es realmente una elección. Después de todo, si escojo rendirme el juego acabará, ¿cierto?”

“¿Y no sería esa una elección completamente válida?”

“No bromees, por favor.”

“¿No es mucho mejor que solo repetir luchas inútiles una y otra vez?”

“No, no se repetirá otra vez. Jamás volverá a ser así de malo. Por eso, la siguiente será la definitiva. Te lo aseguro.”

“Por cierto, ‘la última vez’ dijiste lo mismo.”

Yuuki se rascó la cabeza. Ciertamente hay muchas cosas que no recuerdo, pero definitivamente recuerdo haber dicho eso. El resultado de dejar morir a la persona que amo.

“Está bien si se rinde, ¿sabes?”

Le invitó con una sonrisa.

“De hecho, eso es lo que recomendaría. De ese modo, las cosas acabarán de forma simple. ¿No piensas igual?”

“Déjame preguntarte esto en respuesta.”

Yuuki soltó carcajadas, una y otra vez.

“¿Existe alguien que se rendiría aquí? Solo un idiota lo haría. Así que, por supuesto, no renunciaré. Solo han sido unas 10,000 veces, ¿o no?”

“Bueno, supongo que es como dices.”

La sirvienta aceptó con un suspiro mientras Yuuki continuaba.

“Hay una cosa más que me gustaría preguntar.”

“¿Qué sería?”

“¿Eres la ‘diosa’, Chiyo-san?”

“No bromee, por favor.”

Se rio mientras sacudía la cabeza.

Esta era la primera vez que veía su risa. No era que ella fuese mala en ello, ni que era una risa completamente fuera de lugar. Había un obvio autodesprecio y autoindignación en esa risa.

“Solo soy ‘lo peor de lo peor’. Solo soy una existencia que vela por ti y mi señora mientras gestiono y mantengo las reglas del juego. Tomando prestadas sus palabras, se me podría llamar bastarda. Una perra a la que no se le debería dejar viva o permitirle respirar.”

“Ya veo. Lo entiendo.”

Escuchar eso era suficiente. Ella no era una aliada, exactamente. Mas tampoco era una enemiga.

Si tuviera que decirlo, ella sería un alma gemela. Un compañera que quería golpear a la diosa que tenía tan malos gustos, alguien que estaba realmente enojada con la situación actual―aun si él no sabía exactamente quién o qué era ella.

“Con esto, el juego acabó esta vez.”

Declaró haciendo una reverencia.

“La 10,123.ª  vez acabó con otro final malo. A partir del punto actual, se reescribirá cualquiera de las causas y efectos hasta este punto. Desconozco cómo serán reescritos; no tengo la autoridad para ello después de todo. Mi función es solo girar la ruleta en el momento designado para obtener resultados aleatorios.”

El tiempo se detuvo.

El espacio se distorsionó.

Todo se estancó, avanzando rápidamente al mismo tiempo, o retrocediendo más bien. Todo perdió significado, o se revirtió a sí mismo. Todo fue reconstruido.

“Esta será una despedida corta. Te deseo otro muy buen ciclo.”

Después de esas palabras, el mundo cambió.

 

 

Notas:

0– Significa básicamente que si dependes mucho más en otros que en ti mismo, no serás capaz de ir adelante por cuenta propia.
1– Ese Ah que dice Yuuki, es un Sí en realidad. Sucede que el TI y yo ponemos de vez en cuando onomatopeyas que son comúnmente escuchadas en animes.
2– Una motocicleta Honda, considerada la encarnación de una motocicleta japonesa universal producida durante la década de los 70’s.
3– En las culturas de Asia, es común que la gente ofrezca montones de comida en las plegarias. Muchas veces, frente a los santuarios, ya sea a parientes fallecidos o a diosas, las personas colocan muchos alimentos en esperanza de que ellos los coman.
(Spoiler leve) Lo interesante es que en este contexto Sekai es un dios y se está muriendo, lo que hace que este tipo de imágenes encaje en ambos casos.
4– No sabía esto hasta que el TI mismo me lo dijo, pero Chiyo en realidad se refiere a Yuuki como anata-sama en la mayor parte de las veces, por ende, es algo inusual cuando ella se le refiere como Yuuki-sama o Danna-sama. Para quienes no lo sepan, anata significa , así que podemos resumirlo con que Chiyo se a refiere al prota como usted-sama o Sr. Tú sin más ni menos.
5– Si algunos de ustedes no se acuerdan bien de los números ordinales, les daré una pequeña ayuda:

Primero les diré cómo se dicen las cifras de este caso:

  •  10,000 = diezmilésimo
  •  100 = centésimo
  •  23 = vigésimo tercero

Por ende, la cifra 10,123 se leería como “diezmilésima centésima vigésima tercera vez” en este contexto.


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