The Wandering – Inn 1.09


Buenas chicos, hoy les traigo el siguiente capítulo c: espero les guste y les de ganas de seguir leyendo ❤

~ White Wind

Esta es una obra original por Pirateaba, autora de la novela. Por favor apóyenla en sus páginas oficiales~ Nosotros solo tomamos responsabilidad y reclamamos autoría de las traducciones solamente.


 

Fue instintivo. La olla negra de metal voló por los aires incluso antes de que la criatura terminara de hablar.

“Que mier—”

Justo antes de que la criatura fuera atacada por la olla voladora, esta hizo un poco característico, muy humano, y muy sorprendido sonido. Después de que le llegara la olla, dejó de hacer sonidos totalmente.

La imagen de la enorme y esquelética criatura cubierta en baba y oscuridad desapareció en un instante. Fue ahí cuando Erin logró divisar la mucho más normal figura de un joven inconsciente vestido en túnicas grises postrado en el piso. Él ya se encontraba totalmente inconsciente y se podía ver como se le estaba formando un gran moretón en la frente. Ella le miró. Luego observó sus túnicas.

“… Huh.”

____

El joven hombre se encontraba soñando. Tal vez estaba soñando algo bonito. Tal vez estaba reflexionando en respecto a su vida hasta ahora en algún tipo de sueño raro mitad revelación divina. En cualquier caso, el cubo de agua le despertó.

“¿Qué—Quien se atreve—?”

El joven se sentó y se frotó la cabeza. Erin le miró. Él no parecía ser muy ‘mágico’. O muy impresionante al decir verdad. Tenía la piel pálida, cabello café completamente despeinado y olía mal. De hecho, el olor seguramente venía de sus prendas las cuales no parecían haber sido lavadas. Nunca.

El mago alzó la mirada hacia Erin y pestañeo. Ella le miró de vuelta.

“Entonces. ¿Me vas a atacar si no te doy comida, huh?”

Erin se paró y se tronó los nudillos. De verdad le dolió, pero trató de que no se notara. Por otro lado, el joven levantó un dedo y apunto hacia ella. Estaba temblando un poquito.

“Te haré saber que soy un mago de gran poder y no dejaré que—”

El mago dejó de hablar rápidamente en lo que se dio cuenta como Erin levantaba la olla de hierro fundido con una mano.

“Esto. Esto es una sartén.”

Erin blandió la olla de metal en frente de la cabeza del joven. Ella le vio mirarla y luego se puso un tanto roja al darse cuenta de su error.

“De hecho, señorita, eso es en realidad—”

“Si yo digo que es una sartén, es una sartén. La parte importante es que te machacaré con ella si intentas algo.”

“¿En serio?”

El mago la miró con desprecio. Sus ojos en la olla, pero luego bajaron al cinturón que tenía en su cintura.

“Hey, ¡Detente!”

Él la ignoró y susurró algo. En el momento, él desapareció por completo. Un eco explosivo reverberó a través de la habitación.

Mirad mi pod—”

Erin blandió su olla en el espacio donde el mago había desaparecido.

Clong.

“¡Ow!”

El mago reapareció, sujetándose el costado de su cara. Erin nuevamente levantó su olla mientras que él levantaba sus manos en defensa.

“Intenta eso de nuevo y te pegaré más fuerte.”

“Ya mira, no hay necesidad de ser tan violentos. Puedo darme cuenta que no eres una plebeya estúpida, sino que una plebeya extraordinaria. Créeme cuando te digo que esos es un gran cumplido de parte de un practicante del arcano como yo.”

Erin le miró penetrantemente.

“Sé lo que plebeya significa.”

“Ah.”

“Un insulto más o estúpido hechizo de invisibilidad más y te rompo algo.”

El mago le miró con sorpresa.

“Tú—¿Te pudiste dar cuenta de que era un hechizo de invisibilidad?”

Erin suspiró.

“¿Qué más podría ser?”

El mago le pestañeó. Luego se murmuró así mismo en una vez un tanto lejos de ser un susurro.

“Que astuta. Es bastante inteligente para solo ser una posadera.”

Erin le observó de vuelta. Él tosió y evadió su mirada.

“Ahem. Bueno, me iré yendo.”

Él hizo el show de pararse y sacudir su túnica. Una buena cantidad de tierra y polvo cayó sobre el piso de la posada. Erin lo observó y luego le miró con aún más fuerza. Luego, en respuesta, él le dio una gran reverencia y una sonrisa encantadora. O lo que él pensaba que era encantadora.

“Mis disculpas, gran posadera por estos malentendidos. Por favor acepta esta recompensa por tu tiempo perdido.”

Él metió su mano en el bolsillo de sus túnicas y alcanzó unas cuantas monedas de bronce. Él hizo la ofrenda de querer dárselas a ella, pero cuando ella no hizo movimiento alguno para tomarlas, él simplemente las dejó sobre la mesa.

“Entonces. ¿Me estás pagando por intentar asustarme y robarte mi comida?”

El mago le mandó una sonrisa victoriosa. La cual no hizo que la cara de desdén de Erin se borrara.

“Puesto en palabras directas, buena señorita. Pero sí, me gustaría hacer las paces. Y estoy seguro que este pago es más que aceptable, ¿no es así?”

Erin observó los cuatro pedazos de metal bronceado. Luego dirigió su mirada a la cara del chico. Se veía impasible y no traicionaba emoción alguna.

“Estás sudando.”

Él comenzó a frotar suavemente su frente con su túnica.

“¿Lo estoy? Mis terribles disculpas. Déjame solo, ah…”

Tres monedas más aparecieron en la palma de su mano con el pleno movimiento de su muñeca. Era como un truco hecho por esos magos de segunda mano que solo usan cartas. Un truco bastante malo al decir verdad.

“A algunas personas no les gusta ser amenazadas por un monstruo gigante esquelético del infierno.”

“¿Ya veo?”

El número de monedas en su mano no cambió. Erin le miró.

“Algunas personas suelen tomar un camino más violento cuando las intentan estafar.”

El pestañeó.

“Tradicionalmente, aquellos que practican magia son seres de gran poder que no deberían pasados a llevar.”

“Claro, y ellos también suelen tener huesos frágiles. Estoy segura que todos los magos son en verdad aterradores cuando se encuentran bastante lejos, pero las varitas no son muy buenas cuando quieren bloquear ollas…freidoras.”

Él se lamió los labios pero mantuvo la calma.

“Buen punto. Okay, déjame enmendar mi pago.”

Una moneda plateada apareció en la palma de su mano. Erin entrecerró sus ojos pero dijo nada. Así, otra moneda plateada apareció, y luego una tercera.

Ella cruzó sus brazos.

Tres monedas plateadas más se sumaron a la pequeña pila. Él definitivamente se encontraba sudando ahora.

“Yo eh, espero que esto sea suficiente señorita. Yo por supuesto estoy más que dispuesto a pagar cualquier cantidad con el fin de – hacer las paces, no obstante, me encuentro un tanto bajo en mi cantidad de monedas por el momento.”

Erin le seguía viendo.

Muy reacio, él acercó su mano al cinturón que tenía a su costado. Ahí, él sacó una moneda de oro y la sostuvo en frente de ella.

“¿Con esto ah, sería suficiente?”

Erin cedió un poco. Ella recogió las monedas en su mano sin tomar la moneda de oro. Ella creyó escucharse suspirar en alivio, pero su cara seguía sin mostrar emoción alguna. Él seguía sudando claro está.

“Sabes, yo solo quería saber qué podría ocurrir si te seguía mirando.”

“Ah. Por su puesto. Bueno, como un practicante de las artes místicas siento que es saber ser… generoso.”

“Pues eso definitivamente ahorraría tiempo. Y sabes, si pagaras por todo lo que quieres no tendrías que asustar a las personas para obtenerlas.”

“Ah, pero el dinero es tan… mundano. ¿Dónde encontraría la felicidad de la vida sin ese tipo de variedades?”

“Uh huh. ¿Y supongo que tu proporcionas eso amenazando gente con ilusiones?”

“Solo en ocasiones. Y que conste que yo en realidad entiendo tus sentimientos de ira. No obstante, debido a que creo que ya todo está arreglado yo comenzaré a…”

Él se alejó de ella en dirección a la puerta. A lo largo del camino su estómago comenzó a gruñir y sus orejas se tornaron rojas, pero él siguió caminando. Erin suspiró y tomó una decisión rápida.

“¿A dónde vas?”

Sus hombros se agacharon y Erin vio como su mano apretó con fuerza la manilla de la puerta.

“Bueno, si no tienes mayores necesidades de tenerme, digo… Ya pagué, ¿no es así? Por ende no seguiré siendo un intruso y me—”

“Devuélvete y quédate, te alimentaré.”

Él se dio media vuelta y le observó con sorpresa. Erin en ese momento ya se encontraba dirigiéndose a la cocina por un plato y una copa.

“Ten. Jugo de frutazul y unas cuantas frutas. También tengo un poco de pasta en la olla, pero necesito calentarla primero.”

Erin sentó el plato y la copa sobre la mesa y agregó 3 frutas sobre el plato. Ella esperaba que el mago comenzara a devorar inmediatamente o que hiciera algún tipo de comentario sarcástico, pero él solo se tornó pálido.

“Ah. ¿Se supone que debo comer esto?”

“Por supuesto. Es comida.”

“Y supongo que si no lo hago, me pegas con la olla, ¿correcto?”

Él la mira con cautela. Erin simplemente le mira y ya.

“¿De qué rayos estás hablando? Te estoy dando comida. ¿Eres alérgico al color azul o qué?”

 Nuevamente, la cara de su invitado parecía estar entre querer decir algo y querer salir corriendo a toda velocidad. Él apuntó tímidamente a la fruta azul.

“¿Tu estas al tanto de que ah, esta fruta es venenosa?”

Erin se detuvo. Frutazul justo entre sus labios.

“¿Venenosa?”

Él le sonrió, su cara un tono más pálido que antes.

“Altamente. El corazón de la fruta Amentus causa una muerte dolorosa dentro de horas si es que se come. Mientras que el anillo exterior es seguro para consumir, las semillas de adentro son tóxicas. Estas al tanto de esto, ¿no?”

“Um. ¿Lo estoy ahora?”

“Ya veo.”

“… ¿Quieres una?”

El observó la fruta azul con aprehensión.

“¿Tengo la opción de rehusarme?”

“Mira, es seguro. He comido un montón de estas. Solo come alrededor del corazón y estarás bien, ¿okay?”

Él no hizo ningún movimiento hacia el plato.

“¿Y si decimos que simplemente acepto tu palabra? No me atrevería a cuestionar tu autoridad en el tema señorita, es solo que—”

“Oh por favor.”

Erin se fue hacia la cocina y agarró un cuchillo. El mago retrocedió en temor cuando ella reapareció con el, pero ella agarró una de las frutas y comenzó a cortar el anillo exterior de la fruta. Ella dejó el corazón de la fruta en el mesón y dejó el resto de la fruta picada en el plato. Dos frutas más sufrieron el mismo proceso antes de que ella dejara caer el plato pesadamente frente a él.

“Listo, aquí tienes. Comida totalmente no venenosa lista para comerse. ¿Feliz?”

Ella le lanzó una mirada penetrante en lo que él tímidamente tomaba los pedazos de fruta y los admiraba aprehensivamente.

“Supongo que la toxicidad sería aceptable si fuera solo la fruta. Será.”

Así, con cautela, él mordió y masticó el pedazo de fruta que había tomado. Tras unos segundos el tragó y comenzó a morder otro pedazo. En menos de un minuto el plato ya se encontraba vacío y él se encontraba limpiando los restos azules de su boca con una esquina de su túnica.

Erin le dejó un plato con pasta caliente justo en frente de él.

“Tienes hambre, ¿no? Bueno, come esto.”

“Mis gratitudes.”

Y pensar que eso sonaba como un ‘gracias” genuino. Erin adivinó que él se encontraba con bastante hambre. De hecho, ahora que ella lo miraba más de cerca, pues parecía que sus túnicas en realidad parecían colgar de un cuerpo bastante flaco. Y si a eso le agregabas la suciedad como otro factor y el hedor que él tenía actualmente, ella concluyó que él se encontraba en bastante mal estado.

Aun así, él comió con todo el vigor y energía de dos hombres, por lo mismo ella supuso que se encontraba bien igual. Y una vez que ella le llenó el plato nuevamente él comenzó a comer a un paso más lento. Después de un rato él simplemente se detuvo, probablemente para dejar que su estómago se expandiera y poder dirigirle la palabra.

“Entonces, si es que puedo cuestionar, ¿Qué hace tal delicada flor de la efervescencia en un local como este?”

Erin le miró.

“¿Estas intentando sonar genial o en verdad hablas así?”

Ante esto, él se levantó con altos aires y le miró indignado.

“Pero qué ruda eres. Mi avanzado léxico y dicción son solo resultados de mi educación, no una fachada que—”

“Detente. Suenas como un idiota.”

Sus ojos se entrecerraron, pero la mirada de Erin le ganaba a la de él.

“De acuerdo. Supongo que es inútil tratar de impresionar a cualquiera que tiene los rudimentos de una educación. Pero mi pregunta continúa: ¿Qué hace una joven c—mujer como tú aquí a solas?”

Su voz no era menos arrogante o condescendiente que antes, pero al menos no estaba consiguiendo puntos de palabras de siete letras en cada oración. Erin decidió que valía ser un poco más paciente. Eso no significaba ser más cortés claro está.

“Me perdí.”

Él levantó una ceja.

“¿Perdida? Necesitas bastante habilidad para perderte así de lejos en medio de las Planicies Inundadas. ¿O eres una local? Aunque eso lo dudo bastante.”

“¿Planicies Inundadas? ¿De qué estás hablando?”

El mago agitó su mano alrededor de él con flojera.

“Esta área es conocida como las Planicies Inundadas. Esto se debe a hermoso fenómeno natural de la geografía que ocurre—pero tú no eres de aquí, si es que no conoces el lugar. Ah, culpa mía, debí haber adivinado que no sabrías algo así puesto que eres humana. Por lo que puedo ver al menos.”

“Lo soy completamente, 100% humana, gracias. ¿Y por qué eso hace alguna diferencia?”

“A los locales no les agradan mucho los humanos.”

Él siguió tragando sus fideos en lo que le miraba de vuelta.

“Eso es algo más que no sabías, ¿cierto? Bueno, bueno. Una viajera que no tiene idea de donde está… ¿Hechizo de teletransportación?”

Erin le pestañeó.

“¿Cómo adivinaste? En realidad, solo la mitad de eso es correcto, ¿Pero cómo adivinaste?”

Él se encogió de hombros.

“Es común. Bueno, no exactamente común, pero es la única explicación que se me viene a la mente. Supongo que también cabe la posibilidad de que hayas sido tomada y llevada por una de las tantas especies locales de aves, pero tienen la tendencia a lanzas sus presas y masticar sus huesos.”

Erin tiritó.

“¿Crecen tanto? No, mejor no me digas… no quiero saber. Pero estás en lo correcto, fue un hechizo de teletransportación. O algo así. No se sintió como un hechizo, pero…”

“¿Y me imagino que tú eres una experta en hechizos de teletransportación? Ya veo.”

Esta vez el sarcasmo en su tono fue un tanto muy pronunciado y la mano de Erin no pudo evitar moverse un poco hacia la olla.

“No lo soy. Pero apuesto que hechizos así hacen algún tipo de sonido raro y están llenos de lucecitas o algo así, ¿correcto?”

Él le observó reacio.

“… Tal vez.”

“Y además, no vi a ningún idiota en túnicas agitando una varita como imbécil mientras gritaba ‘abracadabra’ o algo así. Y no hay brujos de donde—digo, estoy segura que no… yo solo giré por una esquina y llegué aquí.”

Erin comenzó a murmurar más y más, pero de repente los ojos del mago se llenaron con interés. Él se acercó con su silla.

“¿En serio? ¿Solo doblaste por una esquina y ya estabas en un lugar completamente diferente?”

“Ahá. Desde entonces todo ha sido pura diversión y juegos.”

El mago apoyó su espalda en el respaldo de la silla mientras le miraba.

“Fascinante.”

“¿Fascinante así como en ‘sé que hechizo fue ese?”

Él negó con la cabeza.

“No, no. No tengo idea de qué tipo de magia sería capaz de hacer algo así, si es que alguna puede. Eso suena como un hechizo que—bueno, suficiente es decir que yo solo conozco algunos pocos magos que podrían intentar hacer una hazaña así. Pero si tú fuiste el objetivo, entonces no tiene sentido. ¿Por qué alguien gastaría un hechizo tan poderoso como ese en algo tan mundano como… como…”

“¿yo?”

Él evitó su mirada.

“Si, bueno. Veo que ya te has establecido aquí bastante bien. Este es—es un establecimiento bastante bonito el que tienes aquí. Bien… pintoresco.”

“No es mío. Yo solo lo encontré y de alguna forma me convertí en una [Posadera] tras limpiar un poquito por aquí y por allá.”

“Comprensible. Así es como ocurre usualmente, sin embargo, tú pareces habértelo tomado bastante bien. Esta área es inhospitable para la mayoría de los humanos.”

“Gracias, supongo… Pero si es tan horrible – Y créeme que lo es, lo se bastante bien – espera, ¿y tú por qué estás aquí?”

Él le pestañeo.

“¿Yo?”

“Sí, tú. Yo ya te dije por qué estoy aquí. Ahora, ¿Qué hace un mago andrajoso que asusta a la gente por comida por aquí?”

Ante esto, él se sacudió sus túnicas en defensa.

“Mi apariencia física no tiene nada que ver con –”

“Solo responde la pregunta.”

Él se mostró incómodo.

“Yo eh, vine por estos lares para expandir mis horizontes. Esta nación – bueno, colectividad de ciudades-estado es bastante hospitalaria para aquellas personas que intentan evadir atención no requerida. Por otro lado, la comida no es escasa cuando uno posee ciertas habilidades.”

“¿Cómo cuando pretendes ser un terrible monstruo?”

Él esquivó su mirada.

“Uno hace lo que tiene que hacer para sobrevivir.”

“Supongo que eso es verdad. ¿Te hace sentir bien? Robarle a gente inocente digo.

Sus palabras hicieron que la cara del joven se tornara de un color rojo brillante. Bajó su tenedor y alejó el plato de sí mismo.

“No serías tan rápida para juzgar si supieras un poco más de las personas que estás defendiendo.”

“Tal vez no. Pero por otra parte, las únicas dos personas que he conocido fueron bastante gentiles, pagaron por sus comidas y no me amenazaron cuando apenas me conocieron. Mientras que el primer humano al que conocí fuiste tú.”

De nuevo, la mirada de Erin conectó con la de su invitado. Esta vez él fue el primero en desviarla. Luego, él se paró con tan solo un giro de sus túnicas.

“Veo que me he quedado más tiempo del que fui invitado. Bueno, su comida fue más que adecuada, señorita. Por favor acepte mis más profundas gratitudes.”

Él probablemente tenía la intención de marcharse sin par pero Erin le detuvo el paso.

“Toma.”

Ella le ofreció dos frutas azules. Él, por otro lado, hesitó.

“Tómalas. Te ves flaco, y tal vez si las comes dejaras de molestar a la gente. Gracias por el negocio. Vuelve de nuevo y te alimentaré. Trata de asustarme y te pegaré más fuerte que la última vez. ¿Okay?”

Él se le quedó observando, pero aceptó la fruta de todas formas.

“Um. Gracias.”

Ambos se quedaron parados ahí de forma súper rara por un momento.

“Se me acaba de ocurrir que en realidad nunca tuve la oportunidad de preguntarle por su nombre.”

“¿Yo? Oh, soy Erin. Erin Solstice. ¿Y tú eres?”

El mago tomó un paso hacia atrás y gestionó una reverencia elegante. Erin, por otro lado, se fijó en la mancha azul que tenía en la manga de sus túnicas.

“Pisces, practicante de las magias, estudiante de la Academia Wistram, especializado en las escuelas Elementalistas e Ilusorias de la magia, además, tengo competencias en otras escuelas también.”

Erin levantó una ceja.

“Bien por ti. ¿Tienes algún hobby?”

Él hesitó.

“…Necromancia.”

Así, la puerta se cerró mientras Erin seguía mirando.

 


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