Vermillion: Interludio 1


¡Ajá! Conque ahora les gusta Vermillion, ¿eh? Qué bastardos, no se atreven a leer nada a menos que haya un pdf de por medio :v

En todo caso, esto será un capítulo corto ya que, como dice el título, es un interludio.
Espero y disfruten.

Traductor: Absolute
Corrector: CO2


Laneza

Interludio (1)

 

Sin importar cómo lo miraras, la aldea estaba en declive.

En lo profundo de una sección despejada de un bosque muy al sur de las llanuras de Dariya, se escondía la aldea Laneza.

Su población se desplomó a menos de la mitad, y la mayoría de las personas restantes eran de edad avanzada. Los aldeanos más jóvenes que fueron reclutados para la guerra aprendieron sobre el misterioso mundo exterior y cada vez más les disgustaba su aislado pueblo natal, así que la mayoría de ellos no regresaron.

Las únicas cosas que regresaron fueron las personas que no descubrieron el estilo de vida exterior y los artículos del difunto.

Había límites a lo que los aldeanos restantes podrían hacer para revivir el poblado. La aldea no tenía nada en especial y estaba lejos de la carretera. Antes de que lo supieras, el pueblo se había extinguido.

Era una aldea que el tiempo había dejado atrás.

Era tan remota que incluso los recaudadores de impuestos podían olvidarse de ella.

Diez años después del declive, más de la mitad de los habitantes envejecieron y la muerte de la aldea era solo una cuestión de tiempo. Con una situación financiera terrible y sin la conveniencia del transporte, nadie llegó a pasar por un capricho de curiosidad.

… Excepto por ellos.

Los dos se apoyaban el uno del otro, casi arrastrándose por el único sendero que atravesaba bosque. Uno de ellos era un hombre cuyo hombro derecho estaba vendado y oscurecido de sangre. El otro era un hombre demacrado que llevaba un pañuelo oscuro y una capucha. Una de sus piernas iba con renguera, por lo que caminaba aferrándose torpemente a un palo que usaba como una muleta.

Ambos estaban cubiertos de negro de pies a cabeza. Llevaban espinilleras de cuero negro y braceras del mismo cuero. El chico con el hombro vendado llevaba una espada larga en la cadera, mientras que el otro tenía una espada corta ensangrentada en la suya. Aparte de sus espadas, no tenían otras pertenencias. Parecía que vinieron corriendo por sus vidas.

Los dos se movieron a través de los bosques tenuemente iluminados, tratando de pasar desapercibidos. Apenas y vieron a alguien en el pueblo. Sin embargo, aunque algunos aldeanos los avistaron, éstos miraron hacia otro lado y fingieron no haberlos visto.

Los dos hombres no le prestaron atención a los aldeanos mientras seguían caminando. Salieron del bosque y finalmente volvieron a la luz del sol.

Era un cementerio.

En la colina se hallaba una zona a lunares de flores. Se abrieron camino a través de palos que fueron clavados en el suelo en lugar de lápidas, dirigiéndose a la casa del guardián de la tumba.

La casa era grande y robusta. A diferencia de las pequeñas casas de madera en la aldea, esta tenía una base bien hecha de buena piedra. Era bastante lujosa para un guardián de tumbas en un asentamiento moribundo.

El hombre vendado reunió la debilitada fuerza que le quedaba y usó la aldaba en la puerta.

El ritmo con el que golpeó fue claramente un toque especial y secreto. El sonido de una silla raspando el piso vino del interior y, en poco tiempo, la puerta se abrió.

Un anciano de larga barba y cabello gris se asomó por la rendija. Parecía un ermitaño. Mientras los dejaba entrar a la sala de estar, el anciano dijo —: Se ven horrendos. ¿Son solo ustedes? ¿Dónde está Morissette?

—Está muerto… Somos los… únicos que quedan — el hombre vendado de pelo corto susurró su respuesta.

—No… — el anciano frunció el ceño.

El hombre lo ignoró, se apoyó contra la pared y lentamente se deslizó al suelo. El que cojeaba caminó hacia una silla y, agarrando su palo, se sentó con un gruñido.

—No me lo creo… Así que, Morissette estiró la pata… —el anciano continuó después de un momento— Pavel, ¿qué diantres sucedió? Él no era estúpido. ¿Se metió con el oponente equivocado? O tal vez, ¿fue atacado en su lugar?

El de pelo corto, ‘Pavel’, bajó la cabeza en silencio.

—¿Pavel? Oye.

El anciano —ligeramente asustado— se puso en cuclillas y acercó su cara a la de Pavel, parecía haber perdido el conocimiento. Puso su mano sobre el cuello del hombre para comprobar si tenía pulso y respiraba, pero eran muy débiles. De pronto se levantó— Esto no es bueno. ¡Romeo! ¡Ven acá! —gritó mientras palmoteaba.

Una respuesta vino del otro lado de la habitación—: ¡Sí, señor! —un sirviente, un joven con el pelo rizado y castaño, vino corriendo.

—Romeo, busca a Ghislain-sensei. Dile que tenemos dos casos de emergencia.

Su rostro se llenó de terror cuando vio a los hombres —¡S-sí, señor! —y se fue corriendo hacia la puerta.

—De todos modos… Morissette murió… — dijo el anciano mientras su mirada se volvía distante y se acariciaba la barba. Se sentó en silencio y sus ojos se posaron en el otro hombre.

El hombre estaba demacrado y triste, y llevaba un pañuelo negro para ocultar su rostro.

—Tú… Eres Rat, ¿cierto? ¡Ratrand?

El llamado Rat lentamente levantó la cabeza.

—Parece que te agarraron bien… No te reconocí al principio. ¿Dónde estás herido? ¿En tus piernas?

Rat se quitó lentamente el pañuelo, revelando su ‘herida’; el viejo, jadeando, se cae de espaldas.

Era un desastre de color rojo oscuro y carne apenas adherida. Tardó varios momentos para que el anciano se diera cuenta de que el blanco en el desastre era pedazos y pedazos de huesos y dientes rotos. La mitad inferior de su cara había desaparecido.

Todo el trayecto desde su cavidad oral hasta la parte posterior de su garganta estaba totalmente expuesta. Su lengua se retorcía como una serpiente y sus palabras llegaban como gemidos confusos con la saliva goteando en largas hebras.

«… Recién sólo parecía agotado», pensó el viejo. Ni siquiera podrías llamar a su ‘boca’ una boca, no podría comer con ella. Especialmente no con provisiones para viajes como galletas duras. Incluso un puré de arroz le sería difícil.

—¿Cómo diablos…? ¿Contra qué peleaste? —murmuró el anciano para sí mismo.

—¡Aijuaaaaaah! —gritó Rat—. ¡Aijuaaajaaaah! ¡Aiju, oohoo! —La parte restante de su rostro se volvió roja y la saliva empezó a caer nuevamente— ¡Oohoo! ¡Eeajaaaa!

Su voz inútil se mezcló con sus gritos y chillidos mientras sacaba su espada corta de su cadera. El viejo se puso rígido. «¡Pum!» Rat golpeó la mesa con ella.

Era una plata opaca con un borde opaco a juego y estaba cubierta de sangre oscura y seca. La sangre de un lobo de caza.

—¡Ohhooeea, aajaeeen!

—Perdón, pero… no entiendo lo que dices —dijo el anciano encorvado con una expresión perpleja mientras negaba con la cabeza.

—Oahoo, cahhcja… ooooiijoooo, ¡aiiiuooooiioooo! ¡Oooooooaaaaooo! —gritó como un niño mimado y golpeó la mesa como si estuviera loco—. ¡Ooiiau! ¡Ooiiau! ¡Ooe, ooieuu! ¡Oohoo! ¡Ohhoea eaja! ¡Oooooahoooo! —En poco tiempo, los gritos constantes de Rat perdieron su fuerza y se convirtieron en meros susurros mientras miraba malhumorado al suelo.

El viejo miró con cara dura.

Luego, el joven sirviente regresó con el chamán y el anciano; se confinó a sí mismo en su habitación, dejándole el asunto al experto. Se sentó frente a su escritorio y con las manos a los lados de su cabeza, dejó escapar un suspiro y se balanceó en su mecedora— Enserio… Morissette-sama está muerto, Ratrand se volvió loco y Pavel, el único que sabe algo, está en condición crítica —Justo cuando pensaba que las cosas se habían vueltos tranquilas recientemente, sucede esto. Suspiró de nuevo. No quería este tipo de problemas— Bueno, por ahora debería mandar un reporte…

Sacó un pequeño trozo de papel del cajón del escritorio. El anciano entrecerró los ojos y usó una pluma para registrar lo sucedido— Hm…

Cuando terminó, volvió a colocar la pluma en la tinta, dobló el papel y dibujó una forma geométrica en él.

Sacó un pergamino del cajón y comenzó a escanear el contenido, comparándolo con el del trozo de papel.

—Bien —una vez que terminó, sacó un silbato del bolsillo superior de su túnica y miró hacia la ventana antes de soplar.

«¡Piiiii!». El sonido agudo viajó hacia el espeso bosque.

Poco después, un gran cuervo voló fuera de los árboles. Aterrizó en el alféizar de la ventana y miró al anciano con sus ojos rojo sangre.

Ató una pequeña bolsa de cuero a la pierna derecha del pájaro—Muy bien, es tiempo de trabajar.

El viejo recogió un pequeño trozo de salami de su escritorio y el cuervo empezó a chasquear el pico. Se lo dio al cuervo, y mientras comía, puso el trozo de papel en la bolsa de su pierna.

—Y sanseacabó. Ahora bien…

El viejo tosió y sostuvo al pájaro en su mano derecha.

『…Al la kastelo.』

Los ojos pequeños y brillantes del cuervo se iluminaron; extendió sus alas. Graznaba con su voz ronca mientras volaba hacia el cielo.

El viejo lo miró y volvió a sentarse en su mecedora.

Vio al cuervo volar a lo alto del cielo dos o tres veces.

Voló en círculos en el cielo y se volvió hacia el sur.

Para el anciano, estaba tan alto que parecía un grano de arena negra.

Y así, voló hasta quedar fuera de vista.

 

Interludio (1)

 

Notas:

0– La traducción que GT me da es: “Al castillo”. Lo mismo para cuando lo pongo con otro idioma: “To the castle”, por ejemplo.


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6 comentarios

  1. ante lo dicho por el traductor solo puedo decir que: leí Vermillion por primera vez en una antigua época (2016, creo) cuando subieron 4 capítulos a tumanga y lo retome recientemente en cuanto supe que se traducía.

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