I Want to Eat Your Pancreas — Prólogo


Aquí les traigo la traducción de esta novela que recientemente tuvo una pelicula animada, es realmente una obra maestra para los que aman este genero, les juro que lloraran tanto como lo hicieron cuando vieron Shigatsu wa kimi no uso.

Tengo entendido que ya esta traducida al español pero la revisé y dicha traducción no tiene el nivel que se merece esta novela, así que decidí tomar este proyecto desde el inicio, espero que si ya la leyeron lo vuelvan a hacer y disfruten. y si no la han leído, pues se las recomiendo grandemente.
Aoisorablueskay desu~~

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………………………………… Y bueno, eso fue el mensaje de Aoisora.

Este será un corto proyecto, espero y les guste a todos.

Editado por:
Absolute


Prólogo

 

El funeral de mi compañera de aula, Sakura Yamauchi, tuvo lugar en un día nublado que no parecía impropio de ella cuando aún vivía.

Como prueba del valor de su vida, hubo muchos que derramaron lágrimas durante el ritual, al igual que en el velorio de anoche; a ninguno de los dos fui. Me quedé todo el tiempo en casa.

Afortunadamente, la única persona que me habría forzado a ir ya había dejado este mundo y tampoco era como si nuestro maestro o sus padres tuvieran el derecho o la obligación de pedir mi presencia, así que se me permitió mantener mi decisión.

Ciertamente, yo, un estudiante de preparatoria, aunque no haya nadie que me reconozca como tal, se suponía que estaría asistiendo a la escuela; pero a causa de su muerte en el medio de unas vacaciones escolares, no tuve que salir en este mal tiempo.

Ya que mis padres estaban en su trabajo y me habían dejado un almuerzo adecuado, me quedé encerrado en mi habitación. Decir que estas acciones mías fueran debidas a la soledad y al vacío de perder a una compañera—sería inexacto.

A menos que esta compañera me obligara a salir, siempre fui de los que pasan el día en su habitación.

Cuando estaba en mi habitación la mayor parte del tiempo me lo pasaba leyendo. Más que libros de guías y de autoestudio, amaba leer novelas. Leería mis libros de cubierta blanda mientras daba vueltas sobre mi cama, ya sea descansando mi cabeza o mi mentón en la almohada blanca. Ya que los de tapa dura eran muy pesados, prefería los de tapa blanda.

El libro que ahora estaba leyendo era uno que ella me había prestado; la única obra maestra que había sido encontrada por una chica que no acostumbraba leer. Su posición en el librero no había sido cambiada desde que me lo prestó. Aunque había planeado leerlo y regresarlo antes de que muriera, ya era demasiado tarde para eso.

No podía hacerse nada sobre mi tardanza, así que decidí regresar el libro a su casa después de terminarlo. Mientras saludaba su retrato—ese habría sido un buen momento para devolverlo.

Para cuando terminé de leer la mitad del libro, ya había llegado la noche. Mientras usaba la luz fluorescente que se filtraba por las cortinas cerradas para ver, la llamada que recibí fue la que me hizo notar cuánto tiempo había pasado.

La llamada no era nada especial. Era de mi madre.

Aunque ignoré las primeras dos llamadas, me di cuenta de que era probable que estuviesen relacionadas con la cena, así que llevé el celular a mi oído. Los contenidos de la llamada eran sobre cocinar un arroz. Confirmé las instrucciones con ella y colgué.

Puse el teléfono en mi escritorio, de pronto me percate de algo. Ya habían pasado dos días desde la última vez que toqué el artefacto. No pensaba que lo hubiera evitado conscientemente. De una forma u otra —aunque no negaría que podría haber conllevado cierto significado— simplemente había olvidado tocar mi celular.

Mi teléfono tenía un mecanismo de tapa contráctil; lo abrí y miré los mensajes recibidos. No había ni uno sin leer. Era natural, completamente natural. Continué por revisar los enviados. Ahí, además de la función de llamadas, podía verse el uso más reciente de mi teléfono.

Le había enviado un mensaje, a mi compañera.

Un mensaje con una sola frase.

No sabía si la otra parte lo había leído.

Aunque estaba a punto de dejar mi habitación para ir a la cocina, regresé otra vez y me acosté boca abajo en la cama. Las palabras que le envié las estaba reflexionando en mi corazón.

No sabía si las había visto.

Me quiero comer tu páncreas.

Si ella lo hubiera leído, ¿qué habría pensado del mensaje?

Mientras pensaba, me quedé dormido.

Al final, mi madre cocinó el arroz cuando regresó a casa.

Me la encontré en mis sueños—tal vez.


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10 comentarios

  1. Llego laura sad, gracias por traer esta novela como siempre la seguire pero ya que sera que sera corto animense y traigan City on Sin (novela china) que es muy buena.

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