Vermillion: Capítulo 13


Haaah, qué nostalgico. Extrañaba la carita de Aileen.
En fin, este es el primer capítulo que CO2-kun va a corregir antes de que se publique así que podría decirse que es su debut en la página. Por favor denle la bienvenida al nuevo corrector :v

Traductor: Absolute
Corrector: CO2


Poderoso

 

Voceríos joviales resonaron en la distancia.

Incontables luces blancas centellaron.

Las deslumbrantes luces tenían similitud a estrellas en una noche despejada.

La suave tierra yacía esparcida en un área de veinte por veinte.

Este era el escenario donde las hadas bailaban.

Tchaikovsky se convertiría, también, en una de las hadas de este balé del Lago de los cisnes°.

Sus movimientos fluían como agua ante la elegante melodía.

Su cuerpo se movía con naturalidad.

Ella bailaba y giraba alegremente.

Tac.

Terminó su baile.

Salvajes aplausos sonaron.

Con su gran desempeño, sonrió naturalmente.

Dejó escapar un pequeño— Lo hice —de su boca.

«Todo por lo que he trabajado finalmente ha sido recompensado», pensó ella mientras entraba en la luz dorada.

Y justo cuando lo hizo, el escenario cambió abruptamente.

Todo el espléndido escenario se desvaneció.

Quebrado. Despedazado. Pulverizado.

Ardía. Dolía. Casi era como si estuviese en llamas.

Podía oler gasolina y hierro.

Había un vidrio roto y humo negro.

Su campo de visión comenzó a volverse estrecho.

Un cuarto oscuro.

Ella se sentó y se sostuvo con sus cortas piernas redondas.

Escapó.

Ella siguió escapando.

De la voz que la llamaba.

Ella tapó sus oídos.

El clima es bueno, decía la voz.

Ella cerró las cortinas.

Escapó.

Ella siguió escapando.

A su mundo imaginario.

A su mundo temporario.

Ella deseaba su futuro.

Ella deseaba su pasado.

Corrió.

Ella siguió corriendo.

Su visión se volvió borrosa dentro de la blanca neblina.

Al otro lado… Seguro que al otro lado-…

… un blanco puro, calmado— Ai-le-en —él miró hacia el negro vacío—. A-i-le-en, Roh-a-chev-ska-ya. ¹

† † †

Ella se despertó con un grito, el corazón martilleándole, y su cuerpo cubierto de sudor frío.

Aileen se sentó recta, empujando las sábanas a un lado, sus ojos se ampliaron a su vez que se apresuraba a tocar sus piernas. Ella pasó con sus delgados dedos por sus muslos y pantorrillas antes de alcanzar sus tobillos.

—… —definitivamente había huesos y músculos ahí.

Sujetando un poco arriba de sus tobillos y, habiéndose relajado, la tensión se drenó de su rostro y ella permaneció así por un momento.

—… ¿Eh?

Finalmente recuperó sus sentidos y empezó a permitirle a sus ojos deambular.

El cuarto no era tan grande.

Una alfombra verde. Un cofre gravado con un relieve. Libros viejos y pergaminos en un estante. Una gentil luz solar que pasaba a través del cristal de la ventana. La vista estaba dotada con unas cabañas simplistas de madera y un verdeante bosque al fondo.

—… ¿Dónde estoy? —se farfulló² a sí misma.

De repente ella miró hacia abajo y se dio cuenta de que no llevaba sus ropajes negros, sino un delgado vestido blanco. Recorrió el vestido con sus manos y descubrió que su brasier ya no estaba, pero que aún conservaba su ropa interior.

«… ¿Por qué llevo esto puesto?», la pregunta cruzó por su mente cuando su mano sintió cómo el vestido se movió al lugar correcto de su pecho.

El centro de su cuerpo empezó a tener repercusiones de dolor cuando ella tuvo un flashback.

—Ah —lo recordó.

Cruzando a través de la niebla; la ilusión de los llanos herbosos; la tenue luz de la fogata al pie de la montaña; la noche entrante; el escenario.

La flecha atravesando su pecho. Recordaba el dolor que la había hecho alzarse, cuando la flecha estaba siendo removida. En su cabeza todo era confuso y nuboso, casi como si eso le hubiese sucedido a alguien más.

Sin embargo, había solo una cosa que destacaba en toda su brumosa memoria.

Una voz.

Una voz que decía su nombre.

—… ¿Kei? —sola en la habitación, ella lo llamó mansamente.

Sin embargo, no hubo respuesta. Además del pájaro que ocasionalmente gorjeaba afuera de la ventana, el cuarto siguió en silencio.

Inquieta, Aileen apretó los bordes de las sábanas en sus puños con una expresión de impotencia mientras miraba los alrededores de la habitación. De repente, se percató de una puerta.

Estaba hecha de madera y estaba cubierta por una pintura del mismo tono verde oscuro que la alfombra tenía.

Ella dudó por unos cuantos segundos. Aileen tragó saliva y se decidió. Salió de la cama y se aseguró de no hacer sonido alguno. Su modo de andar era inestable, así que colocó ambas manos en la pared y se tambaleó hasta la puerta. Lentamente, la empujó hasta abrirla.

¡Cronch! Fue más ruidoso de lo que había anticipado.

A pesar de estar asustada, salió de la habitación.

El camino la llevó hasta lo que le pareció ser una sala que era un poco más espaciosa que la habitación anterior. En el medio de ésta había una mesa larga y un candelabro metálico que tenía un diseño parecido a un árbol, colgando sobre ella. En el suelo ya no había alfombra, en su lugar se hallaba madera rústica. Comparada a la alfombra, la madera estaba un poco sucia. No tenía muchas ganas de pisar sobre ella, pero no le quedaban muchas opciones.

Le dio un vistazo a la ventana. Era una ventana de estilo simple y, como pensaba, no tenía vidrio. Había otra puerta al otro lado de la mesa, pero ésta parecía ser la entrada principal.

Aileen ponderó si debería largarse.

Deseaba saber dónde estaba, pero también andaba descalza y ni sabía quién podría andar por la redonda, para empezar.

Mientras ella dudaba, la puerta al otro lado empezó a crujir.

—Oh, vaya —Entró una mujer hermosa de piel clara. La cesta que ella sostenía traía consigo ropajes pulcramente limpios. Quedando de repente frente a frente con Aileen, quien estaba paralizada, la mujer hermosa —Cynthia— sonrió dulcemente y se dirigió a Aileen con amabilidad—: Veo que ya despertaste.

—Ah, um, sí —la cálida sonrisa de Cynthia logró liberar un poco la tensión en Aileen, permitiéndole moverse y asentir con la cabeza a medias.

—Qué maravilla. Su compañero ha estado muy preocupado por usted.

—… ¿Compañero? ¿Te refieres a Kei?

—Sí, Kei-sama.

—… Ya veo… Kei está aquí…

Cynthia colocó la cesta sobre la mesa y afirmó las palabras de Aileen mientras sonreía con sinceridad. Aliviada, Aileen bajó los hombros.

—Sí. Ahora mismo él está fuera, pero ya debería estar de vuelta en cualquier instante.

—Ya veo… Gracias —Sus piernas repentinamente se aliviaron a su vez que se sentía aliviada.

Sintió—pesadez.

—… ¿No se siente bien? Oh, su cuerpo probablemente está cansado. Debería acostarse y-

Antes de que la aparentemente preocupada Cynthia pudiera terminar lo que decía, ambas escucharon una multitud ruidosa venir de afuera—. Vaya. Hablando del diablo… Aileen-sama, parece ser que Kei-sama acaba de regresar —Cynthia soltó una amplia sonrisa cuando escuchó el traqueteo de una carreta acercándose.

—¡¿En verdad?! —el rostro de Aileen se iluminó.

«Puede ser absurdo, pero parece que ver a Kei le ayudará más que descansar», pensó Cynthia.

Afuera había una pradera rojiza.

Ella primero notó a los hombres que andaban a pie, luego la carreta al escuchar el traqueteo de las ruedas rozando el suelo, y finalmente un joven montando un caballo.

Un joven cabalgando un Caballo Buscador y sosteniendo un arco bermellón en su mano derecha. Ese era Kei, sin duda alguna.

Sus brazales y cota de malla estaban oscurecidos con tierra e inclusive a la distancia parecía como su expresión fuese severa. Él era el avatar que Kei usó y el que Aileen conocía bien, pero había algo distinto. Incluso si se le preguntará qué era, ella no sabría cómo responder, pero aun así ella sabía que algo andaba mal tan sólo por su aspecto.

«Definitivamente era Kei, pero no el Kei que ella conocía».

Sintiéndose confundida, ella dudó en llamarlo.

—¡¿Aileen?! —Mientras ella seguía confundida, Kei la vio y se detuvo—. ¡¡Aileen!! ¡Por fin despiertas!

Su anterior mirada severa³ desapareció sin dejar rastro alguno cuando él saltó de su caballo y corrió hacia ella con una expresión enérgica. Se acercaba con intenciones de abrazarla, pero se detuvo unos cuantos pasos antes de llegar a Aileen —luciendo su vestido blanco— después de percatarse de su apariencia ensangrentada—. -Probablemente no debería hacerlo.

Unos pocos pasos.

A tan solo unos pocos pasos.

Una distancia tan cercana pero tan lejana.

Ambos se quedaron viendo el uno al otro. Una sonrisa perpleja se deslizó por la cara de ambos.

—Um, yo… parece que he estado durmiendo, ¿eh? —ella sonrió torpemente.

Kei asintió tras recomponer su compostura— Eso creo. Dormiste casi todo un día, sabes. ¿Cómo te sientes? ¿Recuerdas lo que sucedió ayer?

—Hm, me siento… bien, supongo. En cuanto a lo de ayer, no recuerdo mucho de lo que pasó tras haber encendido la fogata.

—Entonces ¿qué hay de cuando fuiste impactada por una flecha?

—Eso lo recuerdo. Después de eso se puso brumoso, y entonces todo lo demás casi parecía un sueño.

—Bueno…

—Tú… ¿me diste una poción? —preguntó Aileen mientras acariciaba el lado derecho de su pecho, lugar donde la flecha estuvo una vez clavada.

—Sí. ¿Lo recuerdas?

—No, por fortuna.

Lo que significaba que ella tampoco recordaba el dolor por el que pasó durante el tratamiento. Kei se sintió ligeramente aliviado de que Aileen estuviese tan impasible. Que no recordara todo era una gran fortuna.

Él usó una poción para curar su hombro, así que sabía de primera mano que el dolor era tremendo. Era una experiencia tal que él nunca podría olvidar.

El dolor por simplemente curar el corte en su hombro fue como una tortura. ¿Sólo cuán doloroso sería curar un pulmón perforado desde dentro? Incluso el imaginarlo lo aterraba.

Sasuke, que fue dejado atrás por Kei, trotó hasta donde estaban—. Bururu —cerró los ojos y lamió la mejilla de Aileen como si él estuviera preguntando, «¿Estás bien?» mientras sacudía su cola de un lado a otro.

Aileen soltó una carcajada—. jajaja, para, me das cosquillas… Espera —ella de pronto se percató—. ¿Por qué estabas montando a Sasuke? ¿Y Mikazuki?

El rostro de Kei se oscureció.

—Él… murió.

Sorprendida, Aileen soltó un pequeño—: ¿Ah?

Kei sacó algo de la silla de montar de Sasuke y se la mostró. Una pieza de cuero de color marrón oscuro estaba doblada y sujeta— Los bandidos le dieron con unas flechas… Volví allá sólo para tomar algo de recuerdo.

Él había hecho un talismán de la parte de la melena de Mikazuki y también tomó algo de cuero no dañado de la parte trasera de Mikazuki. Kei le dejó lo demás que quedaba de sus restos a la naturaleza.

—… Pensaba en hacer un bolso o algo que estuviese hecho de esto —se rio mientras las esquinas de sus labios se tornaban en una sonrisa, pero él parecía tener pesar.

—O-oh, ya veo. Es por eso que estas cubierto de sangre… así que se tornó de esta manera, ¿eh?

—Sí, por esa razón. Es algo por el estilo.

Mandel le había enseñado cómo despellejar a Kei, pero él fue quien realmente hizo el trabajo. Por lo que decir que él quedó todo ensangrentado por eso no era una mentira.

—Pero… ¿Qué hay de su ‘reaparición’? —Aileen frunció el ceño.

—Aileen —la expresión de Kei se tensó—. Es complicado, pero lo dejaremos para más tarde. Por ahora, espérame adentro, estaré allí en un momento.

Kei se acercó, y solamente unas cortas palabras salieron silenciosamente de su boca— … Sólo ha pasado un día, pero esto…

…no es un juego.

† † †

Ahora estando limpio, Kei se sentó en una silla y de pronto comenzó a hablar. 『Ahora pues. ¿Por dónde debería empezar?』

Ellos se encontraban en la habitación que se hallaba en lo más profundo de la casa del alcalde.

Kei y Aileen eran los únicos ahí por el momento. Él le dijo a los demás que quería hablar con ella y ellos los dejaron solos.

Aileen se sentó con las piernas cruzadas sobre la cama y arqueó las cejas cuando Kei comenzó a hablar.

『… ¿Por qué hablamos en esperanto?』

『No quiero que por casualidad nos escuchen. It’s just in case.』 —Kei se encogió de hombros.

『Entonces, lo usaremos como un código.』

『Exacto. Dejando el inglés de lado, éste es el único lenguaje que ambos conocemos. Solamente usa el inglés para palabras que no conozcas.』

『Muy bien. Por cierto, ¿puedes usar magia?』

『Sí.』 —Kei afirmó su pregunta—. 『Parece ser que también hay espíritus aquí. Pero, la energía que se drena al usar magia es pesada. Definitivamente usa tu fuerza vital. Estuve cerca de caer desmayado. Ahora comprendo a qué se referían cuando dijeron que podrías morir si dejas que tu maná se vacíe.』

『¿Eso significa que ya la usaste?』

『… Sí. Sólo un poco.』 —dijo girando los ojos.

Aileen quería preguntarle la razón por la que la usó, pero él no parecía tener ganas de decirlo, así que se rindió.

『… Bueno, dejemos la charla de magia para más tarde. El problema de ahora es este mundo.』 —Kei fijó su mirada en Aileen mientras tornaba forzosamente la conversación en otra dirección—. 『He llegado a la conclusión de que esto no el mundo del juego, sino que un mundo similar a Demondal.』

『… Mhm,』

『La razón es… bueno, hay unas cuantas. Se siente demasiado real. El sudor, la sangre y todo lo demás tienen cada pequeño detalle replicado a la perfección. Es más, no creo que los NPC—más bien—, habitantes de este mundo tengan un comportamiento que se asemeje al de una IA. Etcétera.』

『Oye, Kei. ¿Qué pasó ayer exactamente?』 —preguntó Aileen, viéndose algo preocupada.

Kei soltó un pequeño suspiro— 『Veamos…』

Resumió su escapada mientras cargaba a Aileen, la lucha contra los Lobos de Caza, la utilización de la poción para tratar sus heridas y, finalmente, su llegada a Tahfu.

『En otras palabras, ¿entraste directo a una aldea que apareció de repente, la cual jamás habías visto ni escuchado sobre ella antes…? Eso fue muy arriesgado, ¿no crees?』

『Sí… Perdona.』 —No tenía manera de refutar.

『Perdón, no intentaba criticarte. Es sólo que no me parecía algo que haría Kei normalmente… ¿Qué pasó después de eso?』 —Aileen lo presionó a decir el resto.

Kei explicó cómo ella se quedó en el hogar del alcalde y cómo descubrieron que el problema era el envenenamiento. Le dijo que para poder determinar qué tipo de veneno era, él se saltó a contraatacar a los bandidos.

El rostro de Aileen se nubló— 『Los bandidos… Los mataste, ¿verdad?』

『Sí… Algunos de ellos, por así decirlo.』

『Ya veo…』 —dijo mientras se perdía en sus pensamientos con la cabeza baja y una expresión mansa.

Kei no sabía cómo responder.

Tampoco era como si quisiera que ella se sintiera agradecida. Esa había la decisión a la cual llegó y, para él, era la mejor opción. Nada cambiará lo que ya pasó. No quería que Aileen se sintiera culpable por sus acciones.

Eso era lo que quería decirle, pero no sabía cómo. E incluso si lo hiciera, es probable que no cambiaría la manera en que ella se sentiría.

Mientras pensaba, Aileen de pronto levantó la cabeza— 『Um… Kei.』

『¿Hm? ¿Qué pasa?』

Ella se le quedó mirando con sus vacilantes ojos azules y entonces soltó una tímida sonrisa desmañada— 『… Gracias. Por salvarme.』

Kei sonrió y se rascó la mejilla; una reacción que no encajaba consigo mismo. Sin importar qué tan fracasado fuese, ella seguiría preocupándose por él, ¿eh? En todo caso, él fue capaz de calmarse un poco, pero siguió sin dar respuesta alguna.

«Sí que soy un bastardo egoísta», pensó Kei.

Kei se cruzó de brazos y se reclinó en su silla imperiosamente— 『… Elógiame más.』

『Whoa, ¡de la nada creció tu ego!』

Aileen retrocedió exageradamente y, cuando cruzaron sus ojos, ambos soltaron una carcajada.

『De todos modos, por esas razones, tengo la creencia de que esto no es un juego.』

Por poner un ejemplo, si alguien pudiera reaparecer en este mundo entonces matar se volvería un asunto menor. Sin embargo, al juzgar las reacciones de los aldeanos y los bandidos, ese no parecía ser el caso. Todos —absolutamente todos— sentían lo mismo al tratarse de la muerte.

『Oh… Entonces tendremos que esforzarnos en no morir…』 —murmuró Aileen con seriedad cuando fijó su mirada en el escenario fuera de la ventana.

Kei no pudo evitar pensar que algo así de obvio era algo extraño.

—… ¿Hm?

Sonidos de pisadas acercándose sonaron del otro lado de la puerta.

—… Kei-dono. Es Anka.

—Ah, sólo es Anka —Kei se levantó de la silla y abrió la puerta, invitando a la anciana y su bastón a entrar

—Mis disculpas, ¿interrumpí algo importante?

—No, no. Nosotros recién terminamos de charlar… Aileen, esta es Anka, el chamán de la aldea. Es la que te cuidó todo el tiempo en que estuviste dormida.

—Un placer conocerla, parece ser que fui una gran molestia. Se lo agradezco.

—Para nada, por favor no te preocupes —sonriendo ante los modales de Aileen, murmuró—: … Qué bella —se quedó mirándola con esos ojos enterrados en su rostro arrugado. Sus ojos brillaron con una curiosidad un tanto infantil.

Cuando Kei le traía una silla, Anka le tendió una bolsa.

—Kei-dono. Aquí están las pociones que dejaste conmigo.

—Oh, gracias —sonrió levemente mientras tomaba la bolsa, recordando las pociones que perdieron. Por costumbre, Kei revisó el contenido. Dentro de hallaba un puñado de botellas llenas y una botella medio vacía. No era una perdida tan terrible.

—Parece que el Tanuki mantuvo sus garras lejos del frasco de galletas.

—… ¿Tanuki?

—Me refería a Bennett —Kei no pudo resistir las ganas de decirlo. Si ellos hubiesen estado con Bennett, en definitiva, algo habría pasado—. Hablando de él, me dijo que usted trató mis heridas. Gracias, de nuevo.

—No es problema alguno. Es un ungüento que hice, por lo que no fue tan efectivo como una poción… ¿Debí usar una poción?

—No, eso habría sido un desperdicio. Estoy agradecido por hacerme el tratamiento.

Una poción habría curado instantáneamente una herida así de pequeña, pero también podría ser usada para tratar heridas mortales. Un ungüento, por otro lado, no podría curar algo así de fatal. Él quería expresar honestamente su gratitud por comprender la importancia de preservar las pociones.

—No merezco esos halagos… Ahora pues, Kei-dono —aclaró su garganta mientras se sentaba derecha—. Es vergonzoso, pero tengo dos favores que pedirte.

—… ¿Cuáles serían? —la expresión de Kei se volvió seria.

Él sólo tenía aprecio por esta sincera y cortés anciana y aún le debía por haber cuidado a Aileen, así que si ella quería ayuda con algo entonces haría todo lo que pudiera.

Pero, eso dependía del pedido, claro está.

—… El primero es sobre las pociones —era difícil de decir, pero aun así lo dijo en voz alta.

«Así que ese es el primero», pensó Kei para sí mismo.

Incluso Aileen, quien fue dejada fuera de la conversación, tenía una expresión que decía, tiene sentido.

—Lesiones y enfermedades; ambas matan personas. La muerte es un destino inevitable de la naturaleza… pero eso cambia cuando a un recién nacido se le corta la respiración por una fiebre… —Anka salió de la silla, protestando—. Este año, ha habido tres mujeres que quedaron embarazadas. No sé cuántos de sus bebes sobrevivirán y seguirán adelante. Kei-dono, sé qué tan valiosa es una medicina de este tipo, y daría cualquier cosa por ella. Sin embargo, ¿podrías por favor darme, aunque sea una poción pequeña? ¿Incluso si es sólo la suficiente cantidad para salvar a un recién nacido…?

—Por favor para, Anka —la anciana tenía su frente pegada contra el suelo. Kei la ayudó a volver a tomar asiento.

Kei dejó salir un suspiro de estrés mientras ella retraía los brazos y abrazaba su cabeza con vergüenza, viéndose muy débil.

«Las pociones eran su línea de vida».

Incluso en el juego, los materiales y el equipamiento necesario para hacer las Pociones Superiores eran de clase alta, causando que éstas sean bastante raras de ver. Por cómo se comportaban las personas de este mundo, la rareza de las pociones era aún más grande que eso y él ya no sabía cuáles eran los medios para poder adquirirlas.

«Tenía que elegir entre dejarse llevar por sus emociones o favorecer la vida de Aileen y la suya también. No había necesidad de pensarlo. La conclusión llegó en cuestión de instantes».

—… Lo siento, Anka —dijo calladamente mientras bajaba la cabeza—. Estas… Nosotros queremos mantenernos cerca de estas pociones.

Después de escuchar esto, Anka agitó la cabeza con una cara dolorida— No… Desde un principio, lo sabía. Eso es algo que no somos capaces de pagar… Por favor olvídelo, Kei-dono. Tan sólo era un pedido de una anciana senil.

—Lo siento… —emociones de remordimiento sólo seguían creciendo dentro suyo escuchando la conducta profesional de la señora.

La habitación cayó en silencio. Con una sincronización magnifica, antes de que el silencio pudiese volverse más pesado, Aileen preguntó—: … Entonces, ¿qué hay del otro favor?

—Oh, sí… El otro pedido es algo que también podría ser insolente, pero —se animó un poco y entonces miró a Aileen y Kei—. Me sentiría honrada si pudieran enseñarme la lengua de los Espíritus.

Kei y Aileen se miraron entre sí.

—… ¿A qué te refieres?

—Es embarazoso de decir, pero incluso como el chamán de la aldea, tengo sólo un pequeño conocimiento del lenguaje de los Espíritus. Nuestra aldea tiene entre manos un texto sobre el tema, pero ni yo sabría decir si ese texto está realmente bien hecho —Entonces, como siendo cautelosa de que alguien estuviese por alrededor, susurró—: … A decir verdad, sin importar cuántos rezos les recita a mis pacientes, no creo que realmente llegue a hacer algún efecto. Hasta dudo si la redacción en sí es correcta o no…

—Eso será algo fácil si solamente es eso —respondió Kei despreocupadamente. Este pedido era pequeño en comparación a las pociones.

—¡¿En serio?! Muchísimas gracias…

Anka parecía estar a punto de postrarse a sí misma otra vez así que Kei y Aileen la detuvieron rápidamente.

† † †

Después de que Kei diera por terminada la lección de esperanto con Anka, Aileen advirtió tener hambre. Kei le pidió a Cynthia que volviera a tener un ojo sobre Aileen antes de salir de la casa. Bennett aún no había regresado. De seguro estaba jugando con su nieta, Jessica, justo como había prometido.

Kei corrigió la redacción de los rezos de Anka y, mientras hacía eso, le enseñó algunos verbos bastante útiles, comandos y qué tipo de catalizadores preferían los espíritus. Ella tenía un aspecto fatal, pero aun así anotó todo en un papel antes de irse a casa mientras sollozaba de gratitud.

Como su profesor, estaba feliz de que ella estuviese llena de alegría, pero honestamente sentía un conflicto interno. No tenía idea cuán efectiva sería la ‘magia ceremonial’ sin tener un espíritu contratado, aun si su esperanto fuese perfecto.

En la magia ceremonial y en otros tipos de magia, el usuario le transmite su meta deseada al Espíritu mediante el lenguaje de éstos. El éxito del proceso depende en el poder mágico y en el catalizador ofrecido, ese hecho no ha cambiado.

Con magia regular, el espíritu contratado por el usuario respondería a su llamado; la diferencia que hay de eso con la magia ceremonial era que el usuario no sabía si había un espíritu alrededor suyo, pero éste preguntaría si lo había de todos modos.

En otras palabras, la magia ceremonial no era confiable.

Los espíritus existen en cualquier parte, y existen en ninguna parte. Por ejemplo, el espíritu contratado por Kei, la『Doncella del Viento』, podía manifestarse en todos los lugares donde el viento soplara.

Ella era una sola ráfaga de viento y a su vez ella era toda la atmósfera. La『Doncella del Viento』tenía un nombre, el cual es『Siv』, y este hecho sólo era conocido por aquellos que tenían un contrato con ella. Originalmente, ella estaría atenta de todos ellos siempre y cuando el viento los pudiera alcanzar, pero para Kei, ella parecía sólo estar atenta de él.

No había razón alguna para prestarle atención al pedido de un solo humano teniendo una extensión tan vasta de conciencia.

Es más, además de usar magia ceremonial para atraer a un espíritu, era aún más importante el crear un espacio que prefiriese el espíritu. El problema era que Kei no tenía idea sobre el proceso para crearlo.

Los NPC sólo daban indicios sobre las preparaciones y la redacción en el juego. El jugador nunca es en verdad capaz de armar un área. Por ende, Kei ni siquiera podía empezar a adivinar cómo hacerlo.

Es por eso que Kei le enseñó a Anka el catalizador del menor rango y más fácil para manifestar al espíritu de preferencia, el cual aprendió al consultarle a un NPC.

«… Supongo que es mejor que nada», pensó mientras caminaba por el camino principal de la aldea.

Anka creía que siempre y cuando ella ofreciera el catalizador y rezara adecuadamente en el lenguaje de los espíritus, entonces un espíritu vendría.

Kei sólo quería que Anka pensara que eso aumentaría ligeramente las posibilidades, pero tras ver cuán dependiente era de ello, empezó a sentirse un poco culpable porque podría no cumplir sus expectativas. Mientras pensaba en eso, llegó hasta la plaza central de la aldea.

Era el único lugar empedrado de Tahfu.

Los ojos de los muchachos y de los hombres brillaron ante todas las armas y armaduras inusuales. Las caras de las mujeres decían, los chicos son chicos, mientras miraban a los hombres  y llevaban una cesta de lavandería.

Cronen, Mandel y el resto del equipo de recuperación parecían seguir siendo incapaces de unirse a la emoción cuando aún les pesaba las memorias de los cadáveres.

—Oh, Kei-dono. ¿Ya terminaste tu charla? —Danny se detuvo a revisar los equipamientos, dándole una sonrisa insincera.

—Sí. ¿Cómo está tu lado?

—Fantástico. Los equipamientos de los bandidos de Ignaz son tan buenos como se esperaban —frotó sus manos, tratando de ponerse del lado bueno de Kei.

—Muy bien.

Kei calmadamente asintió y entonces se fijó en las espadas largas que estaban alineadas en el suelo.

«… Las arreglaron para que las mejores no se las lleven, ¿eh?»

Las observó para asegurarse de que la espada que miró recién; la que tenía la mejor calidad, seguía ahí. Solo era una sensación, pero parecían haber muy pocas espadas en el suelo. Más bien pareciera que mientras hablaba con Aileen, alguien se las llevó a algún lado. Kei sonrió con amargura cuando tales pensamientos cruzaron por su mente.

Cuando vio la armadura de cuero al lado de las espadas, su expresión cambió de pronto.

«Ocho. Ocho pecheras.»

—¿Qué pasa, Kei-dono?

—… Dany-dono. Quiero preguntar una cosa. ¿Es esto toda la armadura que se recuperó?

—Qu-, Sí, así debería ser. Precisamente son ocho sets, el mismo número que los cadáveres.

—Ya… veo…

«No hay suficientes».

Kei se percató, un poco tarde sin embargo. Estaba seguro que ayer luchó contra diez bandidos.

«¿Habrán escapados dos?», pensó mientras se concentraba en evitar que cualquier gesto saliera de su rostro.

Consideró tomar a Sasuke y volver a las llanuras a hacer una última revisión, pero se detuvo cuando vio a Danny mirándolo con curiosidad.

Este tacaño hombre jamás habría dejado de lado un cuerpo, así que no podía culparlo todavía.

«… Al menos dame algo que pertenecía a uno de los que huyeron. Incluso si tengo sólo un cuchillo de ellos, con eso podré usar 『Rastrear』».

Kei se quedó frente a los equipamientos ordenados, contemplándolos silenciosamente—. Hmm…

Solamente tenía una esmeralda, la cual era un catalizador necesario para su magia. Si tuviese sus armaduras o armas, entonces basándose en el 『olor』, podría encontrarlos con 『La Doncella del Viento』 siempre y cuando ellos estén en la localización donde el viento sople.

Sin embargo, no tenía idea de cuáles ítems eran los suyos. No tenía suficiente maná o catalizadores para simplemente intentar aleatoriamente.

Kei acarició su mejilla y ponderó en ello, ignorando la mirada cuestionante de Danny. De repente rompió el silencio—: … Bueno. En cuanto al botín… —caminó hasta una espada larga que estuvo observando recién y la levantó lentamente.

Shiiing, la sacó de la vaina. Su peso se sentía bien a la mano. La hoja tenía la delgadez correcta, tenía alrededor de ochenta centímetros de largo y parecía que podría cortar bastante bien. La agitó un poco con una mano para probarla.

Hizo un silbido mientras cortaba el aire.

La ruidosa multitud cayó en silencio apenas él empezó.

«… Es rápido», pensó Cronen con ojos muy abiertos tras ver el primer tajo.

«… Es perfecto». Mandel contempló la ilimitada fuerza de Kei; la espada se detuvo perfectamente de forma adecuada.

—Danny-dono.

—¿S-si?

—Me llevaré esta espada y la plata que recuperamos —con la espada aún moviéndose, Kei declaró en un tono que decía que no esperaría por una aprobación—. En cambio a eso, te dejaré todo el resto. Ustedes me ayudaron mucho de todos modos. ¿Te suena bien?

—¡¿Qu-?! —Danny quedó bocabierto de la sorpresa, ya que una propuesta como esa jamás tuvo precedentes. La plata en sí era una gran suma, pero si ellos vendían las armaduras, accesorios y todo lo demás, entonces el cambio sería una suma aun más grande. Incluso los aldeanos de alrededor se agitaron y dejaron salir sonidos de sorpresa.

—¡P-por supuesto! ¡Absolutamente!

—Bien… Por cierto, puede que sólo sea yo, pero siento como si no hubiesen suficientes espadas aquí. ¿El herrero aún sigue reparándolas? No es algo que realmente importe, pero espero que no cuentes mal las monedas, Danny-dono.

Con la sonrisa tortuosa de Kei, Danny sonrió y su rostro se puso ligeramente pálido a su vez que sus mejillas se enrojecían.

Kei miró al cielo, teñido por la puesta de sol, y soltó un pequeño suspiro— … Hoy aún sigo un poco cansado. Perdóname, pero ¿puedo dejarte el resto?

—C, claro.

—Gracias. Estaré dirigiéndome devuelta a tu casa, Danny-dono.

Se giró y empezó a ir por el camino de vuelta, su espada tintineaba mientras la volvía a guardar en su vaina.

«… No haber tomado el otro equipo es algo triste, pero no tengo tiempo para vender todo eso».

De acuerdo a Danny y los otros, en unas semanas, vendrían vendedores ambulantes por aquí.

Sería ideal si pudiesen vender todo el equipamiento y remplazar el dinero que tomaron de los bandidos. Lo que podría ser malo es que los bandidos logren escapar.

El enemigo es un grupo bandolero cuyo nombre es conocido por la región. Basándose en sus habilidades en la batalla de anoche, Kei creía que ellos no debían formar parte de la fuerza principal. Si ese era el caso… había una gran posibilidad de que quieran venganza.

«El equipamiento… los anillos… podrían traer problemas».

Podía llevarse algunos ítems que eran fáciles de cargar, pero los anillos tenían un diseño extraño que lo hicieron preocuparse.

Aun así, diciendo, ‘Sólo tomaré esos anillos extraños’, sería muy sospechoso. Así que, la única opción que le quedaba era darle todos los accesorios a Danny y el resto.

«… Oh, bueno. La plata y la espada no son una mala ganancia. Cuando Aileen vuelva a la normalidad, nos iremos de la aldea».

En su mano derecha, Kei apretó la vaina con fuerza.

El brillante bosque ahora se hallaba teñido por la gruesa oscuridad del crepúsculo.

Agitado, Kei corrió hasta la casa donde Aileen lo esperaba.

 

Capítulo 13. Poderoso
Epílogo

Un día entero pasó por fin. ¡Estoy esperando con ansias lo que piensan ustedes!

 

 

Notas:

0– El lago de los cisnes. Es un lugar bastante famoso, aunque el TI y yo (irónicamente) nunca hemos ido, la verdad… En fin, si quieren detalles, vayan a Wikipedia;
1– Yey, por fin nos muestran el nombre completo de nuestra heroína;
2– Farfullar es decir algo muy deprisa, pero de manera atropellada y confusa. Es decir, cuando te trabas diciendo una o más palabras durante una frase que pronuncias rápido;
3– Me tenté a escribir cara de culo. Google me decía que literalmente podía ponerlo. ‘stern‘ se puede traducir como culo y ya que la frase se está refiriendo a una parte de su rostro, se puede simplificar a cara de culo… Pero, prefiero poner algo más… normal. Mi venezolano interior grita por poner frases como esas, pero me aguanto y sigo con mi ideología de escribir en neutro… Es difícil seguir así… It hurts.
4– Y así, pequeños, se confirma mi nota que hice hace mucho cuando explicaba un dialogo inentendible para muchos, en el cual Kei hacía su conjuro para invocar a Siv, ¿recuerdan? En fin, ahora sé que sólo hablan en esperanto (o eso espero yo…);
5– Como me dio un poco de risa lo que dejó como nota el TI (y como eso tiene una explicación bastante precisa, por así decirlo), dejaré sus palabras aquí.
TI: It’s just in case(Es solo por si acaso). Dicho en inglés (¡la mayor parte de las conversaciones son en inglés, pero en este capítulo hay bastante de esperanto!);
6– Bueno, aprovecharé que probablemente habrá algún que otro que piense que aquí se debió poner ‘hubieron‘ en vez de ha habido. En primero lugar, está bien dicho decir ha habido (han habido no, eso sí que está mal. Es cáncer visual, no lo escriban por nada en el mundo si no quieren un cero gigante rojo en sus trabajos de lengua). Lo que está realmente mal que crean que es correcto usar aquí es hubieron. Este término que usa para algo totalmente distinto. En primer lugar, el verbo haber se emplea para detonar la presencia o existencia de personas o cosas y por lo tanto carece de sujeto y se usa solo en tercera persona del singular. En otras palabras, no está bien decir “Hubieron muchos locos en esta fiesta”. Un ejemplo de uso correcto de la palabra sería algo como “Apenas hubieron terminado de comer, se fue la electricidad”. Este caso es un ejemplo del pretérito anterior, un tiempo que indica que la acción detonada por el verbo ha ocurrido en un momento inmediatamente anterior al de otra acción sucedida también en el pasado. En fin, terminaré esta nota diciendo que la idea es que sepan más del idioma que forma parte de sus vidas;
7– Por palabras del TI, esto que llaman lengua de los Espíritus es en realidad esperanto, pero para alguien además de Kei y Aileen es simplemente eso; la lengua de los espíritus.


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7 comentarios

  1. finalmente un nuevo cap esto ya se parece a la espera por los caps de wazu wn pobre el caballo del prota ahora a esperar a que luffy encuentre el one piece para que salga otro cap

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  2. AVG¡¡¡ envegesi y renaci para poder ver esta vrg ahora a morir de nuevo y esperar que mi alma se condence para poder nacer de nuevo en el nuevo siglo xC ( no es gracioso niciquiera da lastimo literalmente apesta)¡¡¡

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