Súper Gen Divino – Capítulo 58: Un Gran Regalo de un Gran Hombre


Por favor, si que es caro la mano de obra, el material lo ha comprado por menos del 1% del precio de venta.

¿Qué será el solitario cuchillo?¿Estará maldito y por eso está apartado del resto de armas?¿Habrán muerto su anteriores propietarios en extrañas circunstancias?

¡Disfrutenlo!

“¿Cuánto cuesta ese cuchillo?” Preguntó con curiosidad Han Sen.

“Cien millones.” Dijo fríamente el herrero, expulsando a Han Sen.

“¿100 millones? ¿Qué material usaste para hacer eso?” Han Sen no pudo evitar preguntar.

“75% de acero Z.” Respondio el herrero. “La próxima vez que necesites comprar algo, ven directamente aquí.”

“¿75% de acero Z? Debe estar exagerando. Con la tecnología actual, ni siquiera podemos producir aleaciones con más del 5 por ciento de acero Z.” Dijo en voz baja Han Sen. Aunque no dijo nada, ya que no lo compraría de todos modos.

De regreso a casa, Han Sen revisó cuidadosamente la daga. Sacándola de su vaina de madera, Han Sen sintió repentinamente una brisa fría. La daga tenía ocho pulgadas de largo, su hoja era verde con dibujos ondulados.

El ángulo de la daga era muy pequeño, de unos 20 grados, el filo de la daga era tan fino como la piel de la cebolla con doble surcos sanguíneos. El mango estaba hecho de materiales de alta tecnología con diseño ergonómico, por lo que tenía un agarre cómodo.

Han Sen desenvainó la espada de aleación alfa y cortó la daga con la espada para probar la dureza y resistencia de la daga. Una aleación con el 5% de acero Z debía ser mucho más fuerte que esta espada ancha, por lo que no debía mellarse.

* ¡Crack! *

La espada fue cortada en dos mitades por la daga y una mitad de la espada cayó al suelo.

“¡Dios mío!” Han Sen quedó desconcertado. Entonces recordó que el herrero había dicho que esta daga estaba hecha con la cuchilla de una máquina de fabricación, así que estaba destinada a cortar aleación.

Comprobando la hoja de la daga, Han Sen no encontró ningún daño.

“¡J*#r! Mi espada…” Han Sen de repente se dio cuenta de que había destruido un arma que se podía vender por un millón en tienda y dejó salir un grito.

Había pensado que la daga podría dejar alguna marca en la espada, pero no esperaba que la daga fuera tan afilada que pudiese cortar la espada.

Mientras se golpeaba la cabeza con las manos frustrado, oyó el timbre de su comunicador y vio el número de Zhang Danfeng en la pantalla. Respondió a la llamada.

“Sen, ven a Crepúsculo. Tengo un regalo para ti.” Dijo entusiasmado Zhang Danfeng.

“¿Qué regalo?” Preguntó Han Sen.

“Lo sabrás cuando llegues aquí. Nos vemos.” Respondió Zhang Danfeng, manteniendo en suspenso a Han Sen.

Han Sen se cambió de ropa y fue a la taberna Crepúsculo, que era un restaurante al que Zhang Danfeng lo llevaba a menudo. Los platos que se servían aquí eran deliciosos y la decoración era magnifica.

Cuando llegó a la habitación reservada y privada, Han Sen se sorprendió al ver a Han Hao allí también. Han Hao lo vio y parecía muy incómodo. Han Hao forzó una sonrisa y dijo hola.

Han Sen le sonrió y Zhang Danfeng le hizo un hueco.

Siendo una persona reservada, Han Sen pensó que no importaba si Han Hao no quería tener ningún contacto con él y no tenía ningún resentimiento.

Zhang Danfeng no prestó atención a ninguno de ellos y le pidió a Han Sen que se sentara en el sofá. Zhang convocó a un espíritu de la bestia Tigre Blanco Dientes de Sable que se convirtió en un afilado cuchillo en sus manos. Mostrando algunos trucos con el cuchillo, preguntó con orgullo: “Sen, ¿qué te parece mi recién adquirido espíritu mutado de la bestia?”

“En una palabra, increíble.” Han Sen levanto un pulgar hacia arriba. Han Sen había querido durante un tiempo un arma espíritu mutado de la bestia, pero recientemente no tuvo suerte con los espíritus de las bestias.

“Viejo amigo, ahora tengo un cuchillo nuevo, así que quiero darte mi vieja arma, si no te importa.” Zhang Danfeng le dio a Han Sen una espada de aleación alfa.

Han Sen se sorprendió un poco al ver el sable, que era del mismo estilo que el que acaba de cortar.

“Esta espada…” Han Sen se emociono. Zhang Danfeng era un amigo tan querido que le regalaría un arma por valor de un millón de dólares.

Antes de que Han Sen tuviera tiempo para decir algo, la puerta de la habitación privada se abrió y una mujer gorda envuelta en joyas entró.

“Hijo, te vi cuando subiste aquí. Dijiste que tenías cosas importantes que hacer cuando te pedí que fueras al banquete del Sr. Hu. ¿Así que esto es lo que llamas importante? ¿Qué esperas ganar si sales con estos muchachos? El Sr. Hu ha invitado a los amigos de su hijo, todos ellos jóvenes líderes del Planeta Roca. Deberías hacerte amigo de ellos para tener éxito en el futuro…” Han Yumei le montó una reprimenda a Han Hao, llevándoselo fuera.

“Mamá, yo…” Para cuando Han Hao quiso explicarse, lo habían sacado de la habitación.

“Basta ya. El joven maestro de Minas Sunwood, Lin Beifeng también está aquí en el banquete, escuché que ahora también está en el Refugio Armadura de Acero. Si ustedes dos pudieran estrechar lazos, te iría muy bien en el refugio…” Dijo Han Yumei.

Han Hao estaba un poco deprimido. Había venido aquí para arreglar las cosas con Han Sen y usar sus conexiones para entrar en el grupo de Qin Xuan en el Refugio Armadura de Acero.

Las palabras de Han Yumei lo habían hecho imposible.

Han Hao pensó que Han Sen definitivamente se acostaba con Qin Xuan para llegar a donde estaba. O si no, ¿cómo podría enfrentarse a Luo Tianyang y ser reclutado en Diana?

Aunque Han Hao le disgustaban los gigolós como su primo, quería usar las conexiones de Han Sen para entrar en el grupo de Qin Xuan. Por eso no se presentó en el banquete y fue a la reunión de Zhang Danfeng.

Sorprendentemente, el banquete del Sr. Hu también se celebraba en este edificio y Han Yumei lo vio. Por lo tanto, no tuvo tiempo de arreglar su relación con Han Sen.

“No importa, el joven maestro de Minas Sunwood, Lin Beifeng está en mi refugio y ahora ha venido al Planeta Roca para el banquete. Es una gran oportunidad. Escuché que es un principiante y gasta dinero como el agua. Sería grandioso si yo pudiera acercarme a él.” Pensó Han Hao, mientras estiraba su ropa y seguía a Han Yumei hasta la sala de banquetes.

 

 


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