Súper Gen Divino – Capítulo 57: Pantano Oscuro


Nuevamente un día tarde pero ya lo dice el refrán “Más vale tarde que nunca”.

Capítulo de transición así que poco que decir.

¡Disfrutenlo!

Han Sen volvió a su habitación y continuó leyendo el artículo que había encontrado en internet.

Fue un post escrito por un miembro del Refugio Armadura de Acero hacia mucho tiempo. Una vez fue perseguido por una bestia y tuvo que adentrarse en el Pantano Oscuro.

Han Sen sabía acerca del Pantano Oscuro. Eran más de doscientas millas al suroeste del Refugio Armadura de Acero y tenía muchas bestias venenosas en él. Casi nadie elegiría ir allí. Ni siquiera los grandes grupos se atrevían a poner un pie en el Pantano Oscuro.

Según el post, se encontraba en una situación crítica y tuvo que huir al Pantano Oscuro. Afortunadamente, finalmente atravesó el Pantano Oscuro y salió.

Le había llevado casi seis meses atravesar el pantano, ya que uno podía hundirse fácilmente en el lodo. También tuvo que cambiar constantemente su ruta para evitar todo tipo de bestias peligrosas. Fue un milagro que pudiera salir.

El autor compartió mucha de su experiencia en el Pantano Oscuro.

Una vez había caminado a través de un bosque donde los árboles eran escasos pero muy altos y gruesos, cuyos troncos necesitarían varias personas para envolverlos con sus brazos. El suelo bajo los árboles estaba cubierto de una variedad de hermosas flores. Cuando el autor pensó que había salido del pantano, encontró que era sólo un área extraña dentro del pantano. Colgando de los árboles había muchas colmenas de avispones enormes, la más pequeña de ellas tenía el tamaño de una enorme cama. Cada avispón que volaba desde las colmenas tenía el tamaño de un murciélago.

Había matado a un avispón, así que aprendió de la voz en su mente que el nombre del avispón era Aguijón Negro, un tipo de bestia primitiva. Y tuvo suerte de recibir su espíritu de la bestia, cuya forma era la de una flecha afilada y venenosa. La flecha espíritu de la bestia fue comprada más tarde por alguien por un precio alto.

Aunque no se atrevió a adentrarse en el bosque, sino que eligió caminar alrededor de él, vio desde lejos una colmena tan grande como una casa colgada de un árbol especialmente alto. El Aguijón Negro que volaba desde esa colmena era de color rojo. Adivinó que esos avispones rojos deberían ser Aguijones Negros mutados.

También había publicado las fotos del espíritu de la bestia Aguijón Negro que había tomado antes de venderla. De hecho, era una flecha negra con una punta de flecha del tamaño de un ratón, brillando con un lustre oscuro. Se sabía que era venenoso por su aspecto.

“Sería genial tenerlo.” Pensó Han Sen. Antaño, no se atrevería a pensar en ir al Pantano Oscuro, pero ahora tenía las alas espíritu de la bestia para volar al pantano.

En caso de peligro, también tenía su armadura y su cazador sanguinario, así que este viaje no debería ser demasiado arriesgado.

Según el post, las bestias venenosas que acechaban en el lodo eran las más peligrosas y no había muchas bestias voladoras allí. Él mismo sólo había visto unos pocos pájaros carroñeros primitivos.

“Todavía no sé dónde está el bosque dentro del pantano. Tomaría demasiado tiempo buscarlo tras entrar al pantano.” Pensó Han Sen, quien luego pospuso el viaje y marcó el número del herrero y le pidió que se reuniera con él.

Cuando ambos estaban en el lugar acordado, Han Sen mostró al herrero la flecha rota y le preguntó si podía repararla. El herrero dijo indiferentemente: “No. Podría soldar las piezas usando cualquier máquina de soldar, pero la dureza y estabilidad no serían las mismas. La flecha está arruinada.”

“¿Reciclarías el material? Tiene un 1,2 por ciento de acero Z, lo que vale la pena, ¿no?” Preguntó Han Sen.

“Cinco mil.” Dijo el herrero.

“Compré la flecha por trescientos mil, ¿y el acero Z vale sólo cinco mil?.” Preguntó Han Sen con los ojos muy abiertos.

“O puedes quedártela.” Dijo el herrero.

“Bien, cinco mil.” Han Sen en secreto juró conseguir una flecha espíritu de la bestia, ya que el acero Z no era nada económico.

Ya sabía gracias a Su Xiaoqiao que el coste de fabricación del acero Z no era alto y sólo era caro debido al monopolio.

Han Sen le dio las partes de la flecha al herrero, quien le dio cinco mil a cambio.

Han Sen guardó el dinero y preguntó: “¿Tienes mejores flechas de acero Z?”

Cuando disparó la flecha contra el Dragón de Alas Púrpuras, la flecha sólo alcanzó tres o cuatro pulgadas de profundidad y el dragón solo murió tras caer. Si estaban en terreno llano, no podía matar al dragón, así que Han Sen no estaba satisfecho con esta flecha.

“No. Tengo una daga con un 5% de acero Z. ¿La quieres?” Respondió el herrero.

“¿Cuánto?” Han Sen sabía que el 5% de acero Z era el límite de la tecnología contemporánea. La aleación alfa se volvería tan quebradiza como el vidrio si el porcentaje de acero Z fuera mayor que eso.

“Trescientos mil.” Dijo el herrero.

“¿Trescientos mil por una flecha con 1,2% de acero Z y el mismo precio por una daga con el 5% de acero Z?” Han Sen miró al herrero, perplejo.

“Es mucho más difícil hacer una flecha que una daga.” Explicó el herrero.

“Trato hecho.” Han Sen entregó el dinero después de preguntar por el tamaño de la daga.

El precio del herrero era alto, pero mucho más razonable que los precios en las tiendas ordinarias, donde una daga con el 5% de acero Z costaría fácilmente unos pocos millones. Además, el trabajo del herrero era excelente, ya que esta flecha era mucho mejor que las flechas ‘Starlight’.

“No la llevo encima. Acompañame.” Dijo el herrero y se fue por el callejón.

Han Sen lo siguió a través de unas pocas manzanas hasta un almacén subterráneo en ruinas, donde Han Sen vio una gran cantidad de maquinaria y equipo de fabricación, incluyendo una máquina perforadora grande, que podría aplastar un pequeño aerovehículo.

A continuación del almacén, el herrero llevó a Han Sen a una habitación. Esta habitación parecía una armería y Han Sen quedó deslumbrado.

Una variedad de armas estaban ordenadamente dispuestas en su interior, brillantes espadas exudando una sed de sangre.

El herrero agarró una daga de ocho pulgadas y se la tiró a Han Sen, “Esta es. Tómala y vete.”

Los ojos de Han Sen fueron atraídos por un cuchillo en la pared norte de la habitación. El estilo del cuchillo era ordinario, pero era la único arma en la pared norte, mientras que las otras tres paredes estaban completamente cubiertas con diferentes armas.

 

 


Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s