Vermillion: Capítulo 12


Lamento mucho la demora. La verdad andaba sin ánimos. Oh, cierto. También me disculpo por la falta de publicaciones de tanto la página como en facebook…

Ah. Ya que estamos, quiero celebrar nuestra llegada a las 4 millones de visitas! (si, lo sé, mis palabras no transmiten sentimiento alguno. Déjenme ser)

Aunque no he podido tocar nada de EER, haré lo más que pueda para traer algo lo más rápido que pueda… bueno, aunque no sé si pueda por ahora. Ya voy a empezar a entrenar de nuevo, de la mañana a la noche xd así que la tendré difícil.
En fin, espero que les guste este capítulo, disfruten.

Traductor: Absolute
Corrector: CO2


Nota del autor:

Pueden haber algunos momentos grotescos, así que los que son débiles de sus estómagos ya han sido advertidos.


Reliquia

 

Fue un sueño profundo, uno sin sueños. Kei, como si comprendiera de qué se trataba de una ilusión, se despertó repentinamente con un jadeo entrecortado.

Tenía una sensación de haber sido arrastrado desde el fondo del océano hasta la superficie en un instante. Recostado sobre la cama estrecha, lo primero que vio fue un techo plano de madera. Rápidamente Kei se sentó recto, intentando sacarse de encima la somnolencia que aún tenía.

La habitación donde él se encontraba era acogedora.

Cariñosos rayos de luz solar entraron a la habitación desde la ventana. La habitación estaba impecable; ni una sola mota de polvo podía ser vista. Sin embargo, estaba llena de bultos de hierbas repelentes de mosquitos, cofres y otros artículos cotidianos que daban la impresión de un almacén.

De algún modo… parecía familiar.

«¿Eh? ¿Esta no era la habitación donde Aileen estaba durmiendo?».

Sí. Definitivamente esta era la casa de Cronen, el segundo hijo del alcalde. Sin embargo, nadie más que él monopolizaba la única cama de la habitación como si fuese suya.

Aileen.

—… ¿¡A dónde fue!? —intentó saltar de la cama cuando empezó a gritar, pero de repente sintió un dolor agudo en su mejilla izquierda— Agh… —gruñó y se detuvo, acerca tímidamente una mano a su cara. Se sintió áspera y dolorosa. Parece que hay alguna especie de compresa pegada a su mejilla como una costra. Era el lugar donde fue cortado durante la noche anterior en su batalla con los bandidos. Él recordaba haberla dejado sin tratar.

«Supongo que alguien la atendió».

La punta de sus dedos emanaba un olor a medicina que le hacía cosquillas en la nariz. El chamán de la aldea, Anka, probablemente se doblegó como su curandera e hizo esto. Volviéndose a encontrar adolorido mientras tocaba el interior de su mejilla con la punta de su lengua, se sintió un poco deprimido pensando en que será difícil hablar o comer por un tiempo.

Pero eso no importaba, no ahora.

Aileen. ¿A dónde se fue?

Kei salió de la cama, abrió la puerta que dejó resonar un ruido pesadamente sordo y salió de la habitación. Por encima de ser pequeña, la estructura en sí era simple, la puerta llevaba a la sala de estar. En el centro estaba una mesa de comedor, en la cual se sentaba una niña pequeña mientras hacia un— Aaaah —con su boca abierta y una cuchara llena de sopa en mano. Sus miradas se cruzaron.

Kei se mantuvo quieto en medio del pasillo y ella se congeló con la cuchara aún enfrente a su cara.

Era una niña bonita, teniendo probablemente unos tres o cuatro años de edad. Se quedó viendo a Kei con sus amplios ojos de tono marrón rojizo. Su pelo castaño yacía sobre sus hombros y su cara ligeramente pecosa irradiaba inocencia. Ella estaba congelada en el lugar como si se hubiese encontrado con un oso o algo así.

—… Hola —Kei sonrió con torpeza e intentó empezar una conversación para calmar el nerviosismo de la niña.

Sin embargo, él se había olvidado por completo de su propia apariencia.

Encima llevaba una armadura que estaba pintada de la sangre de él y de unos otros, su musculoso cuerpo que sobrepasaba al de otras personas de este mundo y, debido a la herida, su sonrisa parecía deshonesta y amenazadora. Por supuesto que una chiquilla inocente estaría asustada ante ese personaje de aspecto maleante.

—¡Kyaaaaaaa! —un latido después, ella gritó tiernamente. Saltó de su silla y corrió hacia fuera, con la cuchara todavía en su mano, mientras gritaba—: ¡Mamá…!

La humeante sopa sobre la mesa era la única otra cosa restante ahí. Kei, abatido, bajó su mano.

No mucho tiempo después, el sonido de pequeños pasos vino desde el exterior. Una joven mujer de cara pecosa entró a la casa—. Buenos días. Veo que ya despertaste.

Tenía las manos húmedas, tal vez por haber estado lavando la ropa, y se las limpió con el delantal mientras miraba hacia abajo.

A Kei le parecía haberla visto antes. Recordó a la joven muchacha de cara pecosa dándole una cálida bienvenida anoche y avisándole sobre la moribunda Aileen que pasaba malos momentos mientras él se hallaba en la casa del alcalde. Considerando la situación, ella debe de ser la esposa de Cronen.

—Buenos días. Y perdona, parece que asusté a su hija —Kei se encogió de hombros mientras miraba hacia la entrada.

Desde afuera una niña se asomaba por la puerta, pero no tardó mucho en esconderse.

—No, es sólo que no está acostumbrada a las personas que no son de la aldea… Probablemente solamente está nerviosa. Jessica, ven. Sal de ahí.

—¡No! —le respondió a su mamá desde afuera.

Kei sonrió con ironía, «Bueno, parece ser que no le caigo bien».

—Ah, soy Tina. La esposa de Cronen.

—Soy Kei, un placer conocerla. Si no le molesta, me gustaría preguntarle de la persona que traje aquí para ser atendida. ¿Sabe dónde está ahora?

—Tu amiga está en la casa del alcalde.

Kei suspiró aliviado al escuchar la briosa respuesta de la chica.

—Ya veo, así que ya despertó…

—Oh, no. Ella sigue durmiendo.

—¿Ah?

Kei pensaba que como había despertado ella fue invitada a la casa del alcalde, pero parece ser que su suposición no fue la acertada.

Y luego, respondiendo al porqué ella fue llevaba a ese lugar, Tina continuó diciendo—: Ayer, mi esposo y otros más intentaron de cargarte cuando colapsaste, pero eras demasiado pesado para ser trasladado a otra parte. Y como tu amiga era bastante ligera, pensamos que sería más sencillo trasladarla a la casa del alcalde y dejarte descansar aquí.

—Oh… Lo lamento, supongo que les ocasioné algunos problemas.

Si él tenía puesta su armadura completa sobre su gran cuerpo musculoso, entonces obviamente tendría mucho peso. Se quitaron sus braceras, espinilleras, yelmo y otras piezas pequeñas de equipo, pero con sólo su pechera de cuero y la cota de malla, él aún sería bastante pesado.

Pero, ¿adónde fueron a parar su armadura y su Aguijón de Dragón?

—Ah, tu armadura está donde el peletero de la aldea. Padr, —se corrigió—. El alcalde le pidió que le diera un vistazo —dijo ella habiendo anticipado las intenciones de Kei quien revisaba la vaina en su cadera y miraba casualmente a sus costados.

—Ya veo. Se lo agradezco —creía que le habían robado sus cosas, así que saber exactamente dónde estaban lo tranquilizó. «Bueno… Supongo que si los de esta aldea fuesen malvados, ya nos habrían privado de nuestras pertenecías a Aileen y a mí no mucho después que me desmayara».

Un robo a manos de toda la aldea. El juego no contaba con este tipo de trampas severas, pero ocasionalmente se mencionaban actos de ese tipo en algunos documentos. Una sensación fría bajó por su espalda cuando consideró que Tahfu podría ser una de esas aldeas. Y entonces se percató que ahora es que recién pensaba en tales posibilidades cuando anoche estaba tan tranquilo.

Después de haber explicado la situación, empezó a abundar confusión en la expresión de Tina apenas vio como el rostro de Kei se puso serio cuando él se perdió entre sus pensamientos.

Antes de que el silencio se alargarse—. Hey, parece que despertaste —Cronen dijo eso desde fuera de la puerta de entrada, sosteniendo cuatro o cinco horcas ° en sus hombros. Una fina línea de sudor cubría su frente, parece ser que estaba haciendo un trabajo de granja.

—Sí. Gracias a haber descansado adecuadamente, estoy mucho mejor ahora. Lamento los problemas causados.

—¿Qué dices? No fue problema alguno —Cronen sonrió ante el agradecimiento de Kei.

Kei ladeó su cabeza pensando en que Cronen estaba mucho más amigable que anoche.

—Oh, cierto. Ahora que estás despierto, debo informarte que mi padre desea hablar contigo. ¿Estás listo?

—¿Vamos a la casa del alcalde?

—Correcto.

También quería darle un vistazo a Aileen así que respondió sin dudar—: Bien, vayamos pues.

Kei asintió con seriedad. Y justo en ese momento, su estómago dio un gruñido magníficamente fuerte. Él no comprendió qué acababa de pasar y, por otro lado, Cronen parpadeó sorprendido. Una pequeña risita escapó de Tina antes de girarse con su mano sobre su boca, temblando ligeramente.

En cierto punto, Jessica debió haberse escondido detrás de Cronen ya que ella salió de ahí mientras preguntaba con voz gangosa—: ¿Tienes hambre?

—Tal parece —respondió Kei como si se hablara de alguien más, causando que Cronen y Tina estallaran de la risa. Desde pequeño había admirado el fenómeno del gruñir de estómago cuando uno tenía hambre, pero él había dicho eso con tanta seriedad que sin querer lo hizo verse aún más chistoso.

—Tina, aún queda algo de sopa, ¿no? —preguntó Cronen con una sonrisa.

—Sí que hay.

—Sírvele a nuestro hambriento invitado su almuerzo. Le pediré a mi padre que venga —acarició un momento la cabeza de Jessica y se fue rápidamente de la casa. Se oyó una carcajada proveniente de afuera.

Jessica se quedó parada viendo fijamente a Kei con esos ojos amplios mientras lamía la cuchara en su mano como si se fuese un caramelo.

—Por favor, toma asiento. Es sólo sopa común y corriente, pero espero que sea de tu agrado.

En un bol de madera, ella le sirvió a Kei algo de sopa de un cuenco de cerámica mientras sonreía.

Por fin sintiéndose avergonzado, Kei se sentó mientras decía—: Gracias.

Jessica se sentó frente a Kei y meneó sus piernas de adelante y hacia atrás debajo de la mesa al sucesivo que comenzaba a comer nuevamente.

Ahora que tenía comida al frente, él también empezó a comer. Era una sopa viscosa de tonalidad amarillenta. Tenía textura áspera y despedía un leve aroma dulce. Parece que lo único usado para condimentarla fue sal; quizás los ingredientes eran buenos, pero en verdad sacan a relucir los sabores de los vegetales.

—… Está buena. ¿Qué es?

—Es avena de calabaza. Intenta con mojar un poco de pan con ella —sugirió mientras levantaba una canasta con unos cuantos panes duros.

Después de haberle dado una probada al sabor de la relajante harina de verduras y granos, Kei se dio cuenta de lo muy hambriento que estaba, y comenzó a comer con entusiasmo. Le había parecido extraño que Jessica no fue a agarrar pan, pero entonces pensó que probablemente era difícil para una niña pequeña comer pan duro. En realidad, parecía que algo parecido al arroz había sido rociado por su sopa para crear algo así como un risotto.

Tina continuó revolviendo el bol con una gran sonrisa, recargando periódicamente el cuenco que Kei vaciaba con vergüenza, mientras los observaba a ambos.

—¡He vuelto! —la casa de Bennett y la de Cronen no estaban tan lejos de sí. Parecía casi intencional de hecho, pero Cronen había regresado justamente después de que pasase el tiempo suficiente para que Kei empezara a relajarse.

—Kei-dono, me alegro verlo despierto —el bastón de Bennett dio un golpe cuando entró.

Danny iba justo atrás suya con su sonrisa poco sincera.

Jessica recién acababa de terminar de comer y bajando su cuchara, gritó con emoción—: ¡Abuelo!

—Ooh~ Jessica~, ¿otra vez llena de energía como siempre? —su usual sonrisa de anciano amable fue reemplazada por una gran sonrisa extrañamente despreocupada—. El abuelo llegó~ —dijo mientras cubría la frente de la niña con besos.

La barba de Bennett parecía hacerle cosquillas a Jessica ya que la niña soltaba carcajadas y gritaba. Cronen y Tina sonrieron en silencio, observando a esos dos.

Sin embargo, incluso en este cariñoso ambiente, Danny tenía una seca sonrisa falsa. Eso le ocasionó una gran impresión a Kei.

—Bueno, Jessica. Ahora que ya estas llena, ve a jugar con tus amigos.

—¿Qué hay de ti, abuelo?

—Más tarde jugaremos juntos. Por ahora, debo tener una conversación con este joven.

—Hmm~… Está bien.

Sorprendentemente ella era bastante comprensiva. Saltó de la silla y salió disparada al exterior.

—… Es una nieta muy linda.

—Ciertamente lo es —Bennett asintió energéticamente y gruñó en aprobación.

Tina despejó rápidamente la mesa. Luego usó el agua que ella había hervido de antemano para servirles a todos una taza de té antes de excusarse diciendo—: Iré lavar los platos.

Sólo quedaron los hombres. El cariñoso ambiente de felicidad naturalmente se tornó tenso.

—Pues bien, Kei-dono. ¿Cómo están sus heridas? —inquirió Bennett mientras se sentaba frente a Kei.

—Ahora están mucho mejor. Tina acaba de darme una deliciosa comida y parece que Anka trató mis heridas aquí —dijo mientras frotaba su mejilla lastimada, reinvocando el dolor.

—Me alegra oírlo. Su ungüento especial hace maravillas. Sin embargo, ciertamente no puede compararse a sus pociones.

—Tendré que agradecerle más tarde entonces… Oh. Alcalde, escuché por parte de Tina que usted incluso hizo arreglos para que le dieran mantenimiento a mi equipo —Kei inclinó su mirada hacia Cronen mientras decía eso.

Bennet sonrió—. Sería un desperdicio dejar a una armadura tan magnífica ensangrentada. Le pedí a nuestro artesano que se encargara del mantenimiento, me disculpo si fue presuntuoso por mi parte.

—Para nada, aprecio la ayuda. Muchas gracias.

—Fue un placer. Debemos ayudarnos unos a los otros en tiempos problemáticos… Ah, ¿qué tal si también arreglamos para que su pechera de cuero sea también reparada más tarde? —ofertó Bennett gentilmente.

Bennett no parecía tener alguna clase de malas intenciones cuando dijo eso, así que Kei forzó una sonrisa—. Sobre eso… Tengo algo de qué hablarle.

—Oh, ya veo —Bennett golpeó su palma con su puño como si acabara de acordarse de algo, pero parecía guionado, como si desde un principio hubiese esperado esto—. ¿Tiene eso algo que ver con los bandidos de ayer? Usted anoche estaba demasiado agotado para que yo le pidiese detalles al respecto.

—Me disculpo.

—No se preocupe. Por favor permítanos escuchar lo que sucedió.

—Por supuesto.

Kei le contó a Bennett y compañía lo que sucedió después de que él abandonase la aldea. Habló de cómo espoleó a Mikazuki hasta el campamento donde Aileen y él habían sido atacados por primera vez, de cómo atacó a los bandidos, y sobre cómo los aniquiló a cambio de la vida de Mikazuki.

—Aniquilar… —Bennett caviló sobre las palabras de Kei. Para no solamente haber triunfado frente a tantos, sino también haberlos aniquilado era una historia poco creíble. Sin embargo, con solo mirar a Kei, estaba claro por la cantidad de sangre que lo cubría demostraba que había matado a un buen número de personas.

—Ya veo. Comprendo… Ese lugar está cerca de la Montaña Rocosa, ¿cierto?

—Sí.

—¿Y qué pasó con los cuerpos?

—Simplemente los dejé ahí. Me pareció ver algunas cosas valiosas entre sus pertenencias, pero no tuve tiempo para llevarme algo.

Los ojos de Danny y de Cronen brillaron y sonrieron involuntariamente tras haber escuchado eso. Kei comprendió a dónde iba esta conversación.

—… Sí, probablemente. Los guiaré al lugar.

—Muy bien, sin embargo, Kei-dono, es probable que esté cansado por la batalla de anoche. Deberíamos dejarlo descansar hoy con tranquilidad.

—Sí, ahora que sabemos que está en algún lugar cerca de la Montaña Rocosa, no hay necesidad alguna que tú mismo vengas a ayudarnos —Danny continuó los pensamientos de Bennett.

—Mi caballo sigue allá, así que me gustaría ir para poder llorar adecuadamente —con eso ellos ahora no podrían decirle que no viniese.

—Ya veo. Bueno, si ese es el caso…

—Oh, entonces estaremos contando con usted para guiarnos, Kei-dono.

—Por supuesto. Ya le causé suficientes problemas a esta aldea; me siento obligado a hacer esto como mínimo.

Todos rieron tranquilamente antes de dispersarse para poder prepararse para la recuperación.

—… «Ya le causé suficientes problemas a esta aldea». Je. Puedes repetirlo si quieres —rezongó Bennett mientras seguía a Danny hasta su casa.

Danny encogió ligeramente sus hombros—. No sé, quizá en verdad quiera llorar por su caballo y ya, padre.

—¿Quién sabe…?

Él quizá haya pasado muchos años felices junto a su caballo, sin embargo, Danny no comprendía la razón de Kei a su valor nominal.

—Bueno, en cualquier caso, no creo que esté planeando algo.

—Concuerdo contigo —Bennett sonrió con amargura, aunque parecía un poco forzado. A diferencia de bandoleros comunes, los Ignaz deberían tener equipos de calidad razonablemente buena. Pensaba en engañar a Kei por una o posiblemente dos espadas, pero no será hazaña fácil.

—Lo que pasará, pasará. Sólo toma lo que puedas, Danny.

—Lo sé. Me llevaré la carreta, padre.

El padre e hijo soltaron juntos una risita. Aunque sus cuerpos eran distintos, sus caras ciertamente eran similares.

† † †

Kei fue a donde el peletero de la aldea para recuperar su pechera de cuero, pero en su lugar recibió su yelmo, sus brazales y espinilleras antes de volver a la casa del alcalde.

Se detuvo por su Aguijón de Dragón, vio al peletero anciano admirando el arco. El peletero preguntó con entusiasmo—: ¿Qué clase de tendón utiliza este arco?

Kei respondió con honestidad—: Utiliza la membrana de un ala de guiverno.

El artesano soltó una carcajada y asintió varias veces como si la respuesta de Kei hubiese sido muy obvia—. ¡Jamás vi algo como esto! —gritó el artesano, aparentemente divirtiéndose. No parecía creerle a Kei.

Sin embargo, después de eso, cuando el artesano fue a entregarle a Kei el set de cuero hecho de piel de salamandra, lo hizo cuidadosamente con manos nerviosas.

Kei se rio entre dientes, «tal parece que para poder espantar a alguien, la persona deberá de tener cierto sentido de la realidad». El artesano debió de encontrar esto demasiado absurdo.

Por cierto, las salamandras verdes son grandes monstruos reptilianos de alto nivel que viven en lo profundo de los bosques. Si alguien que anduviera solo se encontrara con uno, la mejor opción sería huir.

Como su nombre indica, sus pieles son de un profundo tono verde que se asemejaba al azul, y sus cuerpos podían alcanzar una longitud de siete metros una vez que se desarrollaban completamente; eran los incomparables reyes del bosque.

La maniobrabilidad que poseen es algo especialmente digno de mención. A pesar de verse bastante lentos debido a sus cuerpos grotescamente grandes, ellos eran corredores bastante veloces dentro de los bosques. Aunque ya no debería ser sorprendente, ellos podían soportar su propio peso e inclusive podían escalar y dar vueltas por ahí. Al menos, no eran algo que Kei pudiera seguirle el ritmo estando él trasladándose a pie.

Sus resistentes pieles los protegían de la mayor parte de los ataques y sus gruesos músculos los protegían de los daños por impacto. Todo en ellos era peligroso. Tienen brazos grandes, garras filosas, una larga cola dentada y dientes puntiagudos. Sin embargo, la cualidad más peligrosa que tienen son sus masivos tamaños. Si una salamandra verde golpeaba o inclinaba su peso a un jugador, sin importar qué tan fuerte fuese ese jugador, el resultado sería la muerte instantánea. En adición a eso, ellos segregaban en el espacio entre sus dientes un veneno que contenía un anticoagulante, así que si llegase a haber una mordedura, el jugador no sería capaz detener la hemorragia y moriría. Sin embargo, debido a las dimensiones de sus bocas lo más común era ser destruido en pedazos antes de que el veneno pudiese siquiera hacer efecto.

De todas formas, a diferencia de los guivernos, las salamandras verdes vivían incluso en lugares cercanos a hábitats humanos, así que eran comúnmente reconocidos como una amenaza. Aunque no sería exagerado llamarlos dragones de rastreo terrestre; ellos ciertamente tenían tanto poder.

Cazarlos no era algo imposible siempre y cuando el jugador colocase trampas por el terreno ya que una vez que ellos comenzaban a perseguir a su presa, lo hacían desenfrenadamente. Dentro del juego se volvió relativamente popular entre los jugadores de alto nivel matarlos para obtener materias primas defensivas. Pero aunque cazarlos era algo posible, los grupos que hacían cuidadosos preparativos sufrían a menudo accidentales fatales.

En aquel entonces, habría estado bien acabar eso con una carcajada, pero como alguien que se ubicaba en la retaguardia, Kei no tenía ganas de enfrentarse a uno ahora que esto era la realidad.

—Kei-dono, veo que ya ha vuelto —Cronen y Danny seguían afuera. Bennett se hallaba solo con un libro de contabilidad abierto de par en par sobre la mesa.

—Sí. Por ahora le dejé mi pechera de cuero al artesano.

—Muy bien… Su cota de malla también es bastante impresionante —dijo Bennett en admiración del conjunto de braceras, espinilleras y la cota de malla de Kei.

Ahora que la sangre había sido removida de su cota de malla, tenía una apariencia aún más espléndida.

—Esta cota de malla me salvó muchas veces —Kei frotó el frío material, provocando un agradable tintineo metálico.

—Por cierto, mientras que todos se preparan, me gustaría ir a ver a Aileen, ¿le parece bien?

—¡Por supuesto! Sígame —Bennett se levantó de la silla con un gruñido.

Kei siguió a Bennett hasta una puerta que se hallaba en la parte más profunda de esta habitación. El cuarto tenía un estante lleno de pergaminos y libros. También había un cofre ornamental de madera. Extendidos en el suelo una alfombra de un tono verde suave y una cama de mucha más calidad que en la casa de Cronen se hallaban ahí.

Encima de la cama dormía una belleza.

Ella respiraba con calma de adentro hacia fuera, una y otra vez. Parecía que ella dormía plácidamente. Su cabello, mantenido usualmente como una coleta, yacía desatado a su alrededor como hebras doradas. Alguien debió de cambiarle sus ropajes oscuros cubiertos de tierra por las delgadas ropas blancas que ahora llevaba puestas. Su tez ya no era pálida y no había indicios de dolor. Con la calmada luz del sol metiéndose a hurtadillas en la habitación, la escena casi parecía una hermosa pintura.

—Aileen.

Kei fue hasta la cabecera ¹ y se arrodilló, para luego acariciar el cabello de la muchacha. Ella parecía haberse movido un poco, pero eso pudo haber sido una falsa ilusión traída por los deseos de Kei de que ella se despertara.

—Esta mañana, la escuché mascullando algo —dijo de repente una delicada voz.

Sobresaltado, Kei dirigió su mirada hacia el otro lado de la cama y vio a una chica parada allí en silencio.

Ella era hermosa. Su cuerpo tenía unas curvas maravillosas. Su brillante cabello de color lino estaba bien cuidado y su piel era tan blanca que uno jamás llegaría a pensar que ella era parte de una aldea agrícola. Su nariz bajaba en una gloriosa línea recta. Una suave sonrisa se desplazó por su rostro. Una marca de belleza se encontraba debajo de sus ojos suaves y seductores. Tal vez era por eso que ella era tan hermosa, pero una parte de su figura esbelta daba una sensación de melancolía.

—Era un lenguaje extranjero, así que no pude comprender lo que ella dijo… —la mujer minució disculpándose. Ella miró a Kei, quien se hallaba erguido en silencio, y dijo educadamente—: … Me disculpo por la tardía introducción. Soy Cynthia, la esposa de Danny.

—O, oh. Soy Kei. Un placer conocerte —Kei recobró la compostura y respondió toscamente el saludo.

Cynthia soltó una callada risita.

—Lo siento, no me percaté que estaba ahí.

En el callado cuarto, Cynthia amablemente dijo—: Eso demuestra lo mucho que te importa tu amiga.

—Sí… supongo. Creo que tiene razón. ¿Usted es quien la ha estado cuidando?

—Sí, pero solo desde esta mañana.

—Ya veo… Se lo agradezco.

En respuesta de su más sincera gratitud vino un ciertamente esperado—: No fue problema.

El sonido de pasos pesados acercándose que provenían del otro lado de la puerta llegó apenas ella dejó de hablar.

Danny abrió la puerta y entró al lugar con buenos ánimos—. ¡Kei-dono! ¡Las preparaciones están listas! ¡Pongámonos, pues, en camino!

Después de presenciar como la panza de Danny agitaba junto a sus buenos ánimos, Kei pensó para sí mismo que sin importar qué tanto intentase Danny, él jamás dejará de parecer un gordito alegre.

—Oh vaya, su amig, —se corrigió— Aileen-dono es ciertamente hermosa, ¿no le parece? ¡Su apariencia es como la de una diosa…! ¡Ah!, ¡Kei-dono, entiendo que quiera quedarse a verla, pero será mejor que nos vayamos antes de que se haga de noche! —emocionado por alguna razón, Danny hizo un gran gesto mientras hablaba en voz alta.

Kei pensó que él no debería estar elogiando a otra mujer mientras su esposa estaba presente, pero Cynthia no reaccionó a ello mientras seguía acariciando el cabello de Aileen con ternura.

—Tienes razón, vamos —dijo Kei mientras se levantaba y arreglaba su cota de malla.

—Cynthia-san, dejaré a Aileen a su cuidado.

Ella asintió—. Está bien.

Kei le echó un vistazo a Aileen y murmuró—: Volveré —se cubrió con su manto y se largó del cuarto.

† † †

El equipo de recuperación estaba compuesto por ocho miembros.

Kei, Cronen, Danny, Mandel, y cuatro hombres de la guardia de la aldea. Kei anduvo sobre Sasuke mientras que otros pocos, incluyendo a Danny, llevaban una carreta y el resto de los miembros caminaron.

Después de que sus riendas fuesen desabrochadas del poste, Sasuke le dio una mirada a Kei que parecía preguntar, «¿A dónde vamos?». En respuesta, Kei dijo—: Vamos por Mikazuki.

Kei seriamente sintió ganas de escapar apenas vio a Sasuke emocionarse y sacudir la cola, posiblemente por haber escuchado «Mikazuki».

Salieron del bosque y continuaron hacia los llanos herbosos.

Fue completamente diferente a lo que sucedió anoche. El viaje hacia su destino fue pacífico más bien.

El clima estaba bien y había una suave brisa. Pequeñas nubes hinchadas estaban impregnadas como puntos en el cielo azul.

Las pezuñas de Sasuke emitían un lento sonido a su vez que Kei se emparejaba con el ritmo de los aldeanos que iban a pie. Fueron lentamente por el camino que raras veces se usaba, se sentía como si fuesen a un picnic.

Sin embargo, esta pacífica ilusión se desvaneció cuando se acercaron a la montaña rocosa.

El agudo sonido de los incesantes graznidos de las aves le dio una mala premonición. Son muchos. «¿Por qué habrán venido? », pensó Kei para sí mismo.

El suelo estaba repleto de aves picoteando algo con ansiedad.

Una vez que ellos se acercasen un poco más, el aire se mezcló con la presencia del hedor de la muerte. En mitad del llano discretamente soleado, sus sentidos de la visión, del olfato y de la escucha se desorganizaron justo como una nota echada a perder en una sinfonía. A Kei le recordó al entierro celestial. ²

—¡Eh! ¡Shoo, shoo! ¡Largo! —Danny de desmontó y comenzó a ahuyentar a las aves con una vara. Las aves saltaron y aletearon sus alas ruidosamente mientras vocalizaban sus resentimientos hacia los intrusos que de repente habían interrumpido su comida.

Cuando ascendió el velo de plumas, los cadáveres se volvieron visibles. Todos quedaron sin habla.

Se veía como si alguien hubiese tirado pintura negra y roja por todo el lugar. Esos cuerpos humanos parecían haber explotado. Los cadáveres fueron muy dañados al pasar tan solo una noche junto a las aves.

Un cuerpo estaba sostenido por una flecha que atravesaba el cráneo.

Otro tenía el cuello casi completamente hecho trizas.

El pecho del tercer cuerpo colapsó dentro de sí con una flecha que atravesó las costillas y se clavó adentro del corazón.

El pie derecho de otro cuerpo estaba hecho pedazos y su cabeza tenía semejanzas al interior de una granada ³. Las personas que se hallaban ahí no tenían ni la más remota idea de qué pudo pasar para crear tal escena.

No comprendían. Sus sentidos estaban todos revueltos.

Los ojos de los cadáveres habían sido picoteados y la piel y los músculos fueron desgarrados despiadadamente por las aves. Era tan terrible que uno incluso podría imaginarse las expresiones que tenían en el momento en que murieron.

Sin embargo, todos habían sido equitativamente expuestos a esa brutalidad. Casi que podían escuchar a los bandidos gritar mientras perecían.

A alguien le dieron arcadas.

Las aves notaron que las personas no se movían y un sin número de ellas volvieron y empezaron así a alimentarse de los cuerpos otra vez.

Un gran cuervo creó un agujero en el estómago de uno de los cadáveres y picoteó por los alrededores del interior de la herida antes de agarrar y jalar velozmente unos grandes intestinos.

Los intestinos hicieron un plaf al caer y, pese a haberse drenado de la mayor parte de la sangre en su interior, tenía un aspecto rojizo y húmedo. Con sus negruzcos ojos, el cuervo miró a Kei en su caballo mientras comía descuidadamente.

Kei aguantó las urgencias de vomitar. Solamente con la fuerte fetidez de los cadáveres junto al sangriento espectáculo de rojo y negro eran suficientes para que uno se sienta nauseabundo.

Es más, fue él quien los mató a todos ellos. Y ahora, Kei por fin vio la realidad de la situación.

Pálido, Kei se quedó sentado sobre su caballo y dirigió su vista al cielo. No sentía minucia alguna de remordimiento o culpa. Él mismo era la víctima. Había razones suficientes para que él los matara por justicia. En la mente de Kei, ellos merecían morir y nadie tenía derecho a condenarlo por hacerlo.

Eso era lo que se decía a sí mismo.

No obstante, seguía siendo asqueroso.

Uno de los aldeanos más jóvenes que se hallaban presentes no pudo soportarlo más y cayó de rodillas antes de empezar a vomitar. El resto colocaron sus manos sobre sus bocas, pero algunos tampoco pudieron soportarlo y, igual que el primero, vomitaron.

En cuanto a aquellos que no vomitaron, Danny tenía la cara pálida y Cronen tampoco no se veía muy bien. Sin embargo, pese a las condiciones, Mandel parecía encontrarse bien.

—Kei —Mandel dirigió su mirada a Kei y le dijo en silencio—. La próxima vez, intenta hacerlo un poco más limpio ya que después esto se vuelve mucho más sencillo de hacer —Sin esperar por una respuesta, Mandel se acercó a uno de los cadáveres que había recibido el menor daño y empezó a revisarlo.

Siguiendo eso, Danny alzó la voz hacia los otros aldeanos—: ¡Hey!, ¡hagámoslo!

—… Muy bien —murmuró Kei y se bajó de Sasuke en silencio antes de acercarse al lugar.

Era atroz. Después del pasar de una sola noche el cuerpo de Mikazuki era tan solo una sombra de su antiguo pelaje magnífico y sus músculos robustos.

Empezando con la herida de flecha en su estómago, las aves picotearon y desgarraron sus testículos. Cínica, aunque irónicamente, varios cadáveres de pájaros yacían esparcidos alrededor de Mikazuki. Murieron debido al veneno que quedó dentro de su cuerpo. Cuando Kei se acercó, él pudo apreciar que el suelo estaba en realidad cubierto de insectos tales como hormigas y pequeños escarabajos que se aglomeraron en la carne. La única gracia salvadora fue que el casco de Mikazuki mantuvo la mayor parte del daño fuera de la vista.

—Lo siento —murmuraba Kei cuando acarició la nariz de Mikazuki—. Lo siento, Mikazuki.

Bururu.

Junto a Kei, Sasuke bufó para luego sacudir numerosas veces la cabeza mientras empujaba suavemente el cuerpo de Mikazuki con su nariz.

Tras haber cerrado los ojos de Mikazuki, Kei se levantó y le dio suaves palmadas a la nuca de Sasuke—. Ahora pues…

«Un pájaro no ensucia el nido que está por dejar». Eso es, él no podía dejarles a los otros la limpieza cuando fue él quien causó este desastre. Pensó para sí mismo que a pesar que cualquiera se habría sentido pecaminoso o responsable, él tan sólo soportaría la verdad tal como era.

Kei pasó de largo un cuerpo que se encontraba cerca de él y se acercó al cuerpo del tipo flacucho cuya cabeza tenía el aspecto del interior de una granada.

Comenzó con quitarle las espinilleras que el hombre había antes usado en sus destruidas piernas.

—¡No dejen nada que parezca tener algún valor! ¡Y asegúrense de tratar los bienes de cuero con sumo cuidado!, ¡no los dañen más de lo que ya están! ¡Revisen bien sus cuellos y manos!, ¡las joyas se venden a buen precio…!

Al fondo Kei escuchaba a Danny haciendo la única cosa que hacía mejor—dar indicaciones—mientras que la recolección maquinal de ítems continuaba.

Dentro del botín se hallaban armaduras de cuero, espadas largas, una lanza corta dorada, anillos, collares y demás joyería. También se llevaron sus monederos antes de girarse y dirigirse hacia la aldea, ahora cubiertos de sangre.

… Y los ocho cadáveres de los bandidos fueron abandonados ahí donde estaban.

 

 

Notas:

0– Quiero aclarar que con horca se refiere a un apero de labranza en forma de tenedor gigante el cual se utiliza para hacer algunas tareas agrícolas. Algo así como un rastrillo;
1– Por si alguien no está familiarizado con la palabra, cabecera se refiere al lateral de la cama; la pieza vertical que limita la cama por ese extremo. Aunque en este caso, como ya sabrán, sólo se está refiriendo a que Kei se arrodilló al lado de la cama. Una explicación simple y estúpida, ¿no les parece?;
2– Un entierro celestial es práctica funeraria en la cual un cadáver humano es colocado en la cumbre de una montaña para que éste se descomponga mientras está expuesto a los elementos o sea devorado por animales, especialmente por aves carroñeras, en busca de comida. [Fuente: Wikipedia]
3– Se refiere al fruto del árbol frutal caducifolio, Punica granatum (o Granado). De éste sale el fruto llamado Granada. Todo esto que dije fue sacado de Wikipedia. Aunque pondré una imagen del interior de la Granada para que no tengan que ir al link que les dejé, por favor siéntanse libres de divagar en los datos de la página. Es bastante interesante, en cierto modo.

granada-1


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6 comentarios

  1. Aqui donde vivo las granadas crecen en arboles que estan en terreno publico y cualquiera puede sacarse algunas cuando es epoca de recoleccion, las guardamos en el frezeer y las comemos bien frescas, tienen un sabor unico.

    Pd: gracias por el cap.

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    • P*ta madre. Lamento informarte que por ahora, al menos en esta semana, no tengo nada preparado así que habrá que esperar un poco. Igualmente me alegra que hayas disfrutado de los capítulos, me da motivación :’v

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