Vermillion: Capítulo 11


FINALMENTE, después de un eclipse y la destrucción de incontables universos, les traigo un nuevo jodido capítulo de fuckin’ Vermillion. Discúlpenme por el gran retraso(y por las groserías), pero todo fue debido a la falta de tiempo y por las varias cosas que tenía que hacer en esos momentos (una de ellas fue recuperar una materia). En fin, el capítulo está jodidamente bueno, así que valió la pena la espera. Créanme. Es bastante satisfactorio.

Ah. Cierto. Debo decirles algo importante, nuestra querida editora, Coco, se ha ido (sollozos ahogados). Sí, se fue. Parece que está pasando por una etapa de su vida que es medio complicado de explicar. Así que, eso, estoy solo de nuevo con este proyecto. Y ahora soy el $&%(#”$ jefe de BluePhoenix así que estoy incluso más ocupado que antes…
Bueno… basta de mis pesares. Vayan a leer. Disfruten de mis poderes de traductor/editor e.e


Intercambio equivalente

 

Asombrado mientras temblaba de dolor, Kei sostuvo su hombro con su mano izquierda a la vez que se levantaba.

La herida en su hombro era increíblemente dolorosa.

No sintió entumecimiento o anormalidades ulteriores, por lo que es probable que no haya sido envenenado.

Por suerte no había mucha sangre, así que su vida no estaba en riesgo.

Sin embargo, su brazo derecho se sentía pesado y casi ni se movía.

—… Una emboscada, ¿eh? —dijo Kei forzosamente entre dolorosas respiraciones harapientas.

«Había sido atrapado, de manera espectacular de hecho».

Con su cara deformada por el dolor, Kei, observando al hombre flacucho (Morissette) y al hombre regordete (Rat), gruñó.

Tácticamente, fue bastante simple.

Mientras que Morissette y los otros atacaban a Kei desde el frente, Rat fue y rodeó el otro lado de la roca para quedar en la retaguardia de Kei y poder emplear entonces un ataque sorpresa.

Originalmente, Morissette jamás habría pensado que Rat sería de tanta utilidad, pero fue el mismo Rat quien acababa de salvarle la vida.

Ratrand el ‘desapercibido’.

Pese a su apariencia, era ágil, podía moverse en silencio y era capaz de usar el Sentido Sigiloso de tal forma que su presencia se vería desvanecida. Rat, el tan aclamado ‘Gordito Veloz’, se especializaba en emboscadas utilizando estas tres habilidades.

Él tenía reputación por su talento con el sigilo, especialmente por haber llegado al punto donde incluso los animales salvajes no podían prever sus emboscadas. Si hubiese sido capaz de usar armas de larga distancia como un cuchillo arrojadizo o un arco de manera efectiva, entonces es probable que él habría estado a la par con Morissette como asesino.

—¡Qué lento eres Rat! ¡¿Qué carajo estabas haciendo?! —criticó Morissette.

Le gritó a Rat, el hombre que acababa de sacarlo de su apuro.

Rat observó a Morissette con una mirada de simpatía y lastima— … Es sólo que ustedes son muy rápidos —respondió Rat sin agitarse o desanimarse. Frunció levemente la ceja ante el montón de cadáveres regados en el lugar—, ni siquiera ha pasado un minuto completo, ¿sabes?

Morissette frunció el ceño ante la remarca y se detuvo. Pensando en ello, Rat tenía la razón.

La pelea con Kei fue tan intensa que él ya no podía decir cuánto tiempo había pasado. En realidad solamente una cantidad de tiempo sorprendentemente pequeña había transcurrido.

—… Tienes razón.

Morissette murmuró un callado «Perdón» y respiró profundamente mientras cerraba sus ojos e imaginaba las caras de sus subordinados caídos.

Sólo por una persona.

Ellos pagaron un gran precio por solamente un oponente.

—… Este tipo… es demasiado fuerte —susurró Morissette, irritado.

Este extraño muchacho que parecía ser alguien proveniente de las llanuras herbosas.

Su habilidad con el arco, su esgrima y su fuerza, todas estaban en otro nivel. Morissette sólo podía verlo como un monstruo.

«Sin embargo, su hombro estaba herido y ya no podía manejar su arma adecuadamente».

Por las duras perdidas que obtuvimos, como mínimo, esta cantidad de daño era de esperarse, pensó Morissette.

Hasta este punto, en su línea de trabajo, Morissette y Rat victimizaron numerosos guardias de caravanas mercantes con sus ataques sorpresas.

Sin embargo, Rat prefería no usar venenos debido a un gran temor de envenenarse a sí mismo.

Hasta donde Morissette podía recordar, han pasado muchos años desde que el primer ataque de Rat fuese esquivado. Probablemente él tampoco usó ningún tipo de veneno esta vez. Pero, incluso si no mató a Kei, su brazo dominante estaba incapacitado. Solamente eso era suficiente para tomar la delantera.

La parte triste era que incluso si ellos matasen a Kei y le robasen sus pertenencias, no sería suficiente para equivaler el gran precio que tuvieron que pagar.

«Con solo matar a Kei ya no era suficiente para satisfacerlo».

Para vengar a sus subordinados y para satisfacer a su propia cólera, decidió matar a Kei de la manera más dolorosa posible.

Después terminada su plegaria silenciosa por sus subordinados, se giró para burlarse de su antiestético enemigo. Ahora, dando por fin el primer paso.

En ese momento, se escuchó un sonido parecido a carne friéndose sobre metal.

—¡¡¡¡¡¡¡Itteeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!! º

Japonés. Y, gritos.

Fue un grito a pulmón, lo suficientemente fuerte y ruidoso para sacudir el mismísimo aire. Enfrente de Morissette, Kei gritó mientras algo como vapor blanco se levantaba vigorosamente de su hombro derecho.

Naturalmente, las mandíbulas de Morissette y Rat cayeron y sus ojos se abrieron de par en par ante la repentina escena.

Kei estaba ajeno a ellos mientras temblaba y sufría de espasmos, gritando por el extremo dolor. Pero dichas palabras no podían ni empezar a describir cómo se sentía.

Era como si le restregaran sal en su herida y cada célula fuese explotada una por una.

Se sentía como si su piel estuviese siendo levantada con una hojilla, de abajo a arriba y luego como si sus nervios fuesen sacados por unas pinzas candentes.

Su enfado, su odio y su impaciencia, todo eso fue lanzado a lejos, muy lejos. Lo rugió. Era lo suficientemente doloroso para hacer que su visión pasase a ser blanca.

En la mano izquierda de Kei había una botella de vidrio vacía.

Era una Poción Superior.

Eso fue lo que restaba de la poción que Aileen usó cuando se cortó su propia mano para comprobar sus efectos después que llegaran aquí y montasen el campamento.

Mientras Morissette y Rat estuvieron conversando, Kei buscó dentro de su bolsa, sacó una botella y vertió todo el contenido en su hombro.

Usar pociones para recuperarse durante momentos disparejos era común entre los mejores jugadores. Sin embargo, la escasez de pociones ya existente en el juego ahora era aun más grave en este mundo. El hecho que la actitud de Morissette y de Rat se volviera tan segura después que su hombro se lastimara lo comprobaba.

—¡Guoooooooaahhhh!

El sonido refrescante de burbujeo resonó como música de fondo mientras Kei lloriqueaba desalentadoramente sin siquiera quitarse las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

Morissette y Rat no tenían ni idea de lo que era el vapor que salía del hombro de Kei. Capaz si hubiesen tenido mejor visión nocturna habrían sido capaces de ver la herida en el hombro de Kei ser cubierta con una nueva piel blanca.

La respiración de Kei era harapienta.

—… Malditos —sus hombros se agitaron mucho con su respiración pesada mientras observaba a los bandidos frente a él. Sus figuras se reflejaban en las pupilas de sus lagrimeantes ojos inyectados de sangre. Convirtiendo todo su dolor en enojo, gritó—: … ¡Los voy a matar a los dos!

Se movió en un instante.

La pelea había abruptamente comenzado de nuevo.

El objetivo de Kei era Rat, el usuario de espadas cortas. Rat tenía una mejor comprensión en el manejo del sigilo que Morissette y si lo dejaba moverse libremente después de su reciente ataque sorpresa, se convertiría en un enemigo de temer. Por lo tanto, Kei decidió aplastarlo frontalmente.

La silueta de la capa de Kei volaba mientras el claro y distintivo sonido de la botella trasparente que volaba directamente hacia la cara de Rat silbaba por el aire. Ni siquiera había arrojado la botella; meramente la había movido con un dedo. La velocidad, la sed de sangre y el poder, todo era sin entusiasmo, pero fue esa falta de entusiasmo lo que atrajo su atención a la botella.

—¡Uh!

En la tenue luz de la fogata moribunda, Rat reflexivamente se defendió con su espada corta, golpeando la botella en el aire.

Ésta explotó en pedazos, muchos de los cuales golpearon la cara de Rat. No llegaron a tocar los ojos pero aun seguían siendo lo suficientemente filosos para cortarle la cara. Rat se estremeció soltando un—: ¿Ooh?

—¡Rat!

Kei estaba cerrando la distancia entre Rat y él mismo, así que Morissette alzó su espada hacia Kei para intentar cubrir a Rat.

Kei tomó un puñado de flechas de su carcaj con su mano derecha y las arrojó hacia Morissette con un tiro bajo.

—¿¡Eh!? —gritó Morissette, impactado.

El ataque no tenía ningún objetivo en particular, simplemente se basó en la fuerza. Fue tan directo que esquivar todas esas flechas sería algo difícil de hacer. Teniendo a la madera, el hierro y las plumas como las materias primas que componían a las flechas, ellas eran lo suficientemente pesadas. Adicionalmente, con la buena calidad de sus flechas, solo con empujar estas flechas sobre su piel sería suficiente para penetrarla. Y ellas habían sido arrojadas con la fuerza de Kei.

Morissette apenas pudo cortar una flecha, pero eran demasiadas, así que salió del medio para evadir el resto, sin embargo, el dolor del corte en su tobillo causó que perdiera el balance momentáneamente y casi se cayó.

Ese momento fue fatal.

En esa brecha, Kei giró mientras se apuraba a través de la distancia y alcanzaba a Rat—. ¡Guuoooraaaa!

Rugió tan agresivamente que no podía ser considerada un intento de intimidación, e hizo un espectáculo al levantar su puño derecho sobre su cabeza.

Rat temblaba porque Kei se parecía más a un animal salvaje que a un entusiasta de pelea. A pesar de eso, levantó su espada corta por pura costumbre y se posicionó en una pose para contraatacar el golpe directo de Kei. Mientras la atención de Rat estaba enfocada solamente en su puño derecho, Kei lentamente movió su puño izquierdo y con él golpeó el pecho de Rat.

Tomado por sorpresa por el impacto, la mano derecha de Rat saltó un poco hacia arriba. Esto causó que la espada en su mano derecha interfiriera con la de su izquierda. Con ambas espadas de Rat fuera del camino, su torso estaba, sin duda alguna, indefenso.

Whoosh, el viento acompañó a la pierna de Kei mientras guiaba una patada sin misericordia directo a la entrepierna de Rat.

Un sonido enfermizo que haría que todos los pelos de una persona se levantaran, resonó. El pie de Kei había provocado que Rat se despegara del piso por un momento. Fue un golpe crítico. Rat dejó salir un chillido como el de un cochino y sus ojos casi salieron de su cabeza.

Luego, Rat gruñó. Venía el golpe directo.

Los músculos de su pómulo envolvieron el puño de Kei primero, sus huesos se deformaron, sus coyunturas se sacudieron; la mandíbula y dientes de Rat estaban quebrados. Además, para rematar a Rat, Kei puso todo su peso en un codazo pesado directo a su cara. Kei no tenía intención de esconder ni aguantar su dolor, enfado y adrenalina; fue a toda máquina. Esa fue toda la fuerza de Kei, en todos los sentidos de la palabra. La piel de Rat fue arrancada en piezas y su cara fue destruida en un instante. Parecía genuinamente el golpe de un monstruo, y Rat, quien recibió el impacto, salió volando como una pelota de goma. Incluso después que el suelo lo destrozó apenas chocó con éste, él continuó rodando. Cuando por fin se detuvo, no hizo nada más que contraerse.

—¡U, aaaaahhhaaaahhhh! —a Morissette se le escapó un grito cuando su cara se puso rígida.

Conmoción. Odio. Pesar. Lo que sentía no fue nada de eso, sólo sintió puramente terror.

«Aún no, aún no, yo todavía puedo..», tales pensamientos pasaban por su mente. «Puedo hacerlo, yo aun puedo lograrlo».

Tales cosas pensó por el simple hecho de que su enemigo estaba desarmado. Por otro lado, a pesar que el grupo de Morissette había sido aniquilado, a pesar que no era la situación ideal, a pesar que su corazón estaba roto, por lo que más queda, él aun tenía su espada larga.

Kei giró su cabeza y fijó su mirada vigilante en Morissette.

—¡¡¡A, a, aaaaahhhh!!! —gritó Morissette mientras se despertaba a sí mismo para impulsar la espada y cargar hacia delante.

Sin embargo, Kei se movió sin dudar con la intención de chocar contra él. Entre esos movimientos que eran como el movimiento del agua, Kei sacó una flecha de su carcaj mientras se tornaba hacia Morissette, y la arrojó.

La flecha se movió con la suficiente lentitud para que Morissette fuera capaz de tirarla al suelo con un sólo tajo de su espada larga. Sin embargo, Kei ya se había inclinado para recoger el par de espadas cortas de Rat.

Arrojó una de ellas tras la otra. Nuevamente, el ataque carecía de fuerza alguna. Morissette dio un giro para esquivar una de ellas y le dio un manotazo a la otra cuando ésta se acercó, pero cuando visualizó lo que Kei agarró siguiente a eso, la sangre se le drenó del rostro.

Un arco.

Un arco bermellón.

Incluso en la oscuridad de las cercanías de la extinguida fogata, el arco bermellón relució de manera hermosa y glamurosa.

Una flecha fue colocada.

El chirrido de las cuerdas del arco siendo jaladas sonaba como las puertas del infierno abriéndose por sí solas.

Estaba dirigido, específicamente, hacia él.

Ya estaba decidido.

Sudor frío bajo por el rostro de Morissette. Había tanta sed de sangre saliendo del cuerpo de Kei que se sentía como si el aire mismo fuese a incendiarse.

Rabia. Resentimiento. Emoción. Éxtasis. Autoridad.

Kei no sentía nada de eso, pero aún así su rostro se torció en algo parecido a una sonrisa.

Las esquinas de su boca se tensaron hacia arriba mientras decía—: … What do you say? ¹

Enfrentado a la pregunta Morissette intentó hacer una sonrisa servil, pero falló. Aun así, con su media sonrisa dijo—: … I’m sorry. ²

Tañido.

Casi al mismo tiempo que escuchó el sonido, la flecha atravesó su rodilla derecha.

—¡…! —Morissette gritó en silencio. Su rótula y articulaciones fueron destruidas y él perdió el control de su pierna derecha. Su pierna se dobló en el sentido contrario al que debería y él colapsó en el suelo—. … ¡ah! ¡¡Oh…!! —gritaba, su cuerpo temblaba. Él podría haberse retorcido o algo similar, pero el dolor era tan intenso que ni siquiera podía hacer eso.

Kei, sin consideración alguna por el tipo, sacó la siguiente flecha de su carcaj y lentamente la preparó.

Esperó por un breve momento.

Morissette gritaba ahogadamente, incapaz de tomar suficiente aire. Kei le dirigió la palabra una última vez—: Te daré una oportunidad. Responde a mi pregunta.

Ante esas palabras, Morissette levantó su cara llena de sudor y se le quedó viendo a Kei mientras asentía una y otra vez.

—Es una pregunta simple. Hace poco dijiste: ‘tengo el antídoto para Veneno de Esclavitud.’ ¿Eso era verdad?

—¡E, es verdad! —Morissette tartamudeó mientras obligaba su respuesta a que saliera.

—Entonces, esto quiere decir que en verdad utilizaron ‘Veneno de Esclavitud’. ¿Estoy en lo correcto?

—S, sí…

—Júralo.

La voz fría de Kei asustó al tembloroso Morissette, quien alcanzó la espada larga qué había caído cerca y la tomó por su empuñadura—. Lo juro… Es verdad…

—Dime que el veneno es ‘Veneno de Esclavitud’.

—E, está bien… El veneno es, sin duda alguna, ‘Veneno de Esclavitud’, lo ju, juro… —Morissette sujetó firmemente la empuñadura de su espada con ambas manos y dijo eso como si le rogase a Dios por misericordia.

Kei estaba seguro de no haber sentido sed de sangre proveniente de la espada. Para poder usar Sigilo es requerido estar calmado mentalmente, cosa que Kei consideró difícil lograr ahora mismo para Morissette.

Con un arma en mano, sería extremadamente difícil mentirle a Kei.

En『Demondal』, mentir tenía mucha relación con la ‘sed de sangre’.

El sistema de sed de sangre estaba en su mayor parte dividido en dos parámetros. Aunque estas no eran de grandes proporciones numéricas, los jugadores aun insistían en referírseles como parámetros; ‘Nivel de Amenaza’ y ‘Mala Intención’.

En primera instancia, el ‘Nivel de Amenaza’ era un indicativo de en cuál grado de peligro estaba el agresor.

Al menos, dentro del juego, todos los objetos que tenían alguna posibilidad de interferir con un jugador tenían un predeterminado ‘Nivel de Amenaza’.

En el caso de una persona, el valor se encontraría en lo más bajo cuando ésta no porta armas.

Sin embargo, si alguien tuviese en mano un mazo de madera, una piedra, o algo similar a eso, entonces el valor incrementaría ligeramente. Y si ese alguien sostuviese un cuchillo, una espada, u otra cosa que se consideraba ‘lo suficiente para matar’ entonces su ‘Nivel de Amenaza’ daría un salto.

Este parámetro compartía una base para varios mobs y NPC, pero eso cambiaría ligeramente para mobs con una Raza en común basándose en su estado físico tal como lo es la fuerza y el peso, si ellos usaron sus armas o sus garras, y si ellos tenían dientes o colmillos. Las cosas no vivientes, tales como derrumbamiento de rocas, deslizamiento de tierra, u otros desastres naturales tienen también un ‘Nivel de Amenaza’.

Siguiente a esto tenemos la ‘Mala Intención’, la cual refleja cuán fuerte es la sed de sangre de alguien. El propósito de este parámetro es de incrementar o disminuir en gran medida el predeterminado ‘Nivel de Amenaza’.

Por ejemplo, si una criatura con un bajo ‘Nivel de Amenaza’ incorporase una fuerte sed de sangre³ en su ataque, entonces el resultante ‘Nivel de Amenaza’ también aumentaría en gran medida.

De forma alternativa, si alguien tuviese una mente clara y estuviese en un estado de apacibilidad cuando atacase con una espada, entonces el ‘Nivel de Amenaza’ caería a cero, resultando la manifestación de una débil sed de sangre saliendo de la persona en cuestión.

Por cierto, las casualidades ocurrentes que no poseen la voluntad o intención explícita de provocar daño, tales como un derrumbe o desastres naturales, se les otorga un valor diminuto por sus ‘Malas Intenciones’ para ajustar su ‘Nivel de Amenaza’.

Adicionalmente, el parámetro de ‘Mala Intención’ es afectado en gran parte por el acto de decir una mentira.

La ‘Mala Intención’ es, en esencia, sed de sangre.

Cuando alguien dice una mentira, su mentalidad se torna en intentar engañar a alguien, lo cual es tratado como malicia o mala intención.

Por lo tanto, cuando se miente mientras se sostiene un arma, la mala intención se volverá detectable después de que ésta es traducida a sed de sangre a través del arma.

En el caso de que alguien mintiese mientras no sostenía ningún arma, donde su ‘Nivel de Amenaza’ y su ‘Mala Intención’ eran ambos bajos, resultaba en una sed de sangre tan débil que incluso Kei no sería capaz de sentir aunque usara su Sentido Pasivo.

Había un método llamado ‘Juramento’ que usaba este sistema en el juego.

Jugadores sostendrían una espada o una lanza y ‘Juraban bajo el Juramento’ cuando se quería llegar a un acuerdo, probando que ellos eran sinceros, o posiblemente como prueba de que nadie mintió.

Las personas llamadas maestros del Sigilo, tales como Kei o Andrei el Ninja, que eran capaces de jurar bajo el juramento mientras metían en una mesa de negociación con facilidad, siempre y cuando tuviesen una mentalidad calmada. Sin embargo, entre la población general de jugadores, era extremadamente raro que alguien pudiese eliminar por completo su sed de sangre a través del Sigilo, por lo que el método de ‘Jurar bajo el Juramento’ se volvió popular.

También era porque decir ‘Juro por mi espada’ creaba un ambiente muy guay.

De cualquier manera, eso era válido en el juego y era igual de válido en este mundo debido a la existencia de sed de sangre.

En el caso de Morissette, él era capaz de utilizar el Sigilo lo suficientemente bien para que personas normales no pudiesen detectar su sed de sangre, pero ahora que su pierna destrozada lo atormentaba, le era bastante difícil calmar su propia mente.

Pero ya que él había jurado bajo el juramento, con ambas manos sujetando la espada, era bastante probable que «el veneno era ‘Veneno de Esclavitud’» fuese la información correcta.

—Ya veo, te lo agradezco —Kei asintió ligeramente, aceptando el juramento de Morissette.

—E, entonces…

Morissette tuvo un pequeño rayo de esperanza.

Sin embargo, Kei se mantuvo callado mientras preparaba otra flecha y levantaba su arco— Ya no me eres necesario.

—¿¡Qu,!? —los ojos de Morissette se ampliaron sorprendidos ante las despiadadas palabras de Kei—. D, dijiste que ibas a perdonarme…

—Jamás dije que te ‘perdonaría’. Yo solamente dije que ‘te daría una última oportunidad’ —afirmó Kei, su arco chirriaba mientras continuaba hablando—: Te di la oportunidad de salir limpio, ¿no es así?

—Estas bromeando… —Morissette miró dentro de los ojos de Kei. Su rostro se tornó pálido y sus labios temblaron. Comprendió en instantes que en realidad no hubo ninguna esperanza—. Esto… está mal… —murmuró.

Con una expresión adusta, Kei dijo—: Es tú culpa por haberme engañado.

Tañido.

Lo último que pudo ver Morissette fue un destello plateado acercándose hacia él.

Y luego la parte posterior de Kei con arco en mano.

Y entonces, la ilusión de una joven muchacha inocente vestida de ropas angelicales.

Una joven terriblemente inocente con una sonrisa radiante.

Luego escuchó el sonido del agua cuando su visión se tiñó de rojo.

Perdió la consciencia.

Kei se giró y se apresuró al lado de Mikazuki, dejando atrás al caído Morissette.

El caballo explorador marrón oscuro no se movía en lo más mínimo. Kei se dejó caer sobre sus rodillas, colocó su mano sobre el cuello del caballo y llamó a su nombre. Kei se mantuvo en silencio por un breve instante antes de maldecir y morderse los labios.

Mikazuki no mostró señal de vida alguna.

Mikazuki se había convertido en una cáscara vacía. Estaba muerto; sus ojos continuaban cerrados y una pequeña capa de espuma ensangrentada salía de su boca. Lo primero que Kei había pensado cuando vio la flecha incrustada en el lateral de Mikazuki fue que, incluso si la flecha no hubiese estado envenenada, de igual forma habría sido demasiado tarde.

La forma en que su riñón y su hígado habían sido golpeados, era casi como si ese hubiese sido su objetivo desde el principio. Sin numerosas pociones, habría sido difícil mantenerlo con vida para dar paso al tratamiento médico.

—… Dolió, ¿verdad? Lo siento —dijo Kei acariciando la melena de Mikazuki.

Con el cadáver enfrente de él, sentimientos de culpa empezaron a rezumarse, pero él no contaba con el tiempo para lamentar la muerte de su caballo.

Kei rápidamente se levantó y dirigió su mirada al bosque— … Está un poco lejos para correr.

Kei frunció el ceño. En términos de estadísticas, tenía seguridad con respecto a su resistencia física, pero él sólo podía correr hasta cierta velocidad. El viaje desde Tahfu hasta aquí con Mikazuki galopando a máxima velocidad tomó un poco menos de diez minutos. ¿Sólo cuánto tardaría recorrer la misma distancia a pie? ¿Aileen sería capaz de aguantarlo?

Suspirando, Kei posó su mano derecha sobre su nuca. Estuvo inspeccionando los alrededores de su nuca durante unos momentos antes de agarrar una delgada cadena con su brazalete y pasarla por su pecho.

Al final de la cadena plateada estaba una esmeralda transparente de color verde pálido del tamaño de la uña de un pulgar.

Este era un objeto de alta calidad que costaría una fortuna por sí solo. Kei observaba como colgaba de su mano derecha antes de mover su mirada hacia el cadáver de Mikazuki.

—… Mikazuki está aquí, así que debería pasar lo mismo contigo —dijo, casi como si fuese un jugador.

『Mi dedicas al vi tiun katalizilo.』

Susurró el conjuro como si recitara un guion y besó entonces la esmeralda.

Inmediatamente después…

Jejejeje.

Escuchó una pequeña risa sorda.

No estaba seguro de dónde provenía.

Jejeje. Jejejeje.

La risa se mezcló con los susurros de las hojas en el viento.

Parecía venir de todas las direcciones al mismo tiempo.

«Kei»

Estaba en su oído.

«Vi estas vere agrabla»

Era un susurro agradable que le hacía sentir que su lóbulo se derretía.

Crac. Numerosos crujidos repentinamente empezaron a aparecer en la esmeralda colgante.

Los crujidos crecieron rápidamente en número y la esmeralda de tono verdoso empezó a tornarse de un tono blanquinoso.

No mucho después, se rompió en partículas más finas que granos de arena y voló junto al viento, fundiéndose en la noche oscura.

Después de haber presenciado el espectáculo, Kei dirigió su mirada al cielo vacío y dijo:

『Maiden vento, Siv.』

Respiró profundamente.

『Vi aperos.』(Manifiéstate)

En ese momento, Kei sintió como si algo muy importante se le fue arrebatado de su cuerpo.

 

† † †

 

Un poco después.

Un hombre cubierto de sudor llegó corriendo a Tahfu.

Era Kei.

Siendo un luchador al completo, el rebote por haber usado esa magia lo colocó a él casi en la puerta de la muerte, pero aun así corrió a toda velocidad, haciendo que llegase jadeante y sintiéndose el doble de nauseabundo y fatigado.

Sus mejillas estaban cortadas, su hombro derecho estaba empapado de sangre, y su rostro estaba tan pálido como un fantasma. Los guardias en la entrada ni siquiera fueron a buscar al alcalde de la aldea, ellos simplemente abrieron el camino sin decir una palabra.

Kei se asombró ligeramente antes de abalanzarse a la aldea. Corriendo por el camino de grava, se dirigió hacia la pequeña casa familiar de Cronen.

—¡Aileen!

¡Bang!. Cuando la pequeña puerta de la habitación se abrió de golpe, cuatro aldeanos apiñándose alrededor de una cama bajo la tenue luz de las velas volvieron la cabeza.

—¿¡C, cómo… está… Aileen!? —gritó Kei entrecortadamente.

—Kei-dono, cálmese.

Anka se levantó de la silla que estaba al lado de la cama y tomó la mano de Kei, quien estaba muy alterado, para llevarlo al lado de la cama—. Gracias a ti… pudimos salvarla.

Allí estaba, acostada sobre la cama.

Aileen yacía ahí con una expresión relajada y respirando lentamente en sueño.

—….Aah —Kei cayó de rodillas y acarició su cabello con una dulce sonrisa en su rostro.

Podía sentir su calor a través de sus dedos. Estaba viva.

«Gracias a dios».

Había muchas cosas que pensar y muchas otras que lamentar, pero de alguna forma, Aileen fue salvada.

—Gracias a Dios… Gracias… —Al mismo tiempo que suspiró aliviado, Kei se desplomó en el suelo y se vio arrastrado hacia la agradable oscuridad de la inconsciencia.

 

 

Capítulo 11. Intercambio equivalente
Epílogo

El tramo del bandolero (?) ha terminado por fin.

Es la apertura de su viaje a un mundo paralelo, aunque ésta ya superó los 100,000 caracteres (en japonés)…

Tal parece que mucha gente estaba preocupada con el hecho de que Kei no viera a través de la mentira de Morissette, así que expliqué cómo funciona el sistema de la sed de sangre.

En el capítulo 8 toqué ligeramente sobre la importancia de sostener un arma, pero parece ser que eso fue insuficiente.

Kei no logró ver a través de la mentira de Morissette porque éste último soltó su arma antes de postrarse a sí mismo. Por esto mismo, casi no salió una pizca de sed de sangre.

 

 

 

 

Siv(limpia)

Ilustración de Siv, yey

 


Notas
:

0– Esto lo ven así ya que es un recordatorio de que los personajes pueden expresarse en otros idiomas, aunque estén en ese mundo. El que Kei diga ‘duele’ (o « Ite », el cual representado en Kanji se vería así ‹ 痛い ›) lo prueba,
1– “—… ¿Qué dices?” —> En el texto en japonés esto estaba escrito en inglés, es otro recordatorio sobre el hecho que las conversaciones son hechas en su mayoría en inglés;
2– Lo mismo que se explicó en la nota 1 🤷‍♂️;
3– Sed de sangre: Aunque, el TI(Traductor Inglés) dice que debería ser una ‘mala intención’, lo que estaba escrito en japonés se traduce como esto mismo, sed de sangre. En mi opinión, tiene sentido que diga “bloodlust” (sed de sangre) y no “Ill Intent” (Mala intención). Quiero decir, ya se explicó en lo que acaban de leer, ¿no creen? 🤔;
4– Por si se lo preguntan, están hablando en esperanto. Se trata de una lengua que fue creada artificialmente por Zamenhof con la intención de construir un sistema de comunicación universal;
5– Según GT, estos últimos diálogos están escritos en finlandés, pero recientemente confirmé que es esperanto lo que hablan;
6– Si tienen curiosidad sobre lo que dicen les daré una traducción aproximada (mediante GT, ya que no sé nada de esperanto ni de finlandés) para mayor entendimiento de lo que sucede. Entonces, en orden de lo que decían:

— Te otorgo este catalizador (Kei)
— Kei, qué agradable. (Siv)
— Doncella del Viento. Manifiestate/Muestrate. (Kei)


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