Súper Gen Divino – Capítulo 16: Escorpiones Venenosos Cristalinos


Han Sen tras reunirse con Su Xiaoqiao, después de alejarse, guardó su armadura de la bestia antes de regresar con el dinero al Refugio Armadura de Acero. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de entrar por las puertas de la ciudad, se encontró con una cara familiar.

Han Hao, quien estaba a punto de salir de la ciudad, miró con sorpresa a Han Sen.

“¿Qué? Han Hao, ¿conoces a este demonio destructor de culos?” Todos los que iban junto a Han Hao reconocieron a Han Sen, mientras miraban a Han Hao extrañados.

“No, reconocí a la persona equivocada, vámonos”. Han Hao se quedó atónito por un momento mientras tenía una expresión de vergüenza.

Pasó de largo sin ni siquiera saludar a Han Sen.

Han Hao se sintió muy desafortunado, no esperaba que Han Sen también estuviera en el Refugio Armadura de Acero, ni que fuera el Demonio Destructor de Culos. Si se extendía que él era el primo del famoso Demonio Destructor de Culos, no sabía cómo iban a tratarlo Shen Tianzi y Qin Xuan.

Han Sen se rió para sí mismo, pero no expuso a Han Hao. Ya que Han Hao no quería reconocerlo, ¿por qué debería sabotearlo?

Una vez que regresó a su habitación con los dos millones, Han Sen dejó El Santuario de Dios y se fue a su casa. Se puso en contacto con el abogado Zhang y le pidió que arreglara el problema de la casa ancestral. Llevo a cabo todo de acuerdo a los procedimientos establecidos en caso de que su tía volviera a causar problemas.

Después de acabar con todo, Han Sen se sintió mucho más relajado. Todo iba a mejorar, una vez que ganara más dinero podría enviar a su hermana a una escuela privada. Lo que ella iba a aprender allí sería mucho mejor que la educación básica, especialmente en algunas de las escuelas privadas donde podría aprender artes genéticas antiguas.

Sin embargo, para poder entrar en una escuela privada, aparte del dinero, la familia del alumno además debía tener estatus. Han Sen necesitaba completar su primera evolución y obtener el rango de noble antes de poder enviar a Han Yan a una escuela privada.

“Un rango noble no va a ser muy difícil para mí. Ni siquiera un noble divino es demasiado difícil.”

La puerta de la habitación de Han Sen estaba entreabierta, Han Yan asomó su cabeza, vestida con pijama de pétalos de flores y sosteniendo una muñeca en su mano mientras buscaba a Han Sen.

Cuando vio a Han Sen acostado en su cama, Han Yan corrió con su muñeca y saltó a sus brazos.

“Pequeña, ¿por qué no estás aún durmiendo?” Han Sen le pellizcó su nariz.

“Yan quiere escuchar un cuento del hermano. No me has contado ningún cuento últimamente. Todos los días vengo a buscarte pero no estás en casa. Yan te echa mucho de menos.” Dijo Han Yan al borde de las lágrimas.

Han Sen sonrió amargamente. Desde que entró en El Santuario de Dios, prácticamente no pasaba tiempo con Han Yan, lo que le hacía sentir culpable.

“Ya que Yan se comporta tan bien, el hermano mayor te contará una historia.” Han Sen llevó a Han Yan a su habitación, abrió un libro de cuentos y leyó: “Hace mucho tiempo…”

Han Sen regresó a El Santuario de Dios y se preparó para capturar a una bestia primitiva para hacerla evolucionar. El que en solo medio mes se transformase en mutante era simplemente increíble.

Sin embargo, lo que Han Sen quería saber era cuánto tiempo llevaría evolucionar a una bestia divina.

Una bestia mutante era fácil de cazar en las afueras, pero una bestia divina era simplemente imposible. En el caso del espíritu de la bestia Asesino Sanguinario, si no hubiese sido por la gran cantidad de gente que la rodeaba y lo atacaba, si hubiera sido Han Sen en solitario, no sólo no hubiera sido capaz de matarlo, sino que seguramente habría sido asesinado por él.

Han Sen acaba de salir de su habitación y justo cuando estaba a punto de entrar en el callejón, una mano tiró de él hacia atrás.

Han Sen se giró para ver a Han Hao. Han Hao lo llevó a un rincón y le dijo: “¿Cómo causaste tantos problemas? A penas acabas de entrar y ya te has enemistado con Qin Xuan y Shen Tianzi.”

“No lo hice a propósito…” Dijo Han Sen con calma.

“No me importa. Tienes que ser responsable de tus errores y no arrastrar a otros. La próxima vez no le comentes a nadie que soy tu primo ni que me conoces. Acabo de entrar en el refugio y tengo un futuro brillante, no quiero destruirlo como tú.” Han Hao miró fijamente a Han Sen.

“Claro. No diré nada.” Han Sen sabía que después de que su situación familiar se deteriora y lo enviaran a la educación pública, Han Hao no tenía esperanzas de que Han Sen fuera útil, y naturalmente no lo ayudaría.

“Bien, será mejor que no lo digas a nadie que me conoces.” Han Hao se lo recalcó a Han Sen y se fue con cuidado, temeroso de que alguien los viese juntos.

Han Sen salio del Refugio Armadura de Acero, y caminó en dirección a la cordillera. No planeaba matar a ninguna bestia de cobre, ya que consumir más no ayudaría a mejorar su cuerpo. Quería matar otras bestias primitivas y seguir evolucionando.

La elección de Han Sen en esta ocasión fue el “Pozo sin Fondo”, una cueva en un rincón de la cordillera donde habitaba un escorpión venenoso cristalino.

Debido a que el Pozo sin Fondo era muy oscuro, y tenía muchos caminos estrechos, incluso si uno traía dispositivos de iluminación, seguía siendo difícil encontrar a los escorpiones venenosos cristalinos escondidos en las grietas.

Si a uno le picaban, aunque tuviera cien puntos primitivos, moriría entre tres y cinco minutos.

Así que había poca gente que los elegiría para cazarlos. Sin embargo, Han Sen tenía la armadura del Escarabajo Divino de Caparazón Negro, complicando que los escorpiones le picaran, minimizando los riesgos de cazarlos.

La razón por la que eligió los escorpiones fue, en primer lugar, para evitar ser visto y, en segundo lugar, porque eran pequeños y fáciles de traer de regreso, a diferencia de los más grandes, que, aunque sólo matase a uno, sería difícil de llevar de regreso al refugio.

Otra razón era que si obtenía un espíritu de la bestia, sería invaluable. El veneno de la picadura o armas similares de los espíritus de la bestias tipo aguijón tenían una gran capacidad de penetración, además de ser altamente venenosas.

Aunque sólo era un espíritu de la bestia primitivo, su valor era similar al de un espíritu de la bestia mutante.

Han Sen caminó hasta la abertura del pozo sin fondo, confirmando que no había nadie alrededor antes de invocar su armadura y entrar en la cueva.

Como las herramientas tecnológicas no funcionaban en El Santuario de Dios, Han Sen trajo una antorcha hecha por sí mismo que podía iluminar hasta 3 metros. Había rocas que reflejaban la luz, haciendo que la iluminación fuese más pobre y dificultaba ver a los escorpiones venenosos cristalinos escondidos en las rocas.

“¡Maldición!”

Tras poco tiempo caminando Han Sen sintió que algo le golpeó en su pie. Vio a un escorpión de jade azulado usando su aguijón tratando de apuñalar su pierna.

 

 


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