The Wandering Inn – 1.06


Buenas a todos! Aquí White Wind~ Hoy por fin les traigo la continuación de esta hermosa historia que se pone cada día mejor~ Lamento por ser tan lento para traducirla pero actualmente HTK es mi proyecto principal y no puedo dejarla de lado. Usualmente les traigo los capítulos en PDF pero decidí simplemente hacerlo así esta vez.

Este cap tuvo 4k palabras @-@ me tomó mucho rato poder terminarlo, espero que les agrade. Díganme qué opinan sobre el final 😡

Esta es una obra original por Pirateaba, autora de la novela. Por favor apóyenla en sus páginas oficiales~ Nosotros solo tomamos responsabilidad y reclamamos autoría de las traducciones solamente.


 

Erin despertó con su espalda apoyada en la puerta de la posada. Por otro lado, su cuello dolía y su mano le ardía. Era de mañana.

“Ow.”

Ella sostuvo su mano, pues estaba doliendo –

“Se siente como si estuviese peor que ayer. Lo cual es probablemente mi imaginación.”

Ella se sentó en lo que acurrucaba su mano por un minuto entero, luego, ella recordó la razón por la cual ella estaba sentada ahí e inmediatamente se paró.

“¿Esqueleto? Goblins.”

¿Dónde estaba el esqueleto? Erin se paró y cojeó hasta llegar a una mesa. Ahí, dos dagas sobre su superficie.

“A este paso voy a tener que comenzar una colección”

Erin se murmuró para sí misma en lo que tocaba el mango de las dagas con uno de sus dedos. Esto probó que ella no estaba soñando.

“¿No hay esqueleto? Ningún problema entonces. Espero.”

Ella suspiró y luego comenzó a oler algo.

“¿Qué es ese olor?”

Algo olía muy mal, olor que provenía de la cocina. El instante en que Erin abrió la puerta, ella gruñó en voz alta.

El pescado yacía todavía en la tabla para cortar, cubierto en sangre seca y oliendo en plena luz del sol. Apestaba. De hecho, olía peor que una peste cualquiera.

“Esto. Esto es asqueroso.”

Erin miró al pez por unos cuantos segundos más, pues ella tenía absolutamente cero deseo de tocarlo. Por otro lado…

Unas cuantas cosas negras se arrastraron y salieron de la boca del pescado. Erin miró a las pequeñas cosas negras, le entró el asco y luego salió corriendo hacia afuera antes de vomitar. Ese fue el comienzo de su día.

__

¿Cómo te deshaces de un pez? Erin lo puso afuera en el suelo y lo miró.

“Podría enterrarlo… Si tuviera una pala. Y podría quemarlo… Si tuviera una forma de hacer fuego. O… podría dejarlo ahí.”

Ella caminó por al menos unos quince minutos antes de que estuviera segura de que se encontraba lo suficientemente lejos de la posada. Luego Erin tiró el pez fuera de la tabla de cortar sin ningún tipo de ceremonia ni nada. Eso fue un error.

En lo que el pez cayó al piso, este explotó. Algo dentro del pez se rompió o se estrujó, y de repente un enjambre de pequeños insectos negros y verdes salió del cuerpo del pez por todos los orificios posibles. Erin le tomó una mirada, gritó y salió corriendo. A estas alturas ya se estaba volviendo buena en ello.

__

Le tomó un buen tiempo antes de que ella pudiese reunir el valor para regresar. Y aun así, era solo para entrar, tomar la tabla y luego correr al arroyo.

“Ew, ew, ew.”

Erin enterró la tabla de madera en el agua y observó como las entrañas del pez y los insectos eran arrastrados por la corriente. Ella no tenía objeción alguna en relación a las entrañas del pez. Bueno, no tanto como los insectos vivos que se mantenían agarrados obstinadamente a la madera.

“Tu. Sale.”

La tenaz mosca parecía tener la fuerza de diez bichos porque se rehusaba a que la corriente la arrastrase. Era negra con un trasero–abdomen verde, y se veía como nada que Erin hubiese visto antes.

“Otra criatura extraña. Genial.”

De mala gana ella observó en más detalle. Conocer al enemigo, ¿no? Ella supuso que era una buena idea conocer el bichito.

“Eso definitivamente es un bicho. Y es muy feo…”

Swish. Swish. El bicho seguía agarrado a la tabla mojada a pesar de los mejores intentos de Erin de poder quitarlo de encima.

“¿…Por qué tiene cuatro patas? Creí que los bichos tenían seis.”

Molesta, Erin finalmente sacó la tabla de cortar fuera del agua. El insecto abanicó sus alas en lo que la miraba. En realidad era más como un escarabajo, excepto que su espalda estaba brillando en un color verde. Era como una mezcla entre una monstruosa luciérnaga y un escarabajo. Mejor que una cucaracha, pero solo había forma de tratar con bichos como esos.

Erin contrajo su dedo y luego le dio al bicho un buen golpe con el dedo. Explotó.

El abdomen verde del insecto explotó y salpicó un líquido verde por todos lados en lo que el resto del bicho caía al río. Erin parpadeó en lo que el líquido verde cubría la tabla de cortar y caía al agua.

Algo del líquido cayó en el brazo de Erin.

“Ahh! Owowowowowow!”

Su brazo inmediatamente fue sumergido en el agua. Fue una reacción instintiva pero hizo que el dolor se desvaneciera. Aun así, Erin frenéticamente comenzó a masajearse el área hasta que el dolor ardiente se fuera por completo.

“Moscas acidas. Okay, eso simplemente está mal.”

__

Su piel se encontraba roja y adolorida debido al corto contacto que tuvo con el ácido, pero dentro de todo ella estaba bien. No obstante, ella aun así se limpió a sí misma y la tabla de cortar hasta que ella sintiese que estuviera completamente limpia. Esto fue menos divertido porque Erin ahora estaba observando por cualquier tipo de sombra extraña en el agua.

“Genial. Mi brazo me duele y ahora mi mano me duele.”

Erin miró al pez muerto en lo que ella caminaba de regreso a la posada. El cadáver del pez tenía un enjambre de aquellas pequeñas moscas ácidas. Seguramente estaban poniendo huevos dentro del pez o haciendo algo igual de divertido.

Por un instante, Erin consideró arrastrar el pez al arroyo y dejar que todos esos insectos se ahogaran. Luego ella consideró qué pasaría si todas las moscas aterrizaban sobre ella y explotaban.

“Cierto. Bueno, solo se puede hacer una sola cosa en una situación como esta.”

Erin levantó uno, luego ambos dedos del medio. Su mano derecha herida le dolía como si fuese el mismísimo fuego, pero aun así la hizo sentirse mejor.

“Esto es para todos ustedes.”

Luego ella regresó a la posada.

__

“De verdad debí haber traído un balde conmigo.”

Erin reposó sus ojos en los ingredientes alineados en el mesón de la cocina. Su estómago estaba gruñendo y se encontraba de ánimos para comer, sin embargo, ella no quería otro desayuno, almuerzo y cena constituyendo solo fruta azul. Hoy ella se encontraba con ánimos de pan. Pan recién hecho.

Desafortunadamente eso requería agua y Erin a estas alturas no quería devolverse al arroyo y volver con un pesado balde con agua. Pero ella necesitaba agua. Ella lo sabía. De alguna forma lo sabía.

¿Acaso era instinto? Erin frunció el ceño y se noqueó su cráneo como si fuese una puerta. Ella nunca había hecho comida, no comida de verdad. Bueno, ella había cocinado macarrones con queso y se había preparado ramen instantáneo antes pero eso no contaba. Además, eso provenía de microondas y hornos también, entonces… ¿Por qué ella sabía que para hacer pan ella necesitaba harina, aceite, sal, azúcar, levadura, y un poco de agua? Tenía que ser magia.

O una habilidad.

¿Así que [Cocina Básica]?

Erin observó la tabla para cortar recién lavada. Sí, todos los ingredientes estaban aquí. Tenía sentido; pues esto era una cocina. Las cocinas tienen ingredientes. Por ende, ella podía hacer pan. O masa al menos. Para hacer el pan ella necesitaba cocinarlo en un horno, por suerte, la cocina tenía un viejo horno a mano el cual, de acuerdo a los instintos de Erin, ella podía utilizar. Pero para usar el horno ella necesitaba fuego.

Ella no tenía idea de cómo hacer fuego.

Cualquier habilidad que ella tuviera relacionada con como cocinar, esta no se extendía a cómo hacer fuego. Erin miró de reojo la vacía chimenea dentro del horno y comenzó a pensar.

“Palos. Se ponen los palitos juntos. O piedras.”

Ella comenzó a mirar a su alrededor. Ella tenía madera. El lugar tenía bastantes sillas y mesas. Lo que no tenía eran cerillos o un encendedor por lo menos. O tal vez un tarro lleno de gasolina o un lanzallamas.

Erin se devolvió a la cocina. Tenía que haber algo que pudiera usar para crear fuego en este lugar. ¿De qué otra forma iba a cocinar cosas?

“Cierto. Tiempo de esculcar. Sé que vi una repisa llena de cosas extrañas en alguna parte…”

Ella volvió a revisar las repisas una por una. En su primera búsqueda a través de la cocina ella había puesto todo lo que era vagamente útil o no oxidado en la alacena junto a la comida.

“Vamos a ver. ¿Sartén? No. ¿Tenazas? No. ¿Una sierra? ¿Por qué una cocina necesita una sierra?”

Erin puso la pequeña sierra de mano a un lado y luego entrecerró los ojos. Detrás de eso había algo que ella todavía no lograba descifrar. Bueno, dos cosas. Había una roca y algo más, algo raro.

“Es eso… ¿Una herradura?”

No. Era muy pequeño como para ser una herradura, además, tenía la forma incorrecta. A menos que este mundo tuviera unos caballos muy raros y pequeños claro está. Pero aun así, ¿Por qué tener herraduras en una cocina?

“A menos que comieran caballos.”

Erin miró la cosa que parecía herradura. Ella miró la roca. Lentamente ella deslizó la roca a lo largo del chispero y vio como las chispas volaron.

“Huh. Así que así se ve el pedernal y el chispero de verdad. ¡De verdad se parece al de Minecraft!”

Erin se detuvo. Suspiró y luego se abofeteó a ella misma con gentilesa.

“Soy una idiota.”

__

El chispero y el pedernal eran en realidad bastante divertidos de usar. Mientras no quemaras la incendiable posada de madera que se encontraba a tu alrededor por accidente claro está.

Erin se asomó a la gran chimenea y luego comenzó a utilizar con torpeza el chispero y el pedernal nuevamente.

“Hierba seca… listo. Silla rota… listo. ¿Fuego?”

Ella deslizó el pedernal a lo largo del chispero rápidamente y luego se alejó en lo que las chispas volaron.

“Ow, ¡Caliente!”

La lluvia de chispas descendió en la hierba seca como un enjambre de luciérnagas enojadas. Luego, los materiales se prendieron en llamas en diferentes lugares antes de que el fuego creciera.

Erin sostuvo su aliento. Luego ella exhaló, soplándoles a las pequeñas llamas como había visto que los exploradores hacían en la tele.

“Rayos, se apagó.”

Ella volvió a darle al chispero y al pedernal. Esta vez dejó que el fuego creciera un poco y no le soplo. Lentamente, el pequeño fuego creció. Ella alimentó la pequeña flama pedacitos de manera y luego sonrió.

“¡Fuego! Pueden llamarme Prometeo… Prometea.”

El calor que ella estaba recibiendo por delante se volvió un tanto demasiado por lo que Erin se arrinconó un poco más atrás. Pero ella estaba sonriendo. Bueno, ella estaba sonriendo hasta que se sentó en su mano mala.

“Okay. Dolor. ¡Pero ahora puedo hacer pan! Tengo todos los ingredientes. ¿Cierto? Cierto. Solo necesito harina, levadura, mantequilla, un poquito de sal y ––”

Erin suspiró.

“Oh cierto. Agua. Genial. Bueno, simplemente puedo ir y conseguir un poco. No es como que tenga un tiempo límite o algo––”

Ella observó el fuego que acababa de hacer.

“Rayos.”

__

Al final, Erin dejó que el fuego simplemente quemar en lo que iba a buscar agua. La chimenea estaba hecha de piedra, y la cocina también. Las chances de que una chispa suelta volara todo hasta la habitación central eran remotas. Aun así, Erin se sentía nerviosa.

“Así es como comienza, ¿no? Dejas la chimenea prendida mientras te vas de vacaciones por unos días y luego lo primero que escuchas es que tu posada se incendió. Típico.”

Erin suspiró en lo que caminaba. Ella se volvió a preguntar si estaba en problemas o no, o en cuantos problemas al menos. Después de todo, ella recién había creado fuego, cierto, pero eso era bastante básico incluso para humanos primitivos. Qué iba a––

Un tumulto de hierba se movió un poco más adelante. Erin lo miró. ¿Acaso era parte de la hierba? Levantó su cabeza y la miró de vuelta. No era la hierba para nada. Era––

Algo explotó desde dentro de la hierba. Erin gritó, agitó sus brazos con locura con su cubo y luego se cayó. El gigantesco pájaro con alas de cuerpo y un pico más largo que su brazo tomó vuelo directamente hacia el aire con un alarido revienta tímpanos.

“Oh. Oh wow.”

Erin se sentó en el suelo mientras lo veía.

“¿¡Es eso un pterodáctilo!? No puede ser.”

Se veía como uno. Mientras que Erin solo veía como su espalda desaparecía rápidamente, el ave tenía una cierta… cualidad de ser una criatura de no tener plumas. Sin embargo, mientras que los antiguos pájaros jurásicos que Erin había visto en imágenes en los museos eran cafés y planos, esta ave era de un color verde claro y tenía marcas rojas.

“Dinosaurios camuflados. Ahora he visto de todo.”

Erin sacudió su cabeza y volvió a mirar al cielo. Luego, sacudió su sucia camiseta y pantalones en lo que se paraba.

“Debo lavar estos en algún momento. Pero eso significaría caminar desnuda. ¿Es eso un problema? ¿Y qué es ese olor?”

Algo olía realmente horrible. Erin se tapó la nariz en lo que fruncía el ceño poco antes de tratar de averiguar de dónde venía el hedor. Estaba en el piso en alguna parte. Erin caminó diez pasos y encontró un nido.

“Huh. Supongo que sin muchos árboles los pájaros se vuelven holgazanes.  Pero qué nido más grande y qué rayos eso que está dentro––”

Erin dio un paso adelante y miró dentro del nido antes de cubrirse la boca. Ella se atragantó y tomó aire en lo que respiraba profundamente.

“Okay. Al menos ya sé a dónde van a parar todos los pájaros normales. Dentro de los pájaros dinosaurio.”

Alejando sus ojos de los espeluznantes restos, Erin se dio media vuelta para irse. Dio dos pasos y luego se caó.”

“Ow.”

Erin se paró y luego acarició su mano herida en lo que deseaba que el mundo explotara. O ella por lo menos. Luego, ella se agachó para ver con qué se había tropezado.

“¿Huevos?”

__

Los baldes podían sostener cosas. Idealmente sostenían agua, pero también podían ser usados para huevos. También podían sostener huevos en agua, así que eso la salvaba de tener que hacer dos viajes.

Aun así era bastante cansador tener que arrastrar el balde a través de la planicie. Erin inhalaba y exhalaba con dificultad además de quejarse constantemente en lo que arrastraba el balde lleno de agua y huevos por el camino.

“¿La gente solía hacer esto todos los días? Por eso inventaron la plomería, sabes? ¿Quién rayos pone un arroyo tan lejos de la posada? ¿Qué no saben lo que es un pozo?”

Ella siguió gruñendo hasta que por fin llegó a la posada. Una vez ahí, Erin tuvo que apoyarse en la puerta mientras jadeaba como un perro por un tiempo antes de sentirse mejor. De repente, ella notó un cartel colgado junto a su nariz un poco antes de entrecerrar los ojos para tratar de leer lo que decían las letras gastadas.

“Huh. ‘¿Cerrado?’ ¿Eso es español?”

No era español. Las letras eran definitivamente no del español. Pero Erin las entendía de todas formas.

“Raro. Pero conveniente. ¿Quién necesita el traductor de google cuando tienes rareza-mágica?”

NT: Necesito la rareza-mágica.

Y esto al menos pudo confirmar las sospechas de Erin.

“Esto era una posada antes, solo que alguien la abandonó.”

Ella puso sus dedos a la altura de sus labios de forma pensativa y luego concentró su mirada en el cartel que yacía colgado. La cuerda se veía raída y gastada pero parecía firme todavía.

“…Bueno, el que se lo encuentra se lo queda.”

Erin abrió la puerta de la posada con una patada y arrastró el balde hacia adentro. Sin embargo, Erin se detuvo y se devolvió hasta donde se encontraba el cartel.

Fue un capricho repentino. Erin dio vuelta el cartel para que este ahora dijera ‘Abierto’.

“Ahora, ¿Dónde puedo conseguir un pedazo de tiza para escribir ‘No se permiten Goblins’?”

Bueno, esa era una pregunta para más tarde. Ahora mismo Erin estaba más preocupada por su preciosa agua. Tenía agua. Había arrastrado el agua con mucho esfuerzo todo el camino hasta aquí. Ahora tenía que encontrar un lugar para guardar el agua. El balde era un buen lugar, pero también era un tanto pequeño y definitivamente no muy útil como un contenedor de largo plazo. Estaba goteando un poco. ¿Entonces donde más podía ponerlo?

Erin deambuló hasta la cocina.

“Bueno, aquí hay un calderón.”

En realidad era una olla, pero se veía como un calderón. En realidad era ambas cosas al mismo tiempo. El punto era que podía contener el agua. Desafortunadamente eso significaba que el calderón iba a tener que ser limpiado primero.

Erin trató de usar la menor cantidad de agua posible pero la olla era muy grande y estaba llena de polvo y el balde era finito. Ella eventualmente se quedó sin agua y tuvo que hacer otro viaje de vuelta. Y luego otro más.

Cuando el calderón estaba finalmente lleno de agua y lo suficientemente limpio para poder contener dicha agua, Erin ya estaba lista para asesinar algo. Como los huevos.

Ella caminó con pasos muy fuertes a la cocina antes de quedarse mirando las cenizas de color gris en la chimenea. Ella gruñó.

“Me ocuparé de ti luego. Ahora, necesito masa.”

Hacer la masa era fácil. Solo tenías que combinar un montón de cosas y Erin tenía un montón de cosas para combinar. Pero una idea se le vino a la mente en lo que miraba a los ingredientes que tenía.

El pan tomaba un rato en hornearse. El pan necesitaba que inflarse y hacer un montón de cosas complicadas de acuerdo a su habilidad de [Cocina básica], además, para ser honestos, eso era más o menos todo lo que podía hacer con los ingredientes que tenía a mano. No podías hacer mucho con un poco de harina, ¿cierto? ¿Pero huevos? Los huevos cambiaban todo.

Erin miró de reojo la harina, luego la mantequilla y la sal. Su mirada volvió a caer en los huevos antes de que se entrecerraran.

“Olviden el pan. Es hora de hacer un poco de pasta.”

__

El tazón para revolver estaba lleno de harina, una pizca de sal, un poco de agua y mantequilla. Aceite sería mejor, pero Erin no tenía aceite por lo que la mantequilla iba a tener que funcionar. Ella sonrío, pues esto era fácil. Luego, ella abrió un huevo.

Una larga y brillante yema cayó sobre el tazón. Los huevos de las gigantescas aves jurásicas eran al menos tres veces más grandes que los huevos de aves normales. Eso podía hacer mucha pasta, sin embargo, había una sola cosa que era muy diferente en estos huevos.

“Oh. Oh dios. ¿Por qué tienen líneas rojas––?”

Erin se cubrió la boca.

“Estaba vivo. Había un bebe dentro.”

Su estómago se revolvió. Pero no había anda en lo que ella pudiera vomitar. Erin tomó unas cuantas bocanadas de aire y trató de pensar.

“Cierto. Los huevos normalmente tienen que romper el cascarón. Cierto. Esto no es una tienda así que obviamente deberían haber cosas vivas – pero deben ser huevos nuevos… no pollitos a medio nacer, ¿cierto?”

Ella miró el resto de los huevos con cuidado. ¿Cierto?

__

Erin se limpió la boca en lo que amasaba la masa. No había vomitado pero su estómago seguía molestándole por toda la matanza que ella había hecho. Si es que esa era la palabra para lo que ella había hecho.

“Lo lamento pollitos dinosaurio, pero de verdad necesito comer y ustedes se veían tan ricos y amasables.”

Ella golpeó la bola de masa con gentileza. Con esto ya había terminado de amasar y ahora era tiempo de aplastarlo todo y cortarlo en forma de pasta.

Para su satisfacción, Erin apenas hesitó cuando volvió a agarrar el cuchillo pero sí se tomó el tiempo de limpiarle la sangre antes de comenzar a cortar. Y aunque le tomó un poco de tiempo cortar todo ya que estaba trabajando con una sola mano e intentó mantener sus dedos fuera del camino del cuchillo, ella eventualmente tenía una pila de largos y delgados fideos listos para ser cocidos.

Erin sostuvo la primera manga de fideos crudos sobre el agua hirviendo en la olla.

“… y ahora a la olla.”

Los fideos cayeron con un gran chapuzón, causando que Erin gritara en pavor por un segundo y saltara lejos del lugar.

“¡Caliente!”

Cuando ella terminó de llamarse idiota a sí misma ella solo se sentó y esperó. La pasta no se iba a demorar mucho, luego solo iba a tener que agregar un poco de mantequilla, un poquitito de sal y luego a gozar. Ese era un buen plan.

“Una lástima que no tenga algo refrescante para beber también. Un sabroso vaso de juego iría bien con la comida. Pero tú sabes, no es como que yo… pueda…”

Erin se paró. Caminó de vuelta a la sala principal y comenzó a mirar a su alrededor.

La pila de frutas azules estaba todavía ahí donde ella las había dejado. Sus ojos se enfocaron en lo que ella las miraba. Erin se acarició la barbilla en lo que pensaba.

“¿Jugo azul?”

Ella sacudió su cabeza.

“Nah. ¿Jugo de frutazul? Así está mejor.”

__

Fue un proceso bastante desordenado, pelar cada fruta azul y luego tener que machacar la fruta y hacerla jalea. Y obviamente hay que tener en cuenta el viaje obligatorio que tuvo que hacer para ir a buscar agua y agregarla a la mezcla, sin mencionar que también tuvo que limpiar los vasos, platos y el servicio. Después del enésimo viaje al arroyo, los brazos de Erin se sentían como si se le iban a caer. Pero eso estaba bien porque ahora ella tenía algo para tomar.

“¡Mm! ¡Dulce! ¡Esta cosa es como jarabe! ¡Jarabe con trocitos! O… más bien es como un smoothie.”

Erin dejó la jarra de jugo de frutazul en la sala principal y se fue a revisar los fideos.

“Hm. Masticables. ¡Sabrosos! La pasta es la mejor comida en todo el mundo.”

Sus ojos se volvieron un tanto brumosos. Erin se los frotó con su antebrazo rápidamente y luego creó un enorme plato de fideos.

“Hm. Tenedor… ¡tenedor! ¿Me falta algo?”

Ella sintió como que algo faltaba, pero–– Ella llevó la comida a la sala principal de todas formas y se sentó.

“¿Quién iba a pensar que levantar tantas cosas con una sola mano iba a ser tan difícil? O sea, todo en realidad es difícil.”

La pasta se veía muy rica y caliente. Erin sintió como su estómago se revolvía, sin embargo, algo seguía fuera de lugar. Y el dolor seguía presente claro está.

“Pero es un mejor día, ¿no? Es un mejor día.”

Erin miró el plato. Pasta, listo. Tenedor, listo. Jugo, listo.

Ella suspiró. Una sonrisa intentó colarse en su cara. Su mano pulsaba, pero su sonrisa se mantuvo arriba y ella levantó el tenedor sin problemas. Erin estaba determinada a comer hasta vomitar. Okay, tal vez hasta solo sentirse llena. Ella levantó el primer fideo brillante y lo acercó a sus labios.

Knock, knock.

Sin pensarlo Erin se levantó y fue donde la puerta.

“Hola, ¿en qué te puedo ayudar?”

Un gigantesco insecto yacía parado en frente del marco de la puerta. Este levantó una antena en forma de saludo y luego abrió sus mandíbulas.

“Saludos. ¿Podemos entrar?”

 


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