Súper Gen Divino – Capítulo 5: Mantis Perforante


Han Yu Mei y Han Lei discutieron en la casa de Han Sen, dejando antes de irse las duras palabras de que o vendían la casa en un mes o los verían en el tribunal.

“Es todo culpa de mamá. No pude ni siquiera cuidar la casa ancestral.” Luo Sulan abrazó a Han Sen mientras lloraba.

Luo Sulan era una mujer dulce e inocente. El padre de Han Sen la protegió como una princesa mientras aún estaba vivo. No hace falta decir que, no hacía ningún trabajo doméstico, ni siquiera sabía barrer. Cuando el padre de Han Sen falleció, su capacidad para criar a Han Sen y a su hermana fue algo que Han Sen sintió que no fue fácil.

“Mamá no tengas miedo. Papá se ha ido, pero todavía estoy yo. No dejaré que nadie se lleve nuestro hogar ancestral.” Han Sen llamó al asesor legal, quien también era un buen amigo de su padre.

“Tío… Soy el pequeño Sen… ¿Le duele la espalda últimamente? Tengo algunas preguntas legales que necesito hacerle…” Después de terminar la conversación, la cara de Han Sen mostraba preocupación. Había podido confirmar que Han Yu Mei no estaba equivocada, efectivamente tenían derecho a una parte de la herencia. Si fueran a los tribunales, el resultado final sería tal y como ella dijo, o vender la casa o pagarles dinero.

“Pequeño Sen, ¿qué dijo el tío Zhang?” Preguntó Luo Sulan nerviosamente a Han Sen.

“Relájate mamá. Ya se lo he preguntado y hay una solución. Relájate y cuida de la pequeña Yan. Déjame el resto a mí y quédate tranquila, la casa no será tomada por nadie.” Dijo Han Sen riendo.

“Bien… Bien.” Luo Sulan suspiró aliviada.

Después de descansar la noche en casa, a la mañana siguiente Han Sen tomó el tren de regreso a la estación de teletransportación y regresó a El Santuario de Dios.

El lugar en el que apareció era su habitación en el Refugio Armadura de Acero. Cada vez que los seres humanos eran teletransportados a El Santuario de Dios, eran enviados a una habitación específica en la que sólo ellos mismos podían entrar. No importaba lo que los demás intentasen, nadie podía entrar en la habitación de otra persona.

Antes de completar su primera evolución y entrar en la segunda zona, este sería el hogar de Han Sen en El Santuario de Dios.

El actual Han Sen no tenía poder ni dinero, por lo que la única forma de preservar el hogar ancestral sería ganar dos millones de dólares en un mes.

Aunque no estaba preparado, antes de que tuviera fuerza o poder, ésta era la única manera.

Dos millones, para un chico que acaba de graduarse, era una suma de dinero muy alta.

El antiguo Han Sen ni siquiera podía ganar dos millones en un año. Pero todo había cambiado ahora. De hecho, si no hubiera cocinado el caparazón del Escarabajo de Caparazón Negro Divino, sólo el caparazón habría valido uno o dos millones.

Ahora, sin el caparazón, Han Sen aún tenía el cristal negro que podía hacer evolucionar a las bestias. Con eso, ¿qué eran dos millones para él?

Mirando el cadáver de la Bestia de Escamas Verde, Han Sen vaciló antes de recogerlo, usando su daga para deshuesarlo. Secó el resto del cuerpo en carne seca antes de guardarlo dentro de la bolsa que estaba junto a su cintura.

Necesita salir a capturar una bestia viva y evolucionarla usando el cristal antes de vender la carne de alta calidad.

Sin embargo, ahora con la armadura divina, Han Sen podía matar bestias primitivas.

Tomaba un día para que las bestias normales evolucionen a bestias primitivas, y las bestias primitivas no estaban a unos precios altos. Dos millones no era una pequeña cantidad, así que Han Sen necesitaba evolucionar al menos dos bestias mutadas para conseguir el dinero suficiente.

Las criaturas primitivas podían ser encontradas a docena de kilómetros de distancia del Refugio Armadura de Acero. El antiguo Han Sen no se hubiese atrevido a aventurarse allí, pero ahora era diferente.

Sin embargo, la elección de Han Sen no fue la criatura primitiva más débil, la Bestia de Dientes de Cobre, sino la Mantis Perforante que a menudo aparecía en el Valle Caído.

Aunque las Mantis Perforantes eran criaturas primitivas, y sus cuerpos eran considerados débiles, las dagas de aleación normal al golpear en el punto preciso podían matarlas, sin embargo eran rápidas y un humano normal no podría ponerse al día con su velocidad. Su extremidad delantera era como el metal, capaz de arrancarle la cabeza a un hombre. Si alguien fuese golpeado por la Mantis Perforante, aunque no muriera, quedaría paralizado por lo que muy pocos humanos iban a cazar a la Mantis Perforante.

En cuanto a Han Sen, no había mejor elección. Era una bestia primitiva, así que no importaba lo fuerte que fuera, no podía romper su armadura divina. Mientras no le hiciera daño, podría matar a la Mantis Perforante.

Lo más importante era que después de cortar las patas delanteras y las alas, la Mantis Perforante habría perdido toda su capacidad de combate. Sin embargo, no moriría y Han Sen podría alimentarla en su habitación y evolucionarla usando el cristal negro, antes de matarla y vender su carne.

Si su suerte era buena y obtuviese un Espíritu de la Bestia matando a las Mantis Perforante, eso sería mucho mejor.

El Espíritu de la Bestia de la Mantis Perforante era un espíritu de tipo arma, una daga larga, el cual era exactamente el tipo de arma al que Han Sen se especializaba.

Aunque la daga larga dentada era un Espíritu Primitivo de la Bestia, su capacidad destructiva y su filo podía compararse con la de los Espíritus Mutados de la Bestia.

Sin embargo, debido a que cazar a las mantis era demasiado peligroso, pocas personas iban al Valle Caído por lo que pocas personas poseían una daga larga dentada. Cuando ocasionalmente se ponía a la venta, se vendía a precios muy altos.

Si él fuera capaz de conseguir un Espíritu de la Bestia por suerte, Han Sen no necesitaría vender las bestias de nivel mutado. Sólo necesitaba vender el Espíritu de la Bestia para conseguir dos millones.

Cuanto más se acercaba al Valle Caído, menos gente había en los alrededores. Cuando estaba justo en la proximidad del valle, no habían rastros de humanos restantes. Era verdad que había pocos o ningún ser humano quien pondría un pie allí.

Han Sen tampoco se atrevía a aventurarse demasiado profundo. Solo encontró un lugar oculto e invocó a la Armadura Divina. Inspiró profundamente antes de entrar en el valle.

Han Sen tampoco se arriesgó a moverse demasiado rápido. Los árboles y la hierba silvestre florecían en el Valle Caído. Ya que el viento soplaba en el valle, los árboles y hierbas nunca dejaban de moverse, balanceándose de izquierda a derecha. Esto hacía difícil detectar a las Mantis Perforantes que se ocultaban en su interior. Si uno no tenía cuidado, sería decapitado por una Mantis Perforante tras saltar desde su escondite.

 

 


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