Súper Gen Divino – Capítulo 4: Hogar de los Antepasados


“El CEO de la Corporación Yate , Zhao Yalong, ha completado su tercera evolución, ascendiendo a la cuarta zona en El Santuario de Dios. Se convierte en la persona número 83 de la historia en entrar a la cuarta zona. La longevidad alcanza los 500 años, alcanzando el rango de Semi-Dios…”

“El joven genio Lange del planeta de Lei Kete ha ascendido a la segunda zona usando 100 puntos genéticos mutantes. La longevidad ha alcanzado los 300 años, evolucionó al rango de …”

“El Presidente de la Cámara de los Comunes Hemingway, mató a una bestia marina divina, convirtiéndose en el primero en matar a una con una fuerza a nivel de semidios…”

“Los expertos pronostican que habrá un 4º evolucionado que evolucionara en 10 años, consiguiendo entrar en la 5ª zona…”

“…”

Mientras Han Sen se teletransportaba desde el Refugio Armadura de Acero, las noticias iban mostrándose en la pantalla virtual.

“Evolutivo, trascendente, semidios, con el cristal negro, alcanzaré definitivamente ese nivel, incluso lo sobrepasaré.” Han Sen apretó el puño, alejándose de la estación de teletransportación, y sentándose en el tren magnético Maglev en dirección a su casa.

Justo cuando llegaba a su casa, antes de incluso de entrar al patio, escuchó la voz sarcástica de una mujer.

“Luo Sulan, ¿como te atreves a ocupar el hogar ancestral de la familia Han? Puedo afirmarte que esta casa es la que mis padres me dejaron. Ahora que el hermano mayor ya no está entre nosotros, nuestra familia Han no acosará a una viuda. Lo que era propiedad del hermano mayor ya te lo hemos dado, sin embargo, si quieres quedarte con la propiedad exclusiva de la casa, eso no es lo que acordamos.”

“Sí, el hogar ancestral era propiedad de mamá y papá. Todos nosotros, como sus hijos, tenemos una parte. ¿Qué derecho tienes a quedarte con todo? Ya llevas más de 20 años aquí, eso ya es ser amable contigo. Ahora toca dividir la herencia.” Dijo un hombre de mediana edad.

“El segundo hermano tiene razón. Ya llevas 20 años aquí. No nos importa la renta, pero como esta casa es una herencia, tenemos que dividirla.”Agregó el joven con una voz suave pero llena de nefastas intenciones.

“Ya lo hemos calculado con nuestro abogado. La casa vale 3 millones. Si nos das un millón a cada uno, la casa es tuya. Si no la vendemos y dividimos el dinero, se hará de una forma u otra. Cuñada, ¿qué opinas de esto?” Una joven mujer continuó.

“La segunda hermana tiene razón, ahora que el hermano mayor se ha ido, no te intimidaremos. Lo haremos como has dicho, o nos das el dinero o vendemos la casa. No nos importa.” Dijo la mujer sarcástica que habló inicialmente.

“Segundo hermano, tercera hermana… No sirve de nada forzarme, la mala situación de nuestra familia no es algo que no sepan. ¿De dónde vamos a sacar dos millones?”Suplicó una mujer.

“Entonces vende la casa.”

“Si vendemos la casa, ¿entonces dónde viviremos?… Han Sen se acaba de graduar y Han Yan va a empezar la escuela.” Dijo la mujer lastimosamente.

“Cuñada. Esa no es una buena manera de ponerlo… ¿Piensas que solo tu familia están enfrentando duros tiempos? Han Sen y Han Yan sólo están estudiando en una escuela integrada mientras que nuestro Han Hao está estudiando en una escuela privada. Las cuotas mensuales me están causando tantas preocupaciones que me están saliendo canas.”

“La tercera hermana tiene razón. Todo el mundo se enfrenta a tiempos difíciles. ¿Que familia no está necesitada de dinero? ¿No sería perfecta la venta de la casa? Con ese dinero todo el mundo estaría contento y tendrías el dinero necesario para enviar a Han Yan a la escuela.” Una voz masculina afeminada sonó.

“Sea como sea, o nos das el dinero o vendes la casa. Es tu elección.” Dijo fríamente la mujer.

Han Sen se enfureció mientras escuchaba desde fuera. Abrió la puerta y vio a su madre sosteniendo a Han Yan y llorando. La pequeña cara y los grandes ojos de su hermana de cinco años, mientras estaba en brazos de su madre, mostraban pánico y miraban fijamente a los dos hombres y dos mujeres que las miraban con una sonrisa en sus rostros.

“¿Aún tienen la cara para venir al hogar de los antepasados?” Gritó furioso Han Sen y señaló ala mujer gorda. “Tía, cuando trabajabas en las finanzas de la vieja empresa, nos hiciste endeudarnos por decenas de millones, ¿quien fue llorando a mi padre para pedirle ayuda para recuperarlas?”

“Han Sen, ¿qué tonterías estás diciendo? ¿Quién hizo qué deuda? ¡No me acuses!” El gentil hombre le gritó a Han Sen.

“Y tu tío. Usaste los fondos de la compañía para invertir, perdiendo millones. ¿Quien vino a casa suplicándole a mi padre, pidiéndole que te ayudara?” Han Sen gritó señalando hacia el tipo de apariencia flacucha y afeminada.

“Segundo tío. Debías una gran deuda debido al juego y casi llegaste a suicidarte. ¿Quien te ayudó entonces?” Han Sen señaló al hombre barrigón de mediana edad y dijo.

“La corporación Xingyu quiso devorar nuestra compañía. Solo mi padre quiso luchar por nuestra familia pero murió en extraña circunstancias. Y ustedes… Cuando mi padre falleció, no solo no asistieron al funeral sino que se fueron corriendo a vender la compañía a la corporación Xingyu. Y del dinero de la venta no nos disteis ni un misero centavo. Y tú… Cuando te casaste, ¿quién te dio dinero para tu casa? Cuando el abuelo y la abuela estaban vivos, no cuidaron a ninguno de ellos, ¿y ahora se atreven a mostrar sus caras aquí?”

“No digas tonterías, todo fue acción y juicio del hermano mayor. La compañía que dejó nuestro padre, nosotros también tenemos una parte de ella. No hay nada malo en que gastemos nuestro propio dinero.” Dijo el segundo tío Han Lei sin remordimiento.

“El segundo hermano tiene razón. Tu padre se aferró a la compañía negándose a liberarla. Sólo estamos recuperando lo que se suponía es nuestro. No importa lo que digas hoy, es inútil. O nos das nuestro dinero o vendes la casa. Haz tu elección o nos veremos en la corte. No importa cuanto luches contra esto, definitivamente perderás.” Gritó la tía Han Yu, forzando su garganta.

“Eso es cierto. Es todo culpa de tu padre.” El resto de la gente culpó al difunto padre de Han Sen.

Han Sen estaba temblando de ira, su querido padre estaba siendo agraviado. Cuando su padre se hizo cargo de la empresa, sólo valía unos pocos cientos de miles. Fue con su duro trabajo lo que hizo prosperar a la compañía. Sin embargo, hubo varias ocasiones en las que tuvo que ayudar a pagar las deudas de sus hermanos y hermanas, haciendo que la compañía casi se derrumbara. Su inexplicable muerte se debió también a la compañía. Y ahora incluso su esposa y sus hijos estaban siendo intimidados por estos lobos.

Cuando el padre de Han Sen seguía vivo, siempre decía que eran una sola familia, que no había necesidad de discutir tanto, cuanta ironía.

Si sus familias estuvieran enfrentando problemas de dinero, Han Sen lo aceptaría. Pero cada uno conducía su propio aerovehículo privado, valiendo cada uno de ellos millones. Cuando la empresa fue vendida por unos pocos cientos de millones, Han Sen y su familia no recibieron nada. No importaba cuánto hubieran gastado ya, era imposible que ellos no tuvieran un millón.

 

 


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